Las encuestas son claras. Este hijo de cubanos es el único republicano que puede ganas a Hilary Clinton. Joven, gran orador, carismático, con instinto Sim embargo, no todo son luces. Ha mentido sobre su pasado y lo acusan de ser capaz de todo con tal de llegar a la Casa Blanca.

Las chispas saltan mientras Marco Rubio camina por una planta de montaje de un pueblucho de Iowa. Huele a lubricante quemado y desde los altavoces atruena la música de AC/DC. América necesita más soldadores y menos filósofos , ha repetido Rubio durante su campaña. Y ahora está aquí, en una fábrica de maquinaria agrícola. Los operarios calzan gruesas botas y lucen barba poblada, sus manos están cubiertas de suciedad. En este lugar concreto, el país es más soldador que filósofo, es sobre todo blanco y conservador.

Debemos trabajar para que Washington deje de interponerse en el camino de personas como ustedes le dice Rubio a su público. ¡Acabaré con las esposas que el Gobierno nos ha puesto! . Su traje caro y sus zapatos resplandecientes no pegan mucho con los trabajadores que lo escuchan y asienten con la cabeza a sus palabras, pero Rubio los necesita como decorado para su campaña contra los intelectuales, los liberales, contra el odiado establishment de Washington.

Este 1 de febrero arrancan las primarias en Iowa y, para muchos republicanos, Marco Rubio es la gran esperanza de hacerse con la Casa Blanca. No se trata solo de vencer a Hillary Clinton, también de cerrarle el paso a Donald Trump. Rubio es el aspirante más joven, acaba de cumplir 44 años y su estrella está en ascenso, aunque circulan constantes historias sobre su complicada relación con la verdad.

Para imponerse a Trump, Rubio necesita a los soldadores de Iowa tanto como a las clases altas de Carolina del Sur. Pero da igual dónde esté, él siempre cuenta la misma historia, la de un ascenso sorprendente. Estados Unidos es el único lugar del mundo donde puedes llegar a ser algo, aunque tus padres no sean ricos , proclama, y abre sus brazos como un predicador. Micrófono en mano, cuenta cómo sus padres llegaron a Miami desde La Habana sin un dólar en el bolsillo, cómo fueron abriéndose camino, su padre como camarero y su madre como limpiadora.

La familia Rubio vivió primero en una casa decrépita en Miami y luego se trasladó a Las Vegas. El pequeño Marco se quedaba sentado en la entrada de la vivienda esperando a que su padre volviera del turno de noche. Una vez su padre lo llevó a ver la mansión de Valentino Liberace, también hijo de emigrantes de clase baja, que consiguió convertirse en el showman mejor pagado del mundo. Su padre le dijo. Si quieres vivir como esta gente, puedes conseguirlo . La de Rubio es la clásica historia de ascenso social, la historia de un escalador que en su autobiografía afirma. Toda mi vida me he esforzado por construir mi propio futuro .

Los padres, con sus reducidos sueldos, regalaron a su hijo una equipación de fútbol americano. Rubio les devolvió el detalle destacando en el colegio y el instituto para acabar jugando como quarterback, la posición más importante en el campo, en el equipo de la Universidad de Miami. En 1996 concluyó Derecho y se convirtió en el primer licenciado de la familia.

Ese es el sueño americano -asegura Marco Rubio ante su audiencia-, y deja unos instantes para que su historia haga su efecto. ¡Estados Unidos no me debe nada, soy yo el que le debe todo a Estados Unidos! . Los espectadores están encantados, celebran sus palabras con una estruendosa ovación.

Rubio improvisa su discurso, no necesita un teleprompter. La historia de sus padres ya la ha contado muchas veces, quizá demasiadas. Con el tiempo la ha ido volviendo cada vez más atractiva, la ha pulido hasta convertirla en una especie de saga heroica protagonizada por refugiados políticos. Tras su elección para el Senado estadounidense en 2010, aseguró que sus padres habían huido a Estados Unidos después de que Fidel Castro se hiciera con el poder. Las historias con un trasfondo anticomunista siempre son bien recibidas en este país, sobre todo entre la comunidad de cubanos exiliados residentes en Miami.

