Este ejecutivo de 52 años es el auténtico presidente de la República Independiente de Ikea. Tiene a su cargo a más de 123.000 empleados y gobierna sobre 284 tiendas repartidas por todo el mundo. Deseoso de imprimir transparencia a una organización envuelta en cierto halo de secretismo, nos concede una entrevista,la primera con un medio español.

Los párrafos que siguen están organizados de tal forma que el lector deberá ordenarlos y montarlos él mismo si quiere leer esta entrevista. Es broma Pero esa es la filosofía de Ikea; que el cliente ponga la mano de obra. La recompensa. un mueble de diseño a un precio estrepitosamente barato. La fórmula funciona. 284 tiendas en 26 países lo demuestran. Y al frente de la multinacional sueca está Mikael Ohlsson, de 52 años y, por supuesto, sueco, como todo el núcleo duro de la dirección. Casado, tres hijos. Ohlsson, que lleva toda su vida en Ikea, es un ejecutivo peculiar en una compañía atípica. Ikea no cotiza en Bolsa y un halo de secretismo la envuelve. Pero Ohlsson está empeñado en la transparencia desde que tomó las riendas en 2009. Su primera decisión como consejero delegado sorprendió a todos. enseñar las cuentas, algo que no se había hecho desde que la compañía fue fundada, en 1943. Tenía de lo que presumir. 2500 millones de euros de beneficios anuales en plena crisis mundial. Y en el último año las ganancias han aumentado otro ocho por ciento. También había aspectos más vidriosos. Su antecesor tuvo que reaccionar ante las críticas por los bajos sueldos en las fábricas de algunos proveedores ubicados en la India, Vietnam y Bangladesh. Ohlsson tampoco lo está teniendo fácil. Una investigación de la televisión sueca ha destapado el complejo entramado empresarial que presuntamente habría permitido a Ikea ahorrarse entre 1700 y 2200 millones de euros en impuestos en los últimos 20 años.Su currículo es el de una cenicienta. Un estudiante de diseño industrial que se paga la carrera como vendedor en el departamento de alfombras y que, a lo largo de 31 años, pasa por todos los puestos hasta llegar a presidente ejecutivo. Incluso conoció a su mujer en Ikea. Tiene a su cargo a 123.000 empleados; él los llama compañeros de trabajo . Es un enamorado de España y posee casa en Sitges (Barcelona). En la actualidad vive en Holanda, donde están las oficinas centrales. Físicamente, se da un aire a Bill Gates. La cita tiene lugar en el Ikea del Ensanche de Vallecas (Madrid), en uno de los salones expuestos al público. Ohlsson es alérgico a los despachos. Se mezcla con los clientes y los empleados. Pregunta a todo el mundo. Habla con el convencimiento de un apóstol y, sobre todo, escucha. La entrevista la primera que concede a un medio español comienza con los papeles cambiados. Quiere saber de mí. Mikael Ohlsson. ¿Ha venido usted alguna vez a Ikea?XLSemanal. Sí, con mi mujer.M.O. ¿Y cuál fue su impresión? ¿En qué podemos mejorar?XL. Bueno, fuimos a por una librería, pero no cabía en el maletero; así que compramos una alfombra para el perro. M.O. Vaya.XL. Volvimos con una furgoneta y nos llevamos la librería. M.O. Pues al final fue bien, ¿no?XL. Sí, pero no sé yo lo que nos ahorramos al final, entre la gasolina y las horas que echamos.M.O. Todo el asunto consiste en un pacto con el cliente. Él se encarga del transporte y el ensamblaje y nosotros nos comprometemos a darle el precio más bajo posible. XL. Que el cliente tenga que sudar es parte del trato M.O. Toda la filosofía está pensada para ahorrar costes. Ikea dispone de unos diez mil artículos y renovamos unos dos mil cada temporada. Hacemos muchas entrevistas a domicilio, también en España. Le preguntamos a la gente dónde utiliza el ordenador, qué televisor tiene, qué le falta a su cuarto de baño Y también les preguntamos cuánto se pueden gastar. Con toda esa información trabaja el departamento de diseño. XL. O sea, que primero hacen un estudio sociológico. ¿Han detectado alguna tendencia en estos tiempos de recesión?M.O. Sí, que cada vez hay más gente viviendo bajo el mismo techo. Los hogares vuelven a ser multigeneracionales. Nuestra respuesta es fabricar un sofá cama con grandes cajoneras. No es algo que uno tenga a no ser que viva en Manhattan, pero es lo que está poniendo la gente en sus salones.XL. ¡Qué remedio!M.O. Otras veces no es tan obvio. Por ejemplo, antes la televisión estaba encajonada en un mueble. Luego llegaron las de plasma, muy caras al principio y que no cabían en ninguna parte. Nuestras investigaciones señalaban que, cuando bajasen de precio, se convertirían en un artículo de consumo masivo, y diseñamos una mesa sencilla donde colocarla. Nuestro trabajo es anticiparnos a las necesidades.XL. Buena vista M.O. Ikea ha sido así desde sus comienzos. Nació siendo una compañía de venta por correo y se fundó en Smaland, una de las regiones más pobres de Suecia, pero donde la gente es ingeniosa, solidaria y se apaña con pocos medios. No se desperdicia nada. Y seguimos fieles a esa forma de ser. Reciclar, reutilizar Nos sale de forma natural.XL. ¿Por ejemplo?M.O. Nuestros diseñadores han descubierto una manera muy original de empaquetar uno de nuestros modelos de sofá, duplicando la cantidad que cabe en un contenedor. También estamos sustituyendo los palés de madera por otros más finos, con lo cual se gana espacio. Eso se traduce en un ahorro en el precio final, pero también en la reducción de las emisiones de carbono durante el transporte, evitando miles de viajes en camión. XL. Ikea presume de ecológica, tiene incluso un código basado en el comercio justo M.O. Sí, es el Iway. Desde que se implementó, a mediados de los 90, hemos realizado unas diez mil mejoras en las condiciones laborales.XL. Pero han recibido críticas por los salarios que pagan algunos de sus proveedores a los trabajadores en las fábricas de países asiáticos.M.O. Ikea es propiedad de una fundación. Nuestra cultura es afrontar los errores de manera clara y honesta. Queremos combinar un modelo exitoso de negocio con el hecho de asumir nuestras responsabilidades. Llevamos diez años pendientes de mejorar las condiciones de trabajo. Nos queda