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El bloc del cartero

Pilares

Coinciden varios lectores en señalar los pilares del edificio social que, llevados por esta gestión del país en interés casi exclusivo de nuestros omnipotentes acreedores, estamos empezando a erosionar de manera alarmante. Uno de ellos es la inversión en cultura, esa cenicienta a la que la guadaña ataca inmisericorde en cuanto vienen mal dadas y que, entendida no como recompensa a los afines (vicio frecuente, por aquí), sino como industria estratégica, es rentable y pertinente. Otro, la sanidad, donde las tijeras actúan sin ton ni son, antes de analizar si cabe racionalizar gastos y recomponer con más inteligencia la cartera de servicios y la forma de prestarlos. Y el tercero, nuestra juventud, arrojada a la cuneta o al exilio. Una joven airada nos saca los colores, a todos los mayores y a quienes nos representan. n

Jóvenes, pero con agallas.

A la secretaria general de Inmigración y Emigración, Marina del Corral. Soy malagueña y residente en Edimburgo desde hace dos meses. He leído sus declaraciones acerca de los jóvenes que hemos optado por emigrar. Usted, desde su despacho, puede seguir pensando que hemos preferido vivir a miles de kilómetros de nuestras familias por experimentar nuevas sensaciones. Que no es por la falta de oportunidades, ni por el hastío, ni por el déficit de inversión en proyectos de investigación ni por la inexistencia de políticas de acceso a la vivienda. Que, si nos vamos, no es porque nos asqueen el sistema político y sus partidos. Los que nos hemos ido no somos aventureros. Somos jóvenes cualificados, responsables y con agallas. Somos profesionales que nos desarrollaremos en países que nos lo permitan, donde se valora la formación, se cobran sueldos dignos, y los jóvenes son vistos como parte esencial para el desarrollo. Usted, al igual que el resto de la clase política, es fiel reflejo de la España de hoy. despreocupada, incoherente e inepta. Jamás tendrá mi respeto. patricia río. edimburgoüMacrofiestas y pandereta. No me resigno a pensar que el futuro que le espera a mi país sea el de ser el patio de recreo de Europa. Después del último acontecimiento acaecido en Madrid [la macrofiesta de Halloween en el Madrid Arena que acabó con cinco jóvenes fallecidas] creo que deberíamos replantearnos la deriva que nuestro país ha tomado poco a poco desde hace varios años. Somos el paraíso del ocio y la diversión desenfrenada, también consecuentemente de los excesos. drogas, alcohol, corrupción Deberíamos tomar medidas drásticas para parar esto antes de que sea demasiado tarde. No podemos permitir que primen los intereses económicos a corto plazo mientras los jóvenes, el futuro de nuestro país, mueren en estúpidas fiestas. España tiene numerosos problemas graves, pero este es vital, porque, si realmente queremos ser ese tipo de país, lo acabaremos siendo. Pero un día nos despertaremos y simplemente seremos un país de macrofiestas y pandereta condenado a desaparecer. p. a. l. tomares (sevilla)üDentro de otros veinticinco años. No puedo hablar sobre los veinticinco años de éxitos que lleva esta revista, puesto que solo he vivido unos escasos dieciocho. Pero sí puedo contar, cómo desde los ojos de una niña, esperaba cada domingo con impaciencia a que mi padre trajera el periódico a casa, coger el suplemento de esa semana y mirar con ojos muy abiertos la portada, que de una manera u otra siempre me fascinaba. Para ser sinceros, adelantaba páginas hasta llegar a la sección Conocer, que es mi preferida. Poco a poco fui abriendo nuevas puertas y comencé a interesarme por otras secciones que, en manos de una niña de trece años, quedaban grandes, pero aún más grande era mi afán por descubrir. Esta carta es mi forma de agradecerles su trabajo a los periodistas que escriben cada semana en la revista, ya que me han permitido crear autocríticas sobre temas desconocidos y nos otorgan el privilegio de ver un poco a través de su propia óptica. Creo que nunca es tarde para felicitar a alguien por su trabajo y esfuerzo, y