La expresión ‘divina’ referida a los equipos de salvamento marítimo sonaría excesiva de no ser porque la dice un inmigrante rescatado por estos profesionales. Cada año estas unidades de rescate salvan la vida a más de 15.000 personas. Por Pablo Chacón

“Sois esos ángeles que nos dan esperanza”. Sois los ojos de Dios que cuidan a sus hijos e hijas, vengan de donde vengan, sean ricos o pobres, blancos o negros». Así de agradecido y emocionado se muestra un inmigrante en la carta que remitió a Salvamento Marítimo después de que una de sus unidades le salvase la vida. Y es que cuando se está en el medio del mar, a la deriva, en un bote atestado y sin saber nadar lo que le sucede a la mayoría de los inmigrantes subsaharianos que se suben a una patera, avistar de pronto un avión de salvamento puede ser, para muchos, como ver a Dios. Ese avión es, de hecho, lo primero que ven las miles de personas que tienen la suerte de ser rescatadas a tiempo en su intento por cruzar clandestinamente el Mediterráneo en busca de una vida mejor, una vida que tantos otros miles pierden. Tras detectar una embarcación a la deriva, los aviones informan a los helicópteros -o a los buques, según sean la ubicación de la patera y las condiciones del mar-, que se acercan a recoger a los inmigrantes.

Estas labores las realiza en España la unidad de Salvamento Marítimo, una empresa pública, dependiente del Ministerio de Fomento, que cuenta con un equipo integrado por más de 1500 trabajadores. Entró en funcionamiento en 1993 y, además de los servicios de rescate de personas, tiene como misión la prevención y lucha contra la contaminación del medio marino.

Sin embargo, este año marcado por la crisis de los refugiados, su labor principal se está centrando en salvar vidas, más aún en esta época en la que las pateras se lanzan al mar por centenares desde las costas africanas. Cada año rescatan a una media de 15.000 personas. Hasta 3000 embarcaciones suelen requerir de sus servicios y reciben más de 5000 avisos de emergencia.

Con nombre de mujer

Desde 2007, el Servicio de Salvamento Marítimo cuenta con tres aviones EADS-CASA CN/235-300, equipados con la más avanzada tecnología, que vigilan y protegen los mares españoles y a sus habitantes desde una posición privilegiada.

Los aviones tienen nombre de mujer. Y de poeta. La primera de las aeronaves, Rosalía de Castro, lleva el nombre de la poetisa y novelista gallega nacida en 1837, tiene base en Santiago de Compostela y controla la ‘fachada’ galaico-cantábrica. El segundo avión, Josefina de la Torre, fue bautizado así en honor de la poetisa, actriz y escritora canaria nacida en 1907 y opera la zona marítima del archipiélago atlántico. Por último, la aeronave Isabel de Villena, nombre de la religiosa y escritora nacida en Valencia en 1430, vigila la zona del arco sur del Mediterráneo, el estrecho de Gibraltar, Baleares y el Mediterráneo norte.

Una forma de vida

A bordo, en cambio, la mayoría son hombres. Cada avión cuenta con un equipo multidisciplinar, formado por dos pilotos, dos operadores de consola y un técnico de apoyo al vuelo. Los pilotos que desarrollan esta actividad están altamente cualificados, con más de 2000 horas de vuelo en búsqueda y rescate. Los operadores de consola tienen una formación variada. Algunos son ingenieros; otros, oceanógrafos o marinos. Pero todos con experiencia en misiones que requieren respuesta rápida y conocimiento del mar. «Cuando se informa de una emergencia, el tiempo de respuesta del avión y su tripulación es de una hora. La aeronave ha de estar en el aire en ese espacio de tiempo. Estén donde estén», comenta Pablo Benjumeda, operador de consola de uno de los aviones.

El técnico de vuelo Eduardo Torres tiene claro que esto, más que un empleo, es una forma de vida. «El trabajo en este servicio es de absoluta dedicación. Cada día es diferente. La mayoría de las veces la realidad supera a la ficción».

Y es que desde enero hasta hoy ya han coordinado el rescate de más de 3000 personas. Pero no quieren que los llamen ‘héroes’. «Simplemente somos profesionales, con una gran dedicación a nuestro trabajo y con afán por ayudar a los demás» dice Torres. El operador de consola Juan Peña cuenta que cada día llegan más inmigrantes. «Ves un puntito verde en el radar, pero la realidad es otra: 70 personas en una patera», comenta. «Antes solo llegaban de mayo a septiembre; ahora, todo el año», explica. Y solo en este último mes se han interceptado más de 200 personas en el Levante.

Las otras derivas

Pero en el mar no todo es gente desesperada huyendo del infortunio. Otros huyen de la ley… A veces, durante las operaciones de vigilancia sobre el Estrecho, los aviones detectan embarcaciones que transportan drogas del norte de África a la Península. «Hemos encontrado lanchas fueraborda cargadas de hachís por casualidad», cuenta el piloto Fernando Serrano. En esos casos, en colaboración con la Agencia Tributaria, Salvamento Marítimo también interviene en el control de sustancias ilegales.

Luego está el rescate de navegantes accidentados o de víctimas de la imprudencia. Son numerosas las misiones que se realizan a causa de embarcaciones de recreo en apuros cada verano. Y ahí aparece el equipo de Salvamento. Para ellos es suficiente recibir un medé, como aquí se llama a ese ‘mayday’ de las películas americanas, que en realidad viene del francés ‘m’aider’ (ayudadme). Y para eso están, para ayudar.

salvamento apertura 1000

Patrulla, al rescate
El comandante Fernando Serrano (a la izquierda) y su copiloto, Pedro Alijas, conversan al mando de uno de los tres aviones de que dispone el Ministerio de Fomento para patrullaje marítimo. Son naves específicas, equipadas con la más avanzada tecnología.

Así trabajan en el aire

vuelos largos 700

Vuelos largos
Los aviones tienen una autonomía como para realizar misiones de hasta más de 9 horas de vuelo ininterrumpido cubriendo un radio de acción de casi 2000 kilómetros. Alcanzan a su vez una velocidad de 437 km/h y una altitud de 7620 m.

radar 700

El radar que todo lo ve
Entre la sofisticada tecnología del avión destaca el radar de exploración APS-143(v)3, fabricado por Estados Unidos, para seguir de manera automática pequeñas embarcaciones, de día o de noche.

primer auxilio 700

El primer auxilio
Los aviones son los primeros en llegar al lugar e iniciar las labores para poner a salvo a los inmigrantes. Si ven que hay peligro inminente de hundimiento, lanzan una balsa.

mapa 700

Repartirse el mapa
Controlan un área marítima de responsabilidad española de aproximadamente de 1.500.000 kilómetros cuadrados. Cada uno de los tres aviones de Salvamento cubre una zona.

llegar a tiempo 500

Llegar a tiempo
Salvamento cuenta con 55 salvamares y 4 guardamares desplegadas a lo largo de las costas españolas. Son embarcaciones muy rápidas y de gran maniobrabilidad para las operaciones de rescate.