El golfista indestructible, la pensadora que fiscaliza la globalización, el cineasta que nunca deja indiferente y el laboratorio más poderoso del planeta. Ellos, al igual que el Nobel Peter Higgs, han sido reconocidos este año con un Príncipe de Asturias. El próximo viernes, Felipe de Borbón les entrega sus galardones en Oviedo. Antes recibieron a ‘XLSemanal’, cada uno en su refugio particular.

MICHAEL HANEKE. Príncipe de Asturias de las Artes

El cineasta que rueda con las entrañas

Director, dramaturgo y profesor, este austriaco de 71 años es experto en remover conciencias. Su obra indaga en aquello que nos hace humanos y se fundamenta, ante todo, en un compromiso moral con el espectador. tratarlo como a un ser libre e inteligente, sin manipulaciones.

XLSemanal. ¿Qué es un espectador inteligente?

Michael Haneke. Yo también soy espectador y no me gusta que me tomen por un idiota. Quiero que me cuestionen y me incluyan en un diálogo al mismo nivel que el director.

XL. Afirma que el cine no debe ser un simple pasatiempo

M.H. No tengo nada en contra, pero que no me pidan que haga lo mismo.

XL. Entonces, ¿no está en guerra con Hollywood?

M.H. No, no [se ríe]. Solo doy mi opinión. Es ridículo compararme con una de las industrias más importantes del mundo. Solo digo que no me interesa.

XL. ¿Existe una sensibilidad específicamente europea?

M.H. No sé. En Europa hay públicos muy variados. Aquí también se hacen productos al estilo Hollywood. El cine de autor es algo cada vez más marginal. En los cincuenta, cuando yo era joven, teníamos a Godard, Visconti Eso, infelizmente, ya no existe.

XL. ¿Se puede recuperar?

M.H. No tengo solución, pero lo que veo no es alentador. Todo comienza con la educación, y esta va por detrás de los progresos sociales.

XL. ¿Defiende la idea de una Europa unida?

M.H. A pesar de sus defectos, no hay alternativa a la Unión Europea. Sería nuestra destrucción. Se nos olvida, pero hemos estado en guerra permanente durante mil años. Solo por eso es algo extraordinario. Y desde un punto de vista económico, si volvemos a los nacionalismos, estamos perdidos. Seríamos totalmente marginales en el ámbito mundial.

XL. ¿Alguna reflexión sobre la crisis actual?

M.H. ¡Qué le voy a decir!, que me deprime enormemente. No comprendo las verdaderas razones. Seguramente tiene mucho que ver la pérdida de valores. Admiro a quienes tienen capacidad para hacer comedias sobre este tema.

XL. ¿No piensa hacer una?

M.H. Hice una vez una comedia en el teatro; fue mi único verdadero fracaso [se ríe]. ¡No le pidas a un zapatero que haga sombreros!

XL. Se etiqueta su cine de brutal, provocador, obsceno

M.H. No veo nada de eso en mis películas. Al contrario, si las compara con cualquier serie policiaca, verá que no hay prácticamente violencia. Denuncian, precisamente, esa forma de transformarla en producto de consumo. Eso es lo peligroso. jugar con la curiosidad humana ante el sufrimiento y el mal.

XL. También se lo acusa de convertir la violencia en espectáculo para denunciar ese mismo espectáculo

M.H. Eso no funciona. En el cine se necesita una historia, hechos, por eso siempre es difícil tratar el mal sin convertirse a un tiempo en vendedor del mismo. Este es uno de los medios con los que es más fácil manipular. Tenemos, como creadores, una responsabilidad al usar ese poder.

XL. Sus películas sí que son, a menudo, amargas, sin esperanza

M.H. La esperanza también puede ser un producto de consumo. Mi cine tiene la esperanza propia de las tragedias clásicas. Me dicen que soy pesimista, pero no es verdad. Si lo fuera, solo haría películas para entretener; pensaría que todo el mundo es tan tonto que no valdría la pena hablar de cosas serias.

XL. Quiso ser pianista, pero su padrastro se lo quitó de la cabeza

M.H. Afortunadamente, porque no tengo talento [se ríe]. Aunque sin la música la vida sería mucho más triste. En mis películas no hago una banda sonora de forma estricta, utilizo fragmentos conocidos que producen asociaciones en el espectador.

XL. La idea de Amor, su última película, surgió de un pacto con su esposa

M.H. Sí, nos hicimos la promesa de no ingresarnos en un asilo y cuidar al otro en casa. Lo más difícil para un anciano es perder su entorno habitual. Debes de sentirte perdido como un niño.

