Su palmarés ya supera el que tenían a su edad leyendas del baloncesto europeo como Drazen Petrovic o Arvydas Sabonis. Pero eso no le provoca ningún vértigo, solo orgullo.  Por Julián Díez/ Fotografías Carlos Luján

En EE.UU. le llaman ‘tricky’ rubio. el astuto, el tramposo. Y no es en vano. Con 14 años se hizo un hueco entre la élite; y ahora, con 22, ya ejerce de líder.

No están Pau Gasol ni Juan Carlos Navarro. Y tampoco Serge Ibaka. Ni Felipe Reyes. Con tantas ausencias, el Campeonato de Europa de Eslovenia, entre el 4 y el 22 de septiembre, parece el momento idóneo para que algún que otro jugador dé un paso al frente y se convierta en el timón de un equipo que aspira a reinar en el continente por tercera vez consecutiva, tras las medallas de oro en Polonia 2009 y Lituania 2011. El ‘elegido’ es Ricky Rubio.

Hace apenas ocho años, Ricky (El Masnou, Barcelona, 21 de octubre de 1990) no era más que un chaval de 14 años loco por el baloncesto. Una semana antes de su 15. cumpleaños, Aíto García Reneses lo hizo debutar con el Joventut de Badalona, convirtiéndolo en el jugador más joven en disputar un partido de la Liga ACB. Tenía 14 años, 11 meses y 24 días. Desde ese día, el chico fue quemando etapas a un ritmo vertiginoso hasta llegar a la selección. Lo hizo con 17 años y la responsabilidad de disputar los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. No le pesó. el 18 de julio se convirtió en el baloncestista más joven de la historia en hacerse con una medalla olímpica, la de plata, en un partido memorable frente a los EE.UU. Un año después, los Minnesota Timberwolves lo eligieron en la posición número 5 del draft de la NBA. Aguantó dos años más en España, en el Barcelona. Y cuando se fue a los Wolves, hace dos otoños, con 20 años, Rubio lo hizo con los deberes hechos, habiendo ganado todos los títulos posibles en el continente. Todos. Una vez allí, un choque con Kobe Bryant, la estrella de Los Ángeles Lakers, en marzo de 2012, le hizo conocer la amargura de una lesión grave que lo tuvo nueve meses en el dique seco. Pero la vuelta del niño maravilla, el pasado diciembre, ha sido a lo grande. ha sido el segundo mejor recuperador de balones de la Liga, y su camiseta con el 9 de los Wolves, el mismo número que utiliza en la selección, está entre las 15 más vendidas de la NBA. Y eso pese jugar en un equipo con un mercado pequeño, como Minnesota, y a no haber entrado en los play-off. Después de ocho años como profesional, sigue con el mismo hambre de victoria que cuando debutó en el Joventut.

XLSemanal. ¿Cómo es el trabajo de Juan Antonio Orenga como nuevo seleccionador?

Ricky Rubio. Hay continuidad, no se tocan las cosas que estaban funcionando, pero él va aportando un toque de su propio estilo. Da un poco más de libertad al jugador. Creo que es algo que le va bien a este equipo, en el que cualquiera tiene calidad y talento para decidir.

XL. Hay cuatro bases en el equipo, de los que usted es el más corpulento. ¿Ha entrenado como escolta?

R.R. Hemos hecho alguna prueba, sí. La verdad es que faltarán minutos para los jugadores que somos en el puesto. Normalmente, cuando he compartido minutos con otro base, yo soy el que me hago con las riendas, pero estoy para lo que necesite el equipo.

XL. ¿Las ausencias lo obligan a asumir más responsabilidad?

R.R. Entiendo que ya soy un veterano en el grupo y me toca dar un paso adelante, sí. Creo que es algo que cuadra con lo que llevo de carrera.

XL. ¿Con quién duerme en la concentración?

R.R. Con Rudy (Fernández). Llevamos juntos desde los tiempos del Joventut Somos pareja de hecho, casi. Me porto bien con él, no creo que tenga queja.

XL. ¿Es tan presumido como dicen?

R.R. Tiene el baño lleno de potingues, de gel, de cosas para el pelo Lo bueno es que comparte. Cuando quiero probarme algo, no tengo más que pedirle consejo.

XL. ¿De verdad hay en la selección tan buen rollo como se dice?

R.R. Si vienes a la selección, te quitas tiempo de vacaciones. Y en baloncesto hay torneos cada año. Así que, si todos repetimos siempre que no estamos lesionados, es porque también venimos para encontrar a los amigos. No me imagino que pudiéramos estar un mes fuera de casa cada año, con torneos más o menos importantes, si luego pasáramos el tiempo cada uno en su habitación, sin hablar. Cuando vienes aquí, sabes que lo haces para disfrutar, por el ambiente y por el juego. Además de que nos llevemos bien, es que de verdad aquí hay muy buenas personas. Y eso se nota desde fuera.

XL. ¿No se nota en ese ambiente que faltan los ‘jefes’, Pau Gasol y Juan Carlos Navarro?

R.R. De momento, al que más se echa de menos es a Felipe Reyes, que es un cachondo, aunque hemos recuperado a Álex Mumbrú, que era su pareja. Juan Carlos y Pau se han pasado cada uno varios días por la concentración. Tenemos un grupo de WhatsApp en el que están todos ellos. ¡Y vamos a convencer a Felipe para que vuelva el año que viene, para el mundial en casa!

XL. ¿Qué tal va su rodilla, que lo tuvo casi un año sin competir?

R.R. Bien. La seguridad total es difícil de recuperar, pero me siento cómodo con el juego, que es lo importante.

XL. ¿Se acostumbra uno a vivir en Minneapolis, con muchos meses en los que no se pasa de veinte grados bajo cero?

R.R. Ya no reparo en ello. Aquí también tienes que abrigarte para salir a la calle cuando hace frío; allí solo debes ponerte un abrigo más grueso y ya está. De todas formas, muchos días apenas voy del aparcamiento de mi edificio al del pabellón donde entrenamos. Cuando se puede pasear, la ciudad es muy agradable, y la gente me ha acogido de maravilla.

XL. ¿No vive en una casa grande?

R.R. No. Para mí solo, es suficiente un apartamento y, además, me dijeron que si tenía una casa debtalizarme de que habría bastantes mañanas que tendría que limpiar la nieve de la entrada para poder salir Mejor ahorrarme ese lío.

XL. ¿Recibe muchas visitas?

R.R. Mi hermano ha estado varias temporadas y mis padres han ido cada año. vemos un poco cómo cuadra el calendario y decidimos que vengan de vacaciones cuando tengo algunas semanas con muchos partidos en casa.

XL. ¿Se apaña bien en la cocina?

R.R. No soy un Ferran Adriá, pero me voy defendiendo Hago la pasta bastante bien y algunas salsas. También platos combinados, con el tipo de cosas que comemos los deportistas. Se me dan peor otras cosas de la casa. Alguna vez he tenido que llamar a mi madre para poner la lavadora

XL. Con los calendarios NBA no queda mucho tiempo libre, pero ¿a qué lo dedica?

R.R. Me paso mucho tiempo en el Skype, hablando con la familia y los amigos. Cada día, me conecto un rato. No es lo mismo que estar con ellos, pero no puedo quejarme. Y veo bastantes series. terminé El séquito, he empezado Juego de tronos y, como siempre, voy recuperando alguna temporada de Friends. Ya las veo en inglés. Y leo, sobre todo en los viajes.

XL. ¿Es cierto que su equipo es el que tiene los hábitos más europeos de toda la NBA?

R.R. Vamos introduciendo algunas cosas paulatinamente. La gente ya se está acostumbrando a que salgamos a cenar todos juntos después de los partidos fuera de casa, por ejemplo, y, en particular, a desayunar en equipo. En esta dinámica ya han ido entrando algunos americanos, como Kevin Love o Chase Budinger. Pero luego se mantienen algunas de las normas de allí, como la de las habitaciones individuales o cierta autonomía en la preparación física.

XL. También tiene un entrenador especial, Rick Adelman, considerado uno de los mejores del mundo.

R.R. De verdad que he tenido mucha suerte. Soy trabajador, me esfuerzo por mejorar los aspectos en los que tengo margen para ello, pero no puedo negar que también he estado en varias ocasiones en el lugar justo, en el momento oportuno. Me pasó con Aíto García Reneses y ahora con Adelman, que me recuerda en muchas cosas a Aíto. La confianza que me da cada día, en un ambiente como el de la NBA, es admirable.

XL. ¿Le atrae la cultura hip hop, que domina en la NBA?

R.R. Humm No me desagrada. Pero yo soy europeo y no me termino de ver en esos ambientes.

XL. ¿Con qué momento se quedaría de lo que lleva vivido en los EE.UU.?

R.R. Los dos All Star han sido muy especiales. También jugar en canchas míticas como el Madison de Nueva York o el Boston Garden. ¿Una jugada puntual? Posiblemente, un triple que metí contra Los Ángeles Clippers, para ganar un partido en el que llevaba cero de diez intentos.

XL. Mirando atrás, ¿cree que la forma en que se ha desarrollado su carrera, debutando con 14 años, es la mejor o hubiera sido preferible un ritmo más normal?

R.R. Aunque haya perdido cosas corrientes para los chicos a mi edad, no cambiaría lo que me ha ocurrido por nada del mundo. Las ocasiones llegaron y las aproveché. Todo fue bastante natural y sigo disfrutando del juego como el primer día.

XL. ¿Tampoco se arrepiente de la segunda temporada en el Barcelona, más oscura ?

R.R. No todo puede ser bonito. En una carrera deportiva se puede producir un parón para volver a arrancar. Ningún jugador ha ido siempre adelante sin un momento de bajón.

XL. ¿Y las expectativas desmedidas a su llegada a la NBA, como su inmediata proclamación como rey de YouTube?

R.R. Desde pequeño he sentido esa presión, pero eso no me ha impedido divertirme con el baloncesto. Siempre han dicho de mí que era demasiado pequeño, o débil, o lo que fuera. Pero siempre he demostrado que puedo jugar al máximo nivel que se me iba exigiendo.

XL. ¿O las críticas por no aportar más puntos?

R.R. A mí me gusta compartir. Como base, entiendo que organizar el juego es mi misión principal. Ahora bien, con la experiencia me voy dando cuenta de la necesidad de un equilibrio. También debo ser generoso conmigo mismo, a veces, cuando lo reclama el juego.

Privadísimo

1. No se le conoce novia; a la reciente boda de Marc Gasol acudió acompañado por sus padres.

2. No perdona la siesta, siempre que le es posible.

3. Su abuela Anna es su cocinera predilecta y su mayor fan.

4. Está muy pendiente de Internet. Tiene cuentas en Facebook y Twitter, que llevaba él mismo hasta hace poco.

5. No le resulta fácil encontrar ropa de su talla. No porque mida 1,94, sino por su gran envergadura (equivalente a un 2,08). Por ello es tan buen defensor.

6. Aunque tira con el brazo derecho, escribe con la izquierda.

¿A quién hay que seguir en el EuroBasket 2013?

Las otras cinco estrellas de la selecció

Marc Gasol (13). El mejor defensor de la NBA es, a priori, el mejor jugador interior del torneo. A su poderío físico y su versatilidad, se suma la inteligencia de su juego.

Sergio Llull (12). El menorquín tiene que asumir el protagonismo que lleva tiempo acaparando como jugador de momentos ‘calientes’ en el Real Madrid.

José Manuel Calderón (8). El base es el último titular que queda en la selección del quinteto que se proclamó campeón del mundo en 2006. Debe imponer veteranía y criterio.

Víctor Claver (10). Con las ausencias que sufre España en el juego interior, la suerte del equipo dependerá de que el jugador del Portland Trail Blazers sea, por fin, un titular fiable.

– Rudy Fernández (5). En ausencia de Juan Carlos Navarro, debería ser el referente exterior del equipo y su máximo anotador. Y, de paso, disipar las dudas sobre su falta de liderazgo.

y los cinco rivales más peligrosos

– Tony Parker (Francia). Los galos llevan tiempo acariciando una gran victoria. El exmarido de Eva Longoria es su líder y viene de una gran temporada con San Antonio Spurs.

Jonas Valanciunas (Lituania). El heredero de Sabonis necesita un buen torneo para confirmar la buena impresión que ha ofrecido con los Toronto Raptors.

– Goran Dragic (Eslovenia). El base de Phoenix Suns es el líder de la selección eslovena, que, ante la igualdad prevista en el campeonato, tiene el factor cancha de su lado.

Vassilis Spanoulis (Grecia). El mejor jugador de Europa la pasada campaña lidera una seleccción siempre competitiva, pero que llega con su potencial mermado

– Milos Teodosic (Serbia). Los serbios van sobrados de talento, pero llevan dos lustros sin ser fiables. Teodosic, volcánico y errático, es su termómetro.