Tras su temporada consagratoria en Madrid, con dos puertas grandes en las Ventas, su toreo lo ha llevado a pertenecer, por derecho propio, al grupo de los elegidos. En esta entrevista, como en la plaza, no se guarda nada.

Nos cita en el hotel La Torre, en Collado Mediano. Lo acompaña su mujer, Verónica Gutiérrez hija del Niño de la Capea, embarazada. Perera y ella esperan su primer hijo. Acostumbrado a mandar en un mundo de hombres, el diestro se deja dirigir ante la cámara. Es dulce, alegre, espontáneo y tiene un acusado sentido del humor. Compartimos sueños, quejas y confidencias que, según dice, solo cuenta cuando se siente a gusto.

XLSemanal. ¿Sabe que posa casi igual que torea?

Miguel Ángel Perera. Pues esto de las fotos me da un poco de pudor, tengo miedo a hacer el ridículo y parecer un gilipollas. Pero me he sentido muy cómodo. Con las entrevistas, igual. Si me lo ponen fácil, me pongo a hablar y no paro; si no, me callo.

XL. Pues ¡valor y al toro! ¿Por qué está tan enfadado con algunos políticos?

M.Á.P. Hay comportamientos que no me gustan nada. En absoluto.

XL. ¿Por ejemplo?

M.Á.P. Que el secretario general del PSOE llamara a Sálvame. Lamentable.

XL. ¿Le parece lamentable que llame o que diga lo que dijo?

M.Á.P. Ambas cosas. Me parece tan lamentable que llame a un programa de ese nivel que respeto, pero que no considero el más apropiado para un político de esa categoría como que ataque a un sector que cuenta con muchos seguidores, incluso militantes de su partido, que van a vernos torear.

XL. ¿Los antitaurinos son más desde que Cataluña prohibió los toros?

M.Á.P. Eso ha alimentado muchas cosas; pero en Barcelona los toros se hubieran terminado tarde o temprano, sin necesidad de prohibirlos, por la nefasta gestión de la empresa en esa plaza.

XL. Si hubieran hecho una buena gestión, ¿seguirían allí las corridas?

M.Á.P. Ha influido, sobre todo, la dejadez de la empresa. No tiene sentido que hayan prohibido las corridas y, a la vez, blindado los correbous. Pues vaya el toro en la plaza sufre, pero embolado, con fuego y atado con una soga no

XL. ¿Volverán las corridas a Cataluña?

M.Á.P. ¿Por qué no? Yo no creo en este tipo de prohibiciones.

XL. He leído que era seguidor del Barça.

M.Á.P. Sí, pero, tras lo de la prohibición y el independentismo, me he hecho anticatalán; pese a que allí hay gente que no piensa así y a la que respeto.

XL. Tiene una fan muy especial, Carmen Martínez-Bordiú, que hasta ha cogido un avión para verlo torear en México.

M.Á.P. [Se pone serio]. Se cogió un avión con una amiga para ir a México

XL. ¡Pare, pare!, que no estoy insinuando ninguna relación

M.Á.P. Es que cuando salió aquello, joder, la gente iba por ahí. Te diré que ojalá tuviera 500 partidarios tan fieles como Carmen, porque es fan fan.

XL. ¿Hay más toreros en su familia?

M.Á.P. No, mi padre es empresario agrícola y ganadero, pero de ovejas, cochinos nada que ver con el bravo.

XL. ¿Dónde estudió?

M.Á.P. En el colegio de San José, de los jesuitas. Lo recuerdo con mucho cariño.

XL. ¿Y fue monaguillo?

M.Á.P. Sí, también [ríe], para quitarme de leer y estudiar.

XL. Así que fue mal estudiante.

M.Á.P. Era bueno, pero, cuando me dio por el toro, a partir de sexto de EGB, lo fui abandonando hasta que lo dejé. Solo tenía en la cabeza ser torero.

XL. ¿Lee cuando está solo?

M.Á.P. Desgraciadamente, no leo; y lo siento porque tendría más cultura de la que tengo, que no es mucha.

XL. Como todos los toreros, habrá tenido que madurar muy rápido.

M.Á.P. Sí, pero no me he perdido nada. Soy muy feliz con la vida que he llevado, incluso debiendo ser muy disciplinado.

XL. Sorprende la naturalidad con que manda a gente que le dobla en edad.

M.Á.P. Es que te juegas la vida, eres el patrón del barco. Y al que se viste de luces, todos lo respetan mucho.

XL. ¿Cuánta gente depende de usted?

M.Á.P. Once en la cuadrilla más los del campo. Unas 17 familias.

XL. Cuando se vino a Madrid, con 17 años, no lo pasó demasiado bien.

M.Á.P. No fui capaz de vivir aquí, no me acoplé. No me hallo en una ciudad grande. El invierno se me hacía largo Solo en el campo estoy en mi salsa.

XL. Entonces conoció a una chica

M.Á.P. [Serio]. Eso fue un accidente. Conocí a una mujer que me llevaba diez años Y terminó bastante mal.

