Decenas de abogados de oficio se encuentran atrapados en muchas de las macrocausas que copan los periódicos. Desbordados, los letrados reclaman más medios, y justicia, pero esta vez para ellos mismos. Por Fernando Goitia

El trabajo de Antonio Gragera transcurría como el de cualquier otro abogado hasta que hace un año un tal Francisco Correa irrumpió en su vida.Con sus bienes embargados por el juez, Correa, principal encausado por el caso Gürtel -120 millones de euros defraudados a los cofres públicos-, ejerció su derecho a la justicia gratuita. Se trata de un derecho que tiene cualquier ciudadano con ingresos inferiores a dos salarios mínimos. Así que el Colegio de Abogados de Madrid se vio obligado a buscarle un abogado de oficio.

Y así, sin más, de la noche a la mañana, a Gragera, letrado inscrito en el turno de oficio desde 1996, no le quedó más remedio que sumergirse en un sumario iniciado hace ya seis años, con más de 700.000 folios -el más voluminoso que la Audiencia Nacional ha conocido jamás-, casi 200 imputados en todas sus ramificaciones y sobre cuyo final nadie se atreve a aventurar una fecha. Por realizar semejante tarea, por cierto, cobrará unos 200 euros. ¡En total, ojo! -apuntilla él con indisimulada indignación-. Dure lo que dure .

De momento, Gragera no lo lleva mal del todo. Lo peor está por llegar -avanza-. Es un caso que genera mucha documentación, hay que ir casi a diario a la Audiencia Nacional y revisarlo todo, pero hasta hoy me las he arreglado para dedicarle un tiempo al día. Ahora bien, cuando llegue el juicio oral -hace una pausa y resopla-. Mejor ni pensarlo . Vista la magnitud de la causa, el jurista estima que durará cerca de año y medio, con interminables sesiones diarias que le complicarán sobremanera el resto de los asuntos de los que se ocupa. Y no se refiere solo a sus clientes privados, también incluye los casos que sigue atendiendo de oficio.

La pesadilla de poner el dinero de su bolsillo.

Este es un proceso excepcional -prosigue Gragera-. No es para un letrado en solitario. Necesitas un equipo o dedicarte en exclusiva a él, lo cual me resulta imposible, ya que, si no, ¿de qué vivo? De hecho, ya estoy perdiendo dinero, porque yo, todo -fotocopias, desplazamientos, recursos, escritos – lo pongo de mi bolsillo. Como no me ayuden, lo voy a tener muy negro, porque en el caso Gürtel el único que está solo y sin que a nadie le importe es este señor que tiene usted enfrente , remata Gragera, señalándose el pecho, sentado en un bar con vistas a la Audiencia Nacional.

La situación de Gragera, aunque excepcional, no es un caso aislado. Solo en ese tribunal hay al menos otra docena de letrados de oficio defendiendo a encausados por Gürtel. En toda España -donde el pago medio por expediente ronda hoy los 125 euros- se cuentan por decenas los abogados que viven atrapados en macrocausas inabarcables como esta, aunque sean Madrid, Andalucía y Valencia, las que se llevan la palma.

En la Comunidad Valenciana hay abogados de oficio en las diversas ramas locales de Gürtel y en los casos Terra Mítica y Emarsa. Lorenzo Izquierdo, por ejemplo, lleva tres años defendiendo a uno de los 24 acusados por este último proceso, que investiga un desfalco de 25 millones de euros a través de la depuradora de aguas residuales de Valencia y su área metropolitana. Cuando te toca un caso de estos, pierdes clientes; esa es la realidad , sentencia.

Quizá por ello, cuatro meses después de ser designado, Izquierdo intentó renunciar a la defensa encomendada. Alegué que, ante la carga de trabajo que requiere un caso como este -explica-, si seguía en solitario, sin recursos extraordinarios económicos y de personal, se estaba vulnerando claramente el derecho de defensa de mi cliente . El Colegio de Abogados, sin embargo, le informó de que, entendiendo la situación, estaba obligado por ley a proseguir con las diligencias.

Con miedo a las consecuencias.

La vulneración del derecho de defensa, sin embargo, es un problema gravísimo. Algunos letrados sospechan que, llegados al final, muchos de los acusados solicitarán la anulación de los procesos si consideran que no se les ha garantizado el derecho a la defensa. Es decir, decenas de implicados en tramas de corrupción podrían acabar tirando por la borda años y años de investigaciones y diligencias debido a la situación actual del turno de oficio. Los letrados que sugieren esta posibilidad, de hecho, subrayan a continuación que no se mencione su nombre, como si temieran represalias por expresar su visión del asunto.

