El rockero que quería hacer arte y los reyes del metal. El mito sin un n. 1 y la banda que los colecciona. Reed y Metallica son un equipo cuya unión nadie esperaba. los músicos dicen que todo ha sido de lo más natural. en esta charla nos hablan de su disco y de sus vidas. dicen que han cambiado para siempre.

Cuántas personas pueden presumir de haber cambiado el curso de la historia? Lou Reed es una de ellas. La del “rock”, en su caso.Presume, de hecho, por partida triple. hasta hoy se vanagloriaba de haberla cambiado dos veces. Ahora, con su tono cavernoso y afilado, como la voz en off de una película de terror, afirma que lo ha vuelto a hacer. Este es uno de esos discos que te cambian la vida y la de quienes lo escuchan. Va a cambiar el curso de la historia de la música . Puede sonar pretencioso. De hecho, es difícil sonar más pretencioso. Pero lo dice y sus ojos se congelan en una mirada de las que fulminan. Fiscaliza la reacción de quien lo escucha. Y a Lou Reed, cuando se lo tiene enfrente, conviene tomarlo en serio. Es, probablemente, el mito del rock con peor genio. Se dice de él que merienda periodistas. Es la hora de la merienda en un lujoso hotel de Londres y Reed acaba de despertarse de la siesta. No hay razones, por tanto, para el optimismo. El viejo Lou, sin embargo, delgado, con el rostro chupado y su mueca de eterno cascarrabias, está feliz. O eso dice él. Se sienta entre James Hetfield y Lars Ulrich, cantante y batería de Metallica, la banda más grande del heavy metal actual. Lo dicen sus cinco últimos discos

todos, números uno y sus ventas acumuladas por encima de los cien millones de copias (más que gente como Beyoncé, Shakira, Lady Gaga y demás divas del pop). He vivido 69 años para crear esto asegura Reed con gesto tenso. Hay un ojo de buey en mi cerebro y esto es lo que lleva concentrado en buscar toda la vida . Se refiere a Lulu, el álbum que acaba de grabar con los reyes del metal, uno de los más oscuros de toda su carrera, de su vida, ya de por sí salpicada como pocas de momentos luminosamente sombríos.No en vano Lou Reed, nacido Lewis Allen Reed, es una de las personalidades más atormentadas del rock. Su infancia, marcada por la incomprensión, tuvo su punto culminante en la terapia de electroshocks a la que sus padres lo sometieron para curarle una potencial homosexualidad. Sin éxito, por cierto. Años después se desquitó escribiendo Kill your sons (Mata a tus hijos), incluida en Sally cant dance [1974]. Los padres cantaba matan a sus hijos y huyen. Te joden; tu padre y tu madre . La terapia afectó a su memoria a corto plazo; leía un libro y tenía que volver a empezar al llegar a la página 17.üEl trauma, en todo caso, no le impidió seguir leyendo e incluso estudiar literatura. Al fin y al cabo, hacía años que Lou se sentía artista. En algún momento de su infancia experimentó la revelación de que los seres humanos crean arte, de que ser artista es ver lo que otros no pueden ver; esa concepción de uno mismo que lleva a los genios a sentirse diferentes y, a veces también, superiores a los demás. Por eso no sorprende escuchar a Lou exabruptos del tipo. Mis semanas superan a los años de otros o Mi mierda son diamantes para los demás . Él es así, no le importa confesarlo. Actúo por instinto. Me alegro de poseerlo .Esta aura de divo insoportable lo ha acompañado toda su vida, sobre todo a partir de que comenzara a cambiar el curso de la historia del rock en 1964 al fundar The Velvet Underground, la banda que sedujo a Andy Warhol. Andy me dijo que lo que hacíamos con la música era lo mismo que él hacía con la pintura , rememora. Por eso, Drella de Drácula y Cinderella; así llamaban a Warhol sus