En África. No solo los mata el sol. Muchos cazarrecompensas los mutilan para obtener de ellos un brebaje para la suerte

Ser albino no es fácil en ningún lugar, pero en Tanzania el país con mayor prevalencia de albinismo aún menos. Los albinos sufren la ausencia de melanina, un pigmento oscuro presente en células del cuerpo que produce la coloración de la piel, el pelo y los ojos.

Sin ella, y más expuestas al sol que en otros sitios, estas personas necesitan una buena protección solar, con la que en Tanzania no cuentan. Desarrollan así con más facilidad cáncer de piel y ven reducida su esperanza de vida a menos de 30 años.

Se suma a este drama la superstición extendida en el país de que beber una ‘pócima de albino’ trae buena suerte. Muchos cazarrecompensas persiguen así a estas personas para matarlas y obtener los ingredientes del preciado brebaje. Durante los últimos cuatro años, la fotoperiodista

Ana Palacios ha documentado la realidad de esta minoría y la denuncia a través de un libro Albino. La autora difunde a su vez la labor del refugio para albinos de la ONG AIPC Pandora y de varios médicos españoles, como Pedro Jaén, que los tratan en el Kilimanjaro Christian Medical Center. Los beneficios del libro van a la ONG África Directo, que distribuye los fotoprotectores Kilisun.

E.F.