Angelina Jolie y Brad Pitt se separan. El morbo está servido, la actriz ha pedido el divorcio. Hace pocos meses pudimos ver al matrimonio más famoso del planeta en una película sobre una atormentada pareja en crisis. ¿Algo premonitorio?

Dirigida y escrita por Jolie para superar la muerte de su madre, ‘Frente al mar’ se rodó hace dos años, poco después de su boda. Una experiencia que, una de dos: o arruinaba su vínculo o lo reforzaba. Así nos lo contaba el actor en una entrevista antes del estreno de la cinta en España.

La luna de miel perfecta consiste en irte con tus seis hijos a rodar una película durante tres meses.

Así planteada, la idea puede no sonar muy convincente. Brad Pitt, sin embargo, tiene muy claro que la experiencia, en su caso, mereció la pena. Angelina Jolie y él se casaron el 23 de agosto de 2014 y pocos días después se llevaron a toda su prole a la isla mediterránea de Gonzo, en Malta, para rodar Frente al mar, su primera película frente a frente desde Sr. y Sra. Smith, aquel taquillazo con el cual, pese a lanzarse cuchillos e intercambiar tiroteos a diestro y siniestro, dieron inicio a su relación.

Diez años después, la pareja más célebre del planeta ha cambiado completamente de registro. Angelina Jolie Pitt -así aparece ahora en los créditos- dirige esta cinta cuyo guion escribió tras perder a su madre en 2007 por un cáncer de ovarios. Pitt, un novelista bloqueado poseído por la bebida, y Jolie, una exbailarina deprimida y atenazada por una pesada carga, son un atormentado matrimonio sin hijos sumido en una profunda crisis y con graves problemas por resolver. Nada que ver, ojo, con su vida privada. Eso al menos asegura Pitt con gesto serio, bajo su gorra irlandesa de tweed, en la lujosa suite del hotel neoyorquino vecino a Central Park donde se cita con XLSemanal.

A sus 52 años, el actor habla sin reparos de cómo la escritura ayudó a su esposa a superar el dolor; también de su boda, de las luces y sombras de trabajar con tu pareja y tus hijos en plena luna de miel, de las relaciones entre hombres y mujeres, del amor, del machismo en Hollywood y -sí, también, hoy en día es inevitable- de Donald Trump.

XL. No sé si podrá contestarme, pero ¿fue usted la primera opción para el papel?

B.P. Hombre, más le vale a la directora que así fuera [suelta una carcajada]. Me encanta esta pregunta. Aunque supongo que nunca me la harías con cualquier otra película

XL. Bueno, Angelina Jolie dice que cuando la escribió nunca pensó que ella sería la protagonista

B.P. Sí, eso es verdad. De hecho, tampoco pensaba en dirigirla; no había dirigido su primera película todavía. Escribió el guion tras la muerte de su madre como una forma de catarsis personal. Empezó y se dio cuenta de lo bien que le sentaba. Encontró un modo de expresarse, de ordenar sus sentimientos.

XL. ¿Es solo de ella o usted también ha aportado a la escritura?

B.P. No, no, de ella, de ella. No he puesto ni una coma. Sobre la producción sí que tomamos decisiones juntos, pero en lo concerniente al guion lo que ves en la pantalla es casi el primer borrador. Estoy muy orgulloso, es el trabajo de mi esposa, ella lo ha creado y he intentado entenderlo todo bien, para no estropearle su obra. Sin imponerle mis opiniones.

XL. Uno de los personajes dice esta frase. Si amas a alguien de verdad, solo deseas lo mejor para ella, antes incluso que para ti mismo . ¿Es su caso?

B.P. Sin duda. Esa frase es hermosa. Y muy real. Es algo muy profundo, y yo sé de dónde proviene. Son los sentimientos de Angie hacia su madre y lo que sintió cuando ella se murió. Ella sufría terribles dolores y esa historia es, en realidad, su historia. En lugar de lamentar su pérdida, ella prefirió celebrar la fortuna de haber tenido una madre que la quiso tanto y el tiempo que pasaron juntas. De algún modo, se sintió feliz de que hubiera dejado de sufrir. Feliz por ella. Me pareció una forma muy madura de afrontar aquella situación. En serio, no creo que yo sea capaz de llegar a ese lugar de, no sé, paz interior, calma, tan fácilmente.

