Esta mujer ha estado detrás del divorcio de Demi Moore, Christina Aguilera, Scarlett Johansson y Melanie Griffith, entre otros. No es una rompe-corazones. Laura Wasser es la mejor abogada matrimonialista de los Estados Unidos. Estas son sus armas.

Sentarse en su despacho de Los Ángeles durante una hora cuesta 750 dólares. La tarifa de Laura Wasser es tan exorbitante como los divorcios de sus clientes. Pero quién mira el dinero cuando quieres que la mejor abogada del país se encargue de negociar quién se queda con la casa de la playa en Malibú y quién con la mansión en los Hamptons, cómo repartir las obras de arte del apartamento de Nueva York y cómo pactar los términos de la custodia compartida de los niños. Pero también la del chihuahua. Por algo, todo el mundo en Hollywood conoce a Wasser como Queen of Disso o la reina de la disolución (matrimonial, se entiende). Su destino estaba escrito en la misma partida de nacimiento. Las iniciales de Laura Allison Wasser (L. A. W.) significan ‘ley’ en inglés. No fue casualidad. Su padre, Dennis Wasser, un prominente abogado especializado en divorcios de Los Ángeles, lo hizo con conocimiento de causa. El adiestramiento casero empezó temprano.

Wasser y su hermano crecieron entre los niños de papá de Beverly Hills. Pero mientras sus amigos recibían coches deportivos cuando cumplían 16 años, en casa de los Wasser todo requería una pequeña negociación. Para conseguir su primer coche, Laura tuvo que buscarse un trabajo y comprometerse a pagar parte de su seguro. Su paga y su horario también requirieron de un convenio regulador. Finalmente, la estrategia de papá dio sus frutos y Wasser terminó licenciándose en Derecho en 1994. El primer divorcio lo vivió en su propia casa, sus padres se separaron cuando ella tenía 16 años. Fue una ruptura civilizada. Rompieron antes de empezar a odiarse , explica ella. En el segundo, Wasser era una de las partes contratantes. Después de haberse casado demasiado joven con un compañero de universidad, ella misma se encargó de tramitar los papeles. No ha vuelto a pasar por el altar, aunque es madre de dos hijos, de nueve y cuatro años, de dos padres diferentes.

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Melanie Griffith y Antonio Banderas

Wasser no tiene fama de despiadada, sino de eficaz, de gran negociadora y, sobre todo, de discreta. Su bufete tiene una estricta política de confidencialidad y jamás opina sobre sus clientes en la prensa. Quizá por eso es la favorita de las estrellas. Representó a Heidi Klum en su divorcio del cantante Seal, a Ashton Kutcher en su separación de Demi Moore y a Ryan Reynolds después de que su matrimonio con Scarlett Johansson se fuera a pique apenas dos años después de casarse. Christina Aguilera, Mariah Carey, Angelina Jolie y Kim Kardashian también han sido clientes suyos. Y Melanie Griffith acaba de contratarla para que gestione su separación legal de Antonio Banderas después de 18 años de matrimonio.

También ha tramitado algunos de los divorcios más sonados de Hollywood. Maria Shriver se hizo con sus servicios nada más hacerse público que su marido, Arnold Schwarzenegger, había tenido un hijo con una de sus empleadas domésticas. Casi tres años después, su divorcio llamó a batir récords debido al abultado patrimonio del actor.

Vanessa Bryant, mujer de la estrella de la NBA Kobe Bryant. Wasser puede presumir, además, de haber negociado la separación más cara de Hollywood, la que en 2011 obligó a Mel Gibson a pagar la mitad de su fortuna (estimada en unos 850 millones de dólares) a su exmujer, Robyn Moore. La abogada también consiguió que el actor, que estuvo casado durante 30 años y tuvo siete hijos con Moore, tuviera que cederle a su ex el 50 por ciento de los derechos de sus películas para el resto de su vida.

Pero, a pesar de las cifras astronómicas, según Wasser, ante un divorcio todos somos iguales. Todo el mundo tiene la misma ansiedad, tristeza y odio cuando un matrimonio se termina. Da igual que unos tengan que pensar con quién irán a los Oscar o con quién asistirán a la fiesta de Navidad de la oficina. Todos tienen la misma mirada cuando llegan a mi despacho. No importa cuánto dinero o poder tengan, siempre tienen el mismo miedo de no volver a ver nunca a sus hijos .

Guapa, delgada y estilosa, Wasser tiene una percha más propia de esas estrellas de Hollywood a las que representa que de picapleitos. Pero lo tiene claro. Represento a las celebridades, no soy una de ellas . Además, no son sus únicos clientes. Wasser también realiza trabajo pro bono representando a mujeres pobres y víctimas de violencia de género en el Harriett Buhai Center for Family Law de Los Ángeles. E incluso ha tenido tiempo de escribir un manual sobre cómo divorciarse civilizadamente. Ahorrándose los nombres y apellidos, su anecdotario es infinito. desde la mujer que recibió sus papeles del divorcio con un ramo de rosas marchitas el Día de San Valentín hasta la batalla que una pareja libró por la custodia de su loro.

