La presentamos al actor más taquillero de Hollywood. A sus 63 años, el tipo más duro del barrio todavía acepta sin complejos papeles de acción

Metido en la piel de un superhéroe de Marvel, conserva el
misterio y la intensidad de hace 20 años, cuando ‘Pulp Fiction’ lo
convirtió en una estrella tardía. Activista contra el racismo y votante
de Obama, Samuel L. Jackson es ahora un ‘indignado’.

El móvil, en una mano; un cigarrillo electrónico, en la otra. Así se distrae Samuel L. Jackson en una habitación de hotel en Los Ángeles. A sus 63 años, es lo que el tópico define como un dandi. Pero a él nunca le toca hacer ese papel en el cine. Su especialidad es el tipo duro que encadena tacos al cual sublimó en Pulp fiction o Jackie Brown. Ahora, Jackson vuelve a ponerse en la piel del espía Nick Fury, al que ya interpretó en Iron Man y su secuela, Los Vengadores. A Jackson le han correspondido los galones de líder en un reparto lleno de estrellas como Robert Downey Jr., Scarlett Johansson o Chris Hemsworth. Cuentan que las juergas del rodaje en Nuevo México fueron antológicas. Yo miraba mientras todos bebían subraya con una mueca. No bebo . A finales de los 80 se tomó su última copa (y su última raya de cocaína). Caprichos del destino, nada más acabar la rehabilitación hizo de cocainómano en Fiebre salvaje. Aquella cinta de Spike Lee lo puso en el mapa. Hoy, 21 años después, es el actor más taquillero de Hollywood. La recaudación de todas sus películas supera los diez mil millones de dólares. Antes de ser una estrella, sin embargo, Jackson fue activista por los derechos civiles. Fue expulsado de la universidad por retener a los miembros del consejo universitario y coqueteó con el black power. Un agente del FBI advirtió a su madre que su hijo estaría muerto en un año si no cambiaba de aires, y ella lo mandó a Los Ángeles. A Jackson no resulta fácil hacerle hablar ni sonreír. Es tan intenso y enigmático como sus personajes. O quizá más.

XLSemanal. Firmó con Marvel para interpretar a Nick Fury en nueve películas. ¿Por qué le gusta tanto este personaje?

Samuel L. Jackson. Conozco a Fury desde niño. Leía tebeos sin parar. Es un héroe de la Segunda Guerra Mundial, un personaje fuerte. Un día cogí uno de sus cómics y pensé. ¡Ese oy yo! No recuerdo haber autorizado a nadie a usar mi cara en un cómic . Así que puse a mi agente a trabajar.

XL. ¿Qué le atrae de los superhéroes?

S.L.J. Todo el mundo fantasea. ¿qué haría si pudiera volar o si fuera el hombre más fuerte del mundo? Yo siempre quise ser invisible.

XL. Y si lo fuera, ¿qué haría?

S.L.J. Escucharía las conversaciones de otras personas e iría a sitios en los que no debería estar. Me gustaría espiar a un montón de gente.

XL. ¿Por ejemplo?

S.L.J. [Se lo piensa]. A los ejecutivos de Hollywood para descubrir cómo piensan y por qué no producen el tipo de películas que yo querría hacer.

XL. ¿Todavía no sabe cómo funciona este negocio?

S.L.J. Nadie lo sabe.

XL. Pero usted es el actor más taquillero de la historia del cine, algo sabrá

S.L.J. La verdad es que no. Solo he tenido suerte. Haces un puñado de películas que gustan a la gente y que funcionan bien en taquilla. Eso es todo. Bastan unas cuantas entregas de La guerra de las galaxias para ponerte rápido ahí arriba.

XL. ¿Qué significa para usted esa saga y los más de diez mil millones de dólares recaudados por sus películas?

S.L.J. Que mucha gente ha hecho bastante pasta gracias a mí y yo no tengo nada de ese dinero.

XL. Hombre, algo tendrá, ¿no?

S.L.J. Pues la verdad es que no; en absoluto.

