Hace un mes nos desayunamos con una noticia impactante. Sanidad reconocía el alto contenido en mercurio de determinados pescados. Su publicación era el triunfo de una batalla legal de más de cuatro años encabezada por este hombre, al más puro estilo Erin Brockovich. Hablamos con él.

Xavier Pastor (Palma de Mallorca, 1950) pertenece a una familia de cuatro generaciones de marinos. Es biólogo especializado en zoología y oceanografía. Lleva casi toda su vida navegando y denunciando los atentados contra el ecosistema marino. Fundó Greenpeace España en 1984 y la dirigió durante 15 años. Fue Premio Nacional de Medio Ambiente en 2002. En la actualidad es director de Oceana, organización que se dedica a la conservación marina, en Europa. Oceana llevó a los tribunales al Gobierno español por ocultar durante siete años los resultados de un informe que alertaba de la presencia de mercurio y otros metales tóxicos en el pez espada (emperador), el marrajo (cazón) y la tintorera. Se trataba de un gran estudio científico de tres tomos (321 páginas) que analizaba la contaminación en 90 especies. Se recogieron miles de muestras de todos los peces que se consumen en España. El Gobierno solo difundió los datos tranquilizadores, pero etiquetó como “confidencial” un anexo en el que se recogían niveles de mercurio muy por encima del máximo permitido en las especies mencionadas. La Audiencia Nacional ha dado la razón a Oceana.üXLSemanal. ¿Cómo se enteró de que el Gobierno ocultaba desde 2003 un estudio sobre tóxicos en el pescado?Xavier Pastor. Fue durante una campaña de Oceana para pedir la reconversión de las fábricas de cloro que utilizan células de mercurio y que son las principales responsables, junto con ciertas centrales térmicas, de la contaminación de las especies pesqueras por este metal pesado. Era el año 2006 y supimos que el Instituto Español de Oceanografía (IEO), donde he trabajado durante 11 años, había realizado este estudio.XL. ¿Y cuál era la razón para mantener oculto ese informe?X.P. Sospechábamos que no lo querían publicar porque los resultados eran alarmantes, como se ha demostrado. Y tenían miedo del impacto sobre el sector pesquero.XL. ¿Fue el gobierno del PP o el del PSOE el que lo ocultó?X.P. Los dos. El informe se realizó al final del último gobierno de Aznar. Pero luego llegó Zapatero. Y la ministra Elena Espinosa lo mantuvo en secreto.XL. En el ministerio aseguran que se trataba de un informe interno que pensaban remitir algún día a la Comisión Europea X.P. Eso dicen Pero si por algo destaca España es por sus maniobras para entorpecer las iniciativas medioambientales de la Comisión.XL. ¿Estaba obligado el Gobierno a hacer público ese estudio?X.P. Sí. La Ley de Acceso a la Información Ambiental obliga a que todos los documentos de Medio Ambiente sean públicos. Para más inri, se trata de un informe que se hizo con dinero público, a cuenta de los Presupuestos Generales del Estado. Y se supone que con el objetivo de velar por la salud de los españoles.XL. ¿Qué hicieron en Oceana para conseguir el informe?X.P. Primero lo pedimos por escrito al IEO, que nos contestó que debíamos solicitarlo a la Secretaría General de Pesca, el organismo que lo había encargado. Así lo hicimos.XL. ¿Y?X.P. Silencio administrativo.XL. O sea, que les dieron largas.X.P. Peor. Ni nos respondieron. Así que decidimos acudir a los tribunales. Y nos embarcamos en un contencioso administrativo en 2007.XL. Con paciencia y una caña X.P. No es la primera vez que recurrimos a la justicia.XL. ¿Por ejemplo?X.P. Habíamos pedido el listado de barcos españoles que tienen permiso para cortar las aletas de los tiburones. Sin las aletas es más fácil almacenarlos a bordo, como si fueran torpedos. El mercado del tiburón es peculiar. Las aletas son muy caras. Se exportan a países asiáticos para hacer la famosa sopa. El resto del cuerpo también se consume, pero es mucho más barato.XL. ¿Y para qué querían esa lista?X.P. Para facilitar el control de las capturas y evitar fraudes. Oceana investigó el comercio de aletas y descubrimos que entre las especies más demandadas está la tintorera, el marrajo, el pez martillo y el pez zorro. Los tres últimos están en la lista roja de especies amenazadas y son objetivo de la flota palangrera española.XL. ¿Consiguieron el informe?X.P. Sí, gracias a los tribunales. También litigamos para pedir que el ministerio nos diese las “cajas azules” o registros vía satélite de la posición de los barcos de arrastre, registro que nos permite conocer si faenan en zonas ilegales. El Gobierno nos dio la información a cambio de retirar el contencioso.XL. Volvamos al informe del mercurio. ¿Qué tribunal llevó el asunto?X.P. La Audiencia Nacional.XL. ¿Y cuándo emitió sentencia?X.P. En diciembre de 2009. Falló en favor de Oceana, pero el ministerio siguió toreándonos Un año después del fallo, nos enviaron el informe, pero mutilado.XL. ¿Mutilado? ¿En qué sentido?X.P. Nos mandaron un informe incompleto que solo incluía especies pesqueras de pequeño tamaño. Pero no el anexo, calificado como “confidencial”, en el que aparecen el pez espada, el marrajo o la tintorera, que son los que registran una mayor acumulación de metales pesados.XL. ¿Y