Sin embargo, los documentos de entrada demuestran que los padres de Rubio volaron a Florida en 1956, tres años antes de la Revolución cubana. En aquellos momentos, el dictador que gobernaba la isla, Fulgencio Batista, era buen amigo de Washington. La biografía de Marco Rubio no es una saga de héroes, sino la prosaica historia de unos cubanos emigrados por motivos económicos. Rubio la ha deformado, adaptándola a sus necesidades, pero hacerlo no le ha pasado factura. A los estadounidenses les encantan las historias de friegaplatos que ascienden y la mezcla de humildad y patriotismo desbordado que se desprende de ellas.

El origen cubano de Marco Rubio desempeña un importante papel; en sus apariciones públicas intercala de vez en cuando el español. El porcentaje de electores hispanos que lo apoyan ronda ya el 10 por ciento, y va en aumento. Según los cálculos demoscópicos que maneja Rubio, un candidato republicano necesitaría al menos el voto del 40 por ciento de los latinos para ganar las elecciones. Con Romney, el último candidato de los republicanos, ese porcentaje se quedó en el 27 por ciento y se tradujo en una derrota. Rubio, por el contrario, aúna los sectores conservadores de los cristianos blancos con la América de los emigrantes sudamericanos. Podría ser el candidato ideal del Partido Republicano.

En la planta industrial de Iowa, Marco Rubio, de pie con una cosechadora a sus espaldas, sigue con su discurso. Toca ahora el segundo gran tema de su campaña. Hillary Clinton. La señora Clinton puede decir lo que quiera asegura, pero la realidad es que nos encontramos ante un reto para una nueva generación . Rubio está llevando a cabo una campaña de jóvenes contra viejos. Su estrategia se basa en que los norteamericanos están hartos de las grandes dinastías, de todos los Bush y los Clinton.

El día de la toma de posesión presidencial, en enero de 2017, Hillary Clinton tendri al final se produce el duelo contra Rubio, la veterana política demócrata parecerá una figura del pasado. En una encuesta sobre los posibles candidatos, Rubio aventajaba a Clinton con un 48 por ciento frente a un 45. Es el único que ahora mismo tendría alguna posibilidad de ganar. Donald Trump, el principal rival de Rubio, y Ted Cruz, el favorito del Tea Party, quedarían por detrás de Hillary Clinton.

Marco Rubio es como el Obama de 2008 , asegura Mike Allen, corresponsal en Washington de Politico, una publicación especializada norteamericana. También demócratas como Dan Gelber tienen claro su potencial. Gelber no duda en calificarlo como el rival más peligroso. Y habla con conocimiento de causa. Lo conoce bien.

Gelber nos recibe en su bufete de abogados de Miami. Él y Rubio formaron parte de la Cámara de Representantes de Florida entre 2001 y 2009. Gelber acabó como presidente del grupo parlamentario demócrata y Rubio como portavoz republicano. Eran rivales, pero se llevaban bien. Dan Gelber todavía recuerda el día en el que Rubio asumió su cargo de presidente de la Cámara de Representantes de Florida. Tomó el micrófono y pidió a los congresistas que se acercaran a su estrado. Allí les mostró un libro azul con un gran 100 en la portada. Cuando Gelber y sus compañeros lo abrieron para hojearlo, un murmullo recorrió la sala. todas las páginas estaban en blanco.

¡Un libro en blanco, qué símbolo! Rubio había mandado hacer el libro, pero solo había redactado el título. 100 ideas innovadoras para el futuro de Florida. Por eso les pidió a los perplejos parlamentarios que hicieran propuestas para rellenar aquel volumen. Marco siempre tuvo un instinto especial para despertar la atención dice Gelber. Sus habilidades retóricas son sensacionales. Además, puede ser muy encantador y tiene un estupendo sentido del humor .

