El Tribunal Constitucional ha dictado una polémica sentencia que prohíbe la utilización de la cámaraoculta para investigaciones periodísticas. Para charlar sobre ello, sobre el papel de la prensa, las filtraciones nos citamos con Melchor Miralles, referente del periodismo de investigación en nuestro país.

Miralles, que empezó hace más de 30 años en la redacción de deportes de Diario 16, reportero, productor y presentador de televisión, director de la cadena Veo7, productor de 18 películas, autor de cinco libros , pilota cada día -de seis a diez y media de la mañana- el programa Cada mañana sale el sol, en ABC.Radio. Este profesional todoterreno nos recibe en su estudio radiofónico para charlar de periodismo, de filtraciones y comentar la polémica sentencia emitida por el Tribunal Constitucional sobre el uso de cámaras ocultas. Esto es grave. Es perverso que el Tribunal Constitucional entre a condenar, de forma genérica, el método de registro de imágenes. Como se registre la información no se puede condenar. Lo que viola la privacidad no es la herramienta que utilices. Si alguien asesina a una persona con un destornillador, ¿hay que prohibir el uso de destornilladores? .

XLSemanal. Esta sentencia le afecta muy directamente. el tribunal la emite a raíz de una denuncia interpuesta por una naturópata a la que usted y su equipo de investigación filmaron con una cámara oculta

Melchor Miralles. Es un tema apasionante. Grabamos a una naturópata que se hacía pasar por médico. La única posibilidad que teníamos de demostrarlo era grabarla con una cámara oculta. Esta señora tenía la consulta en su casa, nos hicimos pasar por pacientes y la grabamos. Ella denunció que habíamos violado el derecho a su intimidad.

XL. ¿El fin justificaba los medios? 

M.M. Nosotros no violamos su intimidad, no la grabamos en el baño ni en su dormitorio, lo hicimos donde ella recibe. De hecho, ganamos en primera y en segunda instancia. Ahora, el Constitucional ha dictado una sentencia que a mí me parece infumable, porque califica como ilegítima la intromisión. Esta sentencia se olvida del derecho de los ciudadanos a recibir información veraz.

XL. ¿Pero ciertos programas no han hecho un mal uso de la cámara oculta?

M.M. En algunos casos, sí. Yo no defiendo que en el periodismo valga todo. Hay límites y yo sé cuáles son, están regulados en el Código Penal y en el Código Civil.

XL. Sin embargo, muchas veces se dice que un periodista vale más por lo que calla que por lo que cuenta.

M.M. Pues muy mal. Yo solo me callo aquello que no puedo demostrar. Y esa es la deontología profesional, porque la información que me dan no es mía. Cuando un periodista tiene una información, su obligación es comunicarla. Cuando yo tengo una exclusiva, no es mía ni de la empresa que me paga; es de los ciudadanos.

XL. Por cierto, ¿sigue ejerciendo la naturópata  en cuestión?

M.M. Sí, según me han contado, sigue pasando consulta.

XL. ¿Cuáles han sido sus mejores resultados tras grabar con una cámara oculta?

M.M. Estoy orgulloso de haber conseguido desmantelar una organización de traficantes de seres humanos en la República Dominicana, y nos hicimos pasar por mafiosos; de desenmascarar a unos traficantes de órganos en México, para lo que tuvimos que hacernos pasar por curas y por médicos; estoy orgulloso de una investigación que arranca en España y termina en Paraguay que logró desmantelar una red de traficantes de bebés; de sacar a la luz toda la bazofia que había detrás del concurso de Miss España ¿Y hay que prohibir la cámara oculta? ¡Por favor!

XL. A finales de 2010, Julian Assange filtró a través de WikiLeaks documentos del Pentágono y se los hizo llegar, entre otros, a los diarios El País, Le Monde, The New York Times

M.M. Es un tema delicado. La única limitación a su publicación es que esos datos pongan en peligro la vida de las personas. ¿Del resto? Soy partidario de su publicación porque detrás de los secretos de Estado suele haber actuaciones inconfesables, como hemos visto.

XL. ¡Vamos! que le hubiera encantado ser Julian Assange.

M.M. Nooo [sonríe]; pero me hubiera encantado recibir yo esa información antes que los demás, y la hubiera publicado, sin duda; porque de nuevo se plantea un conflicto de derechos, y el que debe prevalecer siempre es el derecho de los ciudadanos a estar informados.

