La masacre de ‘Charlie Hebdo’ sacó a la luz el amor secreto que mantenía el dibujante Stéphane Charbonnier, ‘Charb’, director del semanario satírico francés y militante comunista, con una exministra del conservador Sarkozy, Jeannette Bougrab. Calumniada y negada por la familia de Charb, ella cuenta ahora en un libro y en esta entrevista toda su verdad.

Nada apuntaba en sus vidas a que pudieran conocerse. Él era Stéphane Charbonnier, conocido como Charb, militante comunista y director de la revista satírica Charlie Hebdo. Ella, una hija de argelinos analfabetos emigrados tras la independencia, universitaria brillante y política de renombre bajo el gobierno de Nicolas Sarkozy. Jeannette Bougrab era la compañera de Charb y llevaban su relación con una discreción extrema. Tras el atentado del 7 de enero, el dolor de Jeannette se hizo insoportable, pero no solo por la muerte de su compañero, sino por la actitud de los amigos y familiares del periodista, que negaron su historia de amor. Ahora cuenta esta trágica historia en su libro Maudites (‘Malditas’, editorial Albin Michel). Hombres y mujeres actúan como veletas, van según sopla el viento. Y el viento ha cambiado. Aquella a la que querían se ha convertido en una bruja, y a las brujas se las quema. ‘Nuestro amor no le importa a nadie’, me repetía Stéphane. Sabiéndose amenazado por esos locos del Kaláshnikov, quería protegernos a mi hija y a mí, y yo estaba de acuerdo con él. Hoy, me doy cuenta de que era sobre todo de su entorno de lo que quería preservarnos. Un entorno posesivo, excluyente, intolerante, un clan de aduladores que quisieron ensuciar nuestra historia , recoge en su libro. En él narra pasajes terribles, como cuando, tras el atentado, se encuentra con el hermano del dibujante en el Instituto Anatómico Forense. Al ver la cara de su hermano Laurent, con el que me cruzo en la sala, me doy cuenta de que no le gusta nada verme aquí. He dejado algunas ropas para que puedan vestirlo antes de enterrarlo. Me hubiera gustado venir a verlo todos los días hasta que lo metieran en el ataúd, pero la familia, publicando un hiriente comunicado, se ha puesto en mi contra . El comunicado al que se refiere fue el emitido por el hermano de Charb el sábado por la noche a la agencia AFP. Desmentimos formalmente que hubiera ninguna relación entre Charb y Jeannette Bougrab. La familia no desea que Jeannette Bougrab vuelva a pronunciarse sobre Charb en los medios de comunicación sobre cualquier asunto relacionado con él .Jeannette Bougrab explica en el libro. Recibo estas palabras como puñaladas en el pecho. No me equivoqué al interpretar su mirada de irritación en el Anatómico Forense ‘Pedimos que se respete el duelo de la familia’, añade el comunicado. Me gustaría que me dijeran de qué forma no lo respeto yo, pero no responderé, puesto que ya no quieren dirigirme la palabra. Mientras tanto, no puedo seguir yendo al Anatómico Forense a ver a Stéphane. Así han acabado de asesinarme. Solo quería acompañar hasta el final a mi amor, hasta el momento en el que cerraran su ataúd . En pocas horas añade he pasado del papel de compañera, que encarnaba con él en el combate en pro de la laicidad, al de usurpadora y mentirosa. Pero me digo que todo se calmará, que se trata de un malentendido, que es el sufrimiento lo que ha trastornado sus mentes .Para protegerse legalmente, Jeannette Bougrab presentó ante notario sus cartas, SMS, vídeos y los dibujos que Charb le había hecho a su hija, May, todas ellas pruebas tangibles de un amor sincero y profundo . Hoy, Jeannette Bougrab, que no podrá olvidar jamás, ha escogido vivir lejos. acaba de ser nombrada agregada cultural de la Embajada de Francia en Helsinki (Finlandia). May, su hija, será siempre el único testigo de su felicidad destrozada. XLSemanal. Se sintió traicionada por el entorno de Charb. Su hermano, Laurent, ha desmentido su relación. Entre líneas se entiende, en su libro, que intentó suicidarse.Jeannette Bougrab. No sirve de nada decirlo o escribirlo de forma explícita, pero nadie puede imaginarse ni un por un momento lo que sentí. Tras ver el cuerpo de Charb acribillado por las balas y haber sido arrastrada por el barro, creí morir, lo reconozco. Como si hubiera una maldición en el hecho de haber nacido mujer. Pasé unos días en el Val-de-Grâce, rodeada por mi familia y mis amigos, y pude retomar mi lucha por los valores con los que estoy visceralmente comprometida. la lucha contra los integrismos religiosos, cuyas víctimas son las chicas jóvenes, a las que se priva de educación y se casa a la fuerza. No nos damos cuenta hasta qué punto el mal está avanzando.XL. ¿Cómo empezó su historia de amor con Stéphane Charbonnier?J.B. Todo comenzó de verdad la tarde de mi cuarenta cumpleaños, en un restaurante. Charb estaba sentado en medio de los invitados. Me hizo fotos desde todos los ángulos con su móvil. Y se marchó el último.XL. Una especie de flechazo bastante improbable entre una exministra de Nicolas Sarkozy y uno de los grandes apoyos del frente de izquierdas.J.B. Los dos procedemos de familias muy modestas. Sus padres son más ricos que los míos, argelinos emigrados a Francia tras la guerra de independencia, que no sabían ni leer ni escribir cuando llegaron, en 1962. Por lo demás, Charb, que