Sospechas aparte, la indignación es creciente entre los letrados. En Madrid, por ejemplo, donde hay más de 5.000 inscritos en el turno de oficio -22 de ellos asignados a este tipo de causas denominadas de especial complejidad -, los abogados se encerraron en el Colegio reivindicando mejoras en justicia gratuita, además de realizar una huelga de celo que redujo en un 35 por ciento los servicios de asistencia en los turnos de guardia, atendiendo solo a detenidos en dependencias policiales y de la Guardia Civil.

Las movilizaciones, en todo caso, no han mejorado la situación de un colectivo que, en comunidades como Madrid, cobra un 20 por ciento menos de lo que recibía en el año 2003. Por eso, algunos de ellos, de hecho, piden mayores movilizaciones.

¿Se imagina una huelga de abogados del turno de oficio, pero una huelga de verdad? , pregunta con intención retórica Antonio Hierro, un veterano abogado sevillano, defensor de un alto cargo encausado por el caso de los Cursos de Formación en Andalucía. Nadie asistiría legalmente a los detenidos -responde el jurista-, nadie defendería a los encausados sin recursos, nadie atendería a los menores arrestados Un desastre total, vamos . Al letrado, en este caso, le asiste la razón. sin esos 43.000 profesionales que garantizan el derecho a la justicia gratuita, el caos se apoderaría del sistema judicial y policial.

Pero que nadie se alarme, los garantes de la ‘justicia gratuita’ no preparan un golpe de gracia contra el sistema. Están hartos, sí, pero, como concede Hierro, una huelga es impensable. La responsabsta vocación .

Cursos de formación en Andalucía/ Antonio Hierro

La instrucción es inmensa, inabarcable y no acaba nunca, lo que crea una inseguridad jurídica tremenda. Es que en este caso de los Cursos de Formación ya vamos por 200 imputados. Hay nuevos implicados y nuevos abogados, constantemente, que se tienen que poner al día Es para volverse loco. Las macrocausas se están convirtiendo en algo habitual, por eso pedimos que se regule. Que estas causas de especial complejidad tengan un baremo superior. ¿Justicia gratuita? ¿A costa de quién? De nosotros. Se garantiza el derecho a la defensa a costa de la vocación de algunos letrados. Yo llevo en el turno de oficio más de 30 años. Muchos compañeros se han dado de baja, pero si todos hacemos eso, ¿adónde va el sistema? .

Gürtel/Antonio Gragera

La principal reivindicación es que no tengamos que esperar al final del procedimiento para cobrar, que nos vayan adelantando algo de dinero, porque es ahora cuando necesitamos recursos económicos. Entiendo que no cobraremos lo que cobra un abogado particular, con minutas de 100.000 o 200.000 euros al año, pero aspiramos a una dignidad que garantice el derecho de defensa. Si no tienes una remuneración digna, se merma ese derecho. Es cuestión de medios, de dedicación Habría que designar al menos a tres compañeros por imputado, porque ¡es que no te da!

Es interesante llevar un caso como este, aprendes de mucha gente, pero el precio es demasiado alto. Es una ruina para mí. No me compensa por muy apasionante que sea. Me ocupa, incluso, fines de semana. Tengo esposa y tres hijos Y tengo más clientes particulares y de oficio. Si no, ¿de qué como? Y que mis clientes no se asusten. Yo sigo atendiéndolos día a día. ¡No se asusten!

Fraude de hidrocarburos/José Joaquín

He llevado un gran caso de adulteración de gasóleo y fraude del IVA de 17 millones de euros que comenzó en 2002. Mi cliente fue uno de los principales encausados. Fue encarcelado. Tuvo un abogado particular seis años hasta que se le acabó el dinero y solicitó un abogado de turno de oficio. ¡Por suerte, no lo solicitó desde el principio! Son instrucciones larguísimas. Una media de diez años. Los años pasan, los encausados se quedan sin dinero -o lo esconden o les embargan -, y cuando ya se acerca la vista oral, sus letrados les dicen. O me pagas o no sigo adelante . Y entonces nos toca a nosotros. El cliente de turno de oficio es dado a extremos. O es inmensamente agradecido o a la inversa. Nos ven como último recurso y, por lo tanto, como malos abogados.

En este caso hubo dos meses y medio de señalamientos. Diarios, mañana y tarde. Tengo suerte de trabajar en un despacho con otros tres abogados; si no, es una ‘masacre’ para ti Sobrepasado no he estado. Angustiado sí, pero nunca te planteas tirar la toalla. Te llevas trabajo a casa Tengo una hija de 24 y otra de 21. Se han hecho mayores y no me he dado cuenta.