Ha llegado a los 50 años a la cumbre de su carrera y en plenitud de forma. De lo primero dan fe sus tres millones de seguidores como humorista y que ahora haya decidido reinventarse como actor serio. De lo segundo, unos test biológicos que lo han rejuvenecido. Hablamos con él de sus nuevos proyectos y sus sueños, muchos ya cumplidos.

Nació en Montiel (Ciudad Real) hace 50 años. En 1985, durante el servicio militar, conoció a Juan Muñoz, con quien formó el dúo Cruz y Raya. Empezaron a trabajar juntos en salas de fiesta, espacios de radio y televisión hasta que se hicieron los protagonistas de la Nochevieja, sustituyendo a Martes y Trece en la programación de TVE. Hace 10 años decidieron separar sus destinos. La hora de José Mota (2009-2012), en la que siempre tuvieron hueco los colaboradores habituales de Cruz y Raya, se convirtió en el programa humorístico de referencia. Un año después, La noche de José Mota se emitiría en Telecinco. Después de 30 años dedicado al humor, el cómico manchego regresa a TVE con un registro nuevo. el de actor protagonista de una serie. Todo un desafío ante el que Mota se muestra entusiasmado.

XLSemanal. Medio siglo de vida, ¡menudo momento para reflexionar!

José Mota. Estaba contento y ya me has amargado el día [se ríe]. Pero hay un consuelo, ¿te lo cuento o no?

XL. ¡Por favor!

J.M. Hace poco nos ofrecieron a un compañero y a mí hacernos una prueba de esas que te dicen la edad biológica que tienes, para saber cuánto te has oxidado y cuánto has envejecido de verdad. Fuimos a que nos sacaran sangre y nos pesaran Y un par de días después me enviaron los resultados. ¡que tengo 39 años! A mi compañero -del que guardo el anonimato, por discreción- le salió disparado y decía que aquello era mentira [risas]. Así que, a partir de ese momento, decidí celebrar dos cumpleaños a la vez. en una tarta puse 39 velas; y en la otra, 50 y soplé las dos. ¡Te juro que lo hice y que lo voy a seguir haciendo cada año!

XL. Pues es un buen consuelo.

JM. Bueno, esto no quiere decir que vaya a vivir más. Pero sí que me oxido más lentamente y envejezco más despacio.

XL. Y seguro que ni fuma ni bebe ni

J.M. ¿Ni qué? [risas]. Nunca he fumado, no me atrae el tabaco, y tampoco me gusta beber.

XL. ¿Y cómo son sus juergas?

J.M. ¿Mis quééé? ¡Nada, nada. ni me acuerdo! En este momento no hay juergas en mi vida porque estoy absorbido por el trabajo. Pero pon ahí que estoy muy feliz, porque me gusta mucho lo que hago.

XL. No es de extrañar, se acaba de convertir en El hombre de tu vida para muchas mujeres.

J.M. Es una serie de ocho capítulos que ya está grabada, para TVE, y que espero que tenga muchísimo éxito y la renueven muchas veces [ríe]. Solo falta que la programen y que nos digan el día que empieza a emitirse.

XL. Es muy arriesgado para un humorista de tanto éxito convertirse de pronto en actor. ¿Se ha sentido cómodo?

J.M. Mucho. Quizá porque llevo más tiempo nadando en el lado de la comedia me apetecía nadar en las aguas de lo emotivo, de los sentimientos.

 XL. El argumento de la serie es el siguiente. Hugo -que es usted- encuentra trabajo en una agencia de contactos que dirige Malena Gracia. Su tarea es convertirse en el hombre ideal de las mujeres que acuden a la agencia en busca de su media naranja.

J.M. Exacto. Yo me hago pasar por ese hombre ideal de cada mujer. En cada caso intento cumplir el perfil de hombre deseado por la clienta.

XL. Perdone, ¿es creíble el personaje de Hugo interpretado por usted?

J.M. Yo creo que sí, yo estoy superfeliz. No te quiero decir lo que me han dicho quienes lo han visto porque estaría feo Lo he hecho con el alma y con mucha pasión.