XL. Su personaje, el marido, no sabe cómo lidiar con la situación de su esposa; intenta entenderla, pero le cuesta

B.P. En la mayoría de las películas, el hombre le diría. Tú estás loca, lárgate de aquí . Pero él no, él lucha por el amor, comprende su dolor, el problema que los afecta, pero Angie creó un hombre con dignidad que lucha por la relación, quiere que ella mejore, fracasa y se entrega a la bebida, lo intenta otra vez y vuelve a fracasar, bebe de nuevo, pero no se cansa de intentarlo, de luchar por los dos. Hay nobleza en su actitud. Es una historia de amor, pero para él también es una lucha por entender a su mujer, hallar el modo de comunicarse con ella.

XL. ¿Cree que a los hombres nos cuesta ponernos en el lugar de las mujeres?

B.P. Sí, especialmente en todo lo relacionado con la maternidad. Es imposible, de hecho, que consigamos ponernos por completo en su lugar, saber lo que viven con respecto a todo eso. Aunque nos acerquemos, seamos pacientes y escuchemos, siempre se nos escapará algo muy profundo.

XL. Antes de embarcarse en este proyecto, ¿le dieron ustedes muchas vueltas a cómo afectaría a su relación?

B.P. No, la verdad. Desde el principio fue todo como. Venga, seamos actores. Dos actores trabajando juntos, sin más . Siempre hablamos de la pareja de la película desde el punto de vista de la relación entre los personajes. Así es como, pensábamos, debía funcionar.

XL. Ya sabe lo que se dice sobre mezclar el amor y el trabajo

B.P. Bueno, nosotros nos conocimos trabajando A ver, es verdad que hacer una película juntos puede ser peligroso, no es algo que recomiendo si acabas de conocer a tu pareja [se ríe]. Obviamente, no es nuestro caso. Además, tenemos a seis n trabajar y eso te pone los pies en el suelo. Nos necesitan y en cuanto acabas la jornada vas a jugar a ping-pong con ellos, a darles de cenar, ya sabes. Siempre nos hemos turnado en los proyectos para que la familia pudiera estar junta. La idea de hacer algo así surgió también por esa situación, para rodar en familia.

XL. Entonces, a partir de ahora, ¿van a rodar siempre en familia?

B.P. No, no. Creo que Angie necesita un descanso de mí [se ríe]. Ha sido genial trabajar juntos, nos ha permitido conocernos mejor todavía, compartir un proyecto, colaborar de un modo inédito, pero creo que con una vez es suficiente. En unos años quizá se pueda repetir, pero hacerlo siempre juntos sería agotador.

XL. Supongo que al acabar la jornada, además, se llevaban el trabajo a casa; preparando las escenas del día siguiente, comentando las de ese día

B.P. Sí, bueno, era más sobre el día siguiente, porque, para serte sincero, con seis niños en casa no tenemos mucho tiempo para charlar después de trabajar [se ríe].

XL. Angelina, además de estar con usted y su familia en el rodaje y de protagonizar la película, era la directora. ¿Cómo se las arreglaba?

B.P. Oh, ella puede con todo. La admiro. Es muy difícil actuar y dirigir a un tiempo, sobre todo con un papel con tanta demanda emocional. Entrar y salir del personaje, atender a los niños Porque su personaje es alguien que ha perdido el control, vive en la confusión, no tiene claridad mental, está trastornada. Es decir, ella tenía que meterse en ese papel tan exigente, mientras intentaba controlar cada aspecto de la película y ser madre. ¡Imagínate!, trabajas para meterte en la piel de alguien totalmente vulnerable, todo el rato en escenas emocionalmente complejas, y a la vez eres la que toma todas las decisiones. Complicado, ¿no crees?

XL. Sr. y Sra. Smith recaudó casi 500 millones de dólares. En estos años, ¿no los han presionado los estudios para que hicieran alguna otra película juntos?

