Lanzan nuevas campañas para retirar armas de la calle sin hacer preguntas.

El mismo día que Adam Lanza asesinó a 27 personas en una escuela de Newtown, en Connecticut, el fiscal general de Nueva Jersey Jeffrey S. Chiesa anunciaba una campaña para la entrega voluntaria de armas a cambio de dinero. No es la primera vez que el Estado llevaba a cabo esta medida ni es el único estado que lo hace, pero en esta ocasión el resultado fue sorprendente, como esperaba Chiesa. En 48 horas les entregaron 1100 armas muchas, automáticas, y eso que la recogida solamente se realizó en dos iglesias de la ciudad de Camden.

Estas iniciativas suelen ser fruto de la desesperación de las autoridades al no poder controlar la venta de armamento, por lo que están dispuestas a canjearlas a cambio de dinero decomisado en otras redadas policiales y a no hacer preguntas al vendedor.

En algunas ocasiones se pagan hasta 250 dólares (190 euros) por arma. En otras ocasiones se han cambiado por juguetes. En Los Ángeles, hace dos semanas, cuando se cambiaron por vales de comida, se recuperaron ocho mil armas. Pero la legislación que permite su venta libre sigue sin tocarse