Los ricos son más ricos que nunca, pero la mayoría no lo son de nacimiento. Convencidos de que lo que tienen se lo han ganado, empatizan poco con quienes padecen la crisis. Eso sí, todos tienen fundaciones filantrópicas. ¿Cuáles son las motivaciones de un billonario del siglo XXI? Le contamos cómo es la muy poderosa y aún más reducida superélite global.

Si hubiera que escoger una fecha que señalara la puesta de largo de la nueva plutocracia estadounidense, sería el 21 de junio de 2007. Ese día, el gigantesco fondo de capital riesgo Blackstone efectuó la mayor salida a Bolsa desde 2002, lo que estableció el valor del fondo en nada menos que 31 mil millones de dólares. Stephen Schwarzman, uno de los cofundadores de la firma, obtuvo un beneficio de casi 8 mil millones. El otro cofundador, Peter Peterson, cobró un cheque por valor de 1,8 mil millones y se retiró de los negocios.Ese mismo día, Peterson organizó una fiesta en el restaurante Four Seasons de Manhattan con ocasión del lanzamiento de The Manny, el debut novelístico de su hija, Holly, una sátira amable de las vidas y los amores de los financieros residentes en el Upper East Side neoyorquino. La autora explica que, en parte, decidió escribirlo porque la gente no tiene idea del muchísimo dinero que corre por esta ciudad . Holly Peterson lo explica así. La primera película de la serie Wall Street reflejaba el fenómeno de los hombres de treinta o cuarenta años que estaban ganando dos o tres millones al año. Pero luego vino la era de Internet, la globalización, y muchísimos treintañeros que estaban trabajando en los hedge funds o en las firmas vinculadas a Goldman Sachs estaban ganando 30 o 40 millones al año. Hoy ganar cinco o diez millones no es nada . El verano pasado, en un programa de televisión, un invitado insistía en que la economía estadounidense estaba distorsionada . Según explicó, al final de la recesión, los grandes bancos y corporaciones habían experimentado una recuperación significativa , pero el resto de la economía