solo terminó el bachillerato, era un autodidacta muy culto mientras yo, doctorada en Derecho, soy un producto de la meritocracia republicana francesa.XL. Escribe que seguía vistiendo una camiseta de rayas, jerséis de lana áspera y una sudadera comprada en un mercadillo . Imagino que su elegancia a la hora de vestir no fue lo que la sedujo de entrada.J.B. Me enamoré de un hombre al que admiraba por su idealismo y su timidez. Llegó a mi vida en un momento muy doloroso, cuando los médicos acababan de diagnosticarle a mi madre, Zohra, un cáncer de páncreas. Y él me ayudó a sobreponerme a ese dolor. Mi madre no estaba tranquila sabiendo que yo vivía sola en París, y entonces él me dijo. No te preocupes, cielo. Yo soy tu hombre, y voy a ir a verla contigo . Me acompañó al hospital. Luego ella estuvo viviendo varias semanas en mi casa. Charb cenaba y dormía allí, aunque ambos conserváramos nuestros pisos. Por la mañana se cruzaban en el pasillo. Él le decía. Buenos días, madame , y después bajaba a comprarme pan con chocolate y me preparaba el desayuno.XL. Describe usted a un hombre muy atento y tierno, lejos de la imagen de militante puro y duro que daba J.B. Tenía una relación casi paternofilial con mi hija, May, a la que llevaba al colegio. Ella lo llamaba papá o tío . Tengo decenas de vídeos en los que se los ve tan cómplices, mientras él la lleva a montar en poni al Jardín de Luxemburgo el fin de semana o le enseña a montar en bicicleta. Adoraba a May. Hacía incluso de baby sitter cuando yo tenía que salir de noche. En la última nota que me envió, el 7 de enero, tres horas antes de su muerte, había dibujado a mi hijita con un corazón. XL. Usted colaboraba con los ‘capitalistas malos’. Charb le perdonaba todo.J.B. Pocos saben que Charb leía Le Figaro un periódico de derechas y vivía en un apartamento de 80 metros cuadrados por el que había pedido un préstamo a 16 años. Si a eso le llaman ser un comunista puro y duro XL. ¿Por qué el hermano de Charb, su familia y sus amigos están tan resentidos con usted? J.B. Porque quieren dar de él una imagen de hombre sin ataduras, que se ventila a todo lo que se mueve . Porque desean que esa imagen suya se corresponda con la que quieren dar de Charlie Hebdo, irreverente, grosera, ácida. Todo lo contrario del hombre que era. Él era dulce, bondadoso y tímido.XL. Hubo quien propagó la idea de que tenía una doble o incluso una triple vida J.B. ¡Y también que era homosexual! No saben qué inventar. Quizá me fue infiel. No lo sé. Pero todo eso solo nos incumbe a él y a mí.XL. ¿Qué es lo que él amaba de usted?J.B. Le gustaba mi combatividad. Que hubiera estado seis meses en el Yemen y en Pakistán rodando para Canal Plus el documental Prohibido ir al colegio. Que fuera capaz de ir sin velo a entrevistar al jefe de los talibanes. Que el día que nos invitaron a una fiesta en casa de un importante abogado de empresa, con ocasión del Día de la Música, fuera capaz de criticar abiertamente y de forma muy dura a muchos de sus colegas. Charb me repetía. Mi vida, ¡eres comunista sin saberlo! .XL. ¿Tenía él miedo? ¿Hablaba de la muerte?J.B. Sí, hablábamos de la muerte. Sí, tenía miedo. Había solicitado poder llevar un arma, pero se lo habían denegado. Desde entonces dormía con cuchillos cerca de la almohada. Y, al mismo tiempo, tenía esa ligereza permanente. Éramos muy parecidos, ambos odiábamos cocinar El 1 de enero fuimos al cine a ver Los pingüinos de Madagascar.XL. ¿Hablaron de casarse?J.B. Nunca. Los dos teníamos un miedo cerval al matrimonio. era el símbolo de la soga al cuello, algo que no era para nosotros. Tengo que decir que conmigo no corría el riesgo de que quisiera casarme con él. Adopté a mi hija, May, a miles de kilómetros de Francia hace ahora cuatro años. Ella era un milagro. Y el hecho de que yo fuera estéril, algo que me supone un gran sufrimiento y hace absolutamente imposible cualquier embarazo , ¡era lo ideal para él! Tanto Stéphane como yo reivindicábamos la soltería total. Para vivir felices, vivamos escondidos . Ese era nuestro lema. XL. ¿Es esa la razón por la que usted ocultaba la verdadera naturaleza de su relación?J.B. Era también porque Charb había sido condenado por una fetua condena a muerte islamista y su principal preocupación era protegernos.XL. ¿Qué piensa de todos aquellos que la arrastraron por el barro , empezando por Patrick Pelloux sindicalista y médico, y uno de los primeros en asistir a los heridos en el lugar del atentado de Charlie Hebdo, que un día dijo sobre usted. Le hiciste feliz y al día siguiente empezó a desacreditarla?J.B. No quiero volver a oír hablar de ellos. No quiero volver a verlos. Ya no existen.XL. En agosto se marcha a Finlandia durante tres años como agregada cultural de la Embajada francesa. ¿Es una necesidad vital para olvidar esta tragedia?J.B. Una parte de mí se murió con Charb. Otra parte se va a morir pronto, porque mi madre fallecerá, y mis padres que siempre me han mostrado el camino que seguir son mi brújula. Antes de retomar la lucha algún día, me voy al exilio, a un país con reputación de ser paradisiaco para los niños. Me llevo a mi hija y mi colección de budas. Y, al contrario que en mi apartamento de París, demasiado cargado de recuerdos, voy a vivir en un decorado casi desnudo.