XL. En la serie las va a enamorar a todas seguro, ¿en la vida real cuesta más?

J.M. ¿Ligar? Mucho más, yo no ligo nada. soy un hombre casado que me debo a mis [ríe]. Lo bonito no es tanto ligar como seducir.

XL. ¡Eso son palabras mayores!

J.M. Las mujeres, como son inteligentes, valoran mucho el sentido del humor, que es una herramienta que nace de la inteligencia.

XL. Cuentan que en el trabajo es un maniático perfeccionista.

J.M. Mira, ahora trato de no darle tanta importancia a pequeñas cosas que me hacían sufrir, trato de disfrutarlo todo mucho más. Ese comecome que tenía por cualquier cosa es una mochila que me estoy quitando. He llegado a la conclusión de que es muy importante pasarlo bien con tu trabajo y que, además, se nota en el resultado.

XL. Da la impresión de que termina la carrera de humorista y empieza la de actor.

J.M. Un poco sí, es lo que me gustaría.

XL. También hay otra serie rondando por su cabeza. El pilón.

J.M. Sí. Es la historia de un pueblo a través de una cámara que se pone en la fuente de la plaza. La gente va al pilón a coger agua y cuenta cosas. Es la historia de toda España a través de un pueblo chiquitito. El piloto está. La serie saldrá adelante cuando me pueda ocupar de ella un poco más.

XL. Humorista, escritor, director, actor, guionista

J.M. ¡Nada, nada! Trato de jugar y pasármelo bien.

XL. ¿Ha echado de menos no haber estudiado un poco más?

J.M. En su día estuve en la Universidad Complutense pidiendo información para hacer Bellas Artes, y hubiera coincidido con Santiago Segura que él sí la hizo, porque somos del mismo año y queríamos estudiar lo mismo. Luego, la vida nos ha juntado por otro sitio. Me gusta mucho pintar y en Montiel tengo cuadros míos. Hace años que no pinto, pero creo que con el tiempo lo intentaré recuperar.

XL. Tiene tres hijos, la pequeña es un bebé de meses.

J.M. Sí [sonríe]. La conciliación es muy complicada, siempre le debes tiempo a la familia. Yo salgoo de casa y, cuando vuelvo por la noche, ya están en la cama. Sé que es una pena y pienso que habrá que intentar recuperar tiempo para ellos en cuanto sea posible.

XL. ¿Usted se ríe de su sombra o se toma casi todo en serio? 

J.M. Yo no me tomo en serio ni a mí mismo. Cuando estoy con mis amigos, me estoy riendo siempre. Como dice mi amigo Pedro Ruiz. No compensa vivir una vida en playback .

XL. ¿Es cansado que la gente con la que coincide en los sitios espere de usted una gracia?

J.M. No tengo ninguna presión en ese sentido. Alguna vez me piden que les haga una gracia, pero por lo general me saludan y me demuestran mucho afecto. Recuerdo una vez que, estando en la cola de la frutería de un supermercado, una señora me oyó pedir un par de kilos de naranjas y me dijo. ¡Uy! Pensé que eras más gracioso . ¡Ja, ja, ja! ¿Cómo querría aquella señora que pidiera las naranjas? 

XL. Así que no ha dejado de ir al supermercado, como han hecho muchos famosos.

J.M. Claro que sigo yendo al supermercado y a cualquier otro sitio, y sin ningún problema. Yo no quiero perder la normalidad, no quiero privarme de ir a un bar a tomarme una cañita. Mi fama es muchísimo más tranquila que la de Alejandro Sanz, por ejemplo. Si él se mete en un supermercado, no sale vivo como haya tres o cuatro adolescentes, porque no le dejan y porque, además, darán voz de aviso a través de la Red. Yo soy más familiar y mi fama es más relajada. Puedo hacer vida normal, aunque me reconozcan y se acerquen a saludarme.

XL. Ahora que ha salido a la luz tantísima corrupción política y que hay enorme crispación entre algunos ¿nos hacen menos gracia las bromas y los chistes de políticos?

