‘Top model’, cantante de éxito, primera dama de Francia Aunque acostumbrada a los focos, la fama de esta mujer nacida en Turín hace 45 años se vio multiplicada hace cinco por su matrimonio con Nicolas Sarkozy. Desde aquella boda, cada palabra que pronuncia es analizada con mil ojos. También la letra de sus canciones. Tras su salida del Elíseo y la aparición de su nuevo disco, todos se preguntan. ¿Qué piensa Carla Bruni? . He aquí algunas pistas.

Las letras de su nuevo disco, ‘Little french songs’, han sido radiografiadas a conciencia por toda la prensa francesa. En los días más críticos de François Hollande como presidente de Francia, acosado por la corrupción en su gabinete y la crisis económica, los asesores de la esposa de su predecesor han advertido de que Carla Bruni no responde a cuestiones políticas. Hace unas semanas, de hecho, cortó en seco una entrevista televisiva al ser preguntada por la sonada imputación de su marido en otro asunto (el affaire Bettencourt). A la hora de la verdad, sin embargo, la anterior primera dama, exmodelo y cantante se lo toma con calma. Entiende que, casada con quien está, se encuentre en el ojo del huracán, aunque subraya. Todo es un poco delirante .

XLSemanal Hace 11 años grabó su primer disco. ¿Le cambió más la vida eso o casarse con el presidente de Francia?

Carla Bruni. Ambos han sido grandes cambios, pero ¿sabe lo que de verdad me ha cambiado? Mis hijos. Eso sí que es una fractura, un antes y un después. El nacimiento de Aurélien, en 2001, cambió toda mi posición en el mundo; dentro de mí, fuera de mí, mi vida cotidiana, mi vida emocional Todo. Aparte de que yo trabajaba por las noches y dormía hasta las 11 de la mañana. Y eso ya pues [se ríe].

XL. O sea, que convertirse en primera dama tampoco es para tanto

C.B. No, es un cambio tremendo, pero es que mi vida ha sido un constante cambio. A ver. con siete años me vine de Italia a Francia, otro país, otra lengua; después estuve interna en Suiza; mucho más tarde, lo de mi padre, ¡que fíjate si es un cambio! [en 1996, al morir Alberto Bruni-Tedeschi, su madre le contó que su verdadero padre no era él, sino un hombre de negocios llamado Maurizio Remmert]. Y, por supuesto, el trabajo. primero fui modelo; luego, música; después, me casé y viví en el palacio del Elíseo; ahora soy ex primera dama Pero ninguno de estos cambios me ha cambiado a mí, lo que yo soy. Los niños, sin embargo, sí que me han transformado.

XL. Giulia, la segunda, además, nació en palacio

C.B. Sí, sí, pero no implicó nada especial. La diferencia con Aurélien es mi edad. Cuando nació él, yo poseía un marcado lado adolescente, en un sentido egoísta [se ríe]. Fue un shock; hermoso, claro, pero impactante. De pronto alguien que es más importante que tú misma. Y eso lo cambia todo.

XL. Buscaba una canción en su disco dedicada a ella, pero

C.B. No, no, esta vez no. En el próximo. De hecho, compuse la mitad de Little french songs antes de que naciera Giulia. Y luego es que, cuando nace, no queda tiempo para la inspiración. No queda tiempo para nada, en realidad [se ríe]. Pero sí, me encantaría escribirle una canción. No es sencillo Tampoco quieres exponer información sobre ellos en público.

XL. Pero sí que le ha escrito una canción a su marido

C.B. Sí, sí, Mon Raymond, pero ¿Quién puede haber más público que él? Sé que soy una celebridad, pero no por ello dejo de vivir con tranquilidad y naturalidad. Quería escribirle a mi marido y ahí está. Es solo una canción.

XL. Dice de él, entre otras cosas, que es la bomba atómica, que es dinamita y que es sentimental, pero táctico

C.B. No es más que una canción sobre lo que él es para mí. Y, además, qué me importa lo que digan los demás sobre lo que siento por mi esposo. Es todo bla-bla-bla Lo único que puedo decir es que quiero a mi marido y que una canción es solo una canción. No es literatura, no es poesía, no es En busca del tiempo perdido, no es Pablo Neruda; es algo que escuchas mientras te preparas un café o te afeitas. No hay mensajes en mis canciones, escribo sin pretensiones.

XL. ¿Cómo se toma que se radiografíen sus letras en busca de pistas sobre su marido o la escena política francesa?

C.B. Es muy extraño, pero ¿qué puedo hacer? Yo digo mi verdad y, después, cada uno es libre de pensar lo que quiera. Algunas cosas hasta me hacen gracia.

