A sus 82 años es uno de los hispanistas más respetados y leídos, y ningún tema del presente, el pasado o el futuro de España le es ajeno. Con Hugh Thomas hablamos en exclusiva de Felipe II y su imperio, que retrata en su nuevo libro, y de la difícil situación de nuestro país en estos días inciertos. Por Virginia Drake

De padre inglés y madre india, Hugh Thomas nació en Windsor hace 82 años. Cristiano practicante y de familia acomodada, estudió en Cambridge y la Sorbona (París). Formó parte del servicio diplomático británico hasta que, en 1956, abandonó el cuerpo en protesta por la invasión francobritánica del Canal de Suez. “De joven fui laborista, pero ahora soy más conservador”, reconoce. En 1981 fue asesor de la primera ministra británica Margaret Thatcher para Asuntos Hispanos, pero su defensa de la integración de Gran Bretaña en la Europa del euro lo distanció de la Dama de Hierro. “Entonces me uní a los demócratas, aunque ahora soy independiente”, asegura. La reina Isabel II le concedió en 1986 el título de Barón Thomas of Swynnerton, y desde entonces se sienta en la Cámara de los Lores.

En 1961, Thomas publicó La Guerra Civil española, un estudio imparcial y documentado sobre la contienda que lo reconoció como uno de los historiadores hispanistas más acreditados. Tras él, otro excelente puñado de obras le valieron para que el Gobierno español le concediera, en 2001, la Gran Cruz de Isabel la Católica. Más tarde publicó, entre otros, Goya, el 3 de mayo de 1808; y los dos primeros libros de la trilogía sobre el imperio español. De Cristóbal Colón a Magallanes y El imperio español de Carlos V. Muchos han sido los viajes que Hugh Thomas ha realizado a España desde que, en 1955, visitara por primera vez nuestro país. En los próximos días vendrá de nuevo para promocionar el último libro de su trilogía imperial. El señor del mundo, Felipe II y su imperio. Sin embargo, Lord Thomas ha querido recibirnos unos días antes en su casa londinense de Notting Hill.

XLSemanal. De Carlos V usted ha dicho que fue el mejor estadista de su época, pero que murió con la sensación de haber fracasado. ¿Cómo describe en su libro a Felipe II?

Hugh Thomas. Fue un monarca ambicioso, cultivado, muy preocupado por extender el cristianismo en el imperio. Fue un rey muy culto y muy interesado en la pintura. Fue muy importante su adquisición de libros. Llegó a reunir miles y miles de ejemplares en la que fue considerada la segunda biblioteca del mundo.

XL. Este libro es muy ameno porque está lleno de anécdotas. Cuenta que en una ocasión el duque de Alba representó al rey en su propia boda.

H.T. Así era. El duque de Alba era el cortesano más fiable y temido de Felipe II y fue el elegido para representarlo en París en su boda con Isabel de Valois, que tenía entonces 13 años. Al terminar la ceremonia, el duque acompañó a la novia al dormitorio y colocó un brazo y luego una pierna sobre la cama nupcial para tomar posesión del tálamo en nombre del rey [se ríe].

XL. Felipe II se casó cuatro veces y sus matrimonios fueron todos de conveniencia. Cuenta en su libro que María Tudor, once años mayor que él, dejó bien claro que no quería intimidad con el rey.

H.T. Así fue. Felipe II fue proclamado rey de Inglaterra en su banquete de bodas en Edimburgo. Este es un hecho que se suele olvidar en Inglaterra [sonríe]. El año pasado celebramos los 60 años de la coronación de la reina Isabel II y se llevó a cabo una gran ceremonia en Westminster con todos los parlamentarios, yo incluido, puesto que soy miembro de la Cámara de los Lores. Y se leyó un documento que decía que los primeros reyes de Inglaterra que habían asistido a un acto frente a los parlamentarios fueron la reina María y el rey Felipe II. Esta ha sido la primera vez, desde el siglo XVI, que se ha hablado en el Parlamento de Felipe II como rey de Inglaterra.

XL. Tras la muerte de Felipe II termina la etapa expansionista del imperio ¿y comienza poco a poco el declive?

H.T. No tanto como han dicho los historiadores. El declive de España ha sido exagerado. El siglo XVII fue el de la recuperación de la organización, de la administración No ha sido un siglo de conquistas, pero sí un siglo muy agradable para vivir y gozar de la cultura de escritores tan importantes como Quevedo y otros del Siglo de Oro y de pintores como Velázquez y Murillo. ¡Fue el Siglo de Oro!

XL. Terminada la trilogía del imperio español, ¿qué planes tiene Hugh Thomas?

H.T. Ahora quiero vivir más tranquilo. Tengo varias ideas en mente, pero una de ellas es la que más me apetece y consiste en hacer un libro sobre mi propia vida, porque he vivido muchas cosas y he tenido conversaciones muy interesantes de las que poder hablar.

XL. ¿Está satisfecho de su biografía?

H.T. No, no tanto, porque no he conseguido escribir la novela ideal que me hubiera gustado.