amigos decidió convertirse en su mentor. Aunque Lou, a diferencia de Warhol, es un artista que siempre deseó transformar su época, no solo reflejarla. Por eso, al veterano rockero neoyorquino le rebosa el ego al recordar uno de los axiomas más extendidos del rock, aquel que proclama que poca gente compró un disco de la Velvet en su día, pero todos los que escucharon alguno formaron una banda. Si no hubiera sido yo asegura, habría adorado al Lou Reed de la Velvet. Amaba lo que hacíamos y estoy orgulloso. Simbolizamos todo lo que amaban los jóvenes y odiaban los adultos. Tocábamos a todo volumen, éramos vulgares y cantábamos sobre sexo, violencia y drogas . Un tema, este último, hasta entonces tabú en el rock.Lou probó las drogas incluso antes de ser rockero, cuando se limitaba a escribir poesía, y contrajo hepatitis por compartir una jeringuilla. Cuando aparecieron los Beatles, pensé que eran inocentes con respecto al mundo y sus perversiones reflexiona. Para entonces yo ya poseía una visión clara de todo. Al fin y al cabo, cogí ictericia . Las drogas, la heroína en especial, lo acompañaron hasta los años 80, cuando se casó con la británica Sylvia Morales (14 años de matrimonio) y sustituyó la autodestrucción por el equilibrio del taichí.Antes, en 1975, ya en solitario, Reed dinamitó por segunda vez el mundo del rock al grabar en su casa, él solito, Metal machine music, un doble álbum de puro ruido, distorsión, guitarras desafinadas y acoples eléctricos destructores de tímpanos que, además de impregnar todos los movimientos alternativos del rock punk, grunge, noise y demás anglicismos, conquistó una particular plusmarca mundial. Con aquel disco obtuve un récord de devoluciones. Todo el mundo fue a las tiendas, espantado, a recuperar su dinero. Hasta hoy nadie me ha superado . Lo suelta y James Hetfield lanza una risotadade ogro. Eres la hostia, Lou , le dice. Lo sé admite y añade, ¿qué surgió de ahí? Todo .Lou Reed, parece evidente, se siente un iluminado. Pocos rockeros o ninguno mencionan entre sus fuentes a escritores como Tennessee Williams, Hubert Selby, Raymond Chandler, William Burroughs, Nelson Algren o Delmore Schwartz, quien, de hecho, le dio clases en la universidad. Siempre tenso, cortante y con la mirada clavada en su interlocutor, entrevistarlo puede ser una de las experiencias más incómodas que el periodismo es capaz de proporcionar. Claro que tampoco es cubrir una guerra o bajar a una mina.El lado atractivo, aquel verdaderamente placentero del genio, es algo a lo que muy pocos pueden acceder. Por eso, los miembros de Metallica (Hetfield y Ulrich, más el guitarrista Kirk Hammet y el bajista Robert Trujillo, con quienes XLSemanal habla unos minutos antes) se sienten privilegiados. Son de los pocos que han gozado de acceso total a ese flanco de la personalidad del mito. Primero, compartiendo escenario con él. Más tarde, creando y grabando juntos Lulu, el disco que, aseguran todos los implicados, cambiará sus existencias.üToda mi vida abrigué la idea de que la inteligencia que en otros tiempos habitaban las novelas y películas podría trasladarse al rock, me he pasado la vida tratando de hacer eso reflexiona Reed. El día que subí con Metallica a un escenario supe que acababa de encontrar el ingrediente que me faltaba. Fue como. ¡Ajá!. Después, cada minuto juntos me daba cuenta de que estaba ante uno de los momentos más importantes de mi vida, el camino para conseguir algo grandioso Lou se detiene, se inclina hacia delante y sentencia. Toda mi vida ha sido una preparación para vivir este momento . Es Lou Reed en estado puro. Lo mismo que Lulu, una obra inexpugnable para oídos impacientes con la cual ha