Cada diez minutos, un niño muere por cólera en Yemen. La ONU habla ya de ‘catástrofe humanitaria’. Se necesita ayuda inmediata. Por Raquel Peláez

La ingestión de agua contaminada por la bacteria Vibrio cholerae, la falta de alimentos y la guerra civil han provocado que Yemen esté al borde del colapso. El brote de cólera más grande de la historia del país afecta a más de 400.000 personas y los niños representan un tercio de los casos registrados. La Organización Mundial de la Salud, el Programa Mundial de Alimentos y Unicef han constatado que, en los últimos tres meses, se han producido cerca de 1900 muertes asociadas a esta enfermedad. Si no se actúa rápidamente, el país más pobre del mundo árabe podría vivir la mayor crisis humanitaria del planeta.

Según la OMS, la epidemia afecta a más de 400.000 personas

La guerra civil, que dura ya dos años, ha provocado la destrucción de las redes de abastecimiento de agua y el sistema sanitario, las condiciones ideales para que la enfermedad se propague de manera imparable. Además, según la ONU, Yemen está al borde de la hambruna, ya que casi el 60 por ciento de la población no sabe de dónde vendrá su siguiente comida y casi dos millones de niños sufren una desnutrición severa. La organización ha pedido a la comunidad internacional que redoble su apoyo al pueblo yemení, puesto que, si no se actúa -dicen los expertos-, «la catástrofe que hemos visto no solo acabará con la vida de miles de personas más, sino que condenará también a las futuras generaciones del país».