El juicio del siglo reunió ante el televisor a 150 millones de personas en Estados Unidos. El deportista más célebre del país fue absuelto de doble asesinato. Ahora, una serie de televisión revive aquel truculento episodio. Una historia de fama, sexo, dinero, racismo y medios de comunicación. Revisamos el caso.

John Travolta interpreta al abogado Robert Shapiro, especialista en meterse a los medios de comunicación en el bolsillo; Cuba Gooding Jr., a un O. J. Simpson capaz de recorrer Los Ángeles a toda velocidad con una pistola en la sien mientras llama a su mamá entre sollozos; David Schwimmer [Friends] da vida al fallecido Robert Kardashian, íntimo amigo de Simpson y padre del hoy ubicuo clan Kardashian...

La serie American crime history, como se ve, no ha escatimado en estrellas. Todo para presentarnos, en su primera temporada -titulada The people v O. J.-, uno de los episodios más intrigantes de la reciente historia de Estados Unidos. el doble asesinato de la exmujer de O. J. Simpson y su amigo Ronald Goldman y el posterior proceso judicial que culminó, en 1995, con la absolución del jugador de fútbol americano más famoso de la historia.

La serie, sin fecha de estreno en España, recrea el juicio de 18 meses que fascinó a Estados Unidos; muestra cómo la raza, el dinero y el filtro distorsionante de los medios de comunicación pueden influir en el sistema judicial; y explora la división racial en el país más poderoso de la Tierra.

Charcos de sangre

Los cadáveres de Nicole Brown Simpson y Ronald Goldman aparecieron en una zona residencial de Los Ángeles la noche del 12 de junio de 1994. Los descubrió un paseante al que alertó el perro de Nicole. Los cuerpos yacían entre charcos de sangre frente a la vivienda de la mujer.

A Nicole, rubia de 35 años, le habían seccionado la garganta con tanta brutalidad que tenía la laringe a la vista, además de presentar cuchilladas en el cuello y la cabeza. Ronald Goldman, de 25 años, había sido acuchillado en la cabeza, tenía la yugular cortada, una profunda incisión en un pulmón y otra en la aorta abdominal.

Goldman quería ser actor y trabajaba de camarero. Nicole era la exmujer de O. J. Simpson, uno de los hombres más famosos de Estados Unidos. Orenthal James Simpson tenía por entonces 46 años. Era atractivo y carismático. Tras dejar el mundo deportivo, se había hecho aún más famoso como comentarista de la televisión y por su aparición en películas como Agárralo como puedas.

Cuando se supo que Simpson era el único sospechoso, la conmoción fue total. La Policía encontró manchas de sangre en su coche y en el camino que llevaba a su casa unas manchas que coincidían con las halladas en la escena del crimen, a tres kilómetros de distancia. ¿Motivo? Los celos, o eso se decía, pues Simpson, al parecer, sospechaba -de forma errónea- que Nicole y Goldman eran amantes.

De inmediato, Simpson contrató a Robert Shapiro, el abogado más célebre en Los Ángeles, un hombre que se manejaba como nadie ante las cámaras de televisión y que había conseguido penas reducidas para famosos, como Christian Brando, el hijo del actor, que solo fue condenado a cinco años de cárcel tras matar al novio de su hermanastra.

Durante el funeral de Nicole, celebrado el 16 de junio, Simpson, de luto y con gafas de sol, horrorizó a los dolientes cuando se agachó sobre el féretro abierto y besó el cuerpo sin vida de la mujer que él mismo había asesinado sin compasión cuatro días antes; o eso, al menos, pensaba la mayoría de los presentes en la iglesia. Ese mismo día, la Policía hizo público un informe en el que se detallaba la tremenda paliza que Simpson propinó a Nicole en 1989. los agentes encontraron a su mujer escondida entre los arbustos, ensangrentada y temerosa por su vida .

La noche siguiente al funeral, Robert Kardashian se las vio y se las deseó para que un Simpson desquiciado no se suicidara en el dormitorio de Kim Kardashian, que entonces solo tenía 14 años.

Estaba previsto que Simpson se entregara a la Policía a la mañana siguiente. Así lo había negociado su abogado. Pero Simpson se las arregló para salir de la casa de Kardashian y, convertido en prófugo, huyó a toda velocidad en un Ford Bronco con un amigo. Millones de norteamericanos siguieron su huida en directo por la televisión.

