Un bebé diminuto de apenas un kilo luchando por sobrevivir en el hospital, una joven en paro sin esperanza, un padre ante la decisión más difícil de su vida Hay historias que dejaron huella en los lectores y en la redacción. Hemos recuperado algunas de las más emotivas para comprobar que a veces los finales felices existen.

Ethan nació con 25 semanas, 700 gramos y 30 centímetros. A los cuatro días sufrió una hemorragia cerebral, sepsis y problemas pulmonares que implicaban una operación a corazón abierto. Todo estaba en su contra y, cuando lo conocí, en la UCI neonatal del hospital La Paz, su aspecto era desolador y su pronóstico, muy complicado.

Llevaba seis semanas en una incubadora, alimentado a través de una sonda nasogástrica; su llanto era agudo y débil, como el de una criatura herida, y su diminuto cuerpo se agitaba cubierto de vías y cables que medían unas constantes vitales cada vez más apagadas. Con Ethan todo lo que podía ir mal estaba yendo mal, pero sus padres, desoyendo el consejo de los médicos y con un optimismo casi irracional, decidieron aceptar la propuesta de XLSemanal, convencidos de que su hijo saldría adelante. Para nosotros, que apareciese en el reportaje significaba que, pasara lo que pasara, la existencia de Ethan habría dejado una huella, así que no hubo duda , me diría más tarde el padre, Michael Moradiellos.

El deseo puede a la prudencia

Aquella mañana de marzo de 2008, Noa Susskind sostenía al bebé contra su pecho. Estaba agotada, apenas había comido ni dormido en días, y transmitía un fulgor y una intensidad casi malsana. la de quien está determinada a hacer lo que haga falta por su hijo y vive en alerta permanente, con temblor. Leche no podía darle porque el bebé no tenía la fuerza suficiente como para mamar, pero confiaba en poder alimentarlo emocionalmente con el contacto físico y solo se separaba de él cuando la obligaban (o la arrastraban). Su honestidad, su transparencia y su fuerza eran impresionantes. Le habían asegurado que era imposible que se quedara embarazada por sus problemas ginecológicos y cardiacos, y que una gestación podía poner en riesgo su vida, pero su deseo había sido más fuerte que su prudencia.

Acerca del milagro

Cuando se publicó el reportaje, dejamos a Ethan en una incubadora. En el texto se hablaba de otras historias con final feliz, niños prematuros y sonrosados con aspecto de bebés a término que ya habían pasado lo peor, pero para él todavía no se había escrito el desenlace y los médicos no tenían tanta fe como los padres en que saliera adelante. Unos días después de la publicación, el niño empeoró. Pasó casi dos meses encadenando una infección tras otra recuerda su madre. Los antibióticos no le hacían efecto y sufrió una nueva sepsis fulgurante. Según los médicos, un bebé tan frágil no iba a ser capaz de sobrevivir a otra infección. Estábamos destrozados. Los otros papás cruzaban miradas con las enfermeras y bajaban los ojos . Pero se produjo el milagro. De repente cesaron las infecciones. Seguía bajo de peso, pero ya no tenía fiebre y estaba más vital. Por fin, el 25 de abril abandonó la UCI para entrar en cuidados intermedios y en julio lo mandaron a casa.  

Una pelota de Pocoyó

Hacia Navidad, el reportaje sobre prematuros resultó premiado por la Asociación de la Prensa y el Defensor del Menor y, gracias a la buena noticia, retomamos el contacto. Cuando hice el reportaje, estaba embarazada, mi hija es algo menor que Ethan y empezamos a vernos en fiestas de cumpleaños (las de nuestros hijos). ¡Ethan corría por el pasillo de su casa detrás de una pelota de Pocoyó con la boca manchada de chocolate, como si tal cosa, en su segundo cumpleaños! ¿Qué quedaba en aquel niño sano del bebé que llevaba calcetines de muñeca y se agitaba lleno de cables en una incubadora con desesperación? Muy poco. De hecho, Ethan ha sufrido todas las complicaciones posibles de un prematuro extremo y todas las ha ido superando [pero los médicos insisten que no se puede ser triunfalista porque a otros les quedan graves secuelas o no pueden contarlo]. Hoy solo le queda un punto débil, el asma, y cierto retraso motor en comparación con los niños de su edad, pero muy leve. Tendrías que ver cómo juega al fútbol dice Noa, orgullosa. Cuando nació, lo operaron de la vista, pero también mantiene su retinopatía a raya. Le ha costado empezar a hablar (tal vez por su bilingüismo), pero desde que nació su hermano, no calla y siempre está cantando .Ahora, además, tiene un hermano. Iniciamos los trámites de adopción cuenta Noa, pero me rechazaron por haber tenido una operación de corazón y decidimos volver a intentarlo. Conseguí quedarme embarazada a la primera teniendo solamente medio útero, una trompa y un ovario. ¿Te lo puedes creer? .