XL. Por cierto, a Rajoy y a De Guindos, de manera mucho más espontánea, ingenua y natural, los grabaron en Bruselas comentarios más o menos oportunos.

M.M. [Sonríe]. No te fíes de los deslices de los políticos; no siempre lo son. Mi impresión es que no fue desliz el de De Guindos sobre la agresividad de la reforma laboral y que sí lo fue el de Rajoy sobre la huelga que esperaba.

XL. En el periodismo de investigación, que usted conoce tan bien, ¿hay que sobornar para conseguir filtraciones?

M.M. Si no hubiera filtraciones, no existiría el periodismo. Detrás de cada gran noticia hay una filtración. Yo he pagado por información, pero nunca lo he hecho porque me dieran un papel sin más. Cada vez que he pagado ha sido porque me han dedicado las horas necesarias para orientarme y ayudarme a contrastar la veracidad de cuanto me filtraban.

XL. ¿Cómo es la gente que filtra una información de la que dispone, digamos, por razón de cargo?

M.M. Hay de todo. A mí me han filtrado ministros, directores generales, jueces, secretarios de Estado, funcionarios, abogados, policías, asesinos, terroristas

XL. ¡Anda que !

M.M. En el periodismo tienes que saber comportarte en el tugurio más repugnante y en el palacio real.

XL. ¿Ha pagado a un juez o a un secretario de juzgado? 

M.M. No he pagado a ningún funcionario en su cargo.

XL. ¿Qué interés tiene filtrar un sumario si no se cobra el servicio y se asume un riesgo?

M.M. A mí el interés de mi fuente me importa cero, solo me preocupa que lo que dice sea verdad.

XL. Pero siempre conviene saber a quién se le está haciendo el juego.

M.M. Me trae sin cuidado. Los motivos habituales son por venganza o por despecho. El chófer del director de Empleo de la Junta de Andalucía ha contado lo que ha contado, según ha confesado, porque me han puteado . Es la vida misma, siempre hay un puteado al que han dejado tirado.

XL. ¿Y en un juzgado?

M.M. Ahí suele ser porque alguien de ese juzgado tiene interés porque trascienhistoria o por amistad.

XL. ¿Tiene muchos amigos que filtran grandes cosas?

M.M. No son mis amigos, son conocidos. En el submundo de la delincuencia y en el del terrorismo, yo he sacado mucha información y no son mis amigos los terroristas ni los policías, pero es gente con la que tengo relación profesional porque ahí circula mucha información.

XL. ¿Duerme bien la noche que consigue una magnífica filtración?

M.M. Duermo bien en general, pero es muy excitante tener una exclusiva, el miedo a que alguien te la pise Es apasionante, como una droga.

XL. Y a usted ¿qué opinión le merece el que filtra?

M.M. Me parece repugnante, pero allá cada uno.

XL. Una medida que ha tomado el nuevo Gobierno ha sido reducir el secreto de sumario hasta un máximo de 30 días.

M.M. No es cuestión de tiempo. Yo me preocuparía más, si se decreta secreto un sumario, por que sea secreto de verdad.

XL. En el mundo de las tertulias, en el que también anda metido ¿los periodistas toman demasiado partido?

M.M. Muchos periodistas no hablan por sí mismos, sino por llevarse bien con un partido o con otro. Pero allá cada cual. A mí me gustan los que se expresan libremente.

XL. ¿Y a usted lo han vetado en algún programa?

M.M. Sí, yo empecé a ir a una tertulia política en Canal 9 que presentaba Isabel Durán. Fui una vez y no volví. Yo sé perfectamente que, si hubiera sido por Isabel, hubiera vuelto y que fue Francisco Camps -y lo digo y lo puedes publicar- el que dijo que no volviera.

XL. Por cierto, las deudas de las televisiones autonómicas son estratosféricas.

M.M. Son un disparate. Soy enemigo de que existan, incluso TVE. ¿Para qué son necesarios los medios públicos? Puestos a aceptar que haya uno, sería con la condición de que no compitiera con los medios privados y tuviera una función de divulgación cultural. Pero la experiencia demuestra que los medios públicos son utilizados por quien está en el poder a mayor gloria suya. Yo los liquidaría.