La desaparición de 43 estudiantes en el estado de Guerrero ha provocado una rebelión popular como no se había dado antes. Pero el fenómeno no es nuevo. Desde 2006 se han registrado 77.000 muertos y 26.000 desaparecidos. El narco se ha hecho más sanguinario. Le contamos cuáles son los principales cárteles y cómo operan en diferentes estados, junto al testimonio de sus víctimas.

Se los llevaron hasta un lugar donde había fosas. Algunos iban heridos. Allí, los ejecutaron. Colocaron algunas tablas de madera y después les pusieron diésel y los quemaron. La gente lo sabe. Sabe esta información. Pero está como asimilándola .El relato es del sacerdote Alejandro Solalinde, que habló con testigos del ataque a los estudiantes en Iguala. Suena a lo de siempre desde hace casi ocho años en México. Policías conchabados con narcos. Unos jóvenes que matan y otros que mueren. Unos que disparan y otros que acaban en una fosa común. Pero esta vez no es lo de siempre. De repente, todo un país no puede asimilar más. No puede digerir tanto horror. México se estremece. Hay movilizaciones ciudadanas en decenas de ciudades. Es ahora o nunca.En realidad es ahora o lo de siempre desde que empezó la guerra contra el narco el 11 de diciembre de 2006, cuando el Gobierno del expresidente Felipe Calderón empleó al Ejército por primera vez contra los cárteles de la droga. al menos 77.000 muertos y 26.000 desaparecidos desde entonces. México se enfrenta a un destino terrible si asimila una vez más. Es una encrucijada histórica. La hora de plantarse y decir basta O sumar y seguir hasta convertirse en un Estado fallido de 120 millones de habitantes secuestrados por varios miles que ejercen la crueldad. La crueldad se aprende. La crueldad funciona La crueldad marcha como un ejército de ocupación , escribe Roberto Saviano.Nadie sabe quién está ganando la guerra, pero sí quién la está perdiendo. la sociedad civil. Miles de padres y madres a los que han dejado huérfanos de hijos Y esta guerra está teniendo consecuencias imprevisibles. Se han desarticulado varios cárteles, pero han sido reemplazados por otros más crueles aún. La Procuraduría General admite que siguen operando nueve grandes organizaciones y que la mayoría se ha disgregado como células tumorales. Hay al menos 43 bandas criminales o ‘minicárteles’.Y, además, han mutado. Ya no tienen una adscripción geográfica clara. El ejemplo que seguir es el de los Zetas. un ejército posmoderno que está en todas partes. El narco azota ya a 24 de los 31 estados mexicanos. Esta diseminación territorial fue una consecuencia inesperada de la militarización de la política antidroga. Su extensión ayudó a la organización de nuevas células, más atomizadas, menos conectadas entre sí y, por tanto, más difíciles de perseguir , explica Jorge Luis Sierra, especialista en seguridad nacional.Sus delitos también se han diversificado. drogas, tráfico de armas, lavado de dinero, tráfico de personas, trata de blancas, robo de combustible, secuestros Pero lo más inquietante es el asalto al poder. Y el eslabón más débil son los municipios. El crimen organizado ya controla entre el 8 y el 15 por ciento de los ayuntamientos. Allí se apropian del 30 por ciento de las obras públicas, cobran el 20 por ciento de las nóminas, examinan los catastros para obtener información de restaurantes y pequeños negocios La delincuencia se presenta de noche en los comercios, llevan cerrajeros, cambian las cerraduras y avisan al propietario de que el negocio ha dejado de pertenecerle , expone Sierra.El Ejército ha capturado o abatido a la mayoría de los capos históricos los Beltrán Leyva, el Chapo, el Z40, pero se han multiplicado los cabecillas. Y los ‘narcojúniors’, el relevo generacional de la vieja guardia, son veinteañeros sanguinarios. Y les gusta exhibirse. La nueva hornada copia a los muyahidines la decapitación como tarjeta de visita. Marketing gore en Internet.El Gobierno de Peña Nieto quiere quitarles visibilidad para despojarles también del aura de leyenda, a diferencia de su antecesor, que basó su mandato en la exhibición mediática de detenciones y operativos Hay quien le reprocha que también ‘oscurezca’ a las víctimas. Ha reducido la lista oficial de desaparecidos a ocho mil, ante la estupefacción de las ONG. El activista Héctor Cerezo se lamenta. El Gobierno desaparece a los desaparecidos . La gran pregunta es si habrá una catarsis nacional o si ya es demasiado tarde para México.

