Entró en Hollywood con buen pie, y a los 27 años ya tenía un Óscar bajo el brazo. Hoy, a los 43, es uno de los actores más cotizados, un modélico padre de familia, un reconocido militante del Partido Demócrata y uno de los hombres más sexis del planeta.  Por Martin Palmer.

Hace unos días, Matt Damon iba en bicicleta por las colinas cercanas a su nueva casa en Hollywood y sufrió una aparatosa caída. Razón por la que lleva el brazo izquierdo en cabestrillo cuando nos encontramos en la habitación de un lujoso hotel de Los Ángeles. “Está claro que la bicicleta de montaña no es lo mío, -dice riendo-. Iba muy rápido y no vi que había unos pedruscos bajo las hojas hasta que fue demasiado tarde. Salí volando, caí de espaldas y me lastimé la clavícula. Por suerte, no me rompí el cuello”.

“Puede parecer raro, pero nos hemos venido a vivir a Los Ángeles porque no pudimos comprar una casa en Nueva York. Los precios son absurdos”

Para complicar más las cosas, acaba de regresar a California -de mala gana- tras vivir muchos años en Manhattan con su mujer y sus cuatro hijas. A la estrella, protagonista de películas como las tres primeras de la saga Bourne, El talento de Mr. Ripley, Invictus o Behind the candelabra, le fue imposible adquirir un piso en Nueva York. “No hubo manera de encontrar un piso en el barrio que nos gustaba -revela-. Nos pasamos años buscando y cada vez que íbamos a conseguirlo, alguien nos lo arrebataba en nuestras narices o pagaba mucho más dinero que el precio real. Los vendedores usaban mi nombre para inflar el precio. Esos peces gordos de las finanzas solo están interesados en satisfacer su ego. Así que me he venido a California. A las chicas les encanta; aquí están felices. Eso es lo más importante para mí” .

La familia, lo primero

Damon pensaba debutar hace un año como director, pero renunció al proyecto por sus mujeres.” “Acababa de rodar Elysium y habría tenido que estar otra vez fuera de casa mucho tiempo, lo que a la familia no le hacía ninguna gracia. Con cuatro hijas es complicado. De pequeñas, todo era una aventura; ibas de viaje con ellas, porque eran unos seres portátiles, y lo pasabas en grande. En último término, si he de escoger entre mis hijas y una película, la decisión está clara” .

Damon, de 43 años, conoció a su mujer, la argentina Luciana Barroso, en 2003 en un rodaje en Miami, donde ella trabajaba como camarera en un bar. Se casaron en 2005 y el actor se convirtió en padrastro de la hija de Barroso, Alexia, de 15 años. Hoy tienen tres más: Isabella, de 7; Gia, de 5; y Stella, de 3. “A los veintitantos me preguntaba si algún día sería capaz de formar una familia. Un día encontré a la persona adecuada, y me sentí como fulminado por un rayo. Mi vida entera cambió. La idea de la soltería hoy me resulta aterradora. La vida ahora me resulta mucho más fácil gracias a mi mujer y mi matrimonio. Todo cobra sentido” .

Un ejemplo de la importancia que Damon otorga a su familia se produjo durante el rodaje de Invictus, de Clint Eastwood, sobre el triunfo de Sudáfrica en el Mundial de Rugbi de 1995. “Era mi oportunidad de trabajar con Clint, la historia era estupenda, y el proyecto me hacía mucha ilusión -rememora-. Así que hice que toda la clase de mi hija viajara a Sudáfrica. Avisé a la dirección de su colegio con meses de antelación y les pedí que dedicaran una clase a Nelson Mandela. Se mostraron más que receptivos. Así que mis hijas vinieron y mi mujer también, al igual que la maestra y la clase entera. Visitaron Robben Island y todo fue de maravilla. Me salió muy caro, pero mereció la pena”.

“Me implico en causas y me gusta hacer ‘lobby’, pero no voy a dedicarme a la política. Este ambiente está demasiado intoxicado”

Entre el cine y la política

Su familia también es la razón por la que este reconocido partidario del Partido Demócrata no se plantea saltar al ruedo de la política. “Me encanta la vida que llevo. Además, la actual atmósfera política estadounidense es tan tóxica que prefiero no meterme en un ambiente tan contaminado” . Ahora bien, el actor sigue prestando su apoyo a ONG como water.org, empeñada en proporcionar agua potable a los 2500 millones de personas que carecen de ella en los países subdesarrollados. De hecho, en el último foro económico de Davos, en Suiza, Damon fue premiado por su labor filantrópica. El actor aprovechó para tratar de influir en los políticos: “Esta es mi otra pasión, hacer lobby, además de la de trabajar en el cine. Es mi otro trabajo”.