El ascenso de Rubio no ha sorprendido a Gelber. Desde el primer momento tuvo claro que Rubio estaba llamado a grandes cosas. Sin embargo, añade, no se lo imagina en la Casa Blanca. Para ser presidente hace falta gravitas, los norteamericanos tienen que estar convencidos de que su presidente toma decisiones correctas sobre asuntos de vida o muerte . Y Dan Gelber considera a Rubio un excelente vendedor de política, pero no un buen ejecutor.

La puesta en escena y los mensajes de Marco Rubio son perfectos, pero si se estudia su figura con atención se percibe en él una elevada carga de tensión. Pierde el paso cuando algo no sigue el plan previsto, rompe a sudar en los debates televisados y a menudo reacciona con inseguridad, con una falta de calma que resulta poco americana. Lo suyo es interpretar un papel escrito a su medida hace muchos años, pero que ya no termina de irle demasiado bien.

Para adentrarse en el lado menos conocido de Rubio nadie como Chris Ingram, un tipo robusto de 44 años que dirige una agencia de comunicación y que asesoró a Marco Rubio cuando concluyó su mandato en Florida.

Ambos se vieron por primera vez en 2009. Rubio se postulaba para el Senado y necesitaba consejo. Ingram le preguntó si tenía cadáveres en el armario . Bueno, estaba aquel asunto de las baldosas Rubio había encargado un suelo valorado en 3756 dólares; además, había organizado una reunión familiar que costó otros 10.000. Ambos gastos los pagó con la tarjeta de crédito del partido. Cuando Rubio se presentó al Senado en 2009, los periodistas empezaron a investigar y no tardaron en circular rumores. Tienes que hacerlo público , le aconsejó Ingram. No hay nada que tenga que admitir , le respondió Rubio. La contabilidad se mantuvo oculta y Chris Ingram dejó de colaborar con Rubio. Marco es una persona que atrae los problemas , dice Ingram.

Documentos que Rubio ha tenido que ir haciendo públicos desde entonces muestran que, además de las baldosas, hay numerosas estancias en Disney World, entradas de cine y billetes de avión para su mujer. Rubio dice que en Disneyland se dedicó a recaudar fondos, que además de un viaje familiar también hizo cosas del partido. La utilización de la tarjeta de crédito del partido fue un error , pero asegura que reembolsó todos los gastos privados. Una investigación interna lo exculpó.

Chris Ingram explica esta confusión entre lo público y lo privado como ejemplo de la cultura de la corrupción que en aquellos años se daba entre los republicanos de Florida y en la que creció Marco Rubio. Rubio también mezcla lo personal y lo político en lo privado. Uno de sus cuñados fue condenado en 1987 a 35 años de cárcel por traficar con heroína. Cuando los medios de comunicación empezaron a investigar el caso en 2011, la gente de Rubio intentó impedir que se emitiera una noticia sobre el tema. En otra ocasión, Rubio defendió públicamente a su amigo David Rivera ante la sospecha de haber hecho trampas en las elecciones al Parlamento de Florida.

Marco esconde debajo de la alfombra todo lo que puede y solo admite aquello que no tiene más remedio -asegura Ingram. Y añade-. A Marco Rubio lo considero un mentiroso patológico .

Puede que este balance final que ofrece Chris Ingram sea el de un asesor decepcionado con un antiguo cliente, pero en Florida hay mucha gente que confiesa haber tenido malas experiencias con Rubio. Estas acusaciones lo hacen vulnerable, su forma de actuar con el dinero es uno de sus escasos puntos débiles. Da la sensación de que su enorme ambición lo hace susceptible de intentar saltarse los límites. Rubio no es capaz ni de manejar sus finanzas personales, lo ataca Donald Trump. ¿Cómo va a ser capaz de encargarse del presupuesto del país? .

