Se llama Steve Aoki y es la razón por la que el Madrid Arena estaba lleno a reventar la madrugada del pasado 31 de octubre. Obviamente, él no tuvo nada que ver con la tragedia de las cinco jóvenes fallecidas durante la avalancha en uno de los pasillos de acceso a la pista. Pero meses después, Aoki, considerado uno de los mejores DJ del mundo, sigue traumatizado por lo ocurrido.

Este chico de 34 años creció en un ambiente privilegiado, en Miami, en el que nunca logró encajar del todo. Solitario y tímido, se refugió en la música y, cuando llegó a la universidad, empezó a organizar conciertos en su apartamento y en pequeños bares.

Se convirtió en pinchadiscos tarde y casi por casualidad. Pero Aoki no es solo un DJ, sino una marca con tantas divisiones como una multinacional. además de su sello discográfico, tiene una línea de ropa y otra de accesorios, diseña auriculares, es el dueño de un par de restaurantes en Los Ángeles y tiene una fortuna estimada en 16 millones de euros. No está mal para un tipo al que sus compañeros marginaban y que fue elegido como el alumno con el futuro más impredecible de su instituto.

XLSemanal. ¿Cómo recuerda la noche del Madrid Arena?

Steve Aoki. Aquello fue una tragedia. Yo no me enteré hasta la mañana siguiente. Mientras estaba tocando, no tenía ni idea de que algo así estuviera sucediendo en el recinto. Todavía me impresiona. Es una sensación horrible pensar que aquella gente murió mientras yo estaba ‘pinchando’. Es traumático, horrible.

XL. Desde el escenario ¿tuvo la sensación de que había demasiada gente o de que el aforo estuviera sobrepasado?

S.A. Eso es muy difícil de decir porque yo actúo en todo tipo de salas. grandes, pequeñas, cubiertas, al aire libre, y nunca tengo ni idea de si hay mucha gente o poca. Aunque estés en un local enorme, si solo hay un acceso principal, puede que esté lleno pero parezca medio vacío. Esas cosas no las ves desde el escenario. Por supuesto, me dio la impresión de que estaba extremadamente lleno Fue una tragedia.

XL. ¿Pensó en algún momento que pudiera producirse una situación peligrosa?

S.A. Desde donde yo estaba, no me pareció que hubiese ningún riesgo. Sé que sucedió en uno de los pasillos. Por lo que he oído, y no sé si es la versión correcta, alguien lanzó una bengala y se formó un tumulto.

XL. Esa fue la primera versión, pero la Policía no cree que fuera la verdadera causa de la tragedia.

S.A. No lo sé Cada vez que yo estoy en un pasillo, me aterroriza pensar que pueda sucederme algo así. No tienes ningún control sobre una situación de ese tipo y, si de pronto se produce una estampida, no hay forma de salir de allí. Es muy trágico.

XL. ¿Le sentó mal que nadie lo advirtiera de lo sucedido?

S.A. Sí, claro Si lo hubiese sabido, habría suspendido la actuación. Cada vez que veo una pelea en uno de mis conciertos, paro la música y digo. Esto es un espectáculo no violento. No quiero que nadie se pelee. Si no dejáis de pegaros, no ‘pincho’ más . No me gusta la violencia, quiero que todo el mundo se lo pase bien y sea feliz. Ojalá me hubiese enterado Si pudiese volver atrás y evitar algo así Pero, para empezar, la gente no debería poder entrar con bengalas a una fiesta. ¿Qué clase de idiota lanza una en un pasillo? ¿Qué crees que va a pasar?

XL. La filtración a la prensa de su lista de peticiones para los conciertos ha sido polémica. Tiene fama de caprichoso

S.A. Es verdad, soy muy caprichoso. Llevo mucho tiempo en la carretera. Hago 200 o 300 conciertos al año y, si quiero llevar el estilo de vida que a mí me gusta, tengo que tratar a los promotores casi como si fueran mis padres.