XL. Con 46 años, Pulp fiction lo convirtió en una estrella tardía. ¿Se había rendido ya?

S.L.J. No. Me había olvidado de Hollywood, pero me divertía con el teatro. Yo solo quería hacer películas y, cuando lo conseguí, la realidad resultó ser más grande de lo que imaginaba, porque desconoces todas las puertas que se abren o lo que significan. A partir de entonces, yo elegía los proyectos que quería hacer en vez de ir de casting en casting con la esperanza de que alguien me eligiera. Fue un gran cambio.

XL. ¿Hay algún secreto para triunfar en un negocio tan voluble como este?

S.L.J. No. En este negocio puedes aprender a hacerlo todo. actuar, escribir, dirigir , pero lo que nadie te enseña es a estar en el sitio justo en el momento adecuado. La suerte es la combinación perfecta de preparación y oportunidad. Si la oportunidad llega y no estás preparado, adiós.

XL. Nick Fury es un tipo muy poderoso. ¿Le seduce la idea del poder?

S.L.J. Supongo que nos atrae a todos. Cuando llegué a Hollywood, empecé a descubrirlo. la gente te lo da, te lo quita, te hace creer que lo tienes Es un concepto extraño e interesante. Durante el casting de Juego de patriotas, que fue una de mis primeras películas famosas, me dijeron. Queremos darte el papel, pero Harrison [Ford] tiene que aprobarte. Tienes que venir a conocerlo y ver si le gustas . Yo no podía creérmelo. Volé hasta Los Ángeles, me metieron en una habitación con él, hablamos dos minutos y resultó que teníamos un amigo en común. Le caí bien y conseguí el trabajo. Tres años después estaba haciendo una película y me dijeron que tenía cast approval , es decir, yo tenía que dar el visto bueno a los otros actores.

XL. ¿Y alguna vez ha vetado a alguien?

S.L.J. ¡Síii! Por supuesto. Si he visto su trabajo y no me gusta, le digo al productor. Esa persona no sabe actuar. Lo sabes, ¿verdad? . Su respuesta suele ser. Sí, pero siempre funciona bien en taquilla, bla, bla, bla . Tratan de convencerte de qhará bien y al tercer día de rodaje se confirma lo que tú ya sabías. Pasa a veces; otras, deseas que despidan al director.

XL. ¿Le pasa a menudo?

S.L.J. Bastante. Cuando un director te habla mientras encuadra tu cara con sus manos [reproduce el gesto], mala señal. ¡Lo odio!

XL. ¿Es cierto que va al cine a ver sus películas?

S.L.J. Sí. Me encanta verme en la gran pantalla.

XL. ¿No será usted un poco narcisista?

S.L.J. ¿Narcisista? ¡Por supuesto! Si estoy en este negocio, tengo que serlo. Los actores que dicen que no lo son mienten.

XL. ¿Nunca le disgusta lo que ve?

S.L.J. En general, no. Pero cuando haces una película en la que el director es un idiota, hay que ponerse a la defensiva. Solo esperas hacerlo lo bastante bien como para que no sea vergonzoso para ti, solo para él.

XL. Ha trabajado con Tarantino. ¿Se lleva bien con él?

S.L.J. ¡También comete errores! [se ríe]. Hay gente con la que conectas de una forma espiritual y artística. Quentin y yo tenemos ese tipo de conexión. Y es un guionista brillante. Lo que escribe tiene sentido cuando sale de mi boca.

XL. Se lo conoce por su fuerte conciencia política y social. ¿Qué piensa de movimientos como Occupy Wall Street?

S.L.J. La gente se está dando cuenta de cómo funciona el mundo, de que un puñado de personas controla al resto y no es capaz de compartir su riqueza. Todos necesitamos cosas como sanidad y educación. Todos deberían tratar al resto de la misma forma en que quieren ser tratados. Es el único modo de que este mundo sea un lugar más habitable, un sitio mejor para nuestros hijos y nietos.

XL. Luchó por los derechos civiles en los 70. ¿Se identifica con esta nueva generación de activistas?

S.L.J. Igual yo formo parte de ese uno por ciento de la población contra los que están enfadados. Trato de ayudar con mi trabajo filantrópico. Pero sí, me acuerdo de cuando yo estaba en el frente. Nunca fui un sintecho, siempre tuve comida en la mesa y pagaba las facturas, pero entiendo su lucha y su frustración.