B.P. No, no Bueno, en su día se habló de hacer una secuela, pero preferimos mirar hacia delante y hacer cosas que nos motivaran más, nuevos retos. Sí que habíamos hablado mucho sobre hacer una película juntos, la idea siempre rondaba por ahí. Angie tenía este guion desde hace años y un día hablamos de él, de la posibilidad de hacerlo. No es una historia que encaje mucho en el tipo de películas que Hollywood hace en los últimos tiempos para buscar un taquillazo, y eso nos gustaba, porque era todo un reto llegar a hacerlo realidad. Pero luego nos implicábamos en otros proyectos y volvía al cajón, hasta que un día, por fin, nos dijimos. Hasta aquí hemos llegado . Porque, si no, no lo haces nunca.

XL. ¿Era, entonces, una asignatura pendiente?

B.P. Sí, totalmente. El año pasado empezamos a pensar en estas cosas pendientes, ya sabes. Ya va siendo hora de que nos casemos , pero también. Ya va siendo hora de que hagamos esta película y de gozar de una experiencia artística conjunta y realmente autónoma . Así que la sacamos del cajón. No sé, nosotros no solemos recibir guiones como este, con ese aire intimista e independiente.

XL. Cuando se casaron, por cierto, ya llevaban nueve años juntos. Supongo que, en su caso, la boda no supuso un gran cambio en su vida. ¿O sí?

B.P. Fue algo hermoso, desde luego, pero sí, ya teníamos seis hijos y muchos años juntos. Y el matrimonio en sí, de hecho, antes de la ceremonia en Francia, fue algo muy curioso. Angie estaba acabando de montar Unbroken, su película anterior, y de repente llegó un asistente que nos dijo que teníamos que firmar unos papeles y que el juez ya había llegado. Y bueno nos casó allí, ni siquiera nos pusimos en pie. No fue muy ceremonioso, digamos.

XL. Ustedes, en vez de irse de luna de miel, se fueron a rodar esta película

B.P. Te tengo que corregir. La luna de miel fue irnos a rodar esta película [se ríe]

.XL. Luna de miel con niños

B.P. Ah, sí, todos juntos. Es lo que tiene casarte cuando ya tienes seis hijos [se ríe]. Pero es que ya has visto en la película el sitio donde estábamos, esa bahía de ensueño, en la isla de Gozo, en Malta. Toda la trama transcurre en el mismo lugar, así que fue fácil. De haber sido un rodaje con varias localizaciones, grandes escenarios y demás, el plan habría sido bien distinto. Nos planificamos bien y fue estupendo. Había unas casas preciosas, estilo años sesenta, que alquilamos para toda la familia, con los profesores de los chicos, la playa, paseos por la isla, nuestro hijo Maddox era asistente de producción en la película

XL. ¿Y les vio rodar las escenas no aptas para menores ?

B.P. No, no, tenía 13 años y en esas ocasiones no le dejábamos quedarse [se ríe]; lo enviábamos a la zona del parking.

XL. También aparece su hija Shiloh, de nueve años, disparándole a usted con una pistola de juguete una mañana de resaca

B.P. Sí, sí, esa sí que lo disfrutó de verdad [se ríe]. Era actuar siendo ella misma. Es todo muy familiar, un ambiente en el que puedes experimentar, jugar y dejarte llevar, el ambiente más seguro en el que hemos trabajado nunca.

XL. Interpretan a una pareja que atraviesa una grave crisis. No me negará que el morbo está servido

B.P. [Se ríe]. Puede ser, sí, de hecho, bromeábamos entre nosotros, como si esta fuera la secuela de Sr. y Sra. Smith, en plan. Esto es lo que le hace a una pareja diez años de matrimonio [se ríe]. Pero, vamos, es evidente que los personajes no somos nosotros. Como toda pareja, obviamente, tenemos nuestras cosas, ¿quién no las tiene?, pero siempre lo vimos como un proyecto para escapar de esta dinámica de trabajar en grandes películas comerciales.

XL. Los imagino besándose o en la bañera en pleno arrebato sexual y, de repente, Angelina se aparta y dice. ¡Corten! . Y ambos, ¡hala!, como si no hubiera pasado nada. ¿Era algo así?

B.P. [Se ríe]. Sí, sí, tal cual. La verdad es que lo hemos pasado muy bien. Es cierto que somos marido y mujer, pero en realidad es lo mismo que hemos vivido mil veces en cualquier película. No es nada distinto a lo que hacemos siempre. Vivimos los personajes el tiempo que dura la escena, no somos los personajes. Tampoco es que fuera de echarnos a reír en cuanto Angie decía ¡corten! . Yo siempre me lo tomo como los boxeadores en el ring. suena la campana, cada uno se va a su rincón y te sientas a descansar y a pensar por un minuto, mientras te echan agua por la cabeza, el entrenador te indica la estrategia que seguir, te levantas y te lanzas de nuevo a la lucha [se ríe].