XL. ¿A qué se refiere?

S.A. Cuando doy un concierto, ellos son como mis niñeras. Por eso, les digo lo que quiero comer y beber. Si no, solo te dan comida basura y yo quiero fruta fresca y verduras orgánicas. Y luego está mi equipo. También debo preocuparme de sus necesidades. Si quieren comer pizza, el promotor tiene que ocuparse. También necesitamos calcetines y ropa interior limpia cada día. No podemos viajar con 20 mudas, así que también solicito ese tipo de cosas

XL. Pero en esa lista también incluye 3,5 gramos de marihuana. ¿Cómo explica eso?

S.A. Si tengo que ser sincero contigo, yo no fumo hierba. Es para otra persona. Si fumase, lo diría. Todo el mundo fuma marihuana y no creo que tenga nada de malo. De hecho, desde el punto de vista legal, en la lista no dice marihuana.

XL. Sí, pero pone hierba local

S.A. Sí, de hecho nos ha pasado alguna vez que el promotor de turno nos ha traído un trozo de césped En realidad quitamos eso de la lista de peticiones porque me daba miedo que se filtrara. Quiero ser un artista para todos los públicos.

XL. Esta semana ha tocado en Bilbao. ¿Qué clase de público es el español?

S.A. Tengo una conexión emocional muy especial con él porque siempre me transmite mucho amor y energía positiva. España es uno de mis lugares favoritos, quiero aprender español y me gustaría comprarme una casa aquí.

XL. ¿Cómo fue su despertar a la música?

S.A. La música es mi vida desde que, siendo un adolescente, descubrí el hardcore punk. Jamás había oído algo así. gritos sobre guitarras atronadoras, ritmos y letras nuevas que tenían algo de autoayuda y con las que me sentía identificado. Así empezó todo. De alguna forma tenías que deshacerte de tu vida anterior para convertirte en parte de aquello. No eran como los pijos de mi colegio

XL. ¿Por qué dice que fue una especie de autoayuda?

S.A. Es que los punkis no formábamos parte del equipo de fútbol del instituto, precisamente. Ni salíamos con las animadoras. Yo había intentado jugar al fútbol y ser popular, pero eso no era para mí. En cambio, la música me permitió hallar mi camino. Con ella, me gané el respeto de los demás.

XL. En la universidad se graduó en Sociología y Estudiosistas. Es un currículo peculiar para un DJ, ¿no?

S.A. Esa es una larga historia Cuando estaba en la universidad, era muy activo políticamente. Grupos sociales, activismo estudiantil y eso. La Sociología jugó un papel muy educativo en mi activismo y escogí Estudios Feministas porque era el departamento más radical de toda la universidad. Tenía que estudiar mucho, leer, escribir comentarios críticos Quería hacer un doctorado e investigar. Luego esos planes cambiaron, claro.

XL. ¿Aún le interesa la política?

S.A. No tanto Me gusta expresar mi opinión porque creo que hay que comprometerse, pero ya no soy tan activista.

XL. ¿Cómo empezó a ‘pinchar’?

S.A. Tenía 22 años y acababa de graduarme en la universidad. En realidad, ya era algo tarde para empezar a ‘pinchar’, pero me mudé a Los Ángeles y comencé a organizar fiestas para promocionar Dim Mak, el sello discográfico que creé con 19 años. Eran eventos pequeños en bares y, aunque yo no tenía ni idea, me puse a poner discos. De pronto estábamos montando las fiestas más hipsters de toda la ciudad.

XL. Mucha gente no entiende la fascinación de los jóvenes por la música electrónica. ¿Cuál es su belleza?

S.A. Es la experiencia completa. Cuando ves a un grupo en directo, disfrutas escuchando el gemir de las guitarras o el estruendo de la batería. Con el dance se trata de sentir la energía de la música y de las miles de personas que te rodean mientras ves ‘pinchar’ al DJ.