XL. ¿Se enfada cuando lee los periódicos?

S.L.J. No es tanto cabreo como decepción con esa gente a la que hemos elegido y que dicen que van a cambiar las cosas; nunca lo hacen. Solo saben pelearse entre sí. Se dedican a llenarse los bolsillos o a escribir biografías. Toman decisiones absurdas porque son incapaces de ponerse de acuerdo con el de enfrente. Al final es una cuestión simple. solo debes decir ‘sí’ a aquello que es justo.

XL. En 2008 apoyó a Barack Obama, pero ahora critica su gestión. ¿Qué le ha decepcionado tanto?

S.L.J. No es decepción. Los políticos son políticos. Quieren hacer cosas, pero no pueden. Quizá tras las elecciones pueda hacer más. Entonces no tendrá que preocuparse de ser reelegido.

XL. ¿Cree que no ha sido valiente?

S.L.J. No, no lo ha sido.

XL. Dijo que votó a Obama porque era negro, y le llovieron las críticas. ¿Quiere explicarse?

S.L.J. ¡No necesito explicarme! [suspira]. Sí, voté por él porque era negro, pero también porque era la mejor opción de las dos. Si la gente piensa que soy tan ingenuo como para votar a alguien solo por su raza, se equivoca. Era el mejor candidato y era negro. ¡Eso es genial! No soy la única persona que lo votó por el orgullo que suponía tener un presidente negro. Muchos blancos lo hicieron por la misma razón. era un mensaje al mundo sobre lo lejos que habíamos llegado como país y como norteamericanos. Hemos votado a un afroamericano. ¡Mirad qué progresistas somos! .

XL. Vivió la segregación racial en la escuela. ¿En qué punto de la lucha contra el racismo nos encontramos?

S.L.J. No hemos avanzado tanto. La raza siempre será un factor. Aquí hay dos maneras de hacer las cosas. la american way y la otra. Cuanta más gente amarilla o negra llega a este país, la cultura dominante va dejando de serlo. La gente lucha contra esa realidad porque cree que nuestra cultura está siendo subyugada por las tradiciones y las ideas de los que llegan; se resiste a eso. Siempre será así hasta que la cultura esté tan entremezclada que el conflicto se olvide.

XL. Tiene 63 años. ¿Le queda algún sueño por cumplir en este negocio?

S.L.J. Seguir trabajando hasta caerme muerto. Ese es el plan.

XL. ¿No piensa retirarse nunca?

S.L.J. No. La gente me pregunta a menudo. ¿Por qué trabajas tanto? . Y yo siempre digo. los pintores se levantan por la mañana y pintan; los escritores escriben; y yo, que soy actor, actúo. Me encantaría poder actuar todos los días. No sé cómo hay gente que rueda una película al año. No lo entiendo. Cuando estoy en casa, me aburro.

XL. ¿Tuitea para matar el aburrimiento?

S.L.J. Twitter es divertido, pero solo lo hago una o dos veces por semana. No bombardeo a mis fans con reflexiones profundas sobre la vida. Si te has levantado y estás respirando, haz algo positivo por el mundo . ¡Puaj! [risas].

XL. Para terminar, una curiosidad. ¿Es cierto que todos sus contratos tienen una cláusula que le garantiza poder jugar al golf mientras rueda una película?

S.L.J. Sí. Dos veces por semana. El golf me tranquiliza. Hay quien hace yoga o medita, yo juego al golf. Me ayuda a calmarme cuando lo necesito. Es mi lugar zen.

Privadísimo

Su padre, al que apenas vio dos veces, murió víctima del alcohol. Su madre trabajó en una fábrica y lo crio con ayuda de sus abuelos. Tartamudo de niño, un logopeda lo animó a presentarse al casting de una obra de teatro para superar su problema. Trabajó como portero en el célebre edificio de apartamentos Manhattan Plaza de Nueva York. También fue doble de luces de Bill Cosby.