Últimos días de la víctimaCharb -dibujante satírico, historietista y periodista- fue una de las víctimas del atentado del pasado 7 de enero en la sede del semanario Charlie Hebdo, que él dirigía. Aquel día, otras 12 personas fueron también asesinadas por los hermanos yihadistas Chérif y Saïd Kouachi. Aquí, Charb, feliz, con Jeannette y la hija de ella, May, poco antes de morir.

Calor de hogar Teníamos un miedo cerval al matrimonio. era el símbolo de la soga al cuello. No era para nosotros. Charb tenía una relación casi paternofilial con mi hija, May, a la que adoraba y llevaba al colegio. Hacía incluso de canguro si yo tenía que salir de noche .

Por AláLos hermanos Kouachi nacidos en Francia mataron a 12 personas e hirieron a otras 11 al grito de Dios es el más grande . Antes de ser abatidos, dijeron pertenecer a Al Qaeda en el Yemen, que se adjudicó el ataque.

¿Por qué la odia su familia?

Qué es lo que pasa? Por lo visto, me merezco una lapidación a través de la prensa por parte de su familia y amigos. Una caza a la mujer, una persecución a muerte. Gente por la que no tengo un aprecio especial me arrastra por el barro, como si fuera el diablo en persona , escribe Jeannette Bougrab en el libro Maudites. ¿Pero cuál es la razón por la que se produce ese distanciamiento? Bougrab lo tiene claro. todo cambió cuando aceptó una entrevista en televisión a petición del abogado de Charlie Hebdo. El periodista me ruega que hable de Stéphane, porque él no tiene palabras, está agotado por el dolor . La política añade que su crimen es el haber osado declarar que amaba a Stéphane por su dulzura, su bondad, su timidez, algo tan diferente del retrato de monje-soldado que ellos su familia y amigos han trazado. Mi crimen fue haber mancillado supuestamente su imagen. Ellos lo han descrito como un mujeriego sin ataduras, sin creencias, sin principios (la gente de Charlie ‘dispara’ sobre todo lo que se mueve, ya se sabe). Algunos han dicho incluso que era gay. Todo valía, salvo yo. El clan ha cerrado filas. La Julieta argelina y el Romeo rojo no eran una mala historia, pero nadie la compra ahora. Creía que en Francia la época en la que los padres y los amigos imponían la elección de una pareja había pasado Es evidente que no. Charb era muy discreto con su vida privada, y hoy entiendo por qué cuando veo las reacciones tan hostiles hacia mí. Más tarde, una ‘colaboradora’ de Charlie, Sylvie Coma, me acusa de ‘violación póstuma’ y me aconseja que vaya a que me vea un médico. Esas palabras, esa dureza ¿pero qué les he hecho? ¿Todo ese odio solo porque he amado a su hermano, a su hijo, a su jefe, a su amigo? Cuando todos deberíamos permanecer unidos en semejantes momentos ¿No se están equivocando de blanco? .

Duelo sin finBougrab, en la marcha del 11 de enero en París, en la que hubo más de 2 millones de personas y 40 líderes mundiales. La actitud de los familiares y amigos de Charb, que negaron su historia de amor, ahondó su dolor.

Su madre. Su ejemploCasada a la fuerza con 13 años y violada, Zohra, la madre de Jeannette, es para ella un modelo de valentía. Lo peor afirma es que la situación de las mujeres no ha mejorado. 700 millones de niñas en el mundo son casadas a la fuerza , dice esta luchadora contra los integrismos religiosos

Con su exjefeDoctorada en Derecho, Jeannette aquí durante sus años como ministra de Sarkozy se considera un producto de la meritocracia republicana francesa. Hoy vive en Finlandia con su hija adoptada, May, de 4 años. Ha sido enviada como agregada cultural de la Embajada francesa en Helsinki.