En defensa de la cultura

Su última película, The Monuments men, está basada en el exitoso libro de Robert M. Edsel. El director es su amigo George Clooney, también protagonista, junto con Bill Murray, Cate Blanchett y John Goodman. El filme narra la historia, real, de un grupo de académicos e historiadores del arte reclutados por el Gobierno estadounidense en la Segunda Guerra Mundial para recobrar las obras de arte expoliadas por los nazis. “En último término -explica Damon-, es una película sobre unas personas dispuestas a sacrificarlo todo para salvar lo mejor que tenemos, lo mejor que tiene la humanidad. Porque el arte representa todos nuestros mejores logros. Los nazis estaban robándolo y, en algunos casos, destruyéndolo. Estaban haciendo desaparecer unas obras únicas. La película plantea el significado que el arte tiene para nosotros. En un momento de recortes de los presupuestos -en los que a veces el arte desaparece por completo de los programas educativos-, la película deja claro que el arte tiene una importancia inestimable”.

Al igual que Ben Affleck, su amigo de la niñez, Damon ya quería ser actor desde su más tierna infancia. Durante la adolescencia, ambos fueron varias veces a Nueva York para presentarse a audiciones. ¿No se daba cierta competitividad entre los dos? “Sí y no. Siempre nos sentíamos felices de que uno de nosotros consiguiera el papel que quería en lugar de otra persona” .

El viejo sueño de Harvard

Damon obtuvo el ingreso en Harvard para estudiar Filología Inglesa, pero siempre tuvo claro que volvería a trabajar como actor. “La primera línea de mi solicitud de ingreso en Harvard ya lo dejaba clarísimo. ‘Desde que tengo uso de razón he querido ser actor’. Algunos amigos míos no sabían bien a qué iban a dedicarse y lo pasaban fatal. A mí me daban lástima. Yo siempre lo supe muy bien, cosa que agradecía”.

Damon dejó la universidad antes de empezar el último curso para interpretar un papel en el telefilme Rising sun. “Me encantaría terminar los estudios de una vez, pero dudo que ahora pudiese volver a Harvard. Quizá todo sería más fácil si en la universidad hubiera más personas de mi edad. Pero la idea de pasarme unos cuantos meses en Harvard sin hacer más que leer libros y escribir una redacción de vez en cuando no me resulta muy tentadora”.

¿Qué hay de nuevo, Ben (Affleck)?

Con veintipocos años, Damon se reencontró en Los Ángeles con Affleck, que también estaba tratando de abrirse paso en el mundo del cine. Entre los dos escribieron el guión de El indomable Will Hunting, en 1997, película que fue nominada a nueve premios de la Academia y que, finalmente, se llevó el Óscar al mejor guion original.

Pero tanto el uno como el otro sufrieron a continuación tropiezos en sus carreras. Damon trabajó en algunas películas que no funcionaron excesivamente bien en taquilla –Legítima defensa, de Francis Ford Coppola; All the pretty horses, junto con Penélope Cruz; o La leyenda de Bagger Vance, de Robert Redford- y empezó a temerse que sus días de superestrella no habían sido más que un espejismo.

Cinco años después del Óscar compartido con Affleck le cayó del cielo El caso Bourne. Damon se metió en la piel de un agente de la CIA al que sus antiguos jefes intentan eliminar y, de pronto, se convirtió en uno de los actores más cotizados de Hollywood, convirtiendo la franquicia de Bourne en una saga millonaria cuyas cuatro películas [tres de ellas protagonizadas por él] han recaudado hasta la fecha cerca de 1300 millones de dólares.

Los consejos del tío George (Clooney)

“Esa etapa difícil, de transición, digamos, sirvió para que perdiéramos la ingenuidad. De pronto, dejamos de ser los actores de moda y con el tiempo comprendimos que a la industria del cine le daba igual que tuviéramos problemas. No se trata de una cuestión personal. Pero aunque los productores ya no te llamen para ofrecerte papeles, siempre te queda tiempo para escribir o dirigir.