camino por recorrer, pero yo diría que estamos en primera línea. Se nota en China, en Portugal XL. Ya, pero, si aprietan al proveedor, es lógico que este, a su vez, recorte sueldos. Y la impresión es que una parte de lo que se ahorra el cliente del Primer Mundo se consigue a costa de los trabajadores de países en vías de desarrollo.M.O. No, se pagan los salarios normales en cada país. Lo que hemos comprobado, y resulta esperanzador, es que mejorar las condiciones laborales se traduce en una mayor calidad del producto.XL. Usted empezó vendiendo alfombras. Cuénteme cómo fueron sus comienzos M.O. Estaba en la universidad. Vivía en un piso de estudiante y desde la ventana se veía una tienda de Ikea. El caso es que andaba muy mal de dinero y un día cogí la bicicleta y me acerqué a preguntarles si había algún trabajo. XL. Y ahora es presidente de la República Independiente de Ikea M.O. [Ríe] Pues sí.XL. ¿Y cómo se las arregla para mandar sobre más de 120.000 personas?M.O. El factor humano es clave. Tenemos gente de 23 años con responsabilidades y tenemos gente muy dinámica de casi 70. Los equipos directivos están formados casi al 50 por ciento por mujeres y hombres. Gente de diferentes países a los que preocupan los problemas actuales, la sostenibilidad, que procura estar al día. Es muy estimulante.XL. Su primera decisión como presidente fue enseñar los libros de contabilidad, ¿por qué?M.O. Porque la transparencia es una de nuestras aspiraciones. Nuestros ingresos nos permiten autofinanciarnos. No dependemos de los bancos. Conseguir unos beneficios netos de 2700 millones de euros en el último año fiscal demuestra lo fuertes que somos. Pero no hemos pagado dividendos durante los últimos cuatro o cinco años. Preferimos reinvertir en abrir nuevas tiendas y en mejorar las que ya tenemos. XL. Con la que está cayendo, la mayoría de las empresas recoge velas, usted habla de planes de expansión M.O. Siempre digo que Ikea es una compañía pequeña porque tiene muchas oportunidades. Hay muchos mercados donde todavía no estamos. Y en España también queremos crecer. Nuestras ventas han aumentado un 8,2 por ciento. Tenemos proyectos por valor de 2000 millones de euros. En 14 años hemos abierto 13 centros y tenemos previstas otras 12 aperturas en los próximos cinco. en Valencia, en Alicante, en Granada, en Vigo Pero todo va muy lento en España. los permisos, la burocracia.XL. En la Comunidad Valenciana llevan ustedes una década intentando instalarse, sin éxito.M.O. ¡Y no entiendo por qué! Creamos empleo, somos una fuente de ingresos para los ayuntamientos y tenemos miles de clientes valencianos que se desplazan fuera de su comunidad para comprar en nuestros centros.XL. Hombre, la industria local ve Ikea como una amenaza. M.O. Pero nuestra experiencia en el resto del mundo es totalmente distinta. Creamos sinergias con las empresas locales. Nuestro mensaje es que es posible invertir, aunque la economía vaya mal. XL. ¿Y cuál es el secreto?M.O. Bajar los precios. Los clientes cada vez son más cuidadosos con el gasto. Todo ha subido. la comida, la gasolina Y al mismo tiempo todo el mundo quiere un móvil y un portátil. Así que las presiones sobre el bolsillo son mayores. Pero en Ikea estamos ganando cuota de mercado en todas partes. Por otro lado, como somos una compañía privada, podemos concentrarnos en el crecimiento a largo plazo, en lugar de tener que fijarnos metas trimestrales. Esto nos hace ser más competitivos.XL. Su estructura no es tan transparente como parece, a tenor del documental que ha destapado que Interogo, una fundación con domicilio en Liechtenstein (paraíso fiscal), ostenta los derechos de cada producto que vende Ikea y le permite ahorrarse un buen pico en impuestos.M.O. Pagamos los impuestos normales en cada país. Hay años que pagamos más porque tenemos buenas ventas en países con impuestos altos y años en que pagamos menos. Hay una fluctuación bastante grande. Por eso intentamos conseguir una eficacia fiscal. Al fin y al cabo, los impuestos son un coste más. Es normal que las franquicias paguen un tres por ciento de sus ventas en concepto de royalty. Y el Grupo Ikea es el principal franquiciado de la fundación.XL. Ya, pero como la fundación está en Liechtenstein, ese dinero no lo huele el Fisco. Y perdone, pero escaquearse de pagar impuestos parece muy poco sueco. Parte del encanto nórdico es la envidia que causa su estado del bienestar.M.O. La función de Interogo no es esa, sino asegurar la supervivencia del grupo a largo plazo e invertir en la expansión. Y lo que queremos es acelerar nuestra expansión en España y crear empleo. Y ayudar a que la economía española repunte.XL. ¿Están teniendo dificultades para esa expansión?M.O. Sí, hay pocos países donde se tarde tanto en proyectar y abrir una tienda como en España. En parte es culpa de una legislación obsoleta. XL. ¿Se puede aprender alguna lección de la crisis?M.O. Sí, que el hogar es cada vez más importante. Hace poco visité uno de nuestros proyectos sociales en la India y pregunté a la gente qué era lo más importante para ellos. Y lo importante es la familia, los niños, el hogar. Y dentro del hogar, la cocina. Y ves las casas de la gente allí. Muy sencillas, muy básicas, pero muy inspiradoras. XL. Seguro que se vino con algún diseño bajo el brazo.M.O. Por supuesto. Se aprende de las experiencias de la vida. Mis padres eran profesores. Y tengo abuelos granjeros. Igual que en el campo, debes cosechar las ideas sobre el terreno. Siempre creí que las informaciones valiosas se consiguen de la gente. en la tienda, la fábrica, las casas. No en una oficina. No soy de los que se sientan en el despacho y ven el mundo desde una burbuja. XL. ¿Qué porcentaje de su casa está amueblada en Ikea?M.O. El 95 por ciento. No me gusta malgastar el dinero. Y el diseño escandinavo es magnífico. Funcional y elegante. ¿Ha visto nuestra nueva línea de cocinas? Es fantástica.XL. ¿Me está vendiendo una cocina?M.O. Una de cada tres cocinas nuevas en Noruega y Suecia se compran en Ikea; una de cada cinco, en Francia; pero solo una de cada diez o veinte, en España. No sé por qué. n

