A siete meses de los Juegos de Río de Janeiro, una epidemia de un virus llamado ‘zika’ ha convertido Brasil en centro de una emergencia sanitaria. Miles de casos de microcefalia en bebés nacidos de madres infectadas han despertado la alarma. Un evento como los Juegos Olímpicos podría ser el disparadero para su expansión mundial.

El último mundial de Fútbol introdujo en Brasil a un visitante inesperado. El virus zika, un diminuto villano que se transmite por la picadura de un mosquito y portador de una carga especialmente venenosa para las embarazadas, se coló en el país en el torrente sanguíneo de algunos forofos y turistas provenientes de la Polinesia Francesa. Nadie se dio cuenta entonces y ahora, casi dos años después, una epidemia -millón y medio de personas han sido ya infectadas- se ha extendido por el gigante latinoamericano con los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro (del 5 al 21 de agosto) a la vuelta de la esquina.

En opinión de los expertos, la situación es muy grave. Un evento internacional de estas dimensiones, con miles de atletas y visitantes de todo el planeta, supone para el virus una oportunidad inmejorable de expandirse por el mundo. Esta epidemia de zika es, de hecho, la mayor que se ha conocido jamás, como prueba el Estado de Emergencia de Salud Pública decretado en noviembre por el Gobierno de Brasilia. Demasiado tarde, en todo caso, para ganar la batalla a tiempo para los Juegos. La infestación de Aedes aegypti, el mosquito que transmite el virus, y la epidemia no serán controladas antes del año que viene , subraya Nancy Bellei, viróloga principal de la Sociedad Brasileña de Infectología.

Para colmo se sospecha que este mosquito, viejo conocido de los brasileños -en 2002 y 2008 desató en Río sendas epidemias de dengue- y que ha desarrollado resistencias a algunos insecticidas, no es el único vector capaz de transmitir el zika. Hay evidencias que apuntan a la sangre, el semen y la leche materna, si bien los estudios sobre los riesgos reales de transmisión por estas vías no son conclusivos. Ante la duda, ya se recomienda el uso de preservativos y, en el caso de las lactantes, suspender el amamantamiento durante el tiempo que duren los síntomas.

Un virus con un lado muy oscuro

Considerado hasta hoy como un virus benigno, a veces incluso asintomático, los infectados, tras un periodo de incubación de dos a cinco días, suelen sentir malestar, fiebre, dolor de cabeza, picores provocados por erupciones cutáneas, ojos enrojecidos y problemas digestivos. El cuadro dura entre una semana y diez días y se va sin, aparentemente, dejar secuelas. O eso, al menos, es lo que se creía hasta ahora.

Porque la llegada del zika al gigante sudamericano ha revelado una desconocida faceta del virus de consecuencias devastadoras. En Brasil, cerca de 4.000 mujeres infectadas por zika durante el embarazo han dado a luz bebés con microcefalia, una malformación cerebral que causa deficiencias visuales, mentales y motoras, epilepsia e incluso la muerte, tal y como podría haber sucedido ya con 46 recién nacidos. Según el Ministerio de Salud brasileño, el mayor riesgo se da cuando la madre es picada por el mosquito transmisor en los tres primeros meses de embarazo.

Las cifras son alarmantes. En un país donde se daba una media de 20 casos de microcefalia anuales, el aumento de la prevalencia tras la expansión del virus llega ya al 880 por ciento. La microcefalia, sin embargo, no parece ser el único problema. Se sospecha que también provoca alteraciones severas en el sistema nervioso central y periférico del bebé y hay ya cuatro casos en estudio de artrogriposis, una enfermedad rara que provoca contracturas congénitas de los miembros y anomalías en el corazón, pulmón y riñón.

También se han confirmado consecuencias neurológicas, como el síndrome Guillain-Barré, una dolencia autoinmune que puede causar debilidad muscular si es suave o parálisis si es severa. Así las cosas, y con la muerte de un adulto con lupus y de una adolescente, la fama del zika como virus inocuo es hoy parte del pasado.

Un panorama desalentador a corto plazo, teniendo en cuenta que, hasta ahora, por su condición de virosis benigna -explica Bellei- no había nadie en el mundo investigando una vacuna ni fármacos en desarrollo . Motivos más que razonables para temer, como advierte la Organización Mundial de la Salud, la expansión del virus.

