Dormimos cada vez menos y peor. La crisis ha hecho aumentar los niveles de insomnio, así como el uso abusivo de Internet, que ha sustituido a la televisión. Por Lola Fernández

Cambia de postura y procura no pensar en nada. Cierra más fuerte los ojos. No lo consigue. Quizá lo ignora, pero pertenece al 38 por ciento de los españoles que esta noche tendrá problemas de sueño. La crisis económica afecta a la salud y aumenta el insomnio. Pero hay otro factor que nos impide conciliar el sueño: el uso abusivo de Internet, que ha desplazado a la televisión como principal causa del retraso a la hora de dormir. Cada vez más gente se lleva a la cama el móvil, la tableta o el portátil. Aparatos que, con su uso, no solo acortan con su uso las horas de sueño, sino que repercuten en su calidad. Los expertos lo subrayan. es importante desconectar de todo lo que pueda excitar nuestra atención dos horas antes de acostarnos.

El sueño es tan importante para nuestro cuerpo porque la estructura muscular se relaja y la intensidad de la corriente nerviosa disminuye, al igual que la circulación cerebral y la actividad sensorial. Si no se logra dormir, se impide la recuperación natural del organismo y, en consecuencia, el desgaste en los órganos se acentúa. De este modo, los trastornos del sueño aparecen con más frecuencia cuando los ciclos del sueño son más susceptibles de verse perturbados; es decir, cuando las secuencias individuales de sueño (sueño ligero-sueño profundo-sueño REM) no son posibles y se producen frecuentes despertares nocturnos.

El 38 por ciento de los españoles tienen problemas para dormir. Y, en mayor número, las mujeres. El insomnio les afecta más

Actualmente están diagnosticados 90 trastornos diferentes del sueño. el principal es la imposibilidad de conciliarlo. Eso les ocurre a cuatro de cada diez personas consultadas por el Centro de Investigación sobre Fitoterapia (Infito). Dichas personas confiesan que, al no poder dormir, ya no ven la televisión -a últimas horas de la noche-, sino que se entretienen  enganchadas a Internet. Y en mayor número, las mujeres.

Y sí. El insomnio les afecta más que a los hombres, en especial entre los 40 y los 60 años, debido a factores hormonales. Un estudio de la Clínica del Sueño Estivill afirma que el 35 por ciento de las mujeres lo padecen en la menopausia. Los estudios llueven porque, para unos y otros, España enferma de sueño. Según la Universidad Autónoma de Madrid, el insomnio afecta también a los adolescentes y los jóvenes, tanto que ya un diez por ciento entre 16 y 25 años presentan todos los síntomas, diurnos y nocturnos, del insomnio crónico, que se diagnostica tras pasar al menos un año entero sin poder dormir bien cada noche. Las cifras se acercan mucho a las de los adultos españoles.

¿Qué les ocurre? Demasiado activos, son propensos a trasnochar y a los excesos de activación fisiológica y emocional. De día padecen fatiga, ansiedad y baja concentración. Los expertos les advierten. libro electrónico a la cama, ¡nunca! Si se trata de un insomnio ocasional, el farmacéutico podrá recomendarle las plantas medicinales más adecuadas. En ocasiones, el insomnio no es más que una señal de alarma que el organismo envía para avisar de que algo no funciona bien, y se soluciona pronto. En caso contrario, un segundo paso debería ser acudir a la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés, que participa en un blog.


De la generación ‘nini’ a la insomne

En riesgo. En el Instituto de Investigación de Niños de Seattle (EE.UU.) lo tienen claro. Internet está tan presente en los menores de hoy -dice el doctor Dimitri Christakis- que el riesgo de un uso abusivo y hasta de una adicción a la web están garantizados. Y con ellos, los problemas del sueño como primer efecto .

Sin horas ‘extras’. Michelle Garrison, del mismo instituto, subraya. La interrupción del sueño en la infancia se asocia a la obesidad, los problemas de conducta y el mal desempeño escolar .Ella trabajó con 600 niños de tres a cinco años y notó que muchos presentan ya problemas para dormir por el uso de medios electrónicos. Cada hora extra con esos pasatiempos -dice- se traduce en más dificultades para descansar .