Tiene 74 años, pero trabaja más que nunca. En los próximos meses, se estrenan dos películas suyas y, el año que viene, vuelve a Broadway. Asegura que afronta su trabajo con la misma ilusión con la que comenzó. Quizá porque nunca planeó ser famoso. Pero finalmente, afirma entre la sorna y el agradecimiento, se está acostumbrando a la fama y al dinero.

Tras haber cumplido los 70 años, la mayoría de los actores que han ganado varios premios Oscar y Tony piensan en escribir sus memorias. No es el caso de Al Pacino.

A los 74 años, no cree que un día vaya a escribir un libro sobre su vida y su carrera profesional, por la simple razón de que no se acuerda muy bien de lo que hizo en los setenta. Una década durante la cual fue nominado al Oscar cinco veces por las dos primeras películas de la saga El Padrino, por Serpico, Tarde de perros y Justicia para todos y durante la que interpretó, a su vez, el Ricardo III shakespeariano en Broadway. Pero, para el actor, los años setenta son hoy un borroso manchón en la memoria, producto del consumo habitual de drogas y alcohol. En los sesenta me encontraba bien, pero en los setenta me sentía fuera de lugar; me hice famosísimo de la noche a la mañana , cuenta.

En aquellos años, los actores eran todos guapos hasta que, de pronto, aparecí yo. Nunca ambicioné convertirme en una estrella de cine. No era mi objetivo en la vida, la cosa me pilló completamente desprevenido, y creo que eso explica en parte que aquella fuera una década tan complicada para mí. Yo era un poco salvaje y descontrolado, y llevaba una vida muy loca, por lo que el recuerdo que tengo de esa época .

Ríe. Prefiero dejarlo ahí. Como puede ver, ahora estoy mucho mejor. Lo que demuestra que es posible sobrevivir a ese tipo de cosas. No voy a escribir un libro, pero si un día cambio de idea quizá pueda ayudarme con el capítulo dedicado a los setenta . Más risas.

FAMILIA Y MIEDOS

La entrevista tiene lugar en Los Ángeles, ciudad a la que va con regularidad a visitar a sus hijos mellizos de 13 años, Anton y Olivia, quienes viven con su madre, la actriz Beverly D’Angelo. Pacino reside en Manhattan, pero hace lo posible por ver a sus hijos con regularidad.

A veces resulta un poco complicado. Su madre y yo siempre hemos vivido cada uno en su casa, lo cual es un factor que considerar dice. Los niños viven en su casa y vienen a verme a la mía, por lo que siempre están llevando cosas de un lado a otro, aunque con los años se han ido acostumbrando. Entre otras cosas, porque constantemente he estado a su lado, desde el día de su nacimiento .

 Pacino tiene otra hija de 25 años, Julie, fruto de su relación con la profesora de arte dramático Jan Tarrant. Según explica, Julia también es actriz y hace lo que de verdad le gusta, de forma vocacional y con verdadera pasión .

Vestido con un traje oscuro y arrugado, con los faldones de la camisa por encima del pantalón y con un fular en el cuello, el actor bebe café a sorbitos de un vaso de plástico. Al comienzo de su carrera profesional, Pacino trabajó como humorista de club nocturno y está claro que sigue disfrutando al contar historias divertidas. Muchas de las anécdotas tienen origen en su experiencia en el mundo del teatro. Nuestro hombre debutó en Broadway en 1969 con la obra Does a tiger wear a necklace?, por la que ganó su primer premio Tony. A diferencia de muchos actores procedentes del teatro que con el tiempo se han convertido en estrellas de cine y han dado la espalda a los escenarios, Pacino ha seguido trabajando en el teatro de forma regular.

Sigo teniendo las pesadillas típicas de los actores , asegura. Y alguna se le ha hecho realidad. Recuerdo que estaba interpretando una obra de Shakespeare. En un momento dado dije. ‘Señor, acabo de traeros esto y lo otro’ y seguí dale que te pego con el diálogo, hasta que me di cuenta de que mis palabras eran de otra obra de Shakespeare. ¡La representación era de Hamlet, pero yo estaba largando frases de Julio César! ‘¿Y ahora cómo salgo de esta?’, me pregunté. Estaba muerto de miedo .

Recuerdo que otra vez, cuando aún era relativamente joven, nuestra compañía estuvo representando ocho funciones de Shakespeare por semana. Al cabo de unos días, me encontraba exhausto. Hubo un momento en el que me tocaba decir una larga parrafada en escena y, de pronto, pensé. ‘Estoy diciéndolo todo dos veces. Estoy repitiéndome, pues esto ya lo he dicho antes. ¿Qué es lo que me pasa? El público va a empezar a levantarse y marcharse cuando se dé cuenta de que el inútil del escenario está diciéndolo todo por duplicado’. En realidad no era así. Lo que pasaba era que un par de horas antes había largado la misma parrafada .

Pacino nunca ha estado casado. Entre sus distintas parejas se han contado las actrices Jill Clayburgh, Diane Keaton, Marthe Keller, Kathleen Quinlan, Debra Winger y Penelope Ann Miller.

Ahora, el actor lleva siete años saliendo con Lucila Solá (o Polak, su verdadero apellido), una actriz y modelo que tiene 40 años menos que él. Hemos vivido muchas experiencias juntos y hay un montón de cosas que nos mantienen unidos , explica. Nuestra relación ha resistido el paso del tiempo, de lo cual me alegro, pues es señal de que funciona. Y eso es lo importante .

INFANCIA Y FUTURO

Nacido en el degradado barrio neoyorquino de East Harlem, tuvo una niñez complicada . El adjetivo es suyo. Su padre, Salvatore, albañil de profesión, abandonó a la familia dos años después del nacimiento del actor. Pacino creció con su madre, Rose, y sus abuelos. El dinero escaseaba en el hogar familiar, y Pacino se marchó de casa a los 16 años para vivir en el ambiente bohemio de Greenwich Village, donde trabajó como acomodador en un cine y se integró en un grupo teatral. El mundillo del teatro vino a ser mi familia durante muchos años De hecho, sigue siendo mi familia , indica.

Tras formarse en el Actors Studio de Lee Strasberg e interpretar a Michael Corleone en El Padrino en 1972, Pacino ha sido nominado al Oscar ocho veces. Finalmente consiguió el galardón en 1992, por Esencia de mujer. Ha sido premiado con el Tony en dos ocasiones y se ha convertido en una figura tan icónica como duradera en el teatro y el cine.

Ha creado personajes tan memorables como Serpico, Scarface, Big Boy Caprice en Dick Tracy y el gánster de tres al cuarto Lefty, en Donnie Brasco. Junto con Dustin Hoffman y Robert De Niro, contribuyó a ponerle fin a la tradicional convención hollywoodiense de que todos los protagonistas masculinos tenían que medir más de un metro ochenta y gozar apostura varonil. Le ha llevado cierto tiempo, pero finalmente se ha acostumbrado a la fama y el éxito. Hace años, mi gran amigo y mentor Charles Laughton me llamó la atención sobre algo. ‘Al, sigue sorprendiéndote que los desconocidos se acerquen a saludarte cuando andas por la calle’. Era un hecho. Me sorprendía, no veía la razón por la que me paraban en plena calle. Pero como el gran Lee Strasberg me dijo en otra ocasión. ‘Querido, uno tiene que hacerse a la idea’ . Pacino es el protagonista de una nueva película, The Humbling, basada en el libro de Philip Roth La humillación (que se estrenará en marzo en España), donde encarna a un viejo actor teatral con tendencias suicidas que establece una relación con una lesbiana joven y ligera de cascos, interpretada por Greta Gerwig.

Cada vez pienso más en el paso de los años, y he llegado a un punto en el que tan solo quiero trabajar en papeles que me interesen de una forma personal, razón por la que dije que sí a The Humbling. En marzo de 2015 va a estrenarse otra película mía. Se llama Danny Collins ¡Y en ella interpreto a una estrella del rock, nada menos! .

Hoy me lo pienso todo mucho más a la hora de leer un guion; antes no le daba tanta importancia al asunto. Ahora miro un guion y me pregunto si la historia tiene que ver conmigo en el plano personal. Lo que quiero decir es que hay películas con muy buenos guiones, pero prefiero no trabajar en ellas. Hace 20 años hubiera aceptado esos mismos papeles .

Pacino tiene previsto volver a Broadway el año próximo para trabajar en la última obra de David Mamet, cuyo título y trama siguen siendo un secreto. Es algo que nadie ha hecho hasta ahora, lo que me produce una gran ilusión. Sigo disfrutando al afrontar un desafío , dice.

Uno tiene que poner pasión en lo que hace y darlo todo. Salir a un escenario cada noche es como andar por la cuerda floja .

En la cumbre Pacino, en 1974. Ya había hecho El Padrino y Serpico y preparaba Tarde de perros. Se convirtió en actor de culto en tiempo récord. A principios de los ochenta, su carrera se resintió un poco, pero Scarface en el 83 lo devolvería a la cumbre.

Pareja de hecho Lucila Solá, actriz argentina de 35 años, es desde hace siete la pareja de Pacino. Pese a la diferencia de edad y aspecto, ella asegura que hay más mujeres que intentan ligar con él que hombres con ella. Pero no soy celosa. Yo sé que me quiere a mí .

Palabra de Pacino

“Me siento muy afortunado de no haber caído en la depresión. podía haber ocurrido y habría sido aterrador”

“No he pensado en retirarme. Me impactó cuando Paul Newman anunció que se retiraba, a los 82 años. La mayoría de los actores simplemente se desvanecen, se apagan, como los viejos soldados”

“Nunca quise ser el Padrino. Es más, pensaba que a Coppola se le iba un poco la cabeza cuando me ofreció ese papel”

“No quiero ser como mi padre. Yo quiero estar ahí para mis hijos. Soy responsable de ellos”

“Marlon Brando es un gigante de otro nivel. Al actuar, era como si aterrizase desde otro planeta”

“La vanidad es mi pecado favorito”

La gente no sabe que yo empecé haciendo monólogos cómicos.La gente, de hecho, no se lo cree cuando lo cuento. pero yo me veo a mí mismo así, haciendo comedia

“¿Problemas de ser famoso? Que la gente es siempre amable contigo. En una conversación, todo el mundo asiente a lo que dices, aunque estés diciendo algo totalmente estúpido. Por eso necesitas gente cerca que te diga lo que no quieres oír”

“¿Hacer deporte? Yo hago como Oscar Wilde. cada vez que me dan ganas de hacer ejercicio, me tumbo hasta que se me pasa”

“Tenía dos tías sordas, con las que, siendo yo muy pequeño, pasé un año. Ahí es quizá donde empezó lo mío con la actuación. por la necesidad de comunicarme, ¿me explico?”

“Si en los setenta hubieran existido los móviles, habría fotos mías muy inquietantes”

“Es más arriesgado no asumir riesgos que hacerlo. Yo siempre supe que, en cuanto se presentase la oportunidad, tenía que estar allí para agarrarla”