qué hicieron?X.P. Pues reclamar. La Audiencia Nacional reiteró la obligación de entregar el informe completo en diciembre del año pasado. Y en marzo, por fin, nos lo dieron.XL. ¿Por qué cree usted que dieron al fin su brazo a torcer?X.P. Por la sentencia, claro. Pero también porque hubo una remodelación ministerial. Se fue Elena Espinosa y entró como ministra Rosa Aguilar. Y lo más importante. se fue Juan Carlos Martín Fragueiro, secretario general del Mar, y con su marcha se esfumó buena parte de la capacidad de presión que tenían los pescadores. Los ministros firman y punto. Pero el verdadero poder está en los secretarios generales, que son los que conocen el día a día. Y Martín Fragueiro es una persona muy ligada a los armadores. XL. Dice usted que el informe se lo entregaron en marzo. Sin embargo, no se publicó nada hasta hace unas semanas, ¿por qué?X.P. Como nos temíamos, los datos que se habían ocultado eran preocupantes. El 62 por ciento de las muestras de marrajo superaba el nivel máximo permitido de mercurio. El 54 por ciento de las muestras de pez espada estaban por encima del límite legal en mercurio y el 79 por ciento excedían el límite de cadmio. En la tintorera, la mitad de las muestras tiene una concentración superior a la autorizada.XL. ¿Entonces, a qué esperaban?X.P. En el ministerio estaban muy preocupados. Temían desayunarse con un comunicado nuestro en plan alarmista y que se montara un cristo. Pero no es nuestro estilo. Pedí una reunión y nos sentamos con ellos. Lo cierto es que se estaban comiendo un marrón que no era suyo, pues había sido el equipo anterior el que había escondido el estudio. Así que pactamos cómo había que informar de manera responsable. Porque alguien tiene que decir lo que está pasando. Pero creo que es importante que sea el Gobierno, y no una organización ecologista, el que alerte a la población. Y había que explicar muy bien que no todo el pescado contiene veneno, ni mucho menos. Así que acordamos que fuese Sanidad la que anunciase los resultados y emitiese unas recomendaciones. Y así se hizo.XL. ¿Están de acuerdo con esas recomendaciones?X.P. Sí, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria recomienda a las embarazadas y en periodo de lactancia y a los menores de tres años que eviten consumir pez espada, tiburón, atún rojo y lucio. Para niños de 3 a 12 años aconseja limitar el consumo a 50 gramos a la semana o a 100 gramos en dos semanas. También sería conveniente que el Gobierno pida a pediatras y ginecólogos que adviertan a los padres y a las embarazadas. Además, en Estados Unidos grandes cadenas de supermercados han firmado acuerdos con Oceana para que en sus pescaderías figure en un letrero la recomendación de que los niños no consuman estos productos. Esperamos lo mismo en España.XL. Pues el cristo se ha montado de todas formas. El sector pesquero ha pedido una rectificación a Sanidad por lo que considera una alarma infundada.X.P. Es una vergüenza. El informe se debería haber hecho público hace siete años. Casualmente, el Instituto Carlos III publicó hace poco otro estudio en el que advierte de que los niveles de mercurio en sangre de los españoles son entre seis y diez veces más altos que los de alemanes o estadounidenses. Todo encaja. Comemos más pescado que ellos y pertenecemos a un país que no limita las emisiones de mercurio.XL. Pero los pescadores ven lo que ha pasado con el pepino a raíz del E. coli y es lógico que se preocupen.X.P. Ojo, los pescadores no tienen la culpa. Y es comprensible que defiendan sus intereses, pero no a costa de nuestra salud. Arremeten contra el mensajero y no contra el culpable. Y el principal culpable son las fábricas de cloro-álcali que utilizan una tecnología obsoleta y para la que existe alternativa.XL. Explíqueme eso.X.P. La UE exigió la eliminación de las celdas de mercurio y puso como límite 2007. Pero el Ministerio de Medio Ambiente, con Cristina Narbona, acordó una prórroga hasta 2020 con las comunidades adonde están ubicadas las ocho plantas de cloro que hay en España. Y cada año que pasa son decenas de toneladas de mercurio las que acaban en el medio ambiente. Allí permanece durante décadas, contaminando. El mercurio afecta al sistema neurológico y puede causar temblores, irritabilidad, pérdida de memoria, retraso cognitivo, dolores de cabeza, depresión Atraviesa la placenta. Hay miles de estudios. Y si las autoridades sanitarias advierten de su peligro, créame, antes ya se han apretado bien los machos, porque saben que la reacción del sector pesquero será furiosa.XL. Pero los pescadores argumentan que los beneficios de comer pescado contrarrestan los posibles efectos negativos.X.P. Comer pescado es bueno de manera global. Eso es cierto en el pescado azul más pequeño. sardina, jurel, caballa No en los grandes depredadores, como el tiburón o el pez espada, donde el mercurio se acumula en su forma más peligrosa. el metilmercurio. Pero por muy bueno que sea el omega 3, el mercurio que te metes en el cuerpo no lo vas a poder expulsar. Es una ruleta a la que no debe jugarse. Los plomeros también pusieron el grito en el cielo cuando se prohibió utilizar plomo en las cañerías. Pero oiga, es que es tóxico. n

