“Mi hermana gemela”Jenna, de 10 años, vive cerca de Boston en una granja con 60 caballos. El suyo propio, con el que posa, se llama Peter Pan. Tiene 10 muñecas clónicas y múltiples caballos y accesorios de montar para ellas. “Me gusta lo bonitas que son y, sobre todo, que sean únicas”. Suele llevarlas al colegio con ella.

Cuestión de personalidadNell, de 13 años, posa con su muñeca réplica. Estos juguetes recuerdan a su dueña no por sus facciones, sino por sus accesorios, ropa y peinados. El rostro de las muñecas apenas varía. “Sus propietarias sueñan con tener algo único, pero es pura ilusión. Muchas son adolescentes. Están en un momento importante de reafirmación de su personalidad, que proyectan sobre el juguete”, asegura la fotógrafa

Pase de modelosLo que más les gusta a las hermanas Maya, de 10 años (a la izquierda), y Leela, de 8, es jugar a los desfiles de moda con sus muñecas, que tienen réplicas de todos sus vestidos. Estas muñecas, llamadas American Dolls, son caras. Cuestan 100 dólares cada una. Sin accesorios.

NIña rica, muñeca ricaGillian, de 11 años, vive en Nueva York con su madre. Quiere ser actriz y ya estudia Interpretación. La primera muñeca de este tipo se la regaló su madre a los 7 años. Ahora tiene más, pero la primera -con la que posa- sigue siendo su favorita.

Juntas desde los 4 años Zoe, de 12 años, vive en Fairfield (Connecticut). “Mis abuelos me compraron la primera muñeca cuando tenía 4 años. Elegí muchos vestidos, una cama y más cosas. Tiene una ropa preciosa, pero a veces el pelo se enreda mucho”.

De calleColleen, de 14 años, posa en Manhattan. Estas muñecas existen desde 1986 y originalmente iban acompañadas de cuentos para enseñar a las niñas historia americana.

“Tengo 16 iguales”Chloe, de 9 años y que posa en la foto con su madre, vive en Nueva Jersey y es actriz. Es hija única y las muñecas, dice, son muy importantes para ella. “Tengo 16. Tomo el té con ellas, cocino y organizo fiestas”.