El fundador de la república

Ingvar Kamprad, el fundador de Ikea, ocupa el puesto 162 de la lista Forbes. Acaba de cumplir 85 años y él y su familia son los propietarios de Interogo, la fundación que gestiona los derechos intelectuales de los diez mil artículos diseñados por Ikea. Una fundación valorada en 12.000 millones y domiciliada en Liechtenstein. Kamprad es todo un personaje. Fundó Ikea en plena Guerra Mundial con el dinero que le regaló su padre por tener buenas notas. Simpatizó con los nazis en su juventud. Fue el mayor error de mi vida , se disculpó. Reside en Suiza desde 1976 para evitar los impuestos suecos. Y es famoso por su tacañería. Su vivienda es espartana y conduce el mismo coche, un Volvo, desde hace casi 20 años.

Una historia para montar

Ingvar Kamprad vendía cerillas a los vecinos. En 1943 funda Ikea, acrónimo de su nombre, su granja (Elmtaryd) y su pueblo (Agunnaryd).

En 1951 sale el primer catálogo. Hoy se editan 11 millones de ejemplares solo en España. La primera tienda en Suecia se abre en 1958.

Un diseñador quitó las patas a una mesa para que cogiese en el coche. Nace así, en 1956, el transporte en paquetes planos y el automontaje.

En los 60, el boicot de competidores y proveedores los lleva a diseñar sus muebles. Algunos clásicos se venden desde entonces.

En 1996, Ikea inaugura en Badalona la primera de sus 13 tiendas en España. Tiene previstas 12 aperturas hasta 2015.