Cantar y no tener miedo

Tras vivir durante una década en Madrid, el pasado verano la familia regresó a Bruselas con un nuevo miembro, Milo, también prematuro. Pero de 34 semanas cuenta la madre, así que todo fue mucho más fácil y corto . Michael es arquitecto, y cuestiones laborales lo empujaron a regresar a su país, pero no fue el único motivo. Mientras Noa estaba embarazada de su segundo hijo, su padre el abuelo de Ethan fue diagnosticado de alzhéimer. El avance de la enfermedad fue fulgurante, pero ella no podía estar a su lado porque los médicos le habían prescrito reposo absoluto, y viajar en un avión habría supuesto un aborto seguro. En cuanto Milo salió de la incubadora, nos marchamos a Bélgica para estar con él, pero mi padre ya no me reconocía. Fue muy duro, pero al menos pude acompañarlo durante sus dos últimos meses de vida .Ethan se ha adaptado bien al cambio de país y ha empezado a ir al mismo colegio donde estudió su madre de niña. Lo más difícil, reconoce, ha sido encontrar un nuevo equipo médico. Porque tanto el de La Paz como el del hospital Niño Jesús, donde hemos hecho la estimulación y la atención temprana, son extraordinarios y saben perfectamente quién es Ethan y de dónde viene . Tal vez por el bilingüismo, por la timidez o por la lentitud de su proceso de maduración, a Ethan le ha costado un poco lanzarse a hablar, pero desde que nació Milo, y tiene que ejla nunca. Habla por los codos y canturrea sin parar dice Noa. Hace un rato lo he pillado cantando una canción en hebreo que le enseñó mi padre y dice. ‘El mundo entero es como un puente muy estrecho, pero lo importante es cruzarlo y no tener miedo’ .

EL RESURGIR DE ADELA

Es tremendo, porque el reportaje aquel iba sobre la crisis ¡Y mira cómo estamos ahora! . Habla Adela Fernández, gestora cultural madrileña de 37 años. La entrevistamos hace poco más de tres para un reportaje que lucía un titular premonitorio. Bienvenidos a la crisis global . Ella era nuestra ‘parada patria’ y compartía páginas con alemanes, indios, argentinos o sudafricanos que contaban cómo les estaba afectando la crisis.

Adela llevaba entonces un año y medio en paro y estaba a punto de terminarse el subsidio para ella. Me da miedo el futuro , nos confesó. Las cosas, sin embargo, salieron mejor de lo previsto. Tuve mucha suerte. Estaba terminando un máster en gestión cultural y, a través de él, conseguí unas prácticas en gestión de la Red Española de Teatros. Al cabo de un tiempo, me llamaron de la Red porque había surgido un proyecto nuevo. Y llevo allí desde entonces . Adela es coordinadora del Circuito Danza a Escena, aunque ahora está de baja por maternidad. el pasado 3 de septiembre nació su primer hijo, Álex, que posa en la foto junto con su mamá. ¡Me ha cambiado la vida! , explica con evidente satisfacción. Si bien añade un matiz. Durante la maternidad me han reducido la jornada laboral y, por lo tanto, también el sueldo. Dependemos de las subvenciones del Ministerio de Cultura y nos hemos visto afectados por los recortes .

Adela aún recuerda la repercusión que tuvo aquella fotografía de portada, en marzo de 2009. Me vio mucha gente y muchos me llamaron para interesarse por mi situación. Incluso recibí ofertas de trabajo, aunque ninguna cuajó; no se correspondían exactamente con mi perfil .

TURCO, DE VAGABUNDO A HÉROE GLOBAL

Turco es un perro labrador que apareció abandonado y maltratado tenía entre otras cosas un corte en el cuello realizado para extraerle el chip y evitar así su identificación en las afueras de Tarifa. Aquello ocurrió en verano de 2008. Nada invitaba a imaginar que se convertiría en héroe en un Haití asolado por el terremoto que conmocionó al mundo en enero de 2010.

