Estas imágenes nunca vieron la luz. Estaban olvidadas en unos archivos “perdidos”. Sin embargo, fueron tomadas por un genio de la fotografía, Alfred Eisenstaedt, íntimo amigo de Sophia Loren y su retratista de confianza. No me sorprende que hayan aparecido estas fotos dice la actriz. Eisie debía de tener miles de ellas. Era mi sombra, mi amigo. Siempre estaba ahí . La propia Sophia nos comenta las instantáneas.

Los mejores días de mi vida ¡Me acuerdo perfectamente de esa jirafa! Fue un regalo del abogado americano de mi marido a mi hijo cuando tenía dos o tres meses , cuenta Sophia. A la actriz le costó mucho quedarse embarazada, así que el día que nació Carlo fue uno de los mejores de su vida.

Mi marido y yo, en casa En 1964, Eisenstaedt nos visitó a mi marido, Carlo Ponti, y a mí en nuestra casa de Marino (Italia) . Se trataba de una espectacular villa de 50 habitaciones. En la foto, Sophia, con un vestido de Dior, en el salón principal antes de salir a un evento. Aunque ella adoraba la casa, tras la muerte de Ponti, en 2007, la vendió. Demasiados recuerdos , explica.

Un respiro al aire libre Pese a lo que pueda parecer, soy una persona muy reservada. No me gusta salir ni ir a fiestas, lo que siempre he querido es estar con mi familia, disfrutar de un atardecer, poder estar con ropa informal todo lo contrario de lo que implica mi trabajo .La actriz en esta imagen observa una botella en un picnic durante el descanso de un rodaje.

¡horror! Cómo desafinoSophia Loren bromea sobre su habilidad, más bien escasa, para tocar la guitarra. Detrás de mí la que sonrie es Ines Bruscia, mi secretaria durante más de 20 años . A Sophia le encanta escuchar música, pero no se le da bien interpretarla. Eso sí, habla inglés, francés, italiano y hasta media docena de palabras en alemán .ü

Los fans, mi otra familiaEn 1961, firmando autógrafos. Cuando le preguntan si está cansada de la fama, Loren se ríe. ¿Bromeas? Es maravilloso. Los fans me tratan como si fuese de su familia. Desde que murió mi marido, a veces me siento sola, pero en cuanto salgo, me siento arropada por esa otra familia de admiradores .ü

Una vida tranquilaSophia, en la piscina de la villa familiar en los años 60. Me gusta nadar, pero no tanto navegar , comenta. Sobre todo porque su marido siempre quería hacerlo al mando de una lancha rápida. No me gusta nada que pueda poner en peligro mi vida. Conseguí que vendiera la lancha . ü

Lo nuestro fue amor a primera vistaAlfred, por una vez, se coloca al otro lado de la cámara durante un paseo en barco por las costas de Nápoles en 1961. Cuando lo vi

recuerda Sophia, fue amor a primera vista . Eisenstaedt, de origen polaco, murió en 1995. Su foto más conocida es El beso, tomada en Times Square el día de la victoria tras la Segunda Guerra Mundial. ü