En los años que lleva encarcelado, el político venezolano ha escrito una serie de notas que ha logrado sacar clandestinamente de la cárcel. En Preso pero libre, Leopoldo López relata los malos tratos y las razones de su lucha. Por Fátima Uribarri

La primera noche en Ramo Verde fue larga y cargada de incertidumbre. No tenía nada en la celda, solo una sábana vieja y un colchón desgastado. Cómo eran de lentos los minutos de ese primer día, parecían horas.

A las siete de la tarde llegaron a mi celda mis abogados y mi familia. mi esposa, Lilian; mis padres; mi hermana Diana. Resultó duro. Cargados de indignación y frustración, todos conteníamos las lágrimas.

La primera celda

El techo es elevado, diría que tiene unos cuatro metros de altura, y hay una ventana enrejada con barrotes negros y cubierta con planchas de acero. No alcanzo a ver hacia el exterior porque es muy alta. Después de cuatro meses a oscuras, removieron las planchas en la ventana. Fue mi primer logro.

Rutina diaria (hasta el 13 de febrero de 2015, entonces fue recluido en una celda diminuta y en régimen de aislamiento)

Me despierto a las cinco de la mañana, tiendo la cama, me lavo la cara, monto un café y me siento a orar. A las seis y cuarto de la mañana bajo a hacer ejercicio. Limpio, desayuno, leo la prensa y me dan las nueve y media. Aquí en la cárcel la labor de la limpieza es una parte importante de la rutina. Barrer es increíble la cantidad de polvo que se acumula a diario, luego una coleteada (pasar el paño), limpiar el baño a fondo y ordenar. Limpiando llego a las diez en punto y me dedico a lo que llamo mi primer bloque de lectura, hasta mediodía. A las dos de la tarde preparo el almuerzo y trato de tocar el cuatro (instrumento de cuerda venezolano) o pintar. Luego de almorzar manguareo (no hacer nada) un rato. Desde mediados de julio de 2014 nos permiten bajar a la cancha de cinco a siete de la tarde. Aprovechamos para jugar a básquet y futbolito. A las siete de la tarde nos permiten hacer la llamada diaria. La llamada es a tres orejas ya que la DGCIM graba y revisa todo. Hasta las nueve dibujo. Me caliento una sopa y manguareo otro rato, y a eso de las once me acuesto. Trato de cumplir a diario con los ejercicios para el cuerpo, la mente y el alma.

Aislamiento

Estuve siete meses en aislamiento, con solo una hora de patio al día. Semanas y meses encerrado en cuatro paredes, acompañado de libros, la Biblia, mi crucifijo y uno mismo. Pasé varios meses sin siquiera un espejo, ahora tengo uno pequeño que trajo Lilian. El no tener espejo hacía, y hace, que ese proceso de estar solo con uno mismo sea más profundo, que entre en la dimensión de la mente y del alma.

Vigilancia

Además de las cámaras y las rejas tenemos asignado a un funcionario de contrainteligencia militar que está permanentemente con nosotros. Un chaperón militar que tiene como función estar presente cuando estamos juntos los presos políticos, un micrófono y un analista de inteligencia acompañan cada paso que damos.

Cumpleaños

Hoy, 29 de abril de 2015, cumplo cuarenta y cuatro años. Es el segundo cumpleaños que paso en la cárcel. Me quedé pensando en si podemos ser felices estando presos o pasar un feliz cumpleaños en la cárcel. Claro que quisiera estar con mi familia, pero también es cierto que uno domina, o al menos tenemos la decisión de hacerlo, si quiere estar feliz o triste. Yo he conocido otra dimensión de la felicidad, no de la felicidad de la fiesta, sino más bien la felicidad que da la serenidad, estar tranquilo y sereno con uno mismo.

Me imaginé nadando

He aprendido a poner las cosas en perspectiva. Estoy preso, aislado en una pequeña celda de dos por dos metros, el espacio es reducido y la soledad podría ser abrumadora, pero tengo libros, tengo bolígrafos y papel, tengo la Biblia y, sobre todo, tengo la posibilidad de soñar despierto y de proyectar mi libertad más allá de las cuatro paredes que me encierran. Ayer salté cuerda por una hora y luego me di un baño con tobito (cubo) porque no había agua como es común aquí y en toda Venezuela, y me imaginé en una piscina nadando como ha sido mi afición por años.

Ver a mi esposa e hijos atropellados

Al llegar Lilian con mis hijos a la puerta del penal, le informaron de que tenía negado el acceso y que yo no podía recibir visitas, estaba en aislamiento. Ese día, Manuela había venido con su disfraz de Elsa, la princesa de la película Frozen. Elsa es una de las princesas favoritas de mi hija, siempre cantamos sus canciones y hablamos de sus poderes mágicos. La ilusión de Manuela era darme la sorpresa de venir con el disfraz para que jugáramos juntos. Yo pude enterarme de la negativa a la visita de mi familia al día siguiente, cuando vi reflejada en la prensa una foto que me partió el corazón. Lilian caminando con mis dos hijos, disfrazados para darme una sorpresa, y recibiendo la noticia de que no podían entrar. Confieso que me pegó mucho esta foto. Ver a mi esposa e hijos atropellados por la arbitrariedad me llenó de frustración e indignación. Días más tarde, pude llamar a Lilian y le pregunté sobre cómo había reaccionado Manuela y me dijo que bien. Ella le había dicho a nuestra hija que no podían pasar porque yo estaba en clases y que estaba ocupado.