La historia de este inquieto can, miembro del parque de bomberos de Tordesillas, llegó a las páginas de XLSemanal a su regreso del país caribeño. Casi tres años después nos reunimos con él y con Eugenio Blanco, su adiestrador, en una sesión de entrenamiento a las afueras de Valladolid. Mientras Turco espera en el coche, Eugenio, Paco Rivas y Raúl Rodríguez compañeros que compartieron la experiencia haitiana rememoran, conmovidos, aquellos días. Es algo que te acompaña para siempre , coinciden. El rescate del pequeño Redjeson Hausteen Claude, de dos años, fue uno de los momentos satisfactorios de aquellos dramáticos días. Hasta los perros se deprimen, y el escenario de un terremoto es muy inhibitorio para ellos , explican. Lo fundamental es que sean autónomos, que busquen por su cuenta sin necesidad de instrucciones del adiestrador y que consigan ladrar al encontrar vida bajo los escombros.En una escombrera que simula el colapso de un edificio, uno de los adiestradores se esconde bajo el cemento. Eugenio va en busca de Turco, lo suelta, olisquea el aire y se dirige hacia el escondite del bombero. Al poco empieza a ladrar. ha dado con él. Turco es puro nervio. Seguramente daba muchos problemas en casa y por eso lo abandonarían . Para el oficio de bombero es, sin embargo, una ventaja. En estos años, Turco ha recorrido muchos kilómetros. Ecuador, Chile y continúa entrenando a diario. pronto podría salvar otra vida.

LA GRAN LECCIÓN DE ISMAIL

Ahmed Khatib tenía 12 años cuando, el 5 de noviembre de 2005, dos disparos de un soldado israelí atravesaron su cabeza mientras jugaba con una pistola de plástico en Yenín, Cisjordania. Su padre, Ismail, lejos de proclamar venganza, donó los órganos de su hijo y salvó así la vida de seis niños, cuatro de ellos judíos, incluido el retoño de una familia de ultraortodoxos.

Siete años después de aquellos hechos, Ismail es un símbolo de la lucha por la paz en Oriente Medio. Quizá alguno de los niños que recibió un órgano de mi hijo se convierta, al crecer, en un líder que ponga fin a este conflicto , aventura.

Su gesto puso en marcha un movimiento de esperanza. Cientos de personas de ambos bandos se pusieron en contacto conmigo subraya. Me señalaron para que, juntos, buscáramos una solución al conflicto de un modo pacífico y permanente . Hace tres años, esta historia dio forma a un documental, El corazón de Yenín, que dio la vuelta al mundo e inspiró un proyecto único en la historia del conflicto. Con apoyo de gente como Quentin Tarantino, Ismail y su equipo han levantado la única sala de cine del campo de refugiados de Yenín y se han sumergido en la producción de películas que ayuden a palestinos e israelíes a mirarse mutuamente como seres humanos y no como enemigos.Entre sus proyectos figuran la historia de una mujer israelí cuyo marido fue asesinado por un hombre bomba y su encuentro con la familia del suicida o un largometraje que contará la vida del propio Ismail muy activo en la lucha callejera contra Israel y cuyos huesos ya conocen las prisiones israelíes hasta la muerte de su hijo menor. Queremos educar a gente de todas las edades en la cultura de la paz. Las películas tienen una magia, un efecto sobre las personas mucho mayor que otras cosas . Esa es la esperanza de Ismail. Quizá también la de todo Oriente Medio.

IONE COGÍO SU CÁMARA

El 9 de abril de 2006 reunimos a lo más granado de la escena del cortometraje en nuestro país, bajo el titular. ¿Qué tiene el corto que los vuelve locos? . Ahora, seis años después, hablamos con una de las protagonistas de aquel reportaje, Ione Hernández, donostiarra del setenta, afincada en Madrid.

En aquella época solo tenías en mente la opción de rodar un largo. Ahora te das cuenta de que, a lo mejor, eso no ocurre nunca. Este es un oficio que puedes poner al servicio de muchas cosas, de cualquier producto audiovisual que necesite un realizador .

En estos años, Hernández ha tocado muchos palos. desde más cortos como El palacio de la luna, del que más orgullosa se siente hasta piezas para teatro o, a raíz del documental 1%, esquizofrenia producido por Julio Medem, varios trabajos relacionados con la salud mental; entre ellos, un artículo sobre el tema para XLSemanal. Este año se ha sacado de la manga otros dos documentales. Arte gay busca casa, y uno que acaba de terminar, JK5022. una cadena de errores, sobre el accidente del avión de Spanair que, en 2008, costó la vida a 154 personas en Barajas.

Cuando acabas un trabajo, tienes que moverlo tú misma y poner en marcha el próximo. En este oficio nunca te sobra el tiempo . Y en esas lleva Ione desde que hablamos con ella hace ya seis años. Y, pese a que confiesa que una vez que has imaginado el largo, que lo has visualizado en tu cabeza, ya nunca te abandona , habla con serenidad de un modo de vida en el que es difícil conseguir la estabilidad económica.

Algunos de los que aparecen en esta foto dice mientras ojea las páginas del reportaje original han dado el salto al largo, pero eso no garantiza nada . Que no se malinterprete. no hay nada de lastimero en su discurso. Es, simplemente, un trabajo en el que las cosas funcionan así. Pero funcionan.