Estado de Guerrero Cártel Guerreros Unidos

Es un fragmento de lo que fue el cártel de los hermanos Beltrán Leyva, que se ha atomizado. Lucha con otros grupúsculos, como el cártel Independiente de Acapulco y la Barredora. Lo forman sicarios ultraviolentos de entre 16 y 25 años. Controla las ‘cocinas’ (laboratorios) de heroína en la sierra. Su líder, Sidronio Casarrubias, ha sido detenido por la desaparición de los 43 estudiantes de Iguala. Según el sacerdote Alejandro Solalinde, les dispararon, los rociaron con gasóleo y los quemaron.

Estado de Coahuila Cártel del Golfo

Coahuila era un bastión de los Zetas, pero el cártel del Golfo que los considera traidores los está arrinconando y superando en sadismo. Cuenta con exkaibiles, fuerzas de élite guatemaltecas, que hicieron de la decapitación su firma. El cártel del Golfo es la organización criminal más antigua de México y está inmerso en luchas intestinas desde el arresto de su exlíder, Ramírez Treviño, alias X20, y la muerte de su sucesor, Homero Cárdenas Guillén, el Orejón.

Estado de Michoacán Cártel La Familia Michoacana

Es una escisión de los Zetas. El Gobierno la dio por desarticulada, pero sigue activa, aunque debilitada por la presión del Ejército y los grupos de autodefensa, y también por el cisma con los Caballeros Templarios. Llegó a disponer de cinco mil hombres. Funciona como una secta e invoca la justicia divina para asesinar. Controló el tráfico de éxtasis a EE.UU., aunque prohibía la venta de drogas en Michoacán, donde aún cobra un impuesto a los comerciantes.

Estado de Jalisco Cártel Jalisco Nueva Generación (Matazetas)

Aliados del cartel de Sinaloa, su objetivo es el exterminio de los Zetas. Fueron pioneros en grabar sus ejecuciones y subirlas a Internet. Apelan a la religión y a la retórica nacionalista. Empresarios, funcionarios, policías, civiles ¡No se preocupen! ¡No permitiremos que en Jalisco entren otros grupos a secuestrar y extorsionar a los ciudadanos , aseguran en sus comunicados, pero el gobierno señala que no es más que una estrategia para adueñarse del territorio.ü

Estado de nuevo León Cártel de Juárez

Es uno de los escenarios más golpeados por la guerra entre los Zetas y el cártel del Golfo, con unas cuatro mil ejecuciones desde 2010. El cártel de Juárez ha aprovechado para disputarles la plaza. Usa un grupo de choque, los Linces, formado por desertores de las fuerzas especiales del Ejército. El cártel fue descabezado hace un mes con la detención de Vicente Carrillo, el Viceroy, uno de los criminales más buscados por los Estados Unidos. Aún no se conoce su sucesor.

Distrito federal Cártel de Sinaloa

Oficialmente, el DF está libre de cárteles. La violencia en la capital sería producto de ajustes de cuentas por menudeo de drogas, no por las cruentas disputas territoriales de provincias. Pero la Procuradoría General viene comprobando desde 2011 que hasta siete grupos tienen allí intereses, pisos francos y centros logísticos para fabricar droga, en especial el cártel de Sinaloa y la Mano con Ojos, una escisión de la organización de los Beltrán Leyva.

Estado de Querétaro Cártel Los Zetas

Presentes en Querétaro y otros 21 estados mexicanos y 7 de los Estados Unidos, tienen negocios en 50 países. tráfico de personas, drogas, blanqueo Su formación militar los hace temibles, pero las guerras con otros cárteles los han debilitado. Usan ‘narcomantas’ (grandes pancartas junto a los cadáveres) para celebrar sus crímenes. Han sufrido varias fracturas internas, aunque siguen atrayendo a bandas que replican su brutalidad extrema, como los Hijos del Diablo.

Estado de Veracruz Cártel Los Caballeros Templarios

Su sello son los ahorcamientos en los puentes. Surgieron en 2011 como una separación de la Familia y crecieron hasta convertirse en el tercer cártel del país, después de Sinaloa y los Zetas, aunque han sufrido importantes detenciones. Se inspiran en las órdenes de caballería, con un código de honor que prohíbe el consumo de drogas, los secuestros para cobrar un rescate y abusar de la inocencia de las mujeres castas .