Fernando Alberca: “La infancia es la etapa menos propicia para ser feliz; la felicidad requiere madurez”

Este cordobés es, ante todo, profesor. De niños, adolescentes y también de profesores. Lo ha sido en Andalucía, Extremadura, Asturias y Aragón. Y lo es de la Escuela de Magisterio Sagrado Corazón de la Universidad de Córdoba. Asesor pedagógico en centros del Reino Unido y Suecia, acaba de publicar ’99 trucos para ser más feliz’ (Almuzara). Está casado y es padre de ocho hijos.

XLSemanal. Los padres queremos que los hijos sean felices. ¿Podemos enseñarles a serlo?

Fernando Alberca. Se puede, pero la infancia es la etapa menos propicia para ser feliz.

XL. Vaya, la primera en la frente. ¿Por qué?

F.A. Porque la felicidad está relacionada con la madurez, la inteligencia y la seguridad. Y la infancia es la etapa en la que el ser humano es más inmaduro, menos inteligente y más inseguro.

XL. Pero muchos la recuerdan como su etapa más feliz.

F.A. No eran tan felices. Se nos olvida lo malo: los miedos, las dificultades en el colegio, el temor a quedarse solo…

XL. ¿Entonces?

F.A. Lo que pasa es que de adultos echamos de menos que nos quieran con independencia de nuestro comportamiento, no tener responsabilidades y actuar sin medir mucho las consecuencias.

XL. Algo podremos hacer con los hijos.

F.A. Sí. La infancia es el momento perfecto para aprender pautas para ser feliz. Los 12 primeros años son vitales. Luego podemos vivir de las rentas.

XL. ¿Y por dónde empezamos?

F.A. Por la fiesta de cumpleaños. Lo que más llena ese día es la implicación personal de la gente a la que el niño quiere. ¡Nos equivocamos cuando invitamos a toda la clase! Luego le recriminaremos de adolescente que no elija bien a sus amigos. Los padres se equivocan también si adelantan los regalos. Es importante aprender que las cosas llegan cuando llegan, a tolerar el tiempo.

XL. ¿Qué es lo peor que hacen hoy los padres?

F.A. No enseñarles a los hijos a salvar obstáculos; la sobreprotección. La autoestima sube al superar dificultades. Pero les abrochamos los cordones, les ahorramos disgustos Un niño al que le resolvemos todos los problemas será un adolescente infeliz. Y lo pagará con sus padres, sobre todo con su madre.

XL. ¿Solo con su madre?

F.A. Sobre todo con ella, pero con su padre también. Y con el mundo en general. Lo encontrará hostil. Le enfadará que sus deseos no se cumplan. Culpará a los padres, a la formación recibida. Será un tirano. Porque ha aprendido a utilizar a las personas, especialmente a sus padres. Si de repente el mundo le da la espalda, se frustra y tiende a la soledad.

XL. Hombre, eso es un poco extremo

F.A. No. Así son muchos niños. No saben digerir tanta protección y se han hecho incapaces de resolver problemas. Por el contrario, todos los niños exigidos saben que han sido valorados, aunque se rebelen contra la exigencia por la tendencia humana a evitar el esfuerzo. Aunque protesten, a los chavales hay que exigirles. Todos los niños desean ser muy queridos, muy exigidos, y nunca enjuiciados o criticados.

XL. ¡Pero si hacen algo mal habrá que decirlo!

F.A. Por supuesto, pero sin enjuiciarlos. Antes de corregir a su hijo aplique la regla del 5 a 1. alábelo por cinco cosas bien hechas. A muchos padres les cuesta encontrar cinco cosas buenas. A la tercera ya la contaminan con algo malo. El niño se porta bien, pero cuando le da la gana . A los hijos hay que quererlos como son ahora, no como pueden llegar a ser.

XL. Insisto. Si el niño hace una gorda

F.A. Los hijos deben saber que tenemos un buen concepto de él, pero que todo tiene consecuencias. Esperan un premio mejor no material si actúan bien y les parece bien que los reprendan si actuaron mal. Lo que les duele es que no les digas nada. Muchos adolescentes que no tienen hora para regresar a casa me cuentan que en el fondo les duele que a sus padres les dé igual.

XL. El niño dice que su profe le ha suspendido porque le tiene manía, ¿qué hacemos?

F.A. Quizá sea verdad. Pero es un error ir al colegio para solucionarlo. El niño tiene que aprender a reaccionar por sí mismo. El mundo está lleno de injusticias que tendrá que superar.

XL. ¿La felicidad tiene truco?

F.A. Es la mezcla de dos sensaciones. Por una parte, sentirse más querido de lo que uno cree que merece; maravillarse de que alguien te quiera, a pesar de tus defectos. Por eso es mala la sobreprotección: crees que lo mereces todo y no aprecias que alguien te quiera. Y, por otra, querer más de lo que uno creía que era capaz. Cuando se dan las dos cosas no solo somos felices, contagiamos la felicidad.