Cada mes, 30.000 trabajadores se ven afectados por un ERE en España. El más duro de los despidos, según los expertos. A la tensión y la incertidumbre del proceso hay que añadir la frustración y la angustia de saberse sin un puesto de trabajo. Reinventarse es la única salida. Los protagonistas de este reportaje lo han conseguido. Nos lo cuentan.

En algunas empresas se enteran con una lista en el tablón de anuncios; en otras, a través de una noticia de prensa; y en otras muchas, con rumores en la cafetería que un buen día se convierten en realidad en forma de burofax. El ERE ataca casi sin que el trabajador se dé cuenta.

Pero es cada día más común. En España, este 2012 los ERE están creciendo un 50 por ciento con respecto al año pasado. Se presentan ya unos 2200 al mes. Este año se podría superar el medio millón de afectados. Los expertos alertan de que es un proceso que tiene unos condicionantes especiales que lo hacen más duro que cualquier otro despido. Cuando comienza un ERE, la legislación laboral habitual queda en papel mojado. El despido ya no está regulado por ninguna norma clara y todo queda en manos de una nueva ley, las mesas de negociación. Esos diálogos entre empresa y trabajadores se pueden dilatar incluso meses, alargando la agonía. Es evidente y lógico que eso genere crisis de tensión entre los trabajadores , nos explica José Manuel Simarro, consultor experto en relaciones entre empresas y trabajadores. Provoca incluso que los afectados vean deterioradas sus relaciones sociales y familiares. Existe un camino de desorientación y frustración que puede provocar problemas en casa . No es extraño, de hecho, que las consultas de los psicólogos hayan aumentado su trabajo en los últimos meses por los problemas laborales. El trabajador debe salir cuanto antes de ese círculo vicioso. Una vez implicado en un ERE, debe entender que va hacia una nueva vida por un camino lleno de obstáculos, pero el final es siempre el mismo. una nueva vida. Cuanto antes lo afronte, antes llegará . Las estadísticas le dan la razón. Cuando se pone en marcha un ERE, los trabajadores tendrán muy pocas opciones de escapatoria.

Pero en ese camino existen algunos asideros. La formación es clave. Es una herramienta fundamental para tener más oportunidades en el mundo laboral. Aun así, algunos trabajadores se quejan de que vas haciendo cursos y más cursos y te sirven de poco . Lo que muchos valoran más aún es la ayuda económica para afrontar un nuevo reto profesional. Determinados gobiernos autonómicos ofrecen ayudas para emprendedores. Son muy diversas y depende del territorio donde uno viva. En general, todas las comunidades ofrecen asesoramiento gratuito para montar un nuevo negocio. Pero algunas, además, como Andalucía, ofrecen instalaciones y medios -teléfono e Internet, principalmente- a los nuevos proyectos. Las más generosas dan ayudas directas, como es el caso del País Vasco, donde se llegan a facilitar entre 3.000 y 6.000 euros a los nuevos emprendedores.

El apoyo de la familia y los amigos es también importante. El trabajador suele tender al desánimo o incluso a la culpabilidad. Generalmente necesitan que alguien les dé un empujón , explica Simarro. Pero el afectado debe entender que, ante el despido, él es su más fiel compañero y el único que puede dar pasos hacia delante. En ese momento, su nueva profesión es reinventarse a sí mismo. No podrá cambiar el mundo, pero sí su mentalidad respecto al mundo .