Es uno de los mejores jugadores de golf de la historia. El actual capitán del equipo de Europa para la Ryder cup 2012 nos cita en el campo de Jaizkibel, en fuenterrabía, para charlar de los entresijos de este deporte, de la extraña enfermedad que estuvo a punto de encadenarlo a una silla de ruedas y de su gran amigo Severiano ballesteros.

XLSemanal. Es embajador de la Fundación Seve Ballesteros. ¿Cómo era su relación con Severiano?

C.O. Muy cercana. Lo conocí en Santander cuando yo tenía 15 años. Desde el primer momento hubo feeling.

XL. Él tenía 9 años más que usted, ¿llegaron a ser amigos de verdad?

C.O. Sí, íntimos. Hablábamos de todo y, cuando estábamos en competición, pasábamos muchas horas juntos. La necesidad, además, fomentó nuestra buena relación. Cuando viajas a Estados Unidos, te encuentras muy solo porque la vida allí es mucho más individualista y cada uno va a su bola. Tener cerca una persona con la que compartir esas semanas de soledad en el hotel nos ayudó a los dos. Así se fue haciendo muy estrecha nuestra relación y la mantuvimos durante el resto de sus días.

XL. ¿Cómo de cerca vivió su enfermedad?

C.O. Fue muy duro. Yo estaba en Madrid cuando llegaron las noticias de que estaba ingresado en La Paz porque había perdido la consciencia en el aeropuerto de Barajas. Fui a verlo ese mismo fin de semana. Después, nos veíamos con frecuencia. Vi toda su evolución y me impresionó mucho.

XL. Hubo un momento en que todos pensábamos que lo superaría.

C.O. Sí, es que hubo una mejoría importante al principio. Una vez quedé con él en su casa para ver juntos la final del Open británico y estaba fuerte otra vez. Cada cuarto de hora se levantaba del sofá, hacía sus ejercicios y luego volvía a la televisión. La cosa pintaba bien. Pero luego recayó, tuvieron que volver a darle quimioterapia y el deterioro físico empezó de nuevo. Fue muy, muy duro.

XL. Apenas nueve meses después de su muerte, la prensa se ha hecho eco de los problemas surgidos entre los familiares de Severiano, precisamente por la parte de la herencia que dejó a esta fundación. Los hijos, por un lado; algún hermano y un sobrino, por el otro

C.O. No es un tema de dinero. Es una situación muy incómoda y ojalá se solucione todo.

XL. Si no es a causa del reparto de la herencia, ¿por qué están enfrentados?

C.O. Creo que no es cuestión de dinero, pero prefiero guardarme para mí lo que pienso. Es un tema familiar y son ellos quienes tienen que solucionarlo. Yo procuro hacer todo lo que puedo por la fundación y colaborar igual con Iván (sobrino de Severiano) que con Javier (hijo de Severiano) cada vez que me piden algo. Por encima de todo está la fundación, que hace una labor impresionante.

XL. ¿Javier Ballesteros sigue los pasos de su padre?

C.O. Juega bastante bien. Yo sé que está estudiando y que, antes de dedicarse de lleno al golf, va a terminar la carrera. Después será cuando lo intente. 

XL. Severiano murió con 54 años, y usted vio de cerca cómo se le escapó la vida antes de tiempo, como el agua entre los dedos.

C.O. Eso lo tenía claro antes, siempre he pensado que esto es así. Mi padre siempre me ha dicho que tenemos que disfrutar mucho de esta vida, que es la única que tenemos. Y es lo que trato de hacer.

XL. ¿Es usted religioso?

C.O. No practicante, vamos a dejarlo ahí. Cuando ves la muerte tan de cerca, cara a cara, y ves lo duro que puede ser No sé qué decirte.

XL. ¿Qué otros consejos le dio su padre?

C.O. Sobre todo ese. Mis padres eran gente sencilla, que han pasado toda la vida trabajando. Mi padre se encargaba del mantenimiento de este campo de golf. Y mi madre trabajaba también en este club, en el vestuario de señoras. Vivíamos en una casa cerquita de aquí. Y yo nací prácticamente en el mismo campo de golf. Mis padres son de una mentalidad sencilla, disfrutan con las pequeñas cosas, y eso es lo que me han transmitido.

XL. Hubo un momento en que pensó que no podría volver a andar nunca más, afectado por una gravísima artritis reumática, de la cabeza a los pies.

C.O. Sí, sí. Estuve dos veces sin poder andar. No saben con certeza qué ocurrió; dicen que pudo ser un fuerte ataque reumático, pero no está claro. Me hicieron muchas pruebas que dieron negativas.

XL. En su enfermedad hubo dos fases.

C.O. Sí, la primera duró dos años. de 1995 a 1997. Tenía problemas en los metatarsos de los pies. No podía apoyarlos, e ir del salón al servicio era muy difícil. Andar más de tres metros era imposible para mí. Pensé que se había acabado mi carrera.