XL. De entrada terminó en boda.

M.Á.P. Con diez años de diferencia y un poquito de chantaje un día cometí el error de ir al juzgado y firmar ante el juez. Fue un accidente bastante grave.

XL. ¿Cuánto duró el accidente?

M.Á.P. Desde la firma hasta la ruptura, un año. Y antes, seis.

XL. ¿Y cómo se sale de siete años de relación tan joven?

M.Á.P.</ay causas pendientes con ella, pese a llevar cuatro años divorciados. Es una persona que, si se siente despechada y le truncas sus planes de vida, no termina de ver bien las cosas. Tenía diez años más, no ha habido familia ni nada de por medio.

XL. Insiste en la diferencia de edad, que no preocupa tanto si un hombre se casa con una mujer más joven

M.Á.P. Pero es que en este caso, cuando la conocí, yo tenía 17 y ella, 27.

XL. ¿No hemos quedado en que los toreros maduran muy pronto?

M.Á.P. ¡Jajaja! Sí, pero ella era aún más madura que yo.

XL. Revisión de topicazos. Delante del toro se llega al orgasmo, ¿verdad?

M.Á.P. Falso. Yo, desde luego, no. Ahora bien, lo que se siente es indescriptible.

XL. Los toreros ligan como locos, ¿verdad o mentira?

M.Á.P. Eso sí es cierto [ríe]. Pero antes de vestirme de luces ya tenía mi éxito.

XL. ¿Están llenos de supersticiones?

M.Á.P. Yo tengo algunas. el amarillo me gusta y el gato negro no me importa, pero no paso debajo de una escalera ni de un andamio por la calle; dejo las luces de la habitación encendidas cuando me voy a la plaza, duermo siempre en el lado izquierdo de la cama, arranco siempre con el pie derecho, me empiezo a vestir también por el pie derecho

XL. ¡Solo le falta que le lean la mano!

M.Á.P. No, nada de brujas.

XL. ¿Son ustedes muy machistas?

M.Á.P. Un poco, sí. También va con las generaciones; no es lo mismo la época de mi suegro que la mía. Ahora, las mujeres nos acompañan a muchos viajes. Antes, ir a América era impensable para ellas. Yo comparto todo lo que puedo con Verónica.

XL. Hábleme de ella.

M.Á.P. La conocí en 2003 en una novillada que toreé con mi cuñado (el Capea). Saliendo del hotel, entraba mi suegro con ella y hubo flechazo.

XL. ¿Cómo empezó esa relación?

M.Á.P. Cuando logré salir del accidente que te he contado, fui a buscarla. Antes, no tenía ni su teléfono, solo nos habíamos saludado, pero yo sabía que era la mujer que quería.

XL. Desde 2003 hasta que se divorcia, ¿pensando en ella sin decírselo?

M.Á.P. Sí. Desde que la conocí hasta que nos casamos, pasaron diez años, pero ella siempre estaba ahí.

XL. ¿Cómo es Verónica?

M.Á.P. Es una mujer que ha estudiado dos carreras, pero que le apasiona el campo; llevaba la ganadería con mi suegro. Tenemos mucho en común.

XL. ¿Y le dijo que sí a la primera?

M.Á.P. No, me costó. Es hija del cuerpo. hija, hermana y cuñada de toreros No fue fácil conseguirla, pero soy buen muletero [ríe].

XL. ¿Ella va a la plaza?

M.Á.P. Sí. Y, si puede, a todas. a las de aquí, América, Francia Mi mujer lo pasa peor si no ve la corrida.

XL. ¿Y la ve desde barrera?

M.Á.P. No, es el único impedimento que le he puesto. ella, en un tendido con amigos. Me gusta saber que está en la plaza, pero no me parece lógico que esté en barrera si me estoy jugando la vida.

XL. Se casaron hace un año y esperan una niña.

M.Á.P. Yo hubiera preferido un niño Los hombres somos muy egoístas y queremos un niño para nosotros, para montarlo a caballo

XL. Pero si son las niñas las que se enamoran de los padres y también pueden montar a caballo.

M.Á.P. Todo el mundo me cuenta lo mismo. Pero no sé Lo importante es que venga sana y, después, ya se verá.

XL. ¿Y si le pide que la enseñe a torear?

M.Á.P. ¡No! [Rotundo]. Mi hija, no.

XL. ¿Y si se lo pide un hijo varón?

M.Á.P. Tampoco querré. No es lo mismo ponerme yo ante el toro que ver a tu hijo. El riesgo de perder la vida lo tengo siempre presente y no lo quiero para mis hijos.

XL. Para terminar, una sola referencia al miedo. me han dicho que le dan pánico los truenos.

M.Á.P. [Ríe]. ¡Más que los toros! Lo paso fatal y, si estoy en el campo a caballo, peor. Las herraduras del caballo atraen los rayos. Pero a mí, con o sin caballo, me dan pánico las tormentas.