Un pueblo en la comarca de Antequera, sin ningún atractivo turístico y lejos de la playa, se ha convertido en residencia permanente de 2500 jubilados británicos. La localidad se llama Mollina. ¿Su secreto? Se lo contamos.

-Al sol que más calienta. No duermen la siesta, ven sus canales de televisión y mantienen sus costumbres, pero el dinero de sus pensiones, mayores que las de aquí, lo gastan en Mollina , apunta Fernando Ortega, dueño de Saydo Park.

-Estas casas no son normales. La colonia británica de Mollina se agrupa en tres “parques” de casas prefabricadas. Cada vecino es dueño de su vivienda, pero pagan 325 euros al mes por el alquiler de la parcela que ocupan; gastos, aparte.

-Todo empezó hace 13 años. Dueño de un hotel y un camping, Fernando Ortega creó en 2001 Saydo Park, el primer “parque” de casas prefabricadas para los británicos que no querían playa. Solo en él ya viven 370 vecinos.

-No es lugar para niños. Ann y Kenn llevan 10 años en Mollina. Ella es ama de casa; él, taxista jubilado. En Saydo Park, el vecino más joven tiene 50 años; el mayor, 85. La edad media ronda los 65. No hay niños.

-Ocio a la inglesa. Su vida transcurre entre los dardos, las pintas y el karaoke en los bares de las tres colonias, aunque cada vez más tiendas y bares del pueblo atienden a estos vecinos, que ya suponen el 20 por ciento de la población.

-El menú.”Fish and Chips”. Casi ningún residente de los “parques” habla español más allá de saber pedir una cerveza o saludar con acento andaluz. En el bar Margarita, de y para británicos, cada viernes es día de fish and chips.

-Empadronados, solo la mitad. Mollina tiene 5300 vecinos; 1116 de ellos son británicos, aunque hay otro millar que no están empadronados , dice el alcalde, Francisco González. Estima que en 2015 ya serán más de 1500 de pleno derecho.

-Amigos, los justos e ingleses. En las últimas elecciones municipales hubo hasta un candidato británico, aunque pocos lo votaron. De hecho, a pesar de ser una quinta parte de la población del pueblo, no son amigos de ir a las urnas ni de integrarse.

-Paraíso del amor y la salud. Stan lleva aquí 10 años; June, solo 2. Son pareja. Una ventaja de vivir aquí, apuntan los residentes, es que el centro de salud abre las 24 horas y el hospital de Antequera está a un paso. Aunque dicen que no están en Mollina por eso, sino por la calidad de vida.