Ha revolucionado la industria del yoga. Y arrasa. Su caso se estudia en Harvard

Cuando estudiaba ballet en Chicago siendo adolescente, Tara Stiles empezó a practicar yoga animada por un profesor. Años después, cuando ya había sido fichada por la agencia Ford como modelo profesional, le sugirieron que rodase unos vídeos promocionales para YouTube practicando yoga. Los vídeos tuvieron tanto éxito que Tara decidió formarse oficialmente como instructora, dejar la pasarela y abrir con su marido -Michael Taylor- un estudio de yoga en el Soho. Era el año 2008 y todo el secreto de la modelo -más allá de su natural belleza- consistía en ‘desmitificar’ el yoga. Stiles renuncia a la parte espiritual de esta disciplina para centrarse en los aspectos físicos; es un ejercicio bueno para la salud y adelgaza. No hay dimensión filosófica. La gente necesita yoga, no otro líder religioso , llegó a decir. Obviamente molestó a los yoguis tradicionales, pero debió de entusiasmar al gran público porque en dos años había convertido su estudio -Strala- en una marca global, para la que trabajan unos mil instructores (llamados ‘guías’) en 15 países diferentes (incluido España; el año pasado abrió estudio en Barcelona). Eso sin contar las clases on-line que practican en todo el mundo cientos de miles de personas. Hasta tal punto llega el éxito que en la Universidad de Harvard se estudia su modelo de negocio por la innovación que ha supuesto para la industria del yoga.

En su estudio de Nueva York, Stiles solo cobra diez dólares por sesión de yoga, una cifra mucho menor que sus competidores. En su decisión de hacer el yoga más accesible no solo le quitó misticismo, sino precio. Ya hay hasta una app para el móvil con su método.


Los alumnos aventajados de Tara

Si ella puede hacerlo 

El nombre de Tara Stiles saltó a la prensa unido al del Sarah Palin. La modelo diseñó en 2008 un programa de entrenamiento específicamente para la política conservadora de Alaska, lo que sin duda era todo un reto. El vídeo arrasó en Internet y dio lugar a numerosas bromas en medios americanos, aunque no hay prueba de que Palin llegase a practicarlo.

El gurú espiritual 

Quien sí se entrena con Stiles, para escándalo de muchos yoguis, es Deepak Chopra, gurú y escritor indio que precisamente se ha hecho famoso proclamando las virtudes de la espiritualidad. A él no le crea ningún problema. Llevo practicando yoga 30 años con todo tipo de maestros. Ninguna clase me ha resultado tan útil como las de Tara.

La abuela del ‘fitness’ 

Entre las seguidoras y confesas admiradoras de Stiles está Jane Fonda, respaldo de especial valor, dado que ella fue la pionera de los vídeos de entrenamiento aeróbico para mujeres. Fonda ha elogiado su habilidad para hacer el yoga accesible a gente a la que podría asustarle practicarlo o que piensa que es algo demasiado esotérico.