Lanzaron mierda en nuestras celdas

La noche del sábado 25, luego de la manifestación, fue dura. En la tarde, el coronel Almeida había venido a mi celda a informarme de que sería trasladado de penal. Llegó la noche esperando la partida, hablé con mis compañeros y acordamos que no colaboraríamos. Esa noche, procedimos como habíamos acordado. barrotazo. Nos mantuvimos en protestadianoche pasó algo insólito. Escuchamos ruidos en la azotea y repentinamente entraron por nuestras ventanas bolsas de excremento humano. Esa era la respuesta del director del penal. Homero Miranda había mandado a sus subalternos a lanzar mierda en nuestras celdas. Acompañaron esa denigrante acción con cortar el suministro de agua por más de doce horas, para así impedirnos limpiar nuestras celdas.

No aguanté las lágrimas

Ayer sábado, a eso de las doce del mediodía, escuché gritos de mujer en las afueras de la cárcel. Me subí en la ventana para ver qué ocurría y abajo, en el portón, estaba Lilian con mi hijo Leopoldo en brazos. No pudieron pasar. Lilian gritaba palabras de optimismo, de fuerza. Leopoldo me saludaba y, como lo hacía desde lejos, no podía ver bien sus caras, solo siluetas, porque mi visión ha estado afectada estos meses y se ha deteriorado mucho. Pero solo con ver la mano de mi hijo saludándome, y con adivinar su permanente sonrisa, me llené de fuerza. Si bien no aguanté las lágrimas y me entristeció profundamente no poder estar con mi familia, sé que estos momentos me fortalecerán a mí y también a mis hijos, a Lilian, a mi familia, a todo nuestro equipo y a los venezolanos que nos acompañan en este tránsito.

En Huelga de Hambre

Desde el 15 de mayo de 2015, no podíamos ir a la cancha, ni al gimnasio, nos habían prohibido ir a misa, a nuestras esposas las estaban obligando a una requisa abusiva al venir de visita (las hicieron desnudarse), escuchaban nuestras llamadas y las limitaban a cinco minutos. Fue ese día cuando consideramos la idea de entrar en huelga de hambre.

Secuestran a Daniel

Son las dos de la mañana del 23 de mayo de 2015, se acaban de llevar secuestrado a Daniel Ceballos, mi hermano y compañero de cárcel durante más de un año. Un grupo de más de doce hombres fuertemente armados, encapuchados, entraron a su celda y sin una orden judicial ni presencia de un defensor o abogado alguno, se lo llevaron. (Esa noche comenzó la huelga de hambre que duró 31 días).

Abracé a mis hijos 

Ayer dejaron pasar a Manuela y a Leo, solos, pues no dejan pasar a ningún adulto porque estoy en ‘cuarto de castigado’. Cuando vi a mis hijos no pude contener las lágrimas, se me quebró la voz y los abracé. Manuela me dijo que mami mandaba a preguntar si estaba comiendo. Yo le dije que sí, no quería preocupar a Manuela que con sus cinco años se da cuenta de todo. Luego jugamos debajo de la cama (la parte superior de una litera transformada) donde tenemos un pequeño planetario con estrellas y planetas.

Amanecer

Puedo escuchar el concierto de pájaros que se despiertan y se manifiestan con su canto al amanecer. El canto de libertad de los pájaros llena mi corazón de esperanza.

Salir de la cárcel

Sé que voy a salir en libertad y cuando lo haga estaré más fuerte de alma, mente y cuerpo. Saldré fortalecido y sin rencores.

“Tomaron mis cuadernos”. Leopoldo López ha conseguido hacer llegar a la opinión pública las notas en las que cuenta su vida en la cárcel, a pesar de los registros y requisas. Tomaron mis cuadernos, mis diarios y las notas para mi defensa. Traté de impedir que se los llevaran, pero me golpearon , cuenta.

Mis cuadernos prohibidos

Mi hermana Diana llega a Ramo Verde cargada de cuadernos de dibujo, manuales, carboncillos y pinturas. He trabajado en un diario visual de la prisión. También he pintado fauna y flora venezolana, especialmente aves, como símbolo de libertad , cuenta Leopoldo López en Preso pero libre, el libro que recoge sus diarios y dibujos, editado en España por Península y que no se ha podido publicar en Venezuela.

Historia de un opositor

Alcalde y disidente: fue alcalde de Chacao. Lo inhabilitaron para presentarse a la Alcaldía de Caracas en 2008. Está casado con Lilian Tintori; tienen dos hijos. Manuela, de 6 años, y Leopoldo, de 2.

Entrega voluntaria: lo acusaron de asociación para delinquir. Tras seis días escondido, el 18 de febrero de 2014 acudió a una concentración en la que habló a miles de seguidores (todos, vestidos de blanco) y se entregó a la Guardia Nacional de Venezuela.

Catorce años de condena: en septiembre de 2015 fue condenado a casi catorce años de prisión, acusado de instigar los disturbios de 2014 que iniciaron una revuelta contra Nicolás Maduro y en los que fallecieron varios venezolanos.