XL. Y luego ‘resucitó’ y volvió a ganar el Masters, en 1999.

C.O. Sí, fui a un médico alemán y me fui recuperando poco a poco hasta llegar a hacer una vida normal, sin dolores. Pero hace tres años volvieron los problemas.

XL. ¿Los mismos?

C.O. No, no; esta vez fueron en la zona inguinal, no podía levantar la pierna. Luego pasaron también a la zona lumbar; después, a los hombros. Fue un proceso complicado. La analítica daba inflamación por todos los lados. Como en el proceso anterior, iba probando un medicamento y otro y veía que no avanzaba. Buscaron el remedio a base de antiinflamatorios de última generación, biológicos; había que tener cuidado porque te afectan al hígado, a las defensas. Ahora ya no estoy tomando ninguno.

 XL. ¿Se encuentra en forma para volver a ganar un campeonato importante? 

C.O. La esperanza es lo último que se pierde, pero tengo claro que los años no pasan en balde y que los jóvenes vienen pegando fuerte. Físicamente no estoy perfecto al cien por cien, me quedan pequeñas secuelas. Tengo molestias aquí y allá, pero no me puedo quejar porque lo he pasado francamente mal.

XL. Después de todo lo vivido, ¿cree que está cerca su retirada de la competición?

C.O. Este deporte es bastante longevo. Hay gente que tiene más de 50 años y sigue compitiendo. Yo voy a intentar seguir jugando unos pocos años más, tocando madera y si la salud lo permite. A mí lo que verdaderamente me atrae es la adrenalina de la competición, el ponerme en el hoyo 1 y afrontar el reto que te ofrece este deporte, porque no todos los días son iguales. Hoy puedes estar jugando muy bien, pero nadie te garantiza que mañana vayas a hacerlo igual.

XL. ¿La crisis económica afecta al golf?

C.O. Claro. Es más difícil conseguir patrocinadores. A mí no me ha cambiado la crisis, porque soy muy espartano y no tengo grandes necesidades.

XL. ¿En qué se gasta todo lo que ha ganado?

C.O. Yo no me lo gasto prácticamente.

XL. Pues si ha invertido bien todos estos años, tendrá una hucha estupenda.

C.O. Una hucha generosa, sí.

XL. Soltero y sin hijos, habrá que felicitar algún día a sus sobrinos.

C.O. Pues sí, será para ellos o para cuando se tercien dificultades, que siempre suelen surgir a lo largo de la vida. Para esos momentos es bueno tener la hucha ahí.

XL. ¿Ejerce de vasco allá donde va?

C.O. Sí, siempre. De hecho, Gonzalo Fernández Castaño y Miguel Ángel Jiménez me llaman siempre ‘vascorro’. Por algo será

XL. No habla nunca de política, pero ¿le interesa?

C.O. La política nunca me ha atraído. Hay deportistas que sí se manifiestan e incluso que apoyan a un partido concreto, yo no lo hago.

XL. Le voy a poner en apuros. ¿jugaría en una hipotética selección vasca?

C.O. [Larga pausa]. No te sabría contestar. Yo he representado al País Vasco en todas las competiciones nacionales en las que juegan las regiones y he representado a la selección española. Supongo que no tendría ningún problema, no sé. Ahora, si va a ser un conflicto, pues igual no juego ni en una ni en otra. En estos temas siempre he intentado mantenerme al margen de enfrentamientos políticos. Yo soy vasco y soy español.

XL. ¿Le han tirado los tejos desde algún partido político?

C.O. No, nunca [rotundo].

XL. Por cierto, ¿ha jugado al golf con políticos? 

C.O. Con Esperanza Aguirre, sí; y juega muy bien. Tiene un swing muy, muy bueno. Los políticos españoles, por regla general, no suelen jugar al golf. Y los vascos, menos aún [sonríe]; al menos que yo sepa. Bastante tienen los políticos con lo que tienen en estos momentos.

XL. Con quien sí ha jugado es con Tiger Woods. ¿Qué opinión le merecen las aficiones privadas de su colega? 

C.O. Yo nunca he tenido ningún problema con él, ha sido siempre un jugador muy respetuoso. Pero, oye, lo que cada uno haga en su casa

XL. Bueno, Tiger no lo hace precisamente en su casa.

C.O. Donde lo haga; es un tema privado. Yo no entro en eso. Supongo que el hombre tiene mucha energía [risas].

XL. Usted suele justificar su soltería porque considera muy difícil convivir con una mujer con la vida que llevan los golfistas. Tiger debe de ser multi

C.O. [Me interrumpe]. Sí, sí; pero es que yo creo que Tiger no convive precisamente con esas mujeres [se ríe]. Yo he coincidido con él en el campo, en los vestuarios, hemos comido juntos y es una persona muy normal, que hace sus chistes y sus gracias, igual que las hacemos los demás.

