Corea del Norte está sometida desde hace medio siglo a una dictadura brutal y kafkiana. Tanto que los gestos de su máximo dirigente, Kim Jong-un,  resultan a veces incomprensibles. Les contamos las claves que usan los analistas para intentar descifrarlos. Por Carlos Manuel Sánchez

Los ‘norcoreanóogos’ son la tribu más extraña de las que pululan por los servicios de inteligencia y los ministerios de Exteriores. Su erudición abarca desde la semiótica hasta las ciencias ocultas. Y hasta ahora eran inmunes al asombro.

Hay que estar muy habituado a la suspensión de la incredulidad para desentrañar los arcanos de un país de 25 millones de habitantes que comulgan diariamente con ruedas de molino. Por algo la dinastía Kim ha gobernado durante tres generaciones sin necesidad de ir al retrete -en algunas hagiografías no defecan-, comunicándose telepáticamente con los delfines del mar Amarillo y jugando al golf con una puntería sobrenatural: Kim Jong-il, el Querido Líder, papá de Kim Jong-un, el ‘Brillante Camarada’, entregó una vez una tarjeta de 38 bajo par, incluidos once hoyos en uno, refrendada por los 17 guardaespaldas que ejercían de caddies y de público.

Kim Jong-un

Sí, los expertos en el país más hermético del mundo estaban de vuelta de todo. Pero lo que está pasando en Corea del Norte los tiene desconcertados. No se han apagado los ecos del ataque ciberterrorista a Sony, productora de la película La entrevista, la comedia que narra un complot de la CIA para asesinar a Kim Jong-un, cuando el líder norcoreano llama a la reconciliación con Corea del Sur en el sorprendente discurso de año nuevo. Militares de ambos países dialogan al más alto nivel, a pesar de que siguen habiendo escaramuzas entre ambos ejércitos con fuego real.

EL CIBERATAQUE Y LA ‘GLASNOST’

Los bandazos son de aúpa y han aumentado desde el hackeo a Sony. Estados Unidos acusa a Kim Jong-un de cibervandalismo y anuncia sanciones. Y el líder supremo llama mono a Obama, niega cualquier implicación en el ataque, aunque lo considera un acto legítimo, y considera las represalias estadounidenses un acto de guerra . Ni siquiera la comunidad hacker se pone de acuerdo sobre la autoría. Se utilizó un ‘gusano’ llamado Wiper, que captura la información de los discos duros infectados antes de borrarlos. No se sabe quiénes son los Guardianes de la Paz, el grupo que reivindicó la intrusión. Y a pesar de que el FBI señaló a Corea del Norte, una publicación tan prestigiosa como The Economist ponía en cuarentena semejante conclusión. El FBI afirma que algunas líneas de código del virus han sido utilizadas anteriormente por los norcoreanos, pero los hackers suelen pavonearse de sus hazañas y compartir sus códigos.

Marc Rogers, de CloudFlare, una firma de seguridad, sospecha que el ataque fue perpetrado por algún exempleado de Sony. Otros expertos apuntan a piratas rusos o chinos. Pero la mayoría está de acuerdo en que no se había visto nada tan destructivo desde que el espionaje estadounidense paralizó las centrifugadoras de uranio de Irán con otro ‘gusano’, Stuxnet.

Más allá de este rifirrafe, hay politólogos que señalan los paralelismos entre la situación actual en Corea del Norte y los estertores de la Unión Soviética en vísperas de implosionar. ¿Estamos ante un amago de glasnost? ¿Qué pasará si los norcoreanos despiertan en masa del gran truco de hipnosis al que han sido sometidos desde los años cincuenta? ¿Sería una demolición controlada o una estampida?

LA CARICATURA

Como personaje, Jong-un es tan inverosímil que ni siquiera los guionistas de Hollywood han sido capaces de hacerlo creíble. Joven, de unos treinta años (no se sabe cuándo nació). Hijo de una bailarina, tercera pareja de Kim Jong-il, fallecida en 2004. Se educó en Suiza bajo una identidad falsa. Habla inglés y francés. Es fan de la NBA… y de las películas norteamericanas. “Llegué al poder por descarte”. Sus dos hermanos mayores demostraron incluso menos aptitudes que él. El primogénito fue detenido cuando entraba en Japón con un pasaporte falso. “Quería visitar Tokio Disneyland”, alegó. Al segundo, su padre lo consideraba “afeminado”.

También los propagandistas oficiales tienen dificultades para pintarlo como a un semidiós. Es diabético, bebedor y fumador empedernido. Según Radio Free Asia, tiene problemas de corazón (su padre murió de un infarto) y está muy estresado. Descarga las tensiones atiborrándose de quesos suizos importados. Pesaba 90 kilos cuando llegó al poder, en diciembre de 2011, y ahora roza los 130. Usa tacones para agrandar su figura (mide 1,74). Pero se fracturó ambos tobillos y tuvo que ser operado.

La propaganda oficial tiene dificultades para presentarlos como un semidiós. Es diabético, bebedor y fumador, pero también el mariscal del cuatro ejército del mundo.

EL ENIGMA DE LA PRIMERA DAMA

Kim Jong-un y su esposa

Una de las claves y un factor imprevisible es la influencia en el líder coreano de Ri Sol-ju, la joven y bella primera dama, que lo acompaña en sus visitas a fábricas y cuarteles. Según la prensa de Corea del Sur, tiene estudios universitarios y fue cantante de un grupo de música cuyas integrantes habrían sido ejecutadas para borrar cualquier testimonio de un pasado poco ortodoxo. La primera vez que los medios del régimen la mostraron en público fue el 5 de julio de 2012, pero podrían estar casados desde 2009.

LAS HAMBRUNAS

La obesidad de Kim Jong-un es objeto de chanzas. El único gordo en un país de famélicos, se burlan en Corea del Sur. Pero conviene matizar que las hambrunas de los años noventa (murieron unos 600.000 coreanos) quedaron atrás. Es cierto que la escasez alimentaria sigue siendo crónica y que hay racionamiento (algo más de medio kilo de arroz por adulto y día). Lo paradójico es que aquellos años de carestía atroz sirvieron para poner los cimientos de una economía paralela protocapitalista que hoy genera dos tercios de los ingresos de los hogares. Las familias empezaron a cultivar huertos privados. Se permitió el trueque de los excedentes. Y en la actualidad Corea del Norte crece al 1,3 por ciento. El problema es que las comparaciones son odiosas. Y el PIB per cápita de los norcoreanos (en torno a 700 euros al año) es treinta veces inferior al de su vecino. Así que el régimen intenta mantener las apariencias con una censura brutal. Pero hay síntomas de resquebrajamiento. Circulan DVD piratas de películas occidentales, se ven smartphones de fabricación local y existe una intranet a falta de Internet.

CAMPOS DE CONCENTRACIÓN

La disidencia se sigue castigando con una crueldad aterradora. El acusado es internado en un campo de concentración, así como sus padres, sus abuelos y sus hijos. Miles de jóvenes no conocen otra realidad que los gulags, donde fueron a parar siendo niños. Se calcula que en el país hay medio millón de informantes.

Hay síntomas de que el régimen se resquebraja. China, su aliado estratégico, presiona para que se produzca una apertura.

Kim Jong-un se ve en la tesitura de intentar enquistarse en el poder con más de lo mismo o pilotar una cierta apertura, presionado por China, su aliado estratágico. Pero ni siquiera los chinos saben a qué atenerse con él. Los ‘norcoreanólogos’ pensaban que iba a ser una marioneta en manos de su tío Jang Song-thaek… hasta que lo mandó ejecutar. Kim Jong-un ha ordenado més de sesenta ejecuciones públicas. Pero la de su tío es definitoria. Era el hombre fuerte de la vieja guardia y, según el diario francés Le Monde, el gran paladín de los intereses chinos. Su fusilamiento por alta traición fue un aviso a navegantes. Incluso un diario de Hong Kong vinculado al Partido Comunista Chino publicó que fue despedazado por una jauría de perros ante la impertérrita mirada del dictador y su círculo, incluidas las dos mujeres más influyentes de la corte: su tía (y viuda del ajusticiado) y su esposa.

La efigie de Kim Jong-un está en todas partes, menos en los billetes (para que nadie la arrugue), y los norcoreanos se pasan el día escuchando alabanzas del líder y postr?ádose ante sus estatuas y retratos.

Que Kim Jong-un sea satirizado en la película de Sony puede parecer banal. Pero no es ninguna broma si se tiene en cuenta que es el mariscal del cuarto ejército del mundo, posee una veintena de cabezas nucleares y el tercer arsenal de armas químicas. No obstante, una lección de todo este embrollo es que los campos de batalla del futuro tienden cada vez más a ser digitales. Y que las guerras se ganarán y perderán en la Red.