Este hombre ha convertido la Fórmula 1 en el gran negocio que es hoy. Pero no es lo único llamativo de su biografía. se han publicado fotos suyas en una fiesta sadomasoquista, se ha enfrentado a uno de los mayores grupos de comunicación, sus padres eran simpatizantes de los nazis El británico Max Mosley nos habla de su rocambolesca vida.

Su padre, Oswald Mosley, fundó el partido fascista de Gran Bretaña; y su madre conocía y admiraba a Hitler. Tanto que a ambos se les recibía en el cuarto de estar de Joseph Goebbels. Mosley nació en Londres en 1940, en el seno de una familia aristocrática. Tras ejercer unos años como abogado se pasó al deporte del motor. Fue piloto de carreras y dirigió la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) entre 1993 y 2009. Hace siete años, el periódico News of the World publicó fotos y vídeos de una fiesta sadomasoquista en la que participó. Mosley presentó una demanda y ganó. De todo ello hablamos con él, con motivo de la reciente publicación de su autobiogrfía Formula One and beyond.

XLSemanal. Hace unos años lo grabaron a escondidas durante una fiesta sadomasoquista de la que luego se dijo que era una orgía nazi. En respuesta, usted demandó a News of the World y ganó. Sin embargo, en su autobiografía describe aquella fiesta con todo detalle. ¿Cómo se entiende esto?

Max Mosley. Mi participación en aquella fiesta es un hecho conocido. La clave son las imágenes, y que no quiero que se me vuelva a relacionar automáticamente con el nazismo. Solo se trata de eso, no del hecho en sí.

XL. Su caso concitó la atención mundial. El News of the World, diario del grupo Murdoch hoy desaparecido, no contó con que usted acudiría a la justicia.

M.M. Alguien tenía que actuar contra aquel periódico. Los ataques contra la privacidad eran la norma. Y atacaban sobre todo a gente sin medios para defenderse.

XL. Y luego le tocó a usted. Como escribió en su libro. Aparecieron fotografías de un encuentro sadomasoquista que mantuve con cinco mujeres. Se desarrolló con el acuerdo total de todas las partes, de una forma inofensiva y despreocupada, y terminó con una taza de té .

M.M. Pero, a diferencia de otras víctimas de aquel periódico, yo tenía dinero y formación para demandarlos.

XL. Pero sus abogados trataron de disuadirlo

M.M. Me dijeron. Max, la historia volverá a aparecer amplificada en los medios de todo el mundo. Pero no me importaba. Lo único que quería era ver a los responsables en el estrado y demostrar que eran unos mentirosos.

XL. Le molestó especialmente que se dijera que aquella fiesta sexual era una orgía nazi. ¿Les habría demandado también si solo hubieran publicado las fotos?

M.M. Sí, también. Pero aquel contexto nazi que le atribuyeron lo hacía todo aún más escandaloso y falso.

XL. A la confusión contribuyó que se hablara alemán durante lo que usted llama ‘fiesta’. ¿Por qué ese idioma?

M.M. Una de las mujeres que participaron era alemana. Y a otra de ellas le gustaba que le dieran órdenes en un idioma extranjero. Así que cumplimos un deseo que admito que sí que puede parecer raro. Pero el mundo del sadomasoquismo es bastante especial. En cualquier caso, aquello no tenía nada de orgía nazi. No puedo imaginarme nada menos erótico que el nazismo y, sobre todo teniendo en cuenta mi pasado familiar, no se me ocurre nada más absurdo.

XL. Todo hace suponer que News of the World pensaba que las mujeres de la fiesta guardarían silencio por vergüenza. ¿Le sorprendió que sus conocidas mostraran tanto valor?

M.M. No se puede decir que me sorprendiera, no. A fin de cuentas no se trataba de prostitutas lituanas explotadas, como también se llegó a insinuar, sino de mujeres que han alcanzado el éxito en sus carreras profesionales. Una de ellas tiene un doctorado en Química por una de las mejores universidades del país. Estas mujeres simplemente tienen una faceta digamos excéntrica en sus vidas, igual que yo.

XL. Las fotos y los vídeos los tomó una mujer cuyo marido trabajaba para los servicios secretos británicos.

M.M. Sí, para el MI5. Aquel hombre sabía que mi padre había sido el líder de los fascistas ingleses. Llamó al periódico y le ofrecieron 25.000 libras [más de 34.000 euros] a cambio de que su mujer grabara el encuentro a escondidas. La gente del periódico intentó que la mujer mintiera durante el juicio. el periodista construyó toda aquella patraña nazi y a ella le ofrecieron otras 8.000 libras para que la corroborase, pero se negó. Al final, los periodistas se quedaron sin coartada.

