Impresionante. La remontada de Mireia en los 800 metros libres de los pasados Juegos Olímpicos solo se definía en términos épicos. Millones de españoles lo vieron con asombro primero y desatada emoción después. En aquel momento a ella la vimos llorar mucho. Ahora no para de reír. Dos medallas olímpicas lo merecen. No fue fácil lograrlas. la suya ha sido una carrera de obstáculos. Pero así se hacen los héroes y, hoy más que nunca, las heroínas.

Una tarde del verano londinense, Mireia Belmonte se lanzó al agua con muchas esperanzas y 7000 seguidores en Twitter, para salir un minuto después con una medalla de plata olímpica y 25.000 seguidores. Hoy se aproxima a los 100.000. Su espontaneidad, su imagen fresca, los éxitos ya obtenidos y las opciones de futuro para incrementarlos convierten a esta catalana en firme aspirante a ser la primera mujer que ingrese en la constelación de los deportistas más queridos, en el olimpo de los Nadal, Gasol o Alonso. Y lo que es más meritorio, sin dejar de ser ella misma. la simpática chica de Badalona que se convirtió en sirena.

XLSemanal. ¿Ha podido descansar después de todo el esfuerzo y las emociones de los Juegos?

Mireia Belmonte. Sí, pude tomarme al fin unas vacaciones, fueron cuatro días en Ibiza. Allí, lo normal. compras, relax, salir un poco, visitar Formentera Luego he estado con los compromisos que surgen con algo como las medallas.

XL. Imagino que surgen muchos. Si su repercusión mediática se mide por Twitter

M.B. Me gusta, más que nada para mantenerme en contacto con gente a la que no veo tanto como quisiera. Sí, llevo mi cuenta yo misma. Aunque ahora tengo más cuidado con lo que escribo. De momento no me genera responsabilidad, pongo lo que me apetece, aunque sin meterme en líos.

XL. Ahora toca volver ‘al cole’. ¿En qué consiste un día normal para convertirse en medallista olímpica?

M.B. Hago seis horas diarias de piscina y unas dos y media de gimnasio, tanto pesas como fitness. Esto último es algo que he incorporado en los dos últimos años y me ha ido muy bien, he ganado mucha potencia en el tren muscular. La verdad es que me gusta hacer pesas. Vivo en el centro de alto rendimiento de lunes a viernes y con mis padres el fin de semana. Este año espero ir más a la universidad y terminar el primer curso de Administración y Dirección de Empresas, porque el anterior, como año olímpico, apenas tuve tiempo para avanzar.

XL. ¿Está estudiando porque piensa ya en su vida después del deporte?

M.B. Sí, me gustaría montar alguna empresa; por eso estudio esta carrera. Algo relacionado con la moda es lo que más me atrae ahora mismo. Me gusta ese mundo, disfruto de los compromisos en los que tengo que posar, me siento cómoda delante de la cámara. La imagen es muy importante porque es la primera carta de presentación que tienes. ¿Diseñar, crear mi propia línea ? Ya veremos, todo suena interesante.

XL. Antes, los nadadores se retiraban muy jóvenes; ahora llegan hasta casi los 30. Tiene 22 e imagino que se ve en los Juegos de 2016.

M.B. No lo sé. Supongo que cada uno tiene su edad de terminar, su momento. No solo tiene que aguantar el cuerpo, sino también la mente. En mi caso, no lo veo cercano. Acabo de terminar la competición importante de este año y me encuentro bien.

XL. El próximo año hay mundial de natación en Barcelona, ¿cuáles son sus objetivos?

M.B. Todavía tenemos que ver la planificación de la temporada. Sin duda, va a ser mi cita principal, y me hace muchísima ilusión competir por primera vez a alto nivel en casa. Pero aún no hemos determinado las pruebas en que competiré.Mireia, sin duda, se enfrenta de forma muy distinta a sus próximos retos de cómo lo hizo en el pasado, cuando se le atribuía cierta fragilidad psicológica. Parte del mérito de su crecimiento deportivo la tiene el prestigioso técnico francés Frédéric Vergnoux, quien hace dos años tomó las riendas de su preparación física y mental. Además de las sesiones de pesas, le impuso dos sesiones semanales con un psicólogo. Fred es lo mejor que me podría haber pasado. Se ha convertido en un padre para mí. Es duro, pero tiene que serlo, porque, si no, los resultados no llegan. Me ha hecho más profesional , asegura Mireia. Y, así, profesional y con total determinación, dispuesta a darlo todo, llegó a Londres.