convencido a Metallica de que es posible hacer arte con guitarras eléctricas. Esto es arte. Art rock , afirma Kirk Hammet, completamente abducido por el influjo del mito.La historia de cómo Lou Reed sedujo a Metallica comienza el 30 de octubre de 2009 en el Madison Square Garden de Nueva York, con motivo del 25 aniversario del museo Rock and Roll Hall of Fame. Esa noche recuerda Hetfield teníamos que invitar a escena a algún veterano rebelde. Había una larga lista; gente, en principio, más afín. Ozzy Osbourne, ZZ Top, Van Halen No sé cómo surgió el nombre de Lou Reed . Sería algo sencillo. Tocarían dos clásicos de la Velvet. Sweet Jane y White light/white heat. Nunca olvidaré la llegada de Lou al ensayo, fue muy gracioso agrega Kirk Hammet. Habíamos llenado el escenario de amplificadores. Él apareció con su amplificadorcito y su guitarra y se puso a gritar. ¿Pero qué diablos es esto? ¡Me vais a reventar los tímpanos, me vais a lanzar por los aires!. Entonces, le dijimos. Tranquilo, Lou. Te ponemos lejos del muro de amplis, ajustamos tu micro y tu guitarra para que se escuchen bien y ya verás cómo todo sale rodado. Cuando estuvo cómodo y relajado, le preguntamos. ¿Qué quieres hacer, Lou?. Y él. ¡Toquemos algo!. Empezamos con White light/white heat y, al acabar, estaba excitadísimo. ¡Ha sido la leche, tíos! ¡Impresionante! ¡Perfecto! ¡Hagamos un disco!. Y nosotros. ¡Sí, estaría bien!. Así empezó todo .Horas más tarde actuarían ante el público de Nueva York y el entusiasmo de Reed se multiplicó. Lo cuenta Robert Trujillo. Lou decía. Hey, os dije en serio lo del disco. Llevo toda mi vida esperando vuestra aparición . Metallica, en todo caso, estaba de gira y la reunión hubo de esperar un tiempo. La primera idea era grabar diez canciones de Lou Lars Ulrich, alma pensante de la banda, tiene la palabra. Un día me llamó. Olvidad las versiones. Tengo aquí unas canciones que escribí para Lulu plays [una obra de teatro expresionista]. Esto es lo que vamos a hacer. Nos envió las letras, una semana después vino a nuestro estudio y a los 30 minutos estábamos en el suelo improvisando. Tocábamos algo y Lou saltaba de un lado a otro. ¡Guau! ¡Ha sido brutal!. Pasaron cosas muy hermosas. Nunca habíamos hecho un disco así, dejándonos llevar, ni lo habríamos podido hacer de no habernos topado con Lou. Nos ha convertido en una banda mejor. Tengo unas ganas locas de saber cómo sonará el próximo disco de Metallica .Dicho esto, Lou, que lleva unos minutos recostado en el sofá, decide intervenir. Es usted de España, ¿verdad?nebulosos recuerdos brotan de su mente. ¿Sabe cuando hice Berlín? [disco de 1973]. Las imprentas eran distintas en cada país y en las portadas españolas se les fue la mano con el rojo. Las arruinaron España. Sangre [lo dice en español] . También recuerda que la censura retiró del disco la canción The kids por su contenido sexual y que en la primera edición nacional de Rocknroll animal [de 1974] se eliminó Heroin, donde Lou declaraba su rendición incondicional a la heroína. Sí. El franquismo. Lo recuerdo bien. Me hizo vivir la peor experiencia de mi vida asiente. Antes del concierto unos tipos armados me amenazaron. Si tocas esas canciones, será la última vez que alguien te vea con vida. ¡España! . Lou suspira y rearma su mirada homicida. La entrevista ha terminado. El mito se recuesta y pregunta. ¿Cuántos faltan? . Periodistas, quiere decir.

Reed y Metallica trabajaron durante cuatro semanas dos para escribir en abril; dos para grabar en junio en el estudio de la banda en San Francisco. Metallica se tira meses para grabar dice James Hetfield (arriba, con Lou). Improvisamos sin parar, nunca habíamos hecho nada igual .