XL. Existe una percepción general de que este tipo de música está ligada a las drogas. ¿Es esa una fama inmerecida?

S.A. Cada forma de arte tiene una relación particular con las drogas. ¡Nadie culpa al rock cuando la gente se mete una raya o bebe en exceso! ¿Y qué pasa con los partidos de fútbol? Hay gente que se pone ciega, luego coge el coche y atropella a alguien Es triste que la música dance tenga una reputación tan mala. Además, en cada país es distinto. Hay sitios en los que la gente toma muchísimas drogas. Lo ves en sus ojos, están completamente ‘colocados’. En otros, en cambio, ni se drogan ni beben, pero se vuelven locos con la música. Yo tengo 34 años y nunca he tomado drogas.

XL. Pero en este tipo de conciertos hay sustancias ilegales

S.A. No digo que no las haya, sino que las drogas están presentes en todos los sitios. Salvo quizá en las iglesias.

XL. Internet está plagado de rankings para dilucidar quién es el mejor DJ del mundo. ¿Hay tanta rivalidad entre ustedes?

S.A. Creo que no. Los DJ somos una comunidad artística muy bien avenida. Yo nunca he tenido la impresión de estar compitiendo. Siempre hay espacio para gente nueva.

XL. También diseña ropa. ¿De dónde ha sacado esa faceta fashionista?

S.A. Es una vertiente creativa más. Me encanta que la gente se ponga mi ropa y flipe con ella. Me viene de familia. Mi hermana, Devon, es modelo desde los 13 años.

XL. Está de gira la mayor parte del año. ¿Qué hace para mantener esa energía que despliega sobre el escenario?

S.A. Cuando estoy de tour, llevo una rutina bastante monótona. Me levanto todos los días a la misma hora. Trato de cuidarme. Le doy mucha importancia a mi alimentación. Hago ejercicio para mantenerme en forma. Pero también estoy pendiente de todos mis negocios

XL. Como productor y dueño de una discográfica, ¿cuál cree que es la salida a la crisis que atraviesa la industria musical?

S.A. Este negocio siempre está cambiando. O te adaptas al mercado o te extingues. Hoy, el negocio no es vender discos; ahora se trata de vender música en distintos formatos. Y no me refiero solo a las descargas digitales, sino a la organización de festivales, a la apertura de discotecas, al apoyo a nuevos artistas. El secreto es ser flexible y pensar siempre de una manera estratégica.

XL. ¿La lucha contra la piratería es una batalla perdida?

S.A. Es que no puedes hacer nada. En mi discográfica no luchamos contra ella porque sabemos que no vamos a ganar, así que hemos decidido unirnos. Por eso hemos institucionalizado los ‘miércoles gratis’, en los que regalamos canciones. De esta forma atraes la atención hacia tus artistas.

XL. ¿Y funciona?

S.A. Sí. Por raro que suene, las canciones con más descargas gratuitas son también las que más se venden luego.

Privadísimo

Según la lista Electronic Cash Kings, de Forbes, Aoki fue el quinto DJ con más ingresos en 2012. 12 millones de dólares. Cuando murió su padre, en 2008, dejó de ‘pinchar’ en Ibiza porque debía coger un vuelo a Nueva York para ir a verlo.

Bruce Lee era su héroe de la infancia; quería ser como él. El resto de sus ídolos han muerto.

Adora el baloncesto, pero juega mal. Por eso le encantó ser un personaje del videojuego NBA 2K9.

Para sus conciertos exige que en la suite de su hotel haya, entre otras minucias, té verde, una pizza familiar de queso, un limón, jengibre, miel ecológica, una botella de enjuague bucal, un plato con fruta ecológica y otro con wraps de carne y queso.

Viaja casi sin equipaje. Por eso exige en cada hotel tres camisetas negras de manga larga de American Apparel o HandM, seis boxers y seis pares de calcetines.

En sus conciertos siempre hay un vigilante junto al camerino. Dentro pide que haya dos tartas, bebidas orgánicas, 48 botellas de agua, dos de vodka y dos de champán Dom Perignon. Y también una barca hinchable y 3,5 gramos de marihuana.

Tiene dos hermanos mayores, tres hermanastros menores y otro no reconocido.