entre ellos los pequeños negocios y una gran parte de la fuerza de trabajo seguía empantanada y luchando por salir adelante. En esencia, nos encontrábamos ante dos tipos de economía separados por completo , cada vez más distintos y divergentes. Lo más sorprendente era que esta descripción la estaba realizando el antiguo director de la Reserva Federal, Alan Greenspan, un acérrimo defensor del mercado libre. El foso cada vez más ancho entre los ricos y los no ricos es una realidad incuestionable desde hace años. En un informe elaborado en 2005 para los inversores, tres analistas del Citigroup dejaban claro que el mundo se está dividiendo en dos segmentos. la plutonomía y todos los demás .üAntes de la recesión resultaba fácil ignorar esta concentración de la riqueza en manos de una élite reducida. Pero la crisis financiera y sus largas y dolorosas secuelas han dado un vuelco al panorama. El multibillonario rescate financiero y el posterior y muy rápido restablecimiento en Wall Street de los bonos jugosísimos a sus directivos han llevado a la aparición de una narrativa de banqueros-parásitos y de una plutocracia donde los ricos ejercen una influencia política desmesurada, se mueven por motivaciones puramente egoístas y muestran una indiferencia absoluta hacia quien no pertenezca a su minúscula burbuja económica. Según los profesores Emmanuel Saez, de la Universidad de Berkeley, y Thomas Piketty, de la Escuela de Economía de París, entre 2002 y 2007, el 65 por ciento de todo el aumento en ingresos en EE.UU. fue a parar al uno por ciento de la población. La crisis financiera interrumpió esta tendencia de forma temporal en 2008, pero, en 2009, los directores de los 25 principales hedge funds ganaron un promedio de más de mil millones de dólares cada uno, pulverizando así el récord establecido por ellos mismos en 2007, el año previo a la recesión. Es sabido que los ricos de siempre “son diferentes”, pero los ricos de hoy también son distintos a los ricos de ayer. Nuestra economía globalmente conectada ha dado lugar a la ascensión de una nueva superélite que no es necesariamente la de los “ricos de nacimiento”. Sus integrantes son unos meritócratas laboriosos, formados al máximo y amantes de la buena vida que están convencidos de ser los dignos ganadores en la dura competición económica mundial. El mismo Emmanuel Saez conviene en que una cualidad definitoria del actual grupo de plutócratas es que son ricos que trabajan . En 1916, menos del 20 por ciento de los ingresos de los americanos más acaudalados procedía de su trabajo pagado; en 2004, dicha cifra ascendía al 60 por ciento. Hoy, de entre los diez primeros multimillonarios, seis son individuos que empezaron sin apenas nada y los cuatro restantes se dedican con ahínco a incrementar su patrimonio, sin contentarse con vivir de él. Para comprender la diferencia entre los plutócratas de hoy y la élite hereditaria, basta con observar los acontecimientos que hoy destacan en los calendarios de la alta sociedad. Los bailes, las monterías y las regatas de antaño se están quedando obsoletas. La verdadera vida comunitaria de la plutocracia del siglo XXI discurre en el circuito internacional de congresos. üEl más conocido de estos eventos es la reunión del Foro Económico Mundial que todos los años se celebra en Davos, Suiza. El Grupo Bilderberg, que se reúne de forma anual es aún más exclusivo, si bien está más interesado en la geopolítica que en los negocios globales. El Foro de Boao para Asia, que se congrega cada primavera en la isla china de Hainan, es otra cita clave. Bill Clinton está haciendo lo posible por que la Iniciativa Global Clinton se convierta en integrante destacada de este circuito. Y hay algunos más. los congresos TED son de interés para las élites de la industria informática, los encuentros en Sun Valley organizados por Herb Allen agrupan a los magnates de la comunicación, el Festival de las Ideas fundado por el Aspen Institute reúne a los interesados en medidas políticas concretas Es tanto el interés de estos foros, que algunas corporaciones han empezado a organizar sus propios encuentros, como el congreso Zeitgeist, de Google. Una de las últimas reuniones Zeitgeist se celebró en el Grove Hotel, en Hertfordshire, Inglaterra, situado en una finca de 300 hectáreas convertidas en campo de golf. Y sin embargo, a pesar del lujo, el ambiente de los Zeitgeist no tiene mucho de sibarita. En ellos más bien impera una atmósfera de seriedad y aplicación. La sala de conferencias está abarrotada desde las nueve de la mañana hasta las seis de la tarde. Y es que la clave de estos encuentros no es solo la vida social. Más bien es lo que el escritor Michael Lewis llama lo nuevo novísimo , la idea, el algoritmo o la tecnología con potencial para cambiar el mundo. De ahí que el año pasado estuvieran presentes tres premios Nobel. En esta misma línea, puede decirse que en la era de las élites, el principal símbolo de estatus ya no es un yate, un caballo de carreras o un título nobiliario, sino una fundación filantrópica. Y en particular, una que deje muy claro que su patrocinador tiene ideas con fundamento para cambiar el mundo. George Soros es un pionero y un modelo para los billonarios con inquietudes sociales. Pero, ahora, hasta los oligarcas rusos aplican esta “filosofía”. Otro rasgo definitorio de los plutócratas de hoy. su intención de formar una comunidad global. Un alto ejecutivo del sector de la comunicación, residente en Londres, lo describe de forma más sucinta. Somos las personas que conocemos a las azafatas de avión mejor que a nuestras propias mujeres . Thomas Wilson, consejero delegado del gigante de los seguros Allstate, explica de otra forma esa realidad global. Yo puedo conseguir trabajadores en todo el mundo, lo que es un problema para Estados Unidos, pero no para las empresas estadounidenses . La distinción que hace Wilson ayuda a entender por qué la mayor parte de la élite de los negocios da la impresión de ser ajena por completo a las penalidades de la fuerza de trabajo y la economía de sus países. la “nación global” donde viven y trabajan funciona bien, a las mil maravillas, de hecho. Como consecuencia de esta desconexión, cuando los titanes de los negocios hablan de la economía y de su papel en ella, es frecuente que metan la pata. Así sucedió, por ejemplo, cuando Lloyd Blankfein, el consejero delegado de Goldman Sachs, declaró estar haciendo el trabajo de Dios , una afirmación que causó escándalo. Tiene su interés el hecho de que Blankfein sea hijo de un empleado postal de Brooklyn. Uno pensaría que sus orígenes proletarios llevarían a estos plutócratas a simpatizar con quienes menos tienen, pero ocurre lo contrario. Para la superélite, la sensación de haber llegado a lo alto por méritos propios hincha tanto su autoestima que les lleva a la indiferencia por la suerte del prójimo. üCuando le pregunto al consejero delegado de uno de los principales bancos de inversión de Wall Street si tiene remordimientos por el papel desempeñado por su firma en la génesis de la crisis financiera, responde que la culpa de todo la tuvieron los individuos como su primo manirroto, dueño de tres coches y de una casa que no podía permitirse. Insisto y le pregunto a otro magnate de los fondos de inversión que vive a caballo entre Nueva York y Palm Beach. Él culpabiliza de la crisis a un caddy de golf que conoce en Arizona, que compró tres apartamentos para especular con ellos en el momento álgido de la burbuja. Por supuesto, no todos los plutócratas son iguales. Por mucho que los banqueros beneficiados por los rescates financieros se hayan convertido en individuos detestados, las personas como Steve Jobs, Bill Gates y Warren Buffett siguen siendo héroes para muchos. n

01 Tony Hsieh, el “gurú” de los zapatos

SU FORTUNA.Tras vender su empresa de publicidad por Internet, LinkExchange, a Microsoft a los 24 años por 265 millones de dólares, Hsieh se hizo con Zappos, una web de venta de calzado por Internet. La página pasó de facturar menos de 2 millones a facturar más de mil millones bajo su liderazgo. Zappos en 2009 fue comprada por Amazon por 1,2 mil millones de dólares. Hsieh, que entonces tenía 35 años, se llevó personalmente 214 millones. SU MOTIVACIÓN.Representa a los jóvenes billonarios porque se ha convertido en un “gurú” de los nuevos negocios. El año pasado escribió Delivering Happiness. a Path to Profits, Passion and Purpose, número uno de la lista de los libros más vendidos de The New York Times. Además, lidera una campaña para transformar los centros de trabajo en unos entornos más positivos.

