Detective de arte y abogado de 51 años. Experto en el expolio nazi. Representa a los herederos del marchante judío Paul Rosenberg. Reclama para ellos un Matisse hallado en el piso de Cornelius Gurlitt en Múnich.

XLSemanal. El señor Gurlitt [el anciano en cuyo piso han aparecido 1500 obras que heredó de su padre, un galerista asociado a los nazis] dice que lo dejen en paz, que las obras le pertenecen y que puede demostrarlo.

Christopher Marinello. El Gobierno alemán ya ha reconocido que al menos 590 de todas esas obras pudieron ser objeto del saqueo.

XL. Entre ellas, el Retrato de una dama, de Matisse

C.M. Sí, era propiedad de Paul Rosenberg, uno de los galeristas más importantes de París. Huyó de Francia a comienzos de la Segunda Guerra Mundial. primero, a España y de allí, a Nueva York.

XL. Hay mucho dinero en juego. Solo las pinturas halladas en el piso de Gurlitt valen unos 1300 millones.

C.M. Para los Rosenbergno es una cuestión de dinero, es una cruzada moral. Están empeñados en que les restituyan todo lo que Hitler los obligó a dejar atrás.

XL. ¿Y qué tal les va?

C.M. Bastante bien. A lo largo de varias décadas han recuperado unas 340 obras. algunas, en los tribunales. Les faltarían unas 60. Paul Rosenberg no cejó en esta tarea hasta su muerte. Y luego, sus hijos y sus nietos. Pero ese nivel de éxito no es habitual. Se calcula que hay unas cien mil piezas artísticas expoliadas por los nazis que aún no han sido devueltas a sus dueños.

XL. ¿Por qué?

C.M. Es difícil probar la pertenencia, sobre todo cuando no hay facturas. Pero estamos hablando de gente que huía de sus hogares para salvar la vida. No se les puede castigar por ello. El caso de Rosenberg es distinto. Vio venir los acontecimientos y logró salvar su archivo, con unos 250.000 documentos. Era muy meticuloso.

XL. ¿Puede haber más cuadros de la familia Rosenberg en Múnich?

C.M. No lo sabemos porque el Gobierno alemán aún no ha publicado una lista completa. Sabemos que hay algún Picasso. Y Paul Rosenberg era íntimo amigo de él y fue su marchante desde 1918. A veces le encargaba cien cuadros de una tacada. Y nunca regateaba el precio. Entendía que los artistas necesitan seguridad económica.

XL. ¿Cuál es el estado de ánimo de la familia Rosenberg?

C.M. De ilusión y cautela. Y también de mucha indignación con el Gobierno alemán. Si no llega a ser por la presión internacional, hubiera seguido llevando el caso en secreto.

XL. De todos modos, la batalla legal puede ser larga ¿Sentará un precedente internacional?

C.M. El asunto es muy complejo. Depende de si el país ha firmado o no los Principios de Washington y la Declaración Terezin para la restitución de bienes a las víctimas del Holocausto. Rusia no lo ha hecho.

XL. ¿Qué argumenta para no hacerlo?

C.M. Rusia considera que se trata de botín de guerra y compensación por sus 12 millones de soldados muertos. Y nacionalizó lo que sus tropas saquearon. Suiza, aunque ha endurecido su política contra los evasores fiscales, sigue haciendo la vista gorda respecto a lo que hay en las cajas de seguridad de sus bancos.

XL. Ser abogado de un personaje de alto perfil como Anne Sinclair, nieta de Paul Rosenberg y exesposa de Dominique Strauss-Kahn, debe de ser como encontrar un Picasso en el armario

C.M. Para mí, todos mis clientes son iguales. El caso que más satisfacción me ha dado ha sido el de una septuagenaria que vive en Bélgica a la que le devolvimos un retrato que le hicieron cuando tenía siete años. Gratis.

Pregunta bocajarro

¿Qué papel está jugando el Gobierno alemán en el ‘caso Gurlitt’?

Un papel indignante. Se merece que lo inunden a demandas. Ha demostrado una gran insensibilidad al intentar mantenerlo en secreto. Muchos de los legítimos dueños de esas obras ya tienen 80 o 90 años y se les acaba el tiempo.