Mientras su amigo conducía, perseguido por helicópteros y coches patrulla, Simpson sostenía un revólver cargado y amenazaba con pegarse un tiro. La Policía necesitó cincuenta minutos para que el exjugador accediera a salir del auto, tras prometerle que podría llamar por teléfono a su madre.

Acusado de doble asesinato, la vista no empezó hasta el 24 de enero de 1995, pero muchos de los sucesos que llevaron a su absolución tuvieron lugar antes de la vista. Lo más significativo. la decisión de la Fiscalía de trasladar el juicio de la zona residencial de Santa Mónica al centro de Los Ángeles. Este cambio hizo que Simpson no fuera juzgado por un jurado blanco, sino por gente negra de los barrios empobrecidos del centro, donde la desconfianza hacia la Policía es endémica.

Otra jugada maestra fue la entrevista que su abogado, Robert Shapiro, concedió al periodista Jeffrey Toobin, de The New Yorker, donde el letrado dio a conocer datos a la opinión pública -y al jurado- que no iba a poder revelar durante el juicio. Shapiro aseguró en aquella entrevista que Mark Fuhrman, el policía quees ensangrentados -uno en la casa de Simpson, el otro en la escena del crimen- que, de acuerdo con la Fiscalía, el acusado usó para cometer los asesinatos.

La baza del racismo

La defensa tiene previsto alegar que el motivo de Fuhrman para inculpar a Simpson es el racismo -escribió Toobin en el New Yorker-. Estamos hablando de un policía corrupto. De un policía racista . Sus palabras resonaron como una tormenta en la ciudad de Los Ángeles, donde recientemente se habían producido disturbios raciales.

Por si fuera poco, antes del juicio, Simpson tuvo la astuta decisión de incorporar a su defensa al combativo abogado negro Johnnie Cochran, famoso por llevar a juicio a agentes de la Policía acusados de maltratar a afroamericanos. Cochran pronto desplazó a Shapiro y se convirtió en el capitán del llamado ‘Dream Team’, el grupo de abogados defensores más costosos de la historia. Simpson pagó más de cinco millones de dólares por los servicios de sus letrados.Durante el juicio, Cochran utilizó a los medios de comunicación en provecho de la defensa. Sabía que sus declaraciones a la prensa terminarían por llegar al jurado, por mucho que se encontrara recluido en un hotel y sin acceso a la tele, la radio y la prensa escrita.

A medida que avanzaba el juicio, se fueron publicando toda suerte de rumores asombrosos sobre los protagonistas, sobre sus aficiones sexuales y su consumo de drogas. La prensa sensacionalista llegó a publicar unas fotos de Nicole Simpson con los pechos al aire, supuestamente vendidas por una de sus propias hermanas a una publicación de cotilleo. Todo el mundo tenía su precio; o así lo parecía.

El rumor más difundido era que Simpson estaba drogado de metanfetamina -que un traficante aseguraba haberle vendido esa noche- en el momento de cometer los asesinatos, lo que explicaría el ensañamiento. Simpson aseguraba que nunca en la vida había probado las drogas.

Circulaban otras teorías más imaginativas -algunas difundidas por la defensa-, como que los asesinatos eran obra de una banda de narcotraficantes colombianos cuyo objetivo era Faye Resnick, una amiga de Nicole que estaba en su casa. Se decía que la joven les debía dinero y se hacía hincapié en que el corte de las cuerdas de vocales de Nicole era típico de los ajustes de cuentas entre las narcomafias de Colombia. El juez lo descartó sin dudarlo.

Noche tras noche, los americanos, fascinados por el caso, debatían si Simpson había tenido tiempo de cometer los crímenes a las 10.15 de la noche, conducir los tres kilómetros hasta su hogar, cambiarse de ropa, esconder las prendas cubiertas de sangre y el arma del crimen -que nunca fue encontrada- y ducharse, antes de que una limusina se presentara a recogerlo a las 11 de la noche para llevarlo al aeropuerto de Los Ángeles, donde iba a embarcarse en un vuelo a Chicago.

El juicio se prolongó hasta octubre. Durante la vista hubo escenas espectaculares. Como cuando Simpson, por petición de la defensa, se probó los guantes ensangrentados que, de acuerdo con la Fiscalía, llevaba puestos en el momento del asesinato. Entre muecas y gruñidos, Simpson parecía no lograr ponérselos. Me vienen muy pequeños , murmuró. Poco antes de que el jurado emitiera el veredicto, Johnnie Cochran recurrió ante el jurado a una frase que se hizo famosa. Si los guantes le vienen pequeños, tienen que absolver al acusado .

