La desinformación es uno de los frentes de la ciberguerra en la que están enzarzados los Estados Unidos, China, Rusia y el Estado Islámico. Los nuevos soldados son ‘hackers‘ y ‘trolls’

Los Estados Unidos

La Agencia Nacional de Seguridad (NSA) dispone de unidades de élite en oficinas secretas en Fort Meade (Maryland) y otras bases. Son equipos híbridos, con personal militar y hackers civiles reclutados en universidades y foros. Pueden librar, con apoyo de la CIA, batallas propagandísticas en las redes sociales y, últimamente, en los videojuegos en Red, considerados viveros yihadistas.

China

Se llama Unidad 61398 y es una división secreta del Ejército Popular Chino formada por hackers. Se sospecha que ha realizado operaciones encubiertas en los Estados Unidos y otros países, infiltrándose en los sistemas informáticos de un millar de compañías armamentísticas, aeronáuticas, energéticas, navales… Así como en embajadas y ministerios. Entre sus objetivos, el Dalai Lama y los centros del exilio tibetano.

Rusia

Ha creado el mayor operativo de trolls de la historia. Su objetivo: acabar con la ilusión de que Internet es un espacio democrático. Putin dio su visto bueno a estas maniobras cuando declaró que la web era un proyecto de la CIA. Según el reformista Leonid Volkov, la intención de los trolls es embarrarlo todo, crear una atmósfera de odio, convertirlo en algo tan asqueroso que la gente normal no quiera ni verlo.

La Ciberyihad

Tanto Al Qaeda como el Estado Islámico (EI) han sido pioneros en el uso de Internet y las redes sociales. Europol ha creado una brigada especial dedicada a rastrear las huellas dejadas por los yihadistas en la Red. El EI utiliza unas 50.000 cuentas fantasma en Twitter, que producen unos 100.000 tuits diarios destinados a propaganda, reclutamiento y búsqueda de esposas para los terroristas.