Con esa agenda, ese currículo y esa reputación, a Wasser le sobra clientela. Por eso tiene una estricta política a la hora de aceptar nuevos casos: “A veces llegan a mi despacho diciendo: ‘Quiero destrozarlo. Castigarlo tanto como sea posible’. En esos casos, yo suelo contestar que quizá no somos el bufete adecuado para ella”. El estilo poco beligerante, pero efectivo de Wasser incluye evitar, en lo posible, poner un pie en los juzgados. “En un divorcio, nunca ganas. Solo puedes pretender alcanzar un buen acuerdo”, dice. Tiene razón. un acuerdo extrajudicial siempre es más rápido, más indoloro y, sobre todo, más barato. Siempre les digo a mis clientes que tendrán suerte si no tienen que ver el interior de un juzgado. El nivel de animosidad y el desembolso económico son enormes. Puede que ahora te caiga bien, pero te garantizo que no te va a gustar firmarme un cheque por valor de medio millón de dólares .

Su otra advertencia para clientes recién llegados es qpacio para el diván en su despacho. Siempre les digo que un terapeuta es mucho más barato que yo. Además, ¿qué sé yo sobre relaciones? Tengo dos hijos con dos hombres diferentes. Aun así, cuando el rencor y el odio amenazan con convertir el proceso en un calvario, Wasser tiene un sencillo consejo para sus representados. Suelo decirles. Vuelve a aquel momento en el que empezasteis a salir o cuando estabais en el paritorio cogidos de la mano. Tiene que haber algo que te gustase de esa persona.

Quizá por pura deformación profesional o porque a estas alturas ha visto y oído de todo en los juzgados Wasser no cree en el matrimonio. “El aspecto que más me incomoda del matrimonio es que se trata de un contrato regulado por el Estado, y yo no quiero que el Estado controle mis asuntos privados. Creo en el compromiso, en la familia y en educar a los hijos dentro de una pareja, simplemente no creo que haya que estar casado para hacer todo eso”, explica. Por eso, no entra en sus planes volver a pasar por el altar. No he encontrado a nadie que me diera una buena razón para casarme. Pero me encanta estar enamorada. Y a nadie le gusta más una boda que a mí . Es natural. Al fin y al cabo, una boda siempre es el primer paso hacia uno de esos divorcios multimillonarios con los que tan bien se gana ella la vida.

LOS ‘HITS’ DE LAURA

-Heidi Klum y Seal Casados en separación de bienes. Klum con 170 millones de dólares y Seal con 15 no se enzarzaron por dinero. Ella contrató a Laura para conseguir la custodia de los niños. Al final llegaron a un acuerdo.

-Ashton Kutcher y Demi Moore. Ella, pese a tener una fortuna de unos 150 millones de dólares, quería más. Así que él contrató a Laura en 2012 para encargarse del divorcio. Al parecer, Kutcher ‘solo’ le dio 10 millones.

-Maria Shriver y ‘Conan’ Tras 25 años y cuatro hijos se divorciaron en 2011. Él tenía un hijo con la asistenta. Laura Wasser defendió a Shriver para conseguir unos 300 millones de dolares, la mitad de la fortuna de Arnie.

-Mel Gibson y Robyn Moore. Laura Wasser logró para Robyn 425 millones de dólares en el quinto divorcio más caro de la historia y el mayor en la industra del cine. Atrás quedaron 28 años de matrimonio y siete hijos.

Mel Gibson y Robyn Moore

MIS DIEZ CLAVES PARA DIVORCIARTE BIEN

Por Laura Wasser

1. Antes de casarte. habla con tu pareja. Antes de pasar por el altar habla sobre tus expectativas, sobre dónde viviréis, cómo educaréis a vuestros hijos o si tendréis cuentas bancarias comunes o separadas. También es el momento de valorar si os convendría firmar un contrato prematrimonial. No es una conversación agradable, pero sentarte a escribir tu testamento tampoco lo es y debes hacerlo.

2. Busca el momento adecuado para dar el paso. Una pista. cuando las cosas malas exceden a las buenas durante demasiado tiempo, puede que el divorcio sea la única respuesta. Y encuentra una buena manera de decírselo. La forma en la que lo hagas marcará el tono del resto del proceso.

3. Piensa siempre en tus hijos y su bienestar. Esa debería ser la prioridad de ambos.

4. Sé amable, razonable y rápido. Y trata a tu ex como te gustaría que él te tratase a ti.

5. Nunca olvides que un divorcio es una transacción legal. No dejes que las emociones, el miedo o el odio dicten el curso de las negociaciones.

6. Busca un buen abogado. No necesitas un ‘pitbull’, sino un experto legal que te aconseje sobre tus derechos y tus responsabilidades, que sea un buen estratega y un excelente negociador. Pide referencias en tu entorno más cercano.

7. Tu abogado no es tu terapeuta. Mantén los asuntos legales y los emocionales separados y te ahorrarás una fortuna. Si necesitas ayuda psicológica, busca un profesional.

8. No hay divorcio bueno, pero puedes evitar que sea un calvario. Si lo necesitas, acude a un mediador o un consejero. Y evita en lo posible ir a juicio, resolverlo en los despachos será más indoloro (y más barato) para todos.

9. Vive tu vida. No dejes que tu divorcio te la amargue. Concéntrate en tus responsabilidades, tus hobbies y tus otras relaciones.

10. No rompas todos los lazos. Aunque te estés divorciando, trata de presentar un frente común con tu ex en aquellos asuntos que aún tengáis en común. Ten en cuenta que, si tenéis hijos, siempre seguiréis estando presente en la vida del otro.