El otro momento estelar fue cuando el inspector Mark Fuhrman subió al estrado casi al final del juicio. La defensa sacó unas cintas de audio donde el policía se reconocía como racista y aseguró que esa mentalidad lo llevó a manipular las pruebas. Si te encuentras con 200 putos negratas que vienen a por ti, lo que tienes que hacer es pillar a uno de ellos y pegarle una paliza , decía Fuhrman en una de las cintas. En otra afirmaba que cierta comisaría apestaba al olor de los macacos muertos por causa de las palizas recibidas entre sus cuatro paredes . La Fiscalía tuvo que reconocer que Fuhrman cometió perjurio cuando negó en el estrado que hubiera empleado la palabra macaco en los últimos diez años.

Récord de audiencia

La comparecencia del agente acabó con la posibilidad de una condena para Simpson. Concluido el juicio, la presidenta del jurado declaró que nada más ver a Fuhrman tuvo claro que se trataba de una serpiente. Su aspecto era el de un seguidor del Ku Klux Klan. Cuando lo oí hablar de los negros de esa manera, me estremecí de pies a cabeza .

Más de 150 millones de estadounidenses contuvieron el aliento ante la tele para escuchar el veredicto; el mayor índice de audiencia jamás registrado en Estados Unidos. La absolución dejó boquiabierto al país, pero los observadores más atentos no se sorprendieron. La defensa fue brillante al no vacilar al apostar por la denominada jugada racial . Por otro lado, el trabajo de la Fiscalía dejó mucho que desear. Vincent Bugliosi, el fiscal que en su momento consiguió la condena de Charles Manson, dijo. Nunca en la vida he visto que la Fiscalía llevara un caso criminal de manera tan incompetente .

A la mayoría de los blancos les indignó que un jurado negro hubiera absuelto a Simpson con tanta rapidez cuando las pruebas en su contra parecían concluyentes. Su rabia se acrecentó cuando muchos negros celebraron la absolución. El cineasta Spike Lee declaró que por primera vez en la historia un hermano ha sido absuelto del asesinato cometido contra unos blancos, incluso contra una mujer rubia y de ojos azules .

Como era de esperar, O. J. no se salió de rositas. En un juicio civil celebrado en 1997 fue considerado responsable de las muertes y condenado a pagar más de 30 millones de dólares a los familiares de las víctimas. Un dinero que nunca ha llegado a abonar.

Orenthal James Simpson languidece hoy en una cárcel de Nevada, gordo y olvidado. En 2008 fue condenado a 33 años de prisión tras un extraño robo y secuestro, efectuados con el objetivo de recuperar unos trofeos y recuerdos deportivos que iban a ser vendidos en Las Vegas. Está previsto que el año próximo pueda acceder a la libertad condicional; tendrá 70 años.

Han pasado dos decenios, y hoy nos encontramos con encendidas discusiones sobre los premios Oscar y la diversidad racial. Hay que preguntarse hasta qué punto han cambiado las cosas en Estados Unidos Si es que han cambiado en algo.

Los guantes que intrigaron a américa

 La imagen más célebre del juicio se produjo el día en que Simpson se probó los guantes ensangrentados con los que, según la Fiscalía, cometió los asesinatos. Me vienen pequeños , dijo. Y su abogado alegó. Si le están pequeños, deben absolver al acusado . Izquierda. una escena de la serie y otra del juicio.

Un ‘dream team’ en el banquillo

Estos son los cuatro hombres que convencieron al jurado

Johnnie Cochran 

Defensor de negros famosos como Michael Jackson, Tupac Shakur o Snoop Dogg, fue contratado poco antes del juicio. Fue quien apostó por la carta del racismo. Courtney B. Vance

Robert Shapiro 

Este abogado, el más caro de Los Ángeles, lideró la fase de instrucción implicando a los medios de comunicación en la causa a favor de su defendido. John Yravolta

O. J. Simpson 

Gran leyenda del fútbol americano, se retiró en 1979. Luego fue actor, comentarista deportivo e hizo negocios con el sector del automóvil y la alimentación. Cuba Gooding Jr.

Robert Kardashian 

Amigo del acusado desde los setenta, formó parte de su equipo de abogados. Simpson, de hecho, se refugió en su casa tras el crimen. Estuvo a su lado todo el proceso. David Schwimmer