Tras casi cuatro años de guerra, los heridos ucranianos se recuperan como pueden para regresar a los combates. Por Fernando Goitia

La guerra en Ucrania prosigue, aunque hace tiempo que dejara de ser noticia. Este conflicto enquistado en plena Europa, que ya se ha cobrado más de diez mil vidas, cumplirá cuatro años en 2018 entre crecientes violaciones del alto el fuego y escasas perspectivas de que los bandos en discordia cedan en sus objetivos. A saber: recuperar la integridad territorial del país, por parte del Gobierno ucraniano; la independencia y/o integración en Rusia, del lado separatista. En este contexto incierto y precario, los heridos se recuperan como pueden en los hospitales ucranianos.

El conflicto ya se ha cobrado más de diez mil vidas

En este de Vodyane, aldea cercana al frente, los soldados han improvisado un gimnasio con un proyectil de mortero de 120 mm. Sin la carga explosiva, el artilugio pesa 35 kg, lo que ayuda a los pacientes a recuperar la forma para regresar a los combates. El ‘aparato de fitness‘ se completa con dos troncos conectados con listones gruesos donde se depositan la barra y la mancuerna. Un poco de ejercicio, además, ayuda a los hombres a desterrar el aburrimiento. Otro de sus grandes enemigos.