XL. ¿Y cómo son sus chistes y sus gracias?

C.O. Pues como los de todos. unos, buenos; otros, malos; unos, de golf; otros, de chicas; de lo que sea Yo, sin embargo, no soy bueno contando chistes.

XL. Aunque lo llamen ‘vascorro’, un cuarentón con éxito y soltero da mucho que hablar en este país.

C.O. Sí, sí; yo también he tenido que oír comentarios de todo tipo que me entran por un lado y me salen por el otro.

XL. Se llegó a decir hasta que se había casado con un guardia civil.

C.O. De mí se ha dicho de todo. Aquí tenemos una afición enorme a hacer ese tipo de comentarios. Pero todo depende de la importancia que tú le des, y yo no le doy ninguna.

XL. Volvamos, pues, a Tiger Woods. ¿Lo ve en el camino de ser de nuevo lo que era?

C.O. Sí y siempre lo he dicho. No tengo duda de que volverá, porque él sigue teniendo en su cabeza batir el récord de grandes ganados por Jack Nicklaus. Y lo hará.

 XL. Eso si le deja paso la gran revelación norirlandesa, Rory McIlroy. 

C.O. Este chico es un fenómeno. Con 22 años ha llegado a ser número uno del mundo, pero lo importante es cómo lo ha hecho. con un juego extraordinario y consistente durante mucho tiempo, que eso es lo difícil. Puede ser el sucesor de Tiger, sí.

XL. Dicen que el mejor golpe de Olazábal fue el putt eagle en el 15 de Augusta a Tom Lehman.

C.O. Bueno, sí; aquel fue uno de los golpes que marcaron mi carrera; fue clave para ganar aquel Masters.

XL. ¿Un solo golpe puede marcar una carrera?

C.O. Sí, sin lugar a dudas. Y esa noche es muy difícil dormir. Toda la adrenalina y la presión que has pasado hace que las dos noches siguientes no consigas dormir. Tienes muy fresco todo lo que ha pasado y no paras de pensar en ello. Esos golpes te producen una satisfacción tremenda. Es como decirte a ti mismo. lo he conseguido.

XL. Le voy a poner en otro apuro. Usted es el actual capitán de la Ryder Cup y tiene que elegir ‘a dedo’ 2 de los 12 jugadores europeos que se van a enfrentar a los 12 americanos, ¿cree que habrá 4 españoles en el equipo?

C.O. Los 10 primeros entran automáticamente por puntuación. 5 por la orden del mérito europeo y 5 por la orden del mérito mundial. En estos momentos ya hay 3 españoles entre estos 10. Gonzalo Fernández Castaño, Sergio García y Alvaro Quirós; y yo confío en que ya queden seleccionados y que no salgan de la clasificación.

XL. Se lo pregunto de otra forma, ¿cree que Miguel Ángel Jiménez jugará la Ryder Cup?

C.O. Esta clasificación se va a cerrar la primera semana de septiembre y aún quedan muchos meses por delante para que pueda entrar. Miguel tendría que hacerlo muy bien, la verdad. Pero, bueno, con 3 españoles clasificados tendríamos que estar más que contentos. 

XL. De una última manera, ¿si no se clasifica, lo elegirá usted?

C.O. [Sonríe]. Yo voy a tener que elegir 2 y, sin duda, habrá 4 o 5 personas que podrían ser elegidas. Puede haber entre ellos un español, o no. Depende de cómo vea a Jiménez, podrá ser él o no. Uno de los momentos más difíciles para mí va a ser ese de tener que coger el teléfono y comunicárselo.

XL. Digamos entonces que no ve nada claro que lleguemos a colocar 4 españoles en la Ryder Cup.

C.O. Lo veo muy difícil.

XL. Usted ha jugado muchas veces con la bolsa totalmente negra, sin patrocinadores.

C.O. Es una decisión personal. Llega un momento en el que tienes que elegir. Puedo tener patrocinadores, sí; pero quizá no pueda entonces jugar con el material que a mí me gusta. Prefiero sacrificar esa parte y poder utilizar el material que yo quiero, prefiero tener esa libertad.

Privadísimo

  1. Me encanta cazar con mi padre. perdices, zorzales, palomas, conejos
  2. Mi pelo es cuestión de genética. Yo, encantado.
  3. Llevo el frío mejor que otros.
  4. Los franceses nos tienen envidia. ¡Que nos la sigan teniendo!

Mis campos preferidos

De los campos antiguos, el que más me gusta es el de El Saler, en Valencia. Otro precioso es el campo antiguo de Pedreña. Este de Jaizkibel es mi ojito derecho .

En mi bolsa siempre llevo

Las maderas son TaylorMade; los hierros, Titleist; los blaster son diseñados por mí; y luego tengo un putt que tiene casi tantos años como yo. Está todo roñoso, pero es el que me gusta. Si algún día lo pierdo, será duro .