Las alarmas resuenan ya en Europa y Estados Unidos, país que acaba de confirmar el nacimiento de un bebé, en Hawái, con microcefalia, cuya mamá cogió el virus durante un viaje a Brasil en mayo de 2015. Por de pronto, Washington ya ha lanzado una recomendación a las embarazadas para que no viajen a tierras brasileñas, mientras el propio ministro de Sanidad brasileño, Marcelo Castro, lanza advertencias tan llamativas como esta. El sexo es para amateurs y el embarazo, para profesionales . Castro habla ya incluso de una generación de niños con secuelas , extendiendo así la idea de que concebir en tiempos del zika conlleva un riesgo muy elevado. Si una embarazada es infectada, no hay nada que hacer -explica Bellei-. Para el zika no hay tratamiento .

De picotazo en picotazo

La clave entonces, mientras no se confirmen otras vías de transmisión, radica en combatir al Aedes aegypti, controlar como sea la expansión de este mosquito por culpa del cual el virus empezó a extenderse por Brasil. Así es como ocurrió. En la época del Mundial ya se conocía un brote en la Polinesia Francesa, con 10.000 casos detectados, una circunstancia que no impidió que visitantes de esta región del Pacífico llevaran el zika al país sudamericano. De picotazo en picotazo, el llamado ‘pariente débil del dengue’ inició su propagación sin llamar la atención, de modo que el país, digamos, pasó a convivir con una molestia más de las muchas que lo aquejan.

Y así fue hasta que, en agosto pasado, diversos obstetras observaron en ecografías varios fetos con el tamaño del cráneo más pequeño de lo normal. Los casos de microcefalia empezaron, de pronto, a multiplicarse. Brasilia, sin embargo, no confirmó la relación entre el zika y la microcefalia hasta finales de noviembre, ya que esta alteración también puede producirse cuando la madre presenta cuadros de desnutrición o drogadicción o cuando ias como rubéola, toxoplasmosis o la originada por el citomegalovirus durante la gestación. Fue entonces cuando se declaró la Emergencia Nacional.

Por de pronto, el Gobierno de Brasilia, tras haberse visto desbordado por el asunto -la prensa local colecciona meteduras de pata de la presidenta Dilma Rousseff al respecto-, promete ahora actuar con determinación e involucrar al Ejército en la batalla sanitaria. En un país sumido en una profunda crisis económica, con la propia jefa del Estado amenazada por un proceso de impeachment, la falta de presupuesto parece haber convertido esta idea en papel mojado y ahora se apela más a la movilización social, advirtiendo de que es dentro de las viviendas de muchos barrios, en el agua estancada, donde el Aedes aegypti pone sus huevos.

Desde que fue anunciada la emergencia, se hace todo lo posible por acelerar los diagnósticos y reducir la cantidad de mosquitos , asegura Bellei. Pero el dinero y los recursos escasean. En este sentido, el Gobierno podría recibir una mano providencial de una empresa británica. Hace unos días, Oxitec, la única compañía del mundo que crea insectos transgénicos, anunció el fin de una prueba para combatir el dengue realizada con mosquitos modificados en un barrio de Piracicaba, ciudad del estado de São Paulo. La introducción de las criaturas de Oxitec redujo la población de larvas de Aedes aegypti en un 82 por ciento en ocho meses, si bien la liberación al medio natural de insectos transgénicos, con capacidad de alterar un hábitat o la cadena alimentaria, es todavía un escenario cargado de incertidumbres.

Los juegos en juego

La inquietud, a las puertas de los Juegos, pone en tela de juicio la idoneidad de celebrar un megaevento de esta magnitud en una ciudad, Río de Janeiro, cuestionada por su capacidad para garantizar la salud de los atletas. Porque el zika no es el único problema para los organizadores. Atletas de numerosos países temen sufrir enfermedades cuando regateen en la contaminada Bahía de Guanabara, escenario de las competiciones de vela, donde vierten sus residuos millones de personas del área metropolitana de la megalópolis carioca. El zika es una gran preocupación por los turistas, los atletas y el alto número de periodistas extranjeros que cubrirán el evento , subraya la viróloga Nancy Bellei.

Ante tal encrucijada, Fernando de la Calle Prieto -especialista en medicina tropical y del viajero del hospital La Paz-Carlos III, de Madrid- opina que, al menos entre las embarazadas, es prudente dejar el viaje a Brasil para otro momento, y que los viajeros que lo hagan deben andar con ojo. La tarea principal, sin embargo, corresponde a las autoridades. Las instituciones necesitan inyectar dinero para detener estas epidemias , reclama el experto.