ATÚN CLARO, SÍLos niveles de metales en el atún rojo son menores que en el pez espada y el tiburón, aunque Sanidad desaconseja igualmente su consumo en embarazadas y niños menores de 3 años y recomienda limitarlo a 50 gramos semanales en niños menores de 12. Los fabricantes de conservas matizan que la limitación afecta en exclusiva al atún rojo. Las conservas se elaboran con atún claro, blanco y bonito del Norte. El atún enlatado cumple la normativa .

El drama del pez espadaHay 10.656 buques autorizados para pescar pez espada en el Mediterráneo. El uso de redes de deriva por parte de unos 500 buques “piratas” acaba además con unos 10.000 cetáceos, capturados accidentalmente cada año. La sobreexplotación puede llevar a la especie al borde de la extinción, como le ha pasado al atún rojo, esquilmado para abastecer al mercado japonés de sushi. El miedo al mercurio podría contribuir a regular esta pesquería.

Aletas a precio de oroLos tiburones se capturan principalmente por sus aletas, para elaborar la tradicional sopa china, aunque también se consume la carne, el aceite de hígado y la piel, con la que se fabrican botas de fútbol. Como cada aleta puede llegar a alcanzar un precio de hasta mil euros en Asia, algunas flotas no la española practican el finning. suben a cubierta al tiburón, cercenan sus aletas y devuelven el animal al mar, donde morirá desangrado.

¿Falsa alarma?

Juan Carlos Martín Fragueiro, ex secretario general del Mar y en la actualidad director general de Aguas de las Cuencas del Norte, declinó responder a XLSemanal cuando fue preguntado si fue él quien ordenó evitar que se hiciera público el anexo Niveles de arsénico y metales pesados en pez espada, marrajo y tintorera, del estudio del Instituto Español de Oceanografía fechado en 2003. Por su parte, Javier Gart, secretario general de la Confederación Española de Pesca, considera exageradas las advertencias de Sanidad. Van más allá de las recomendaciones de la propia Unión Europea y han creado una alarma que causará grandes pérdidas . Los fabricantes de potitos especifican que solo utilizan lenguado y merluza en la composición de sus papillas, especies fuera de sospecha. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) pide que se extienda la recomendación a los filetes de panga y perca, muy utilizados en los menús infantiles porque no contienen espinas, y en los que se han hallado en algunos análisis restos de mercurio, pesticidas y polifosfatos.