XL. Pero, siendo ex primera dama, es un revuelo previsible.

C.B. No sé si previsible, pero sí que es un poco delirante. Hay una canción titulada Chez Keith et Anita [‘En casa de Keith y Anita’] en la cual puse la palabra ‘Sofitel’. La escribí mucho antes del escándalo con Dominique Strauss-Kahn en una suite del Sofitel de Nueva York y bla-bla-bla Me quedé de piedra al ver que un crítico se centraba en esa rima inocente. Escogí la palabra porque me venía bien para el ritmo. Es que me cuesta creer que esté dando explicaciones. En fin [se ríe].

XL. Antes de leer la letra, pensé que hablaría de sus años con Mick Jagger y cuando anduvo de gira con los Stones

C.B. ¡Madre mía! No, no, yo evoco los años setenta y a ellos los conocí en los noventa [hace una pausa]. De aquellos años recuerdo que me lo pasé muy bien y que aprendí muchas cosas. Eran gente muy especial, creativa y, a la vez, personas sencillas y disciplinadas.

XL. ¿Sabía, por cierto, que Anita Pallenberg le dijo una vez a Keith Richards. ¡Elige! Tu guitarra o yo ? ¿Nunca se le pasó por la cabeza decirle algo así a su marido?

C.B. Ni yo a él ni él a mí. Mi marido siempre me ha apoyado. Créame, no es muy divertido vivir con un músico cuando tocas la misma melodía durante horas [se ríe]. Además, me gusta escribir de noche. Busco el silencio en mi pequeño estudio. Fumo, me tomo una cerveza, busco un lugar aislado y solitario donde perseguir emociones. Pero él nunca se queja.

XL. ¿Jagger o Eric Clapton, dos de s influyeron en sus planes de iniciar una carrera musical?

C.B. No, no, y tampoco me dediqué a la música por haberme ido de gira con ellos. Yo compuse mi primera canción con nueve o diez años, algo sobre unas pantuflas, mis zapatillas de andar por casa, y por aquel entonces no tenía ni idea de quiénes eran Jagger o Clapton [se ríe]. Mi madre era pianista y crecí en un entorno muy musical.

XL. ¿Pensaba de niña en ser música, formar parte quizá de una banda de rock?

C.B. Como rockera nunca me vi [se ríe]. Eso, para mi hijo, que adora todas esas bandas de rock duro, desde Led Zeppelin hasta las de hoy. Nunca en mi vida me imaginé como modelo, ni música, ni madre ni mucho menos como primera dama de Francia. Cuando me preguntaban qué quería ser de mayor, contestaba. médica. Claro que, cuando vi todo lo que había que trabajar y estudiar para ser doctora, como que se me pasó [se ríe].

XL. ¿Siempre se sintió cómoda, por cierto, con eso de primera dama ?

C.B. Claro, fue todo un honor, muy bonito.

XL. Se lo pregunto porque otra de sus canciones, Pas une dame [‘No soy una señora’], podría leerse como una crítica al papel que se espera de una primera dama. Ya sabe. limitarse a acompañar a su marido, hacer obras de caridad

C.B. Para nada, sé que hubo gente a la que la idea de que una cantante y exmodelo ocupara ese puesto no le hacía gracia, pero la canción no habla de eso, sino de la adolescencia eterna del artista. Esa idea de que, de algún modo, eres una jovencita hasta que te mueres.

XL. ¿Así se siente?

C.B. Es solo una canción. Cuando yo andaba por la treintena todavía era un poco inmadura, con un punto adolescente, pero pasados los 40 eso se acabó. Tocaba hacerse adulta. Sobre todo con la llegada de mi hija, Giulia.

XL. ¿Quiere decir que la madurez le llegó a los 40?

C.B. [Se ríe]. Es que no puedo creer que tenga 45. De joven siempre pensé que moriría antes de cumplir los 40.

XL. ¿Por qué?, ¿llevaba una vida muy loca?

C.B. Oh, no, tampoco viví en plan rock’and roll style. Solo que tener 40 me parecía como tener ahora 80 [se ríe].

XL. ¿Le preocupa la muerte, envejecer?

C.B. ¿No le preocupa también a usted? [prosigue sin pausa]. No hay nada que me obsesione de un modo consciente, pero supongo que tengo mis obsesiones. Sí que soy una persona muy ansiosa y creo que la ansiedad es una forma de combatir el miedo a la muerte.

XL. En todo caso, no es algo que predomine cuando se pone a escribir, ¿no?

C.B. No lo sé. Escribir para mí es algo muy melancólico, siempre surge a partir de algo o de alguien que has perdido o que no puedes encontrar, algo que no puedes conseguir De ahí proceden mis letras. No soy una persona destructiva, sino que transformo ese temor hacia la muerte en melancolía.