XL. ¿Conocía a la mujer de antes?

M.M. Por supuesto. También sabía que su marido trabajaba para el MI5. Todos lo sabíamos. Las mujeres tenían, y tienen, cierta relación de amistad entre ellas, y algunas cuidan a los hijos de las otras. A mí aquello incluso me hacía sentir más seguro, porque pensaba que su marido no tendría interés en que el hobby de su esposa saliera a la luz.

XL. ¿Sigue teniendo contacto con las mujeres?

M.M. No con la que grabó la fiesta, pero con las demás sí. Fueron muy valientes. La mayoría tiene familia.

XL. Y aun así declararon.

M.M. Sí, pero los que pasaron un mal rato ante el tribunal fueron los del periódico. Al redactor jefe le enseñaron las fotos, más de 100, y le pidieron que dijera dónde apreciaba algún elemento nazi. Fue incapaz, claro. Casi sentí compasión por él. Fue el principio del fin del News of the World.

XL. También ayudó usted a otras víctimas después, durante el juicio por las escuchas telefónicas del grupo Murdoch.

M.M. Sabíamos que su versión de que el hacking telefónico había sido un caso aislado, realizado por un periodista corrupto, era mentira. Los abogados de las víctimas les dijeron que demandar podría ser muy caro y que podrían perder sus casas. Por eso les dije a mis representantes legales que, si las cosas se ponían feas, yo me haría cargo de los costes. Al final, no nos costó ni un penique.

XL. ¿Cuál fue el momento más duro que vivió durante todo ese tiempo? ¿Quizá cuando le tuvo que enseñar a su mujer, Jean, el periódico con las fotografías?

M.M. Efectivamente. Y la reaccijos. Ya se imaginará lo que los hijos piensan cuando ven a su padre en semejante situación Al final no es más que sexo, pero el sexo debería ser una cuestión privada.

XL. ¿Nadie de su familia se había imaginado nunca nada?

M.M. Nadie. Mantuve mis tendencias sexuales en secreto durante toda mi vida adulta. Todo lo que uno hace y que no cabe dentro del concepto habitual del sexo tiene un ligero estigma vergonzante.

XL. Ha afirmado que esa inclinación especial ya la percibió cuando era niño. Por su parte, su padre también tenía afición por mujeres que no fuesen la suya propia.

M.M. Sí, pero ese aspecto no es hereditario. No tengo noticia de que ni mis padres ni mis abuelos lo presentaran. Tampoco le di demasiadas vueltas, ni me planteaba. ¿por qué hago esto? Igual que no me preguntaba. ¿por qué me gustan las carreras? El sexo es tan irracional como conducir coches de carreras. Eso es lo más hermoso del asunto.

XL. Su juventud también fue poco convencional. Su padre fundó el partido fascista en Gran Bretaña y su madre, Diana, fue una encendida admiradora y conocida personal de Hitler. Ambos pasaron temporadas en la cárcel. ¿Cuándo se dio cuenta de que su familia no era como las demás?

M.M. De pequeño, hasta las visitas a la cárcel me parecían normales. No conocía otra cosa. Tardé tiempo en comprender que aquello no tenía nada de normal.

XL. ¿Cómo sucedió?

M.M. No terminé de entender del todo el pasado de mi familia hasta los 16 años, cuando ya vivía en Londres yo solo. Cuando empecé a hablar de política con mis compañeros, evidentemente el asunto era tema de conversación.

XL. ¿Ya había hablado de la cuestión con sus padres?

M.M. ¡Por supuesto! Hablaba a menudo con mi madre y con mi padre sobre Hitler, sobre el periodo nazi y sobre mi tía Unity, que llegó a ser amiga de Hitler. Quiso suicidarse el día en el que los británicos le declararon la guerra a Alemania. Me tía siempre hablaba del Führer, nunca decía Hitler, igual que mi padre, por cierto. Mi hermano y yo nos reíamos de aquello, le llamábamos darling Führer . Nos parecía una excentricidad.

XL. Imaginamos que eso acabaría cambiando.

M.M. Cuando fui creciendo, empecé a hacer preguntas sobre los campos de concentración y la persecución de los judíos. Mi madre me decía. Si no hubiese habido guerra, tampoco habría habido campos de concentración . Además, a quien hacía responsable de la guerra era a Churchill.