J.M. No sabría darte una respuesta segura porque, efectivamente, vivimos un momento de cierto hastío político. A lo mejor es así o a lo mejor esperan de ti una parodia acertada, no estoy seguro. 

XL. ¿Le han felicitado más que se han mosqueado con usted los parodiados?

J.M. La verdad es que no conozco personalmente a muchos políticos y presidentes del Gobierno, ninguno. Lo más cerca que he estado del poder fue cuando coincidí con Alfonso Guerra en los Estudios Buñuel.

XL. ¿Y a candidatos? Pedro, Pablo

J.M. ¡Tampoco! No me consta que nadie se haya enfadado y sí he recibido felicitaciones de los propios políticos en varias ocasiones. Rubalcaba, por ejemplo, me seguía mucho y me felicitaba. Yo creo que mi humor no hace sangre y siempre trato de no molestar ni herir a nadie. Se puede hacer crítica sin ofender.

XL. ¿Hay algo con lo que no se atrevería a hacer chufla?

J.M. No es cuestión de atreverme, es que hay cosas con las que no me parece correcto hacer bromas. Cuando yo hago crítica de alguien, doy mi opinión de un desempeño público, de un cargo, pero jamás aludo a nada personal; entre otras cosas, porque creo que no tengo derecho a hacerlo. Tampoco haría bromas con la desgracia o el dolor de la gente, claro; ni me gusta escuchar chistes donde detrás hay sufrimiento humano.

XL. ¿Qué es lo mejor que le han dicho a la cara?

J.M. A veces me han parado por la calle y me han dicho cosas muy emotivas, pero recuerdo a una señora que me dijo. José, gracias, porque cuando estuve muy enferma me alegraste mi estancia en el hospital y mi vida . Eso es lo más maravilloso que me pueden decir porque yo creo que la finalidad del humor es, por encima de todo, servicio social.

XL. ¿Alguna vez le han dicho que no tiene ninguna gracia?

J.M. Sííí, ¡ja, ja, ja! Me río solo recordándolo. Una vez iba por la calle y se me acercó un chico y me dijo muy serio. No me gustas nada . Me quedé tan sorprendido que le contesté. Pero ¿por qué me lo dices? Si yo no te lo he preguntado . Y el chico me respondió. Tenía la necesidad de soltártelo . Olé , le dije [se ríe]. Yo creo que una opinión mala no solicitada es falta de educación, ¿no?

XL. Está claro que no le gustaba nada a aquel chico.

J.M. Es que así es la vida. Si me ofrecieran un botón para gustarle a todo el mundo, yo no lo querría.

XL. Su madre vive todavía, ¿se ríe mucho con sus gracias?

J.M. Mi madre es una mujer superinteligente, con un equilibrio emocional que ya me gustaría a mí tener. es sabia. Vive en Montiel y yo escucho mucho todo lo que me dice porque me sigue dando muy buenos consejos.

XL. ¿Conoce a sus enemigos?

J.M. Dicen que todo el mundo los tiene, así que yo los tendré. Pero no me gusta odiar, se pierde tiempo, envejece mucho y solo conduce a mierda. Yo no cultivo eso, yo cultivo la rosa blanca, en mayo como en enero, para el amigo sincero que me dé su mano franca. Y para el cruel, que arranca el corazón con que vivo, cardos ni ortigas cultivo, cultivo la rosa blanca .

XL. ¿Y estos versos, de pronto?

J.M. Son de José Martí, el poeta cubano. Y me los enseñó mi padre.

Su ‘pareja’ de hecho

Mota con Juan Muñoz, su pareja en Cruz y Raya, con quien comenzó su carrera en salas de fiesta. Trabajaron juntos 22 años. Se separaron en 2007. Siguen siendo amigos.

Esposa y socia

Está casado con Patricia Rivas, actriz que ha aparecido en sus programas. Llevan 15 años de relación; 10 casados. En 2010 se separaron un tiempo, pero se reconciliaron.