No es un adiós, sino un hasta pronto. La recuperación de su rodilla mantendrá a don Juan Carlos alejado del timón este verano. Con este motivo evocamos algunos de los mejores momentos de este gran deportista. Por Virginia Drake

CAMBIO DE RUMBOEl armador del Bribón, José Cusí, con el que comparte afición desde hace 40 años, ha anunciado que dejarán la alta competición, pero navegaremos en barcos más tranquilos. A nuestra edad, competir en un Transpac 52 es un riesgo, por la exigencia física que se precisa. Pero

Olímpico y en perfecto estado de revistaDon Juan Carlos siempre lleva el timón, es el patrón. Pero en esta foto el entonces príncipe comprueba uno de los nudos del dragón Fortuna, con el que compitió en los Juegos del 72. Allí vivió su gran emoción. representar deportivamente a España.

Una tripulación de lo más “afortunada”Los reyes, en Puerto Banús, en 1978, a bordo del yate Fortuna. De soltera, la reina también compitió en regatas. Al rey le gusta explicar que fortuna es una palabra griega que significa tempestad, aparejo de mal tiempo, de capear.

Un solo timón, dos formas de navegarDon Juan Carlos ha aprendido de su padre a llevar la rueda. ¡Qué gran responsabilidad! El rey suele decir de don Juan. Él era un gran navegante, yo soy un regatista. Él se dejaba llevar por el viento, sin importarle las horas; a mí me gusta la competición .

El guardamarina borbónEl príncipe en 1958. Se encuentra en la escala del puente del Juan Sebastián Elcano. Acaban de terminar la maniobra de atraque. Aquel año, el buque hizo escala en Cartagena de Indias en recuerdo de Blas de Lezo y la mayor victoria jamás alcanzada por un marino español, que, con solo seis barcos, derrotó a la Armada inglesa.

El príncipe felipe, un grumete de primeraEl rey ha enseñado al príncipe Felipe a llevar la caña desde niño. Cuando el monarca compite representando a España y escucha el himno, al regatista don Juan Carlos de Borbón siempre se le humedecen los ojos por la emoción.

Las carreras acaban, felizmente, a remojoCumpliendo con la tradición, la tripulación tira al agua al patrón para celebrar una victoria. En esta ocasión, la Copa del Rey del 93. Pedro Campos, archicampeón español de vela que fue táctico del monarca, levanta la pierna del rey antes de tirarlo a la piscina.