XL. Su madre y su tía son de las pocas personas que conocieron bien tanto a Hitler como a Churchill.

M.M. Churchill era como un tío para ellas. Su mujer era la mejor amiga de mi abuela. Hitler conoció a mi madre a través de Unity. Tuvieron su primer contacto en Múnich; ella solía ir a un local donde él celebraba sus tertulias.

XL. Tras la guerra, ¿su madre fue capaz de seguir argumentando la fascinación que había sentido por Hitler?

M.M. Siempre decía. Tenía un talento extraordinario, que consistía en gustarle a la gente y que la gente quisiera ayudarlo. Poseía un gran encanto .

XL. ¿La erótica del poder?

M.M. No creo que fuera eso. Debió de tratarse de otro tipo diferente de magnetismo. No solo funcionaba con las mujeres, atraía a los hombres por igual. La gente que hoy lo califica de cretino no le hace ningún favor a la sociedad, no podrá reconocer al próximo dictador en el caso de que surja uno. Decir que era un imbécil me parece simplista.

XL. ¿Su apellido fue una carga para usted?

M.M. En cierto modo, sí. Cuando me presentaba a algo, o cuando no me lo concedían, nunca sabía si era por culpa de mi apellido o por no ser lo suficientemente bueno. Pero el punto fundamental es si habría acabado en la política de no haber sido por la historia de mi familia. Es lo que siempre quise. Me encantaban las carreras, pero lo mío era la política.

XL. ¿Sintió alivio al ver que a la gente del automovilismo no le importaba tanto su apellido?

M.M. Fue sensacional. En el mundillo inglés del motor a nadie le interesa la historia de nadie. En el continente no siempre era así. Una vez me encontré con un funcionario alemán que me soltó. Mira qué bien, toparse con el hijo de un viejo nazi .

XL. ¿Cómo es que empezó a conducir coches de carreras?

M.M. Me contagié con el virus, aquí en Inglaterra, la primera vez que fui a ver una carrera allá por 1960. Me sentí inmediatamente atrapado por la atmósfera.

XL. En aquellos tiempos, la Fórmula 1 seguía siendo una actividad muy arriesgada, mortal. ¿No tenía miedo?

M.M. Oh, sí, claro que tenía miedo.

XL. ¿Qué le decía su mujer? 

M.M. Lo pasamos muy mal cuando Jim Clark tuvo el accidente mortal en 1968. Era dos veces campeón del mundo. Mi mujer me preguntó. ¿Qué te hace pensar que tú sobrevivirás? . Fui un poco injusto. Jean se había casado con un estudiante de Derecho que de repente se puso a pilotar.

XL. Tiene que ser una mujer muy tolerante.

M.M. Sí, sí que lo es.

XL. Tiempo después, Bernie Ecclestone y usted transformaron la Fórmula 1 en una maquinaria de entretenimiento mundial. ¿Tienen algo más en común?

M.M. Fuimos y somos amigos. La diferencia entre Bernie y yo era que a mí me motivaba la política tras los bastidores, porque me lo podía permitir y porque sabía que heredaría el dinero de mi familia. La motivación de Bernie siempre fue el dinero. Él se encargaba del negocio; yo, del deporte.

XL. Ahora, Ecclestone dice que la Fórmula 1 es aburrida.

M.M. Necesitamos más competencia, eso es verdad. Pero no es algo achacable a los pilotos, sino a las grandes diferencias que hay en la calidad de los coches. Y el argumÿento de que a la gente ya no le interesan las carreras tanto como antes porque los coches son cada vez más seguros es una bobada. La gente disfruta viendo al funambulista caminar sobre el alambre, pero no quiere verlo caer.

Privadísimo

1.- Es el segundo hijo del matrimonio Oswald Mosley y Diana Mitford, casados en la casa de Goebbels con Hitler como invitado.

2.- Cuando nació, la prensa especuló con que era hijo de Unity, hermana de Diana, y Hitler. Tiene tres hermanos mayores por parte de padre y dos por la de su madre. Fue el favorito de su padre.

3.- Deseaba dedicarse a la política, pero el pasado de su familia lo hizo imposible. Como adoraba el mundo del motor, estudió física. para entender y conocer las máquinas.

4.- Se casó a los 20 con la hija de un policía, Jean Taylor, y tuvieron dos hijos. A ella no le gusta salir con él en público. Cuando va sola, nadie sabe quién es .

5.- El acoso de la prensa contribuyó al declive de su hijo Alexander, víctima de las drogas y la depresión. Apareció muerto a los 39 años en su casa de Notting Hill. Nunca lo superaré .