XL. Actrices como Jennifer Lawrence en Hollywood vienen reclamando que en las películas las mujeres cobran menos que los hombres. ¿Tienen en casa este debate?

B.P. En absoluto. Nosotros cobramos lo mismo. Sobre todo en esta película [se ríe]. Mi esposa y yo hemos sido muy afortunados y tenemos salarios iguales.

XL. En unos e-mails que se filtraron hace un año, un productor de Sony se refería a su esposa como una mocosa consentida , comentando unas negociaciones salariales. ¿Qué le parece?

B.P. Eso salió en los medios, sí, pero yo no sé lo suficiente sobre el tema como para hablar de ello.

XL. Esta es la primera vez, por cierto, que le dirige a usted una mujer

B.P. Es cierto, aunque también es mi esposa. Pero no veo ninguna diferencia; que el director sea hombre o mujer es irrelevante. Lo único que importa es que confíes en él; que te respete, pero que te guie. Como actor, aportas lo que sabes para ayudarlo a plasmar su idea, a contar la historia que quiere contar. Lo importante es tener al lado a un buen director. Alguien en quien confíes. Y eso me ocurre con mi esposa al cien por cien.

XL. Y no puede ser contraproducente ‘conocerse’ tanto

B.P. [Se ríe]. La verdad es que al principio se nos hizo raro, como si fuéramos demasiado cuidadosos. Pero al final sentí que, como actor, daba lo mejor de mí, que podía ser más abierto que nunca, porque no hay nadie en quien confíe más.

XL. Para terminar, una cuestión sobre la campaña presidencial en su país. ¿Se imagina a Donald Trump en la Casa Blanca?

B.P. ¡Nooo, nooo! No puedo creer que hayamos degenerado tanto como para que Trump pueda alcanzar la Casa Blanca. Me niego a creerlo. América no puede permitir que eso suceda. El propio Partido Republicano no puede permitirlo. Si es el candidato republicano, habrá que hacer una gran movilización para impedir que llegue más allá.

La familia que trabaja unida

Con seis hijos, Pitt y Jolie -dos de las mayores estrellas de Hollywood- siempre se turnan para trabajar y que la familia permanezca siempre junta. Casi todos sus hijos, de hecho, han empezado a participar en las películas de sus padres. En Frente al mar, por ejemplo, además de llevarse a toda la familia al rodaje, trabajaron tres de ellos.

Maddox Chivan (14)Nacido en Camboya y adoptado por Jolie con siete meses de edad, el mayor del clan hizo su primer cameo en Guerra Mundial Z, con Pitt; fue asistente en Frente al mar y trabaja en la nueva cinta de su madre.

Pax Thien (12)Tenía tres años y medio cuando Jolie lo adoptó en Vietnam. Hizo un cameo en Maléfica y trabaja en el proyecto camboyano de su madre.

Zahara Marley (10)De origen etíope, fue adoptada cuando Pitt y Jolie ya eran pareja. Maléfica supuso su primera aparición en la pantalla.

Shiloh Nouvel (9)Es la primera hija natural de la pareja. Con un año apareció un segundo en brazos de su padre en El curioso caso de Benjamin Button. En Frente al mar hace de niña traviesa que le dispara a Pitt con una pistola de juguete.

Vivienne Marcheline y Knox Leon (7)Los mellizos Jolie-Pitt nacieron en Niza, Francia. Vivienne fue la princesa Aurora de niña en Maléfica. Knox no ha debutado aún.

Un matrimonio al borde del precipicio

Frente al mar, Pitt y Jolie interpretan a un matrimonio en crisis retirado a un pueblo de pescadores del sur de Francia para intentar salvar su relación. Allí, el marido, un escritor venido a menos, lucha contra sus demonios y el alcohol por rematar su nueva novela, mientras su esposa, una exbailarina atormentada, intenta superar una profunda depresión. Angelina escribió el guion después de perder a su madre en 2007 por un cáncer de ovarios.