XL. ¿Son tan diferentes los Juegos Olímpicos respecto a otras competiciones?

M.B. No hay más que ver la importancia que han tenido estas medallas. Son éxitos que están en vigor durante cuatro años, lo que también es muy importante. Y el ambiente es distinto, por supuesto, la convivencia en la Villa Olímpica

XL. ¿Son ciertas las leyendas que corren sobre las fiestas de la Villa ?

M.B. ¡No creo que sea para tanto! Yo no he visto tanta marcha, aunque no soy la más adecuada para juzgar. Este año, los días que estuve, me quedé todo el tiempo concentrada. En 2008, en Pekín -donde tenía menos posibilidades de podio- sí que hice algo más de vida social. Lo único memorable para mí en la Villa de Londres fue hacerme una foto con Pau Gasol.

XL. Las chicas estáis ahora de moda en el deporte español tras los logros de Londres.

M.B. ¡Ya nos tocaba! Es evidente que tenemos más capacidad de sufrimiento que los hombres [se ríe], pero no creo que haya ninguna razón en particular para que ahora hayamos conseguido más éxitos olímpicos. Una de las cosas buenas de la natación es que se da la misma importancia a la competición masculina que a la femenina, a diferencia de lo ocurre en casi todos los demás deportes.

XL. ¿Cuál es el secreto de su éxito. un físico privilegiado o el esfuerzo?

M.B. Me levanto cada día a las cinco de la mañana, así que puedo decir que soy una currante y mi entrenador no me dejaría hacer otra cosa. Como llevo nadando desde los cuatro años, supongo que el esfuerzo es el ingrediente principal. Aunque también es verdad que sé competir bien, resisto bastante la presión. Creo que el único nadador que es un verdadero talento natural extraordinario es Michaels. Nada más verlo nadar en directo, te das cuenta de que es distinto.

XL. ¿Y comete usted algún pecadillo confesable en medio de tanto esfuerzo?

M.B. Bueno, me premio con algo de chocolate cuando las cosas van bien. Mi entrenador me decía en los Juegos que podía tomarlo más, pero yo misma me controlo. Me gusta comer de todo en particular, el bogavante y la comida italiana. Uno de los esfuerzos que llevo peor es no poder probar cosas como el jamón durante los periodos de competición.

XL. La variedad en el color de las uñas es su detalle de coquetería más conocido.

M.B. Llevo con ello desde los 15 años, creo que hasta lo puse de moda entre las nadadoras. Las he tenido de mil maneras. multicolor, con dibujos Ahora las llevo largas y francesas, muy normales. Pero siempre las estoy cambiando.

 XL. Vive en Badalona, pero sus padres son de Andalucía. ¿Qué relación tiene con el sur?

M.B. Badalona es mi casa, un sitio muy agradable, con su pequeña zona antigua, con barrios bonitos, playa A Andalucía voy menos de lo que quisiera. Hace años que no puedo pasar por el pueblo. Aunque voy a Sierra Nevada para concentrarme una vez al año en altura.

XL. ¿Mantiene los amigos de la infancia?

M.B. Sí, desde luego, los veo con frecuencia, aunque tenga un trato menos continuo con ellos que con los amigos deportistas con los que estoy día a día.

XL. ¿Y algún más que amigo por ahí? No le faltarán pretendientes

M.B. No, nada. No es que no me lo plantee, pero ya veremos lo que sale. Tampoco tengo un prototipo de pareja en la cabeza. Lo que vaya surgiendo

XL. ¿Qué prefiere para el tiempo libre que le dejan las obligaciones deportivas y de imagen?

M.B. Soy una chica bastante normal. Me gusta ir al cine con mis amigos, salir de compras, dar paseos, cenar Y en los viajes, leer y escuchar música; la escucho de todo tipo.

XL. Pero, para competir, se concentra con reggaeton, ¿no?

M.B. Sí. Es algo curioso. En realidad no escucho tanto reggaeton en el día a día, pero es lo que me da marcha antes de nadar. Me motiva, parece.

XL. Creo que, después de los Juegos en Londres, tuvo un premio inesperado

M.B. ¡Sí! Un perro westy nuevo, ¡precioso! Tuve perro hasta el año pasado, cuando murió, y no quise sustituirlo, pero este ha llegado en un momento perfecto. Lo he llamado London.