La sombra casi permanente del presidente ruso es su amigo SerguÉi Shoigú, ministro de defensa y su posible sucesor.

No es fácil hacerse amigo de Vladímir Putin ni robarle protagonismo en esas fotos en las que le gusta aparecer como guerrero fortachón. Sin embargo, Serguéi Shoigú ha conseguido ambas cosas. Se ha convertido en su compañero casi constante, en el ocio y el negocio. Shoigú es general del Ejército, ministro de Defensa de Rusia e íntimo amigo de Putin. Cuentan que se conocieron hace veinte años. Shoigú rompió el hielo regalando al presidente a Koni, un precioso cachorro de labrador negro.

Pero el puente entre ambos más efectivo han sido sus hijas, de la misma edad y buenas amigas. Vladímir y Serguéi han veraneado juntos durante varios años; han ido a la caza del tigre (pero con dardo sedante) y de pesca; han jugado en el mismo equipo de hockey; han comparecido juntos en ruedas de prensa; han presenciado desfiles militares; y han diseñado la política militar rusa respecto a Ucrania y Siria.
El ministro de Defensa tiene 61 años dos menos que el presidente , es budista, héroe de la Federación Rusa y el favorito a suceder a Putin, a pesar de que han aparecido titulares que hablan de su súbito enriquecimiento y de una carísima mansión puesta a nombre de su hija Ksenia.

 

 

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