XL. Escribió una novela sobre Moctezuma.

H.T. No, por Dios [se ríe y se sonroja]. Todo el mundo ya ha olvidado eso, o debería haberlo hecho. No era muy buena.

XL. Tras décadas de estudio sobre reyes e imperios dígame. ¿qué papel cree que tiene la monarquía en el siglo XXI?

H.T. Los países con monarquía han tenido más éxito que los otros. España, Inglaterra, los países escandinavos son países más estables. España ha sido más próspera y estable cuando ha vivido bajo la monarquía. Y eso sigue siendo así.

XL. Pero en España la izquierda republicana, más que la restauración de la monarquía tras la dictadura de Franco, lo que aceptó fue el juancarlismo.

H.T. Puede ser así, sí Entonces, vamos a ver, ¿qué tal un nuevo felipismo? Lo mismo que aceptaron el juancarlismo pueden aceptar ahora el felipismo. la monarquía en la figura de su hijo.

XL. Estos momentos están siendo especialmente delicados para la institución en sí. La deriva republicana

H.T. [Me interrumpe]. Sobre todo se cuestiononarquía en Cataluña, ¿no?

XL. En Cataluña se reclama el derecho a votar la independencia de España

H.T. Pienso que los catalanes son personas inteligentes y que van a ser ellos mismos quienes eviten el caos que pudiera darse tras una declaración de independencia. Recuerdo que el gran político Cambó dijo. Cataluña independiente va a ser un departamento de Francia . Y yo estoy de acuerdo con Cambó. Esa sería la consecuencia de la independencia de Cataluña, que dejaría de ser una parte de España para ser un departamento de Francia.

XL. Un filólogo catalán acaba de divulgar que el texto original del Quijote lo escribió Cervantes en catalán, que Cristóbal Colón nació en Cataluña y que partió de Pals (Gerona), y que Santa Teresa tenía estos mismos orígenes y fue, además, abadesa del monasterio de Pedralbes

H.T. [Se ríe]. Cristóbal Colón era un hombre de Génova, seguro, que pasó un tiempo en Portugal De catalán, nada; ¿judío?, posiblemente [sonríe]. Yo soy optimista respecto a la situación de Cataluña y España y espero que no llegue a declararse la independencia, aunque no tengo del todo claro que esto no vaya a ocurrir. José Tarradellas fue un hombre muy inteligente, pero luego los demás presidentes catalanes no tanto. A Pujol lo conocí también y creo que ha perdido algo de su fama, ¿no? Creo que su hijo está involucrado en algún caso de corrupción, ¿no es así? El actual presidente Mas se ha metido en una situación complicada

XL. En esta casa tan ‘recogida’ en pleno Notting Hill, lo veo muy al día de nuestra actualidad

H.T. Digamos que yo conozco a la gente, pero que no entro en la política.

XL. Usted siempre ha alabado la transición española. ¿No cree, ahora, que hicimos algo mal?

H.T. El modelo autonómico es complejo. Pienso que es muy difícil establecer una autonomía en una sección del país si no se hace la misma cosa en todo el país. Creo que hubiese sido más eficaz el modelo de Estado federal. Nosotros tenemos ahora el mismo problema que ustedes en Cataluña con la independencia de Escocia

XL. Pero Escocia fue un Estado independiente del Reino Unido hasta el siglo XVIII y, además, tras el Acta de Unión, mantuvo leyes y sistema educativo propio. Cataluña nunca ha sido independiente de España.

H.T. Bien, en parte es así; de acuerdo [sonríe]. Cataluña siempre ha estado unificada con Aragón, es verdad; Fernando el Católico era rey de Aragón y, al mismo tiempo, conde de Barcelona. Los orígenes de Escocia son diferentes, sí.

XL. En estos momentos, TVE está emitiendo con mucho éxito una serie sobre Isabel la Católica

H.T. Eso es muy interesante. Está muy bien que una serie de televisión sobre esta parte de la historia de España tenga éxito, y a mí me gusta mucho que así sea porque fue un personaje muy importante y decisivo.

XL. Volviendo a la actualidad, me gustaría saber su opinión sobre el conflicto que se ha generado en Gibraltar.

H.T. El problema es que la gente, los burócratas, no han resuelto las cosas y ahora se están agravando las relaciones. Si nos hubieran dejado solucionar los problemas a unos amigos y a mí, lo hubiéramos resuelto todo hace mucho tiempo [sonríe].

XL. ¿Cómo?

H.T. La soberanía compartida, dos banderas, dos países que son amigos y que se entienden. No tiene que haber ningún problema.

XL. Si antes la soberanía del peñón resultaba un problema no resuelto, ahora hay que añadir al contencioso unos bloques de hormigón lanzados al mar que impiden la pesca a los barcos españoles, la construcción ilegal de un espigón para proteger del mar a un futuro complejo urbanístico en la zona, la fuga de divisas a un paraíso fiscal y el contrabando de tabaco.

H.T. Los políticos, lejos de resolver el problema, lo han estropeado aún más. Es ridículo que después de tantos años de amistad entre España e Inglaterra no se haya resuelto el problema, de verdad.

XL. El presidente Rajoy ha denunciado en la Asamblea General de Naciones Unidas que Gibraltar sea la única colonia que se mantiene en Europa y que, además, se ha convertido en un paraíso fiscal

H.T. Yo creo que la soberanía compartida es una buena solución cuando se trata de dos países amigos, como lo son los nuestros.

XL. En una ocasión dijo que, si dejasen las cosas en manos de la reina Isabel y de monseñor Amigo, obispo de Sevilla, no habría problemas jamás.

H.T. ¿Dije yo eso? Ja, ja, ja ¡Pues tenía razón! [se ríe]. Probablemente no habría ningún problema con Gibraltar si monseñor Amigo tomara las riendas. es un hombre muy impresionante, gran orador. Hay demasiadas personas complicando todo este asunto.

XL. El anterior presidente del Gobierno español, Rodríguez Zapatero, amplió la mesa de negociación a tres bandas, al incluir en ella a los gibraltareños.

H.T. El problema es de España y del Reino Unido, nada más, y eso está muy claro. Son dos países amigos que tienen que resolverlo. Pienso que es posible que en Gibraltar convivan dos banderas, yo hubiera sido muy feliz de ser ciudadano de España y ciudadano del Reino Unido a la vez. [Se impacienta]. Creo que ya hemos hablado de Felipe II, de Cristóbal Colón, de los catalanes, de la monarquía española, de Gibraltar ¿Le queda alguna otra pregunta para mí?

XL. Un último tema para finalizar. la integración del Reino Unido en la Europa del euro.

H.T. Yo siempre estoy a favor de que Gran Bretaña entre en la Comunidad Europea. Ya es miembro de ella y yo creo que debería serlo también en lo económico. Creo que Gran Bretaña debe jugar un papel importante dentro de Europa. Como observador desde fuera, sigo pensando así, no he cambiado mi percepción aunque el euro esté mal.

XL. Pero en su país hay quien, ante las políticas de recortes impuestas principalmente desde Alemania, piensa que no haber entrado ha sido lo mejor.

H.T. Es un poco hipócrita la postura de Gran Bretaña. estamos felices dando crítica respecto a Europa y somos miembros de la Unión Europea. Nadie puede sugerir que estamos mejor fuera de Europa. Hay algunos conservadores que se manifiestan así, pero yo no estoy de acuerdo con su posición.

XL. ¿Cree que algún día Gran Bretaña se integrará plenamente en la Unión Europea?

H.T. Ya somos parte de la Unión Europea y lo seremos con más entusiasmo, sí.

XL. ¿Con una moneda única, diciendo adiós a la libra?

H.T. ¡Sí! [rotundo]. Yo creo y espero que sí, de verdad, con mucho entusiasmo. Yo, además, recibo mucho más dinero de España que de Inglaterra. Mis ingresos más fuertes son de su país [sonríe]. Y espero que este último libro sobre El señor del mundo, Felipe II y su imperio guste mucho allí.

Retrato íntimo de un emperador, por Hugh Thomas

  • Felipe II era bajito, de rostro redondo y ojos muy azules, labios prominentes y piel sonrosada de marinero inglés. Prefería recibir por escrito toda la información y las noticias, como haría, en el siglo XVIII, Federico el Grande de Prusia.
  • En las cocinas de palacio nunca se preparaba pescado, sino carne, pan, aves y huevos. También se servían lechuga y endibias, y fruta una vez a la semana. Comía siempre a la misma hora. Bebía vino en vasos de tamaño medio que apuraba dos veces.
  • De naturaleza tranquila, se mostraba disoluto con las mujeres y le gustaba salir disfrazado por las noches y disfrutar de toda clase de juegos. Tendía más a la amabilidad que a la ira.
  • Coleccionaba libros. Tres años antes de ser coronado rey, poseía 812 volúmenes. A su muerte, más de 14.000. La suya era la segunda biblioteca privada más grande del mundo, solo algo menor que la de Fernando Colón, que tenía 15.000 volúmenes.
  • Como su padre, solía vestir de negro, pero no era tan lúgubre como él en su atuendo. Y le gustaba mantener la limpieza personal, de tal manera que se hacía un traje nuevo cada mes.
  • No se precipitaba en sus actuaciones y prefería meditar tranquilamente las cosas para ganar tiempo. Su absolutismo instintivo se mostraba en su manía de asumir la dirección personal del menor detalle de gobierno.
  • Felipe II madrugaba y atendía pronto los asuntos y la correspondencia. Su salud era, en general, buena, aunque padecía un poco de gota, enfermedad que aumentaría con los años. También tenía problemas de estómago.
  • Prestaba gran atención a cuanto se decía de él, pero no solía mirar a los ojos de quienes le hablaban y él lo hacía siempre en voz baja.
  • A comienzos de 1560, el rey visitaba a la reina, Isabel de Valois, tres veces al día. por la mañana después de misa, antes de comenzar a trabajar y por la noche. Dormían en dos camas separadas por un palmo de distancia.
  • Felipe II acudía todos los días a misa, pero solo recibía la comunión cuatro veces al año. Poseía una impresionante colección de reliquias sagradas (más de 7000), entre las que se incluían una docena de esqueletos.