María Dueñas (Puertollano, 1964) es una profesora universitaria
afincada en Cartagena. Casada, dos hijos. Apenas sabe coser, lo justo
para coger los bajos de un pantalón , pero imaginó a Sira Quiroga -la
modistilla convertida en espía de ‘El tiempo entre costuras’-. Envió el
manuscrito a la agencia de Antonia Kerrigan, que lo movió; y Belén López
Celada, directora editorial de Temas de Hoy, apostó por esta novata.
Una tirada modesta. 3500 ejemplares. Lleva 38 ediciones y ha vendido más
de un millón. ‘Misión Olvido’, su segunda novela, se publica en
septiembre.

XLSemanal. En esta época de tweets hay que tener mucho saque para zamparse 600 y pico páginas

Belén López Celada. Las tecnologías propician una lectura fragmentaria. Pero la gracia de una buena novela es perderte durante días o semanas en un universo paralelo. Creo que los hombres son más de gadgets. consolas, smartphones, tabletas Y están perdiendo el hábito de leer seguido. A nosotras nos cuesta menos sumergirnos.

María Dueñas. En mi novela hay elementos que facilitan esa inmersión. Escenarios exóticos, pero no tanto como para resultar ajenos. Y una protagonista frágil y cercana con la que no resulta difícil identificarse. Añada mucha acción, aventura y sentimientos.

XL. ¿Piensa en el género del lector cuando escribe?

María. No. Pienso en lo que me gusta a mí como lectora. Mi banco de pruebas soy yo misma.

Belén. Ahora hay un revival de formatos femeninos, como la novela romántica, que tiene un público muy devoto, pero que no crece. Si buscas un mercado amplio, primero tienes que gustar a las mujeres, pero no puedes olvidar a los hombres. Además, muchas mujeres prefieren no sentirse etiquetadas. Y les encanta compartir con su pareja lo que les gusta.

María. Tengo muchos lectores -hombres y mujeres- que son muy poco sospechosos de ser aficionados a la literatura blandita y sentimental.

XL. Las mujeres que dirigen editoriales son legión. No necesitan cupos.

Belén. Si yo hablara con maldad, diría que los salarios no son muy altos. Habría más hombres si se ganara más dinero. Pero seré buena y diré que es un oficio donde hay que tener empatía, habilidad para las relaciones personales y humildad. El protagonista es el autor. Y a las mujeres editoras nos cuesta menos estar en un segundo plano.

María. Lo que hace falta es que haya más mujeres en el mundo de la crítica. Échele un vistazo a los suplementos literarios y cuente las críticas firmadas por mujeres y las reseñas de libros escritos por mujeres.

XL. ¿Cierto resquemor?

María. No, yo estoy encantada. Pero el término ‘best seller’ sigue teniendo en España connotaciones negativas.

XL. Pues en Estados Unidos les hacen la ola a los autores que entran en la lista de los más vendidos

María. Sí. Y aquí sospechan que has rebajado la calidad. Un prejuicio absurdo. Pero los lectores no son estúpidos. Nadie se gasta 22 euros en una porquería. Los que levantan o hunden un libro son los lectores. Por mucho que se empeñen los que escriben, editan o critican. El lector es soberano. Y no se le engaña fácilmente. Todos somos lectores. Te la pueden colar una vez, pero no dos. Los gustos no se pueden imponer.

XL. ¿Y cuáles son sus gustos?

María. Leo de todo. Tengo una formación clásica, muy del canon. Pero no me da ningún corte leer a Stieg Larsson.

XL. ¿A quiénes se les sube más el éxito a la cabeza, a ellos o a ellas?

Belén. A María no se le ha subido nada. Es agradecida. Y es muy detallista con todos. Con prensa, con diseño, con marketing No se le olvida nadie. ¡Hasta nos envía cestas de ‘chuches’!

XL. ¿Es más difícil lidiar con hombres?

Belén. Yo trabajo muy bien con hombres y con mujeres, pero con otra mujer de mi generación las cosas son más fáciles. Tenemos mucho en común.

María. Bueno, las dos somos del 64 y las dos somos zurdas [ríe]. Tenemos una gran complicidad. Y ella es una valiente. Acaba de ser mamá.

Belén. Ahora hay muchas autoras de primera fila. Hombres y mujeres agradecen que su editor sea un coach cuando le falla el ánimo. Piden que el editor sea sincero, que no le haga la pelota. No vale de nada adular porque el autor terminará estrellándose. Quizá algunos hombres remolonean más con los plazos de entrega, porque se lo toman con más tranquilidad o porque tienen problemas personales, aunque hay de todo.

María. Las mujeres tenemos un sentido más acentuado de la responsabilidad. Vengo de la universidad, donde todo está muy planificado y no te puedes saltar los plazos. Llevo un rodaje de 20 años de disciplina.

XL. ¿Siente vértigo ante las expectativas que genera su segunda novela?

María. No. Lo que tenga que ser será. He puesto toda mi buena voluntad, mi esfuerzo y mi saber hacer. Que los lectores decidan.