XL. La melancolía es una tristeza sosegada, pero permanente. ¿Ese es su estado de ánimo?

C.B. No, no, hablo de mi música. La muerte no es algo que me atormente ni nada parecido, pero sí que me crea cierta confusión, porque es lo único cierto de la existencia. Es horrible, todos vamos a morir, pero hasta entonces

XL. ¿Qué le enseñó su paso por el palacio del Elíseo?

C.B. Que soy capaz de adaptarme a cualquier lugar y situación. Tengo facilidad para encontrarme a gusto.

XL. ¿Incluso entre políticos?

C.B. También. Lo he comprobado [se ríe].

XL. ¿Y sintiéndose siempre a gusto?

C.B. Quizá no siempre me siento cómoda o todo lo cómoda que me gustaría, pero me puede la curiosidad.

XL. Y ante la reina Isabel, los reyes de España, Michelle Obama o jefes de Estado de todo pelaje, ¿cómo se sentía?

C.B. Me impresionó conocer a la reina Isabel y al rey Juan Carlos, Historia viva; personajes que permanecerán para siempre. Es una sensación extraña, privilegiada. Por otro lado, me fascina su habilidad para hacerte sentirte a gusto en su presencia. Son gente con una elevada educación y una amabilidad extrema. La amabilidad es una de las cualidades que más me alegra encontrar en otras personas.

XL. ¿Encuentra que es más difícil ser amable cuando alguien es un personaje público o una celebridad?

C.B. Es que tú no eliges ser famosa, sino que resulta de lo que haces. Claro que tampoco te haces famosa por error. Quiero decir que, una vez que la gente te reconoce y quiere saber más de ti, debes asumirlo y controlar tus nervios. Para mí es más fácil ser amable que ser desagradable.

XL. ¿Quiere decir que no se enfada con facilidad?

C.B. Eso intento. Cuando me pongo antipática, me siento horrible. No me gusta verme llevada por la ira, de mal humor. Pero, créame, no le pasa a todo el mundo. La amabilidad no está lo suficientemente extendida entre el género humano.

XL. Y lo de ser modelo, ¿por qué lo dejo?

C.B. No lo dejé, es la profesión, que no perdona. Es como el deporte, cumples los 30 y empiezas a sentir que estás de más. Buscan chicas nuevas, una imagen nueva; aunque aparentes 20 años, estás usada. La moda, la publicidad, las pasarelas necesitan renovarse, es la esencia del negocio. Nadie me dio la patada, pero las ofertas fueron decayendo hasta que me dije. Mejor te buscas otro trabajo [se ríe].

XL. ¿Hasta qué punto ha condicionado su vida que la consideren una belleza?

C.B. Nunca ha tenido un impacto negativo en mi vida, pero yo no siento que mi físico sea lo primero de mí que atrae a los demás. Oye, pero igual me equivoco y es que no me entero [se ríe]. En todo caso, si hablo con alguien, no uso mi apariencia para relacionarme.

XL. Como modelo, ¿no es crucial ser consciente de esa belleza?

C.B. Pero es una cuestión técnica. Como modelo debes olvidar la vanidad y ver tu físico como una herramienta de trabajo. Te ayudan peluqueros, maquilladores, estilistas, iluminadores, fotógrafos Y tu parte es mantener la figura, el peso, que no te salga un grano, esas cosas. Debes estar sana, fresca y [sonríe], muy importante, ser puntual.

Y entonces llegó él

Fue amor a primera vista -cuenta Bruni-. Al verlo, sentí su magnetismo; una energía e inteligencia inusuales. Él me protege y, cuando hace algo, es como si la vida le fuera en ello. Su implicación es incondicional . Bruni le ha dedicado Mon Raymond, una canción de su nuevo álbum en la cual menciona momentos melancólicos de su marido. Cuando una persona es positiva, constructiva, activa y nunca se queja, sus momentos de tristeza son más llamativos y conmovedores que los de un quejica sempiterno . A Sarkozy le gusta la canción. Siempre sonríe al escucharla , asegura.

Privadísimo

Nació en Turín en 1967. Hija de un rico industrial, también compositor de ópera, y una concertista de piano. Cuando tenía siete años, su familia se mudó a Francia por miedo a un secuestro de las Brigadas Rojas.

Con 19 años se hizo modelo y a los 21 ya era una top. Lo dejó por la música una década después. Su primer disco fue número 1 en Francia, Italia y Alemania.

En 1996, al morir su padre, supo que su verdadero progenitor era un antiguo amante de su madre.

Va al psicoanalista desde hace 15 años. Me ayuda a asumir responsabilidades y a vivir en paz conmigo misma. Y sin cambiar mi personalidad