02 Victor Pinchuk, la nueva imagen del Este

SU FORTUNA.Nacido en Ucrania, su niñez discurrió en un apartamento del tamaño de un armario . En 1990 fundó Interpipe, una compañía de tuberías de acero. Su fortuna hoy asciende a 3,1 mil millones de dólares. Posee varias fábricas y canales de televisión. Fue dos veces diputado en el Parlamento ucraniano y está casado con la hija del ex presidente del país, Leonid Kuchma.SU MOTIVACIÓN. Cuando los oligarcas de la ex URSS irrumpieron, eran dados a comprar yates y clubes deportivos y a rodearse de supermodelos. Pero han pasado 15 años y hoy dedican su dinero a ser alguien en el mundo de las ideas . Pinchuk ya no se contenta con comprar arte moderno. en 2009 estableció unos premios para artistas jóvenes, organizados por su centro artístico, y ha creado su propio foro de las ideas , que se celebra en la villa de Crimea donde Stalin, Roosevelt y Churchill celebraron la reunión de Yalta. El año pasado acudieron, entre otros, Bill Clinton y Dominique Strauss-Kahn.

03 Bill Gates. El pionero y lider de las donaciones

SU FORTUNA.El fundador de Microsoft no llegó a terminar los estudios universitarios, pero hoy tiene una fortuna de 53 mil millones de dólares. Es el segundo hombre más rico del mundo.SU MOTIVACIÓN.Dejó de ser el primero más rico tras desprenderse de 24 millardos a través de su fundación. Con Warren Buffett promueve Giving piedge, una campaña para convercer a multimillonarios de que donen la mitad de sus fortunas para causas filantrópicas.

04 Sergey BrinEl aspirante a cambiar el mundo

SU FORTUNA. El informático rusoamericano creó Google en un garaje con otro alumno de Stanford, Larry Page. Brin hoy tiene 37 años y una fortuna de 17,5 mil millones de dólares.SU MOTIVACIÓN. Los dos socios se han jurado influir en la sociedad de una forma que eclipsará a la propia Google mediante el brazo filantrópico de la compañía, Google.org. En 2010, las donaciones ascendieron a más de 184 millones de dólares.

05 Mark ZuckerbergEl recién llegado a la filantropía

SU FORTUNA. El fundador de Facebook tiene solo 27 años, pero ya supera en la lista de los más ricos y en algunos listados, de los más influyentes a Steve Jobs, de Apple. Tiene una fortuna valorada en más de 13.500 millones de dólares.SU MOTIVACIÓN. Fue el primero en unirse a la social network filantrópica de Gates y Buffett, y el otoño pasado donó 100 millones de dólares para la mejora de las escuelas públicas de Newark, en Nueva Jersey.

06 John ArnoldEl “tiburón” más generoso

SU FORTUNA. A sus 36 años, “el rey del gas natural”, ha amasado una fortuna de 4 mil millones por medio de hedge funds especializados en energía. Trabajó en Enron, donde en 2000 generó un beneficio de 750 millones, por lo que fue recompensado con un bonus de 8 millones. Tras el desplome de Enron, creó Centaurus Energy. SU MOTIVACIÓN. Tiene una fundación que lleva el nombre de su familia. Su última donación. 700 millones de dólares.

07 Peter PetersonEl magnate que quiere enseñar

SU FORTUNA. Hijo de un inmigrante griego que tenía un restaurante en Nebraska, Peterson trabajó en el gobierno de Nixon y luego fue presidente de Lehman Brothers. En 2007, su fondo de inversión, el Blackstone Group, salió a Bolsa; Peterson ganó dos mil millones de dólares. SU MOTIVACIÓN. Mil millones fueron a parar a su fundación, cuyo objetivo es educar a la opinión pública sobre sostenibilidad fiscal y deuda. Está adscrito al Giving pledge de Gates y Buffett.

08 Paul AllenEl genio entre la fiesta y la ciencia

SU FORTUNA. Cofundó Microsoft con Gates. Con una fortuna de 13,5 millardos de dólares, es conocido por celebrar fiestas lujosísimas en su superyate Octopus, que siempre navega acompañado por dos helicópteros y dos submarinos.SU MOTIVACIÓN. Hace años donó a su universidad una suma sin precedentes. 26 millones. Tras superar un cáncer, en 2010 anunció que donaba la mayor parte de su patrimonio para financiar proyectos científicos.