“Como dice George Clooney, en este negocio que tu carrera dure 10 años es todo un éxito, aunque molaría ser Clint y que durase 60”

Con El indomable Will Hunting salimos de la oscuridad. Es lo que volvería a hacer si las cosas se torcieran de nuevo. Ahora, sin embargo, tengo la sensación de que todo marcha sobre ruedas. Recuerdo que en 2001, durante el rodaje de Ocean’s eleven, una noche estaba tomando una copa con George Clooney y me dijo: ‘En este negocio nuestro, que tu carrera profesional dure diez años es un verdadero éxito. No hay muchos que lo consigan’. Hace poco le recordé esas palabras suyas, y George me dijo. ‘¡Amigo, para nosotros no pasa el tiempo!’. Y yo entonces le dije. ‘Después de haber trabajado con Clint Eastwood, ahora me gustaría que mi carrera profesional durase 60 años seguidos. Eso sí que molaría’.


 

PRIVADÍSIMO

  • Nació el 8 de octubre de 1970 en Cambridge (Massachusetts). Hijo de un agente inmobiliario, ex corredor de Bolsa, y de una profesora. Su hermano Kyle es escultor.
  • Conoció a Ben Affleck en el colegio. Ambos soñaban ya con trabajar en el cine. En 1997 ganaron el Óscar al mejor guion original con El indomable Will Hunting.
  • Conoció a su mujer, la argentina Luciana Bozán Barroso, en 2003 en un bar de Miami, donde ella trabajaba como camarera. Tienen cuatro hijas. Isabella, Gia, Stella y Alexia, esta última de una relación anterior de Luciana.
  • Su primer gran amor en Hollywood fue la actriz Wynona Ryder, con quien salió durante dos años.
  • Preparando su papel en Rounders (1998), donde interpretaba a un jugador, perdió 25.000 dólares en las World Series of Poker. Lo ha recuperado con creces. La recaudación de todas sus películas supera los 4000 millones de dólares.

MATT HABLA CLARO…. DE SUS INQUIETUDES

Sobre su esposa.

Uno debe estar con la persona que ama el mayor tiempo posible. Luciana es mi otra mitad. Tenemos un acuerdo. Nunca estoy fuera de casa más de dos semanas. Soy un tipo afortunado. Vivo rodeado de hermosas mujeres: mi esposa y mis cuatro hijas. No puedo disponer mucho tiempo del baño, pero ese es solo un mal menor .

Sobre el póker.

La mayor parte de la gente que conozco está en la industria del entretenimiento, donde el póker está muy extendido. Hay algo diferente en ese enfrentamiento con tu oponente, esa lucha de nervios por ver quién lanza el mayor engaño, quién es más listo. La última vez que jugué, por cierto, me dieron una buena paliza. Fue un poco humillante .

Sobre la infancia.

Mi infancia fue muy interesante. Hice con mi madre viajes muy salvajes. En los ochenta fuimos en autobús por Guatemala y, más tarde, en México, fui a la escuela de idiomas. Este tipo de experiencias me abrieron los ojos cuando apenas era un adolescente estadounidense corriente. Yo espero poder hacer lo mismo con mis hijas cuando sean mayores .

Sobre la fama.

No sé cuándo tus hijos se dan cuenta de que eres famoso. Escuchan algo en la escuela, a los amigos y te preguntan, pero cuando ese momento llega ya está todo desmitificado. Mis hijas han estado en muchos rodajes. Lo que no se pueden creer es que el tío George sea una estrella de cine. Pero sí, George Clooney es una estrella, lo crean mis hijas o no .

Sobre la violencia.

Poseo el instinto de proteger a mis seres queridos y a mí mismo. Si fuera capaz de ver y reconocer en el corazón de una persona que sus intenciones son profundamente malas hacia mi familia, mis amigos o hacia mí mismo, tal vez sería capaz de matarlo. Por otro lado, no sé si existe esa maldad absoluta, por lo menos yo nunca me he encontrado con alguien así .

Sobre la solidaridad.

No sé si los famosos deberíamos implicarnos en causas solidarias, pero cuando ves lo que logras con tu simple presencia, no puedes dejar de hacerlo. Ahora estoy con water.org, una organización creada para alertar sobre un problema extremadamente grave y básico. 750 millones de personas, en este planeta nuestro, no tienen agua. Es terrible. Y evitable .