Uno de los talentos de Rubio es el de responder con maestría a ese tipo de comentarios. Que precisamente el único aspirante a la presidencia que ha caído cuatro veces en bancarrota en los últimos 25 años cuestione las finanzas de los demás es una de las ironías de esta campaña, le respondió Rubio. La verdad es esta. yo no heredé una fortuna , y añadió que sus finanzas personales no le preocupan, que lo que le importan son las finanzas del americano medio.

Rubio es un político de instinto, quizá el más dotado de su generación. Encarna el anhelo republicano de un candidato capaz de unir a todos los conservadores. Ningún político republicano desde Ronald Reagan lo ha conseguido. Rubio podría lograrlo, podría reconciliar la base evangélica con el establishment republicano. Si al final se llega a un duelo decisivo entre Trump y un moderado, este podría ser él.

Rubio se deja guiar a lo largo de la planta industrial de Iowa por el director de la empresa. Rebusca en los bolsillos de los pantalones, saca una gragea de menta y se la mete en la boca. Ha llegado nuestro momento , dice, y suena como si hubiera querido decir. ha llegado mi momento.

Su mentira. sus padres no llegaron a Cuba huyendo de Castro, como dice.

Su frase preferida. Estados Unidos no me debe nada, yo le debo todo a Estados Unidos .

Su punto fuerte. el diez por ciento de los hispanos lo apoyan , y subiendo. Habla español.

Bandera de Florida. fue presidente de la Cámara Baja de ese Estado.

Su hobby. aficionado al fútbol americano.

La imparable ascensión de un candidato

Jugando a dirigir. Desde niño destacó en el fútbol americano y acabó jugando como quarterback el líder del equipo en el campo en el conjunto de la Universidad de Miami.

Bautismo político. Rubio en 1996, un año crucial en su vida. Se graduó en leyes con un crédito de estudios que ha acabado de pagar hace poco y trabajó en su primera campaña presidencial, la de Bob Dole, derrotado, eso sí, por Bill Clinton.

Un líder en ascenso En 2006 juró como presidente de la Cámara Baja de Florida. Lo hizo, precisamente, ante el entonces gobernador Jeb Bush, hoy su gran rival en la disputa por el voto hispano.

El senado no es el límite.Rubio oficializó su candidatura al Senado en 2010. Su elección, con el 49 por ciento de los votos, lo aupó a las quinielas republicanas a la Casa Blanca.

Objetivo. La Casa Blanca Rubio con su esposa, Jeanette de familia colombiana y antigua cheerleader de los Miami Dolphins, y sus hijos el día en que anunció su candidatura a la Casa Blanca por el Partido Republicano.

La política según Marco Rubio

El cambio climático no existe. Asegura que la responsabilidad del ser humano en el cambio climático no está demostrada.

Tiene su propio ‘eje del mal’. Está convencido de que vivimos un momento similar al comienzo de la Segunda Guerra Mundial; los actuales enemigos de Estados Unidos se llaman, en su opinión, Irán, Rusia, China, Corea del Norte y el Estado Islámico. Defiende una importante ampliación de las Fuerzas Armadas y el recorte de las prestaciones sociales.

Natalidad. sin límites. Está orgulloso de que sus cuatro hijos vinieran al mundo cuando Dios lo quiso . Predica contra la anticoncepción y le gustaría prohibir el aborto, incluso tras una violación. Con estos planteamientos toca la fibra de las bases evangélicas que dominan su partido.

Conservador a ultranza. Se lo considera uno de los congresistas más conservadores del país. Lo único moderno en Marco es la playlist de su iPhone , dice de él el demócrata Dan Gelber.

Emigración. donde dije ‘digo’ Como senador mostraba su comprensión hacia los inmigrantes sin papeles. Hoy defiende el cierre de fronteras y la expulsión de los ilegales. Si Rubio hubiera sido el presidente, a sus padres los habrían rechazado nada más llegar al aeropuerto de Miami.