Río de Janeiro no es, en todo caso, la ciudad con mayor incidencia del zika, presente ya en 20 de los 26 estados brasileños. La superan numerosas poblaciones del noreste, como Salvador, capital de Bahía, donde hay 316 casos confirmados de microcefalia. Antes de que saltaran las alarmas, Priscila Olivieri -una veterinaria de 27 años residente en esa ciudad- se fue de vacaciones a Río embarazada de 16 semanas. Durante su estancia en la sede de los próximos Juegos fue picada por el Aedes aegypti. Dos días antes de regresar a casa sintió fiebre, un fuerte dolor de cabeza y le brotaron manchas rojas y picores por todo el cuerpo. Me dijeron que el zika era como el dengue, pero más débil, así que no le di mayor importancia .

En noviembre, sin embargo, cuando Brasilia confirmó la relación entre virus y microcefalia, la angustia fue total. Los médicos dicen que la cabeza del bebé es normal y que esté tranquila -cuenta Priscila, a punto de salir de cuentas-. Pero todo alrededor del zika es nuevo. Así que tranquila, lo que es tranquila, solo cuando nazca mi niño .

Debemos entender que las enfermedades infecciosas son problemas globales -advierte Calle Prieto-. Pasó con el ébola, que pensábamos que era un mal circunscrito a África y luego hemos visto que se ha extendido y nos ha salpicado a todos. Con el zika sucede algo parecido .

De hecho, el zika -bautizado como los bosques de Uganda donde fue detectado por primera vez, en 1947- hace años que ya no se limita a África, su área geográfica original. En 2007 hubo un brote en la isla de Yap, en la Micronesia, y su transmisión ha sido detectada en 14 países latinoamericanos, entre ellos México, Colombia y Venezuela, además de casos en Estados Unidos y en Europa -el último, en Holanda-, de viajeros que regresaron infectados.

“Se me paró el corazón” Angélica Pereira estaba embarazada cuando contrajo el zika. Sintió un sarpullido, dolor de cabeza, fiebre y escozor en los ojos. Los síntomas se fueron en cuatro días, pero, meses después, su hija Luiza nació con microcefalia. Se me paró el corazón recuerda esta costurera de 20 años. Pensé en todos los problemas que sufrirá . Dcha.. Laboratorio de Virología Molecular de Río de Janeiro donde se investiga cómo detener la epidemia.

España 

En nuestro país, la amenaza se llama mosquito tigre

En España no se han registrado casos de zika, pero no estamos libres de peligro. Aquí no hay presencia del Aedes aegypti, pero el Aedes albopictus, o mosquito tigre -que llegó a España en 2004 y es también capaz de transmitir el zika-, abunda en el Levante y está presente en Guipúzcoa. Si un viajero enfermo llega a estas regiones y es picado por un mosquito tigre, el zika iniciaría un alarmante periplo por España. Los mosquitos ponen sus huevos en recipientes con agua estancada que viajan, por ejemplo, en navíos que transportan neumáticos, motivo por el cual -subraya Fernando de la Calle Prieto, especialista del hospital La Paz-Carlos III- las zonas portuarias son propicias para la entrada de estos insectos . El primer ejemplar, de hecho, se halló en Barcelona.

Pequeños pero matones

Los virus emergentes más importantes, según La Organización Mundial de la Salud

Ébola y fiebre hemorrágica de Marburg. Estos dos virus muy emparentados y con una tasa de mortalidad de hasta el 90 por ciento, se encuentran en la categoría más alta.

El virus del camello. El MERS afecta sobre todo a Arabia Saudí y es prioritario para la Organización Mundial de la Salud (OMS).

SARS. Ya vencido, la OMS lo mantiene como amenaza permanente de primer orden. Este virus de las vías respiratorias recorrió el mundo en 2002 y 2003 para acabar con la vida de unas 1000 personas.

Fiebre de Lassa, virus del Krim-Congo, fiebre del valle del Rift (parientes menores del ébola) y el virus asiático Nipah, transmitido por los cerdos, son los patógenos que ocupan los restantes puestos de honor.

Al virus zika lo sitúa la OMS en el siguiente escalón, el de amenazas serias , al igual que el chikungunya. Los virus de malaria y tuberculosis, mucho más mortales, no están en la lista. Para la OMS están bien estudiados y son controlables.