por eso espero poder enviar mi felicitación, de nuevo, dentro de otros veinticinco años.maría ríos. granadaü¿Qué significa ‘mejor’? Desde que terminé mi especialidad, en el año 1989, siempre he trabajado para la sanidad pública; actualmente, en una sección de un hospital que ha recibido un buen número de premios a su gestión, así como el centro médico que la acoge. Es decir, trabajamos mucho y muy bien. Quiero denunciar la falacia que supone transmitirle a la población el presupuesto de que la gestión por una empresa privada es mejor que la realizada por la propia administración pública. Eso aún está por demostrar. Además, ¿qué significa ‘mejor’? ¿Más eficiente? ¿Más fluida? ¿Más barata? También quiero denunciar la total exclusión de los profesionales (los técnicos) de la sanidad a la hora de tomar decisiones que afectan a la salud de todos. ¿A nadie se le ha ocurrido que quizá habría que juzgar en profundidad si el modelo actual es el más adecuado? No me lo creo. Denuncio finalmente la prepotencia de nuestros políticos cuando sacan pecho como si fuese mérito suyo para presumir de la calidad de nuestra sanidad, llegando a decir qué ignorantes o desvergonzados son que es la mejor del mundo. Cuando se revisan los criterios objetivos de la OCDE sobre calidad, apenas estamos por delante de Grecia y de Malta, pero por detrás de países de nuestro entorno como Italia, Alemania, Suecia, Francia, Reino Unido, Suiza, Holanda Eso sí, la nuestra es la más barata en términos de PIB. ¡Y cuánto se queda en el tintero por falta de espacio!tomás pampliega martínez. valdepeñas (ciudad real) üTijeras a pilares básicos. Una de las víctimas de esta recesión, más allá de los recortes y carestías de la vida que se están dando en todos los ámbitos, es nuestra cultura. Una palabra que da pábulo al debate sobre su definición, pero hay que preservarla y fomentarla. Principalmente por dos razones. La primera y más lógica es que hay una industria cultural española muy rica. Da mucho empleo, forma parte del PIB y, además, se exporta constantemente fuera de nuestras fronteras. Los recortes y la ausencia de inversiones provocarán que nuestras industrias culturales pierdan capacidad frente a otros mercados (la cultura también se ha convertido en un mercado). La red cultural española es rica y fructífera, posee rentabilidades inmediatas y a largo plazo. Pero lo realmente importante es que, cuando en España no nos quede nada, cuando lo hayamos perdido todo, solo nos quedará nuestra cultura. Y ella será el pilar sobre el que, en el futuro, levantaremos cabeza. Si nuestros políticos no comprenden esto, estamos abocados a dejar de ser nosotros mismos. Por eso no debemos poner las tijeras sobre pilares tan básicos. Hay cosas que no tienen precio, hay cosas que no están en venta. ángel burbano. zaragoza

La carta de la semana

Por qué la he premiado Por esa saludable apelación a la sabiduría intemporal, enredados como nos tienen en saberes tan coyunturales.

ü Para decidir, hay que filosofar. Hace tiempo que este estudiante de último curso de Filosofía se pregunta cómo puede ser que dicha materia sea una de las preferidas para recortar en horas. Junto con Gimnasia. O la Música. Precisamente tres disciplinas que el filósofo griego Platón consideraba imprescindibles para la educación de buenos ciudadanos. Mediante la Música se conseguiría que el alma se apaciguase o se encendiese, dependiendo del momento en que se necesitase más garra o más calma. La Gimnasia haría del practicante un buen soldado, incluso mostraría predisposiciones a ello gracias a su ejercicio. Y la Filosofía serviría para formar al buen gobernante. Eso que tan imprescindible ha sido a lo largo de la Historia hoy parece despreciarse porque la cientificidad se ha adueñado de la vida académica. Ya lo dijo Aristóteles, la Filosofía nació del asombro de aquellos que se dieron cuenta de todo lo que ignoraban. No dejamos y nunca dejaremos de hacer Filosofía, pues la vida es un camino de constante decisión. Y para decidir, hay que discernir. Filosofar. enrique m. irún (guipúzcoa)