XL. Según usted, pocas personas tienen el privilegio de conocer el amor de verdad.

M.H. Enamorarse es fácil, pero si hablamos de amor, de un sentimiento verdaderamente profundo, que sea el centro de una vida en común, no lo es.

XL. ¿Y cuál es su secreto?

M.H. Primero, la suerte. Encontrar una persona con la que sea posible. Y, en segundo lugar, apreciar al otro como ser autónomo, que no está contigo solo para darte gusto, sino que tienes una responsabilidad con él, porque también decides por él. Creo que Dios y el sacramento del matrimonio vienen de ahí; es una utopía que buscamos, pero que muy poca gente tiene la suerte de alcanzar. Y si tienes la impresión de haberlo conseguido, debes cuidarlo. no sobrevive solo.

SASKIA SASSEN. Principe de Asturias de Ciencias Sociales

La socióloga que vigila el mundo globalizado

Holandesa criada en Argentina, esta socióloga, economista, filósofa y urbanista es una de las grandes expertas en globalizaciones. No hay una, sino varias , subraya. El pensamiento de Sassen no deja títere con cabeza en su afán por analizar el mundo q rodea.

A los 13 años se hizo comunista ¡Quién sabe lo que eso significa a esa edad! , reflexiona y se puso a estudiar ruso. Una decisión derivada de la lectura de La rebelión de las masas, de Ortega y Gasset. Me llevó muchas discusiones con mi padre entender que aquello no era exactamente la revolución del proletariado , recuerda entre risas. Aquel libro, en todo caso, la llevó a tomar una decisión. No volví a leer novelas; solo historia, análisis político y social Debo de haber sido un horror para mis padres . Hoy, a sus 64 años, la autora de La ciudad global influyente libro sobre globalización y urbanismo lleva décadas denunciando que el crecimiento económico no ha creado un mundo mejor, sino uno más desigual. Sostiene también que no hay postulado más dañino que la defensa del libre mercado como generador de justicia económica , y que el espectáculo de la arquitectura elegante y de firma, símbolo del enriquecimiento de cierta clase media, ha servido para encubrir el empobrecimiento de buena parte de la sociedad en los últimos años.

JOSE MARÍA OLAZÁBAL. Príncipe de Asturias de los Deportes

El golfista que siempre se levanta

Leyenda viva del deporte, a sus 46 años, este vasco sigue siendo uno de los grandes del golf. Ni la artritis reumatoide que casi lo condena a una silla de ruedas ni otros problemas de salud que lo han perseguido han logrado doblegar su voluntad. jugar al golf. Y ganar.

XL. ¿Cuántos torneos ha jugado este año?

José María Olazábal. Veintitantos, y por todo el mundo. Incluyendo dos grandes. Masters y US Open.

XL. Y su juego, ¿qué tal?

J.M.O. Fatal, no consigo corregir un pequeño defecto en el swing y voy un poco errático. Pero, oye, hay que seguir trabajando y mejorar.

XL. ¿Y cómo se siente?

J.M.O. Físicamente, muy bien. Algún dolorcillo aquí o allá, aunque empiezo a creer que esta vez se trata de la edad [se ríe], que no guarda relación con mis problemas anteriores. Estoy trabajando mucho en el gimnasio desde principios de año con un preparador físico y está dando resultados.

XL. El jurado del premio dice de usted. capacidad de superación encomiable, talante competitivo y cualidades humanas admirables . ¿Cómo se queda uno cuando lo piropean así?

J.M.O. No sé. Lo cierto es que en mi vida he pasado momentos muy duros, casi acabo en una silla de ruedas. Me negué a aceptar esa opción y nunca he parado de luchar hasta salir del pozo. Hoy sigo luchando, quiero volver a estar arriba.

XL. Este premio evoca la figura de Severiano Ballesteros, amigo suyo y galardonado en 1989. ¿De qué modo sigue él a su lado?

J.M.O. Seve es algo único en mi vida. Me cogió del brazo cuando era un niño y me llevó en volandas por el mundo del golf. Todavía lo siento cerca cada vez que necesito consejo. Mi vida no habría sido la misma sin él.

XL. El día en que se lo dieron a él le comentó. Prepárate, Chema, un día te lo darán a ti . ¿Qué le respondió?

J.M.O. Eso me dijo, sí, en el Masters de Augusta. Pero ni me lo creí entonces ni me lo acabé de creer cuando me llamó Arantxa Sánchez Vicario para decírmelo. Una vez más, Seve tenía razón.

XL. En el golf actual, mucho más profesionalizado, ¿se habrían hecho tan amigos?

J.M.O. ¡Vamos, es que no lo concibo de otra forma! Seve siempre fue muy especial, y la química surgió desde el primer día, cuando lo conocí con 16 años. En los torneos en Europa nos veíamos menos y practicábamos juntos de vez en cuando, pero en los Estados Unidos y Japón éramos inseparables en el campo, en las cenas, los hoteles

XL. ¿Y qué es eso tan especial que le ven al golf?

J.M.O. Es una fuente de integridad y honradez, un juego donde lo único que no se contempla es la trampa. Es una forma de vida, una escuela permanente. Es también un desafío constante, la perfección no se alcanza nunca y demanda un trabajo y un esfuerzo absolutos, ya que tu único enemigo eres tú mismo. Si todo eso no te engancha, no sé qué más te puede motivar.

XL. Pero siempre se ha visto como un deporte para élites, para ricos. ¿Qué me dice?

J.M.O. En España, los clubes de golf sí que han sido de élite. En los países anglosajones, sin embargo, desde los años veinte, los profesionales siempre han sido héroes nacionales y un modelo al que seguir para millones de personas.

XL. También es cierto que ni usted ni Seve, por ejemplo, provienen de familias adineradas

J.M.O. Es que, hasta hace poco, los profesionales españoles con éxito siempre surgían de las clases menos favorecidas. Mis padres trabajaban en un campo de golf y vivíamos muy cerca; casi nací ahí. Es un juego que llevo en las venas. Después, todo fue cuestión de amor, esfuerzo y dedicación.

XL. No se lo pusieron fácil

J.M.O. La generación de Ramón Sota, Manolo Piñero, José María Cañizares, José Rivero, Seve, yo y tantos otros nos enganchamos desde críos al golf y lo convertimos en nuestra profesión, pese a las dificultades. Hubo obstáculos y mucha incomprensión. Fue un poco la misma evolución que la de los toreros.

XL. ¿Fuenterrabía u Hondarribia?

J.M.O. No tengo preferencia, según el idioma que use.

XL. Lo mejor de su pueblo es

J.M.O. Que es mi pueblo, mi gente, mi tierra, mi mar, mi paz, mi luz, mis verdes, mis azules y mis grises.

XL. ¿A quién vio jugar de niño?

J.M.O. Antes se jugaba en Jaizquibel un torneo al que venían todos los profesionales españoles y algún francés. Yo no levantaba cuatro palmos, pero alucinaba. Y vino Seve una vez, con 16 años.

XL. Con la frontera en la puerta de casa, ¿miraba mucho hacia el otro lado?

J.M.O. Sí, jugué en el suroeste francés, la cuna del golf en Francia, muy joven. A los 14 ya iba por Europa, EE.UU. y Hong Kong. Ya ve, con lo viajado que estoy, sigo siendo un hombre de raíces.

CERN. Príncipe de Asturias de investigación científica y técnica

La máquina que acelera el mundo

El acelerador de partículas del CERN está detrás de tres premios Nobel. La confirmación de la existencia del bosón de Higgs no es, sin embargo, el único logro de este laboratorio de física de partículas, el mayor del mundo, creado en 1954. Y todo ello por el precio de una taza de café .

Eso es lo que le cuesta a cada europeo, algo menos de dos euros, mantener el CERN , dice Rolf-Dieter Heuer, director de la Organización Europea para la Investigación Nuclear. Con un presupuesto cercano a los mil millones, repartido entre 20 países miembros España lo es desde 1961, los científicos del CERN, de 113 nacionalidades y provenientes de 608 universidades y centros de investigación, no solo han confirmado la existencia del bosón de Higgs. A 175 metros bajo el suelo de Ginebra, en el túnel de 27 kilómetros del gran colisionador de hadrones, Heuer de 64 años repasa otras aportaciones a la humanidad. En 1984 descubrimos los bosones W y Z, no tan célebres como el de Higgs, pero también merecedores de un Nobel. Aquí se creó la World Wide Web, el gran medio de comunicación actual. Sin mencionar avances en el tratamiento del cáncer gracias al desarrollo de la neuroimagen, la terapia de hadrones y los más de diez mil aceleradores que hay en hospitales de medio mundo .