El sonsonete de las aspiraciones electorales del actor resuena con cada nueva campaña presidencial. Ahora, sin embargo, algo ha cambiado: es un hombre casado. La estrella, que no oculta sus ambiciones políticas, se deja querer por los demócratas mientras expertos y analistas no dejan de preguntarse. ¿Llegará George Clooney a la Casa Blanca?

¿Será George Clooney el próximo JFK? Y, en tal caso, ¿cuándo? Es la comidilla de Hollywood Y de Washington. El actor nunca ha ocultado sus ambiciones políticas. Y, encantador como siempre, se deja querer por pesos pesados del Partido Demócrata con una mezcla de desdén y ambigüedad. Ahora, además, se ha librado de un lastre para cualquier candidato a ocupar el Despacho Oval. la soltería.

Pero los medios estadounidenses no se ponen de acuerdo. ¿sería su flamante esposa, la abogada británica de origen libanés Amal Alamuddin, la perfecta primera dama? Amal lo tiene todo. inteligencia, implicación, belleza ¿O, por el contrario, puede convertirse en el principal obstáculo para las presuntas aspiraciones de Clooney a reeditar los tiempos míticos de Camelot? El sonsonete de las aspiraciones presidenciales de George Clooney, de 53 años, suena cada vez que se acerca una campaña. Y es el propio interesado el que suele rebatirlo. En 2011 dijo. ¿Yo, candidato? Miren, hay un tipo en el Despacho Oval [Obama] que es más listo que nadie, y más amable, y aun así le está resultando una auténtica misión imposible gobernar. ¿Quién aspiraría a semejante trabajo? Yo ya tengo un trabajo muy bueno. Y estoy muy a gusto sin ser el tipo cuyas decisiones cuestan un par de cientos de miles de vidas .

Ahora, en vísperas de la carrera presidencial de 2016, las especulaciones vuelven a dispararse. Su matrimonio con la ‘superabogada’ Amal Alamuddin, de 37 años, le da un plus de madurez. Un sector del Partido Demócrata le tira los trastos sin disimulo. Clooney ha hecho mucho por el partido. Recaudó fondos por valor de 12 millones de euros para la campaña presidencial de 2012. Quizá sea demasiado tarde para postularse a la Casa Blanca, con Hillary Clinton dispuesta a quemar sus naves, pero es el momento idóneo para foguearse como senador o gobernador de California, un Estado de un enorme peso en votos y delegados, como hicieran en su momento, con desigual fortuna, otros dos actores (republicanos). Ronald Reagan, que llegó a presidente, y Arnold Schwarzenegger. Al menos, esa es la opinión de politólogos como Dennis Altman profesor emérito de la Universidad La Trobe de Melbourne, que considera que Clooney debería dar un paso al frente en California, aprovechando que Barbara Boxer senadora demócrata por ese estado y buena amiga de Clooney ha anunciado que no se presentará a la reelección.

¿Pero está dispuesto Clooney a dar ese paso? No es tan fácil como cambiar el hashtag #Clooney2016 que enarbolan sus partidarios en las redes sociales por otro más sosegado, tipo #Clooney2020. Emily Heil sugiere en el Washington Post que quizá a Clooney no le sobre la paciencia. Es verdad, tiene atributos que lo convierten en un candidato respetable. buena percha, dinero, un historial de activismo en favor de causas africanas y la amistad del actual inquilino de la Casa Blanca . Pero Heil no lo ve remangándose en una campaña. Un proceso en el que se pierde mucho tiempo, carece de glamour y hay que tocar muchas teclas . Y cita a la estratega demócrata Donna Brazile. ¿Te lo imaginas visitando los 99 condados de Iowa, sentado en un sofá rodeado de granjeros y dándoles su opinión sobre la composición genética del maíz? .

Por encima de Hillary

De momento, paciencia. Los demócratas sienten que le deben un mandato a Hillary Clinton. Aguantó carros y carretas y de no ser por la sorpresiva irrupción de Obama ya hubiera sido presidenta. Dieciocho años después del escándalo y con Monica Lewinsky rehabilitada, solo quedan por cicatrizar las heridas de Hillary. Y el morbo de verla en el Despacho Oval mientras su marido, Bill Clinton, se ocupa de los arreglos florales es demasiado tentador. Un primer caballero en la Casa Blanca, ¡como para perdérselo!Clooney, además, no es de los que se precipitan. El hombre llevaba soltero 20 años, desde que se divorció de la actriz Talia Balsam en 1993. Y suele contemporizar cuando le preguntan por sus ambiciones. Me acosté con demasiadas chicas y consumí demasiadas drogas como para pensar en política , declaró a Newsweek en 2011. Para luego asegurar, con ironía, que si alguna vez se metía en campaña diría siempre la verdad. Propuso incluso un eslogan. Me bebí hasta el agua de los floreros . Bromas aparte, Obama ya pasó por un trance similar, al reconocer su coqueteo con las drogas y su mala relación con su padre. Y no le fue mal.

Desde su boda en Venecia con Amal, el debate sobre la ‘presidenciabilidad’ del actor se ha polarizado. Hay quien ve a la pareja como un perfect match, el enlace perfecto. Una asociación de talentos que se prestan mutuamente esplendor, como Brangelina. Starla Clooney, tía del actor, así lo cree. El matrimonio con Amal le abre muchas puertas. George parece ahora una persona más centrada y más seria, y menos un playboy , declaró a un diario británico. Sin embargo, otros ven en Amal un problema. La analista Andrea Peyser, en el New York Post, cree que el influyente lobby judío no pasará por alto que Amal estuviese dispuesta a participar en un panel de expertos de la ONU para investigar los bombardeos israelíes en la Franja de Gaza. Amal se excusó finalmente, alegando que estaba trabajando en ocho causas legales y carecía de tiempo. Peyser cree que lo hizo para no perjudicar las aspiraciones de Clooney. No es el único inconveniente de una abogada de alto perfil especializada en derechos humanos, pero que también tiene clientes muy controvertidos. como Enron, la multinacional que cometió el mayor fraude en la historia de los Estaan Assange, el fundador de Wikileaks, al que se tacha de antinorteamericano.

Una mujer de armas tomar

¿Pero quién es Amal Alamuddin? Proviene de una acaudalada familia drusa cuyas raíces aristocráticas se remontan al siglo XII. Nació en Beirut en 1978. Su padre, Ramzi es profesor de Economía; y su madre, Baria, periodista. Tiene tres hermanos. La familia emigró a Gran Bretaña en los años ochenta, antes de la guerra civil en el Líbano. Amal estudió en Oxford y en la New York University of Law, con excelentes notas. Experta en derecho internacional, trabaja para un prestigioso bufete londinense. Doughty Street Chambers. Sus colegas dicen que su intelecto es un Rolls Royce . Entre su selecta clientela. el rey de Bahréin, el antiguo secretario general de la ONU Kofi Annan o la opositora ucraniana Yulia Timoshenko.

Como abogada, se la considera dura, incluso despiadada. Se atreve con todo. Ha trabajado en causas de gran resonancia, como el asesinato en masa de los armenios a manos de los turcos, ocurrido hace un siglo, que ha llevado al Tribunal Internacional de Derechos Humanos de Estrasburgo para que sea reconocido como genocidio. También acepta casos que pueden ser vistos con desconfianza por algunos sectores de su propio país. Por ejemplo, algunos la critican por pleitear para la devolución de las esculturas del Partenón a Grecia, robadas por Lord Elgin en 1803 y hoy en el Museo Británico. O que desempolve presuntas torturas cometidas por soldados británicos en Irlanda del Norte en los años sesenta. O que ahora defienda a Assange.

Las amistades peligrosas

Clooney, íntimo amigo de Obama, se la llevó a la Casa Blanca a un pase privado de su película Monuments Men y se armó un gran revuelo por estar vinculada a la defensa del promotor de Wikileaks, refugiado en la Embajada de Ecuador en Londres para evitar su extradición a Suecia y, eventualmente, a los Estados Unidos, donde podría ser juzgado por espionaje y traición y condenado a muerte. Por eso, si se hace una lista de pros y contras de Clooney como político, no está muy claro dónde colocar a Amal. ¿Es su gran baza o es fuego amigo? Desde luego, añade prestancia a un hombre considerado el más sexy del mundo. Amal es bellísima, puede convertirse en un icono de la moda y ya es un modelo para miles de jóvenes árabes, que tuitean su nombre asociado a hashtags como éxito y orgullo y que acuden a clínicas de cirugía estética para operarse la nariz a lo señora Clooney ( hacerse un Amal , lo llaman), según cuenta el semanario alemán Stern, aunque hay que matizar que el original no ha precisado de la ayuda del bisturí.

El carisma cuenta, y ya se sabe que nadie se abotona mejor que Clooney un traje recto. No parece una cualidad indispensable para un comandante en jefe, pero tampoco es una cuestión baladí. El estilista Brian Coats considera que buena parte del magnetismo de John F. Kennedy emanaba de los trajes de Brooks Brothers, que le sentaban como un guante, y que Clooney tiene una alianza similar con Giorgio Armani. Clasicismo y sencillez. Clooney sabe lo que JFK ya sabía, cómo destacar del montón y estar guapo y elegante sin parecer que lo intenta . Le sale natural.

Activismo y contactos

También cuentan las conexiones. Aparte de Obama, Clooney tiene en su círculo de amistades a Robert F. Kennedy Jr. y a Al Gore, además de al secretario de Estado John Kerry. La agenda de Amal también es un vivero. Ambos comparten la pasión por el activismo y las causas humanitarias. Clooney fue arrestado frente a la Embajada de Sudán en Washington durante una protesta contra el presidente de ese país, Omar al-Bashir. Y en una misión humanitaria a Darfur fue retenido, presuntamente a punta de pistola. Aunque sobre este relato debemos creernos la palabra de Clooney, a falta de otras fuentes.

En su filmografía hay pistas sobre sus convicciones. en Los idus de marzo, donde hacía el papel del candidato presidencial, denunciaba la falta de ética y la superficialidad de la escena política. En Buenas noches y buena suerte, la complacencia de los medios con el poder. Y en Syriana, las operaciones clandestinas de la CIA. Que Clooney quiera ahora meterse en semejantes fregados puede depender, en última instancia, de algo tan humano como intentar sacarse una espina. Que ni siquiera es estrictamente suya, sino de Nick, su padre, presentador de televisión, que peleó por un escaño en la Cámara de Representantes en 2004 y perdió.

En fin, ¿Clooney, presidente? Hagan sus apuestas. Sepan que la eventualidad de que el actor se presente a las primarias del Partido Demócrata se paga 20 a 1. Que llegue a la Casa Blanca es otro cantar. 100 a 1 (en 2016) y 59 a 1 (en 2020). Difícil, sí, pero antes de casarse con Amal era casi una utopía (200 a 1), al menos para las casas de apuestas.

Una pareja con carisma

Se llevan 17 años, pero comparten compromiso y glamour. Clooney y Amal se conocieron hace año y medio en Italia, en un acto benéfico, y se casaron este septiembre en Venecia (izda., con su madre y su hermana pequeña la víspera de la ceremonia) tras un discreto noviazgo. Abogada experta en derecho internacional e implicada en causas de impacto como el genocidio armenio, Amal se antoja el complemento político perfecto para Clooney, uno de los actores más comprometidos de Hollywood y amigo personal de Obama.