Cuando empezó la Gagamanía, en 2008, la diva parecía estar hasta en la sopa, con su permanente sucesión de escándalos y sus actuaciones con huevos gigantescos sobre el escenario. Por Michael Cragg

Cualquiera hubiera apostado que la estrella hacía lo imposible por atraer la atención de la opinión pública. Sin embargo, la realidad era muy distinta, o por lo menos eso asegura ella ahora con convicción. Me paso la vida escondida en casa. Casi siempre lo hago para preservar la imagen de superestrella que tienen de mí mis fans. Con esto no estoy diciendo que yo sea una superestrella, sino que sencillamente mis fans tan solo me ven en mis buenos momentos. Pero estaba volviéndome loca. Y he tenido que hacer un verdadero esfuerzo para salir más de casa. A ver si me explico… ¿Se imagina lo que es no sentir el viento que sopla en la calle? ¡Lo digo en serio, hace años que no sé lo que es sentir el viento en la calle!

Lady Gaga se jacta de darlo todo por sus fans, y se ha empeñado todos estos años en que nunca la vieran como un ser humano normal y corriente. “Me pasaba el día encerrada, luego me subía a un coche en el garaje, iba a otro garaje, salía del coche y a ensayar. Una y otra vez, de un país a otro, sin pisar la calle jamás. Lo pienso y me digo que tan solo caminaba un poco cuando iba del coche al avión que me esperaba en la pista de despegue de turno”.

Para sus admiradores, Lady Gaga no solo es la principal estrella de música pop del mundo, sino también la líder de una especie de secta planetaria, los Frieks; la reina de un movimiento mundial de reafirmación de aquellos que se sienten diferentes y que tienen en su anterior álbum, Born this way, la biblia de su colectivo. Frente a ellos, sus detractores cuyo número parece ir en aumento consideran que Lady Gaga desgrana unas letras vacías de significado y apuestan por el final de su reinado planetario, por mucho que vendiera 56 millones de su anterior álbum. La prueba: la campaña de su nuevo disco, Artpop, no acaba de despegar y el primer sencillo no se ha situado entre los tres primeros de las listas estadounidenses o británicas.

Lady Gaga tuiteó una vez una significativa cita de Michael Jackson. “Cuanto mayor es una estrella, más ganas le tiene la gente”. ¿Es que se siente perseguida? “Sí, claro, por supuesto. Tengo la impresión de que mucha gente se lamenta por no haber podido acabar conmigo todavía. Se sienten muy contentos cuando creen haberme hundido o dañado. Para algunas personas, reírse de Lady Gaga es casi un deporte nacional, pero a la vez no tienen ni idea de cómo es mi último álbum. No tienen idea del esfuerzo que he puesto en él ni del trabajo que hay detrás de mis conciertos y de todo cuanto hago. De hecho, la gente no tiene ni idea de lo que me ha costado llegar a lo más alto. Pero tampoco me preocupa demasiado; tan solo es un fenómeno que refleja de por dónde van los tiros en nuestra sociedad”.

“Muchos quieren terminar conmigo y dicen que estoy acabada: para algunas personas, reírse de mí es como un deporte”

Sin necesidad de que le pregunte, ella misma saca a colación el éxito más bien relativo de Applause, “No habían pasado ni dos semanas desde la publicación del disco, y un montón de gente decía que estoy acabada simplemente porque el disco aún no ha había al número uno. ‘Lady Gaga está acabada’, dicen. La gente se fija menos en la música que en las ventas comerciales, en la cuestión de los números. Pero si creen que lo que a mí me interesa es el dinero, entonces es que no conocen qué clase de artista soy”. Al momento agrega: “Me parece claro que, si has llegado al número uno varias veces a lo largo de tu carrera, ya has demostrado lo que tenías que demostrar y no tienes que seguir haciéndolo una y otra vez, hasta el final de los tiempos”.

“Me pasaba la vida escondida en casa. lo hacía para preservar la imagen que los fans tenían de mí: al final, me estaba volviendo loca”

A comienzos de año se vio obligada a cancelar su gira de promoción a causa de una grave lesión de cadera que precisó de cirugía y la confinó a una silla de ruedas. Lady Gaga asegura que hubiera preferido mantener en secreto la intervención quirúrgica para contentar a sus fans, como de costumbre, pero no fue posible. “De hecho, me vi obligada a ir en silla de ruedas dos semanas antes de la fractura de cadera. No hice pública mi situación porque el espectáculo tenía que continuar. Tengo claro que la gente encontraba un poco grotesco que apareciera en una silla de ruedas dorada, pero lo que en realidad estaba haciendo era reservar algunas energías para mis fans, que estaban devastados y asustados”. Cuando habla de sus fans, ¿a quién se refiere exactamente? “Me refiero a todo el mundo. Me refiero a cualquier persona que esté mirándome”.

Lady Gaga afirma que puede resultar ‘incómodo’ quedarse prendado de una estrella del pop cuya personalidad es más profunda de lo que denota la superficie, con sus plataformas y disfraces aparatosos. La estrella de pronto se despoja de su piel de corderita y resulta ser una chica de Nueva York que conoce bien la calle, que procede del underground, que disfruta con el heavy metal y que quiere hablar de la igualdad de derechos y de la necesidad de que las personas se quieran a sí mismas. “En su momento tomé la decisión de dejárselo claro a todo el mundo”, indica. “Tomé esa decisión para que la gente siempre supiera que bajo los disfraces que llevo en el escenario se encuentra la misma chica de siempre. Con mi último disco estoy tratando de transmitir otras ideas un poco distintas, pero el mensaje preciso de Born this way era ese”.

“La gente es muy libre de pensar que todo es un montaje: si creen que solo me interesa el dinero, es que no tienen ni idea de la clase de artista que soy”

¿Era consciente de que, como consecuencia, algunos de sus admiradores iban a darle la espalda? “Mi propósito era el de dirigirme a los fans que necesitaban escuchar un mensaje de ese tipo… Y a la vez tenía claro que en el álbum había unas canciones lo bastante buenas como para enganchar al público en general”, contesta. La gente es muy libre de pensar que efectivamente ayudé a muchos fans a cambiar su forma de ser o de creer que todo fue un montaje por mi parte, pero el hecho es que la gira promocional del disco me llevó a viajar por todos los países del mundo”.

La diva empieza a desgranar las cifras de asistencia a algunos de sus conciertos, con la ayuda de su representante, hasta que sin venir a cuento suelta a bote pronto. “Tengo claro que la gente anda diciendo que mi disco no se vendió muy bien en los Estados Unidos, pero eso no es verdad, se vendió estupendamente en el mundo entero; y yo todas las noches veía a esos fans de las primeras filas y me fijaba en sus lágrimas, en su sinceridad en la alegría absoluta que les producía sentirse aceptados. Esa sensación a veces es más poderosa que la simple composición de una canción y así me sentía en esos momentos”. Hacemos una rápida mención a la última gala de premios de la MTV, que abrió con una asombrosa interpretación de Applause.

Sin embargo, tan espectacular actuación se vio eclipsada por la semidesnudez de Miley Cyrus. “No me preocupa que la gente se fijara más en otras actuaciones. Yo hago lo que hago, y otras hacen otras cosas. Tampoco es que estuviéramos compitiendo. Lo importante es que cada una se lo montó a su manera, las cámaras lo grabaron y todo el mundo puede mirar la gala en su conjunto. Tampoco es cuestión de conservar las secuencias que valen la pena y borrar todo lo demás; no es así como funcionan esto”. Es infrecuente que una estrella del nivel de Lady Gaga reconozca un fracaso. Y me quedo con la impresión de que, aunque sea de cara a la galería, la cantante no tiene problemas en admitir que algunos de sus recursos estéticos empiezan a estar un poco vistos. De hecho, no tiene reparo en confesar la necesidad de introducir algunos cambios tras el lanzamiento de Born this way.

“Me he pasado unos cuantos años haciendo lo posible por esconder gran parte de mi desolación interior”, afirma hacia el final de la entrevista. “Hablando en términos metafóricos, durante la grabación de Artpop me situé ante el espejo, me quité la peluca y el maquillaje y me desvestí del disfraz de escenario. Me puse una gorra negra en la cabeza, me vestí con unas mallas negras, volví a mirarme al espejo y me dije: ‘Estupendo, pero tienes que dejar claro a todo el mundo que puedes ser igual de fascinante sin todos estos trapitos’. Y ese es el mensaje preciso de mi nuevo álbum. Porque comprendí que, si de verdad quería crecer como artista, si de verdad quería innovar desde el interior, tenía que hacer algo que me resultaba casi imposible”.