Alfredo Mahou y Solana, fundador junto con sus hermanos y su madre de la fábrica de cervezas Mahou, fue un pionero de la fotografía. Fascinado por la química, desarrolló nuevas técnicas y retrató el paso del siglo XIX al XX. Rescatamos las instantáneas más divertidas, hasta hoy inéditas.

Far west en cercedillaLos Mahou, una familia acomodada que hizo fortuna al importar una máquina que fabricaba hielo, pasaban los veranos en una finca en Cercedilla (Madrid). En esta foto de 1915 juegan a ‘indios y vaqueros’. A la derecha, Alfredo Mahou en su estudio fotográfico Almayso, en Madrid, que funcionó de 1870 a 1931.

Cambio de rolAlfredo Mahou viajó por Europa y conoció los avances técnicos que pudo aplicar a su estudio. También las tendencias culturales más innovadoras. Y a todo ello aplicó muchas veces el humor. Esta imagen, tomada en 1916, produce hilaridad por el intercambio de papeles. ella aparece vestida de hombre y él, de mujer.

Gusto infantilAlfredo Mahou mantuvo desde niño contacto con colores y barnices -su familia era propietaria de la fábrica de pinturas El Arco Iris-, y desde joven sintió fascinación por los procedimientos químicos. Y, como muestra la foto, por el Lejano Oeste.

Visión costumbristaLos disfraces populares ocupan un lugar destacado en la icononografía del archivo, lo que siempre permite apreciar la estética de la época. En la foto se ve cómo eran los juguetes del año 1914.

Ambiente festivoEscena festiva de los empleados de la familia Mahou. La viuda y los hijos de Casimiro Mahou Birhans fundaron en 1890 la fábrica de cervezas (la evolución de su producción de hielo), una de las pocas que funciona desde el XIX.

TeatroEl estudio de Alfredo Mahou se especializaba en retratos, reproducciones y platinotipia (revelado en dos soluciones férricas y una de platino), técnica que garantizaba la